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La decadencia de Detroit

Por Luis Oviedo
La industria automotriz es el corazón industrial histórico de los Estados Unidos. En tomo a ella se tejió un vasto tejido capitalista de bancos, proveedores y redes de distribución. Creció también una poderosa clase obrera y se desarrollaron ciudades enteras, con una rica vida económica, social y cultural. En la década del ‘40, Detroit -la cuna de la industria automotriz- era la ciudad norteamericana que tenía el más alto nivel de vida. En aquella época, se decía que “lo que es bueno para la GM, es bueno para Estados Unidos”. La publicidad de la Ford aseguraba que era “más que una fábrica de autos, una institución nacional”.
 
Todo eso se ha terminado. Con los despidos y cierres de plantas, las ciudades industriales del estado de Michigan y de muchos otros estados cercanos comenzaron a despoblarse. En Lordstown, una ciudad que alberga a una gran planta de la GM, la población cayó a la mitad en los últimos veinte años.

La más golpeada es Detroit. Muchos de sus barrios obreros están despoblados, con cientos de casas abandonadas. Vecindarios enteros se han convertido en “tierra de nadie” Para fomentar la reocupación de los barrios, el gobierno municipal lanzó una campaña para la construcción de viviendas suntuosas, cuyos constructores y compradores reciben subsidios y pagan menores impuestos. “Estamos enfermos de ver el derecho a nuestra vivienda amenazado por políticas que dividen y destruyen nuestros vecindarios (...) Detroit está expulsando sistemáticamente a los trabajadores de sus vecindarios. Tira abajo casas públicas para reemplazarlas con casas que cuestan más de un cuarto de millón de dólares (...) Están profundizando 3a división entre los que tienen y los que no tienen”, denuncia un lector del Detroit News (3/8).

El sistema escolar se derrumba. Detroit tiene una de las tasas más bajas de graduación del país. El gobierno municipal ordenó el cierre de 33 escuelas como consecuencia de la estrechez presupuestaría y de la abrupta caída de inscriptos. La medida desató una rebelión de padres, docentes y grupos comunitarios que provocó el reemplazo de la autoridad escolar y una ‘revisión’ de los cierres anunciados.

La supervivencia de los “Tres Grandes" sobre la base de tercerizaciones, cierres, reducción de salarios, subcontrataciones, traslado de la producción al exterior, liquidación de las conquistas previsionales y de salud amenaza todo el tejido social de la clase obrera norteamericana.
 

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