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Releyendo viejos libros "7.000 días en Siberia"”

Por Lisandro Martínez
Karlo Stajner nadó en Viena en 1902. Obrero gráfico, se afilió al PC en 1919. En 1921 es enviado a militar clandestinamente a Yugoslavia. En 1931, perseguido por la policía, debió huirá París, luego a Viena y a Berlín. En 1932 se refugió en la URSS, donde la Internacional Comunista le confió la dirección de una gran empresa gráfica y editorial en Moscú llamada MAI.
 
“Desde el primer día tuve una impresión desagradable al observar que el comedor (de la empresa) estaba compuesto de dos salas separadas, la mayor estaba destinada a los obreros y empleados ordinarios; la otra más pequeña a los dirigentes. En la sala pequeña había manteles y servilletas en las mesas, se podían conseguir comidas bien servidas y preparadas y un maitre d’hotelse encargaba del servicio”.
Stajner quiere poner al mismo nivel y al mismo precio los dos comedores. De inmediato choca con el representante de la administración y con el secretario general del Sindicato. Stajner llega a un acuerdo con el Sindicato de la Carne de Moscú y canjea diversos impresos hechos con desperdicios de papel (a un costo mínimo para su empresa) por tres toneladas de carne semanal, que entrega a razón de 3 kilogramos por obrero. Pasadas dos semanas, Kolarov, responsable del Secretariado Balcánico, le ordena interrumpir la distribución de carne, por ser un factor de diferenciación frente al racionamiento general del movimiento obrero.
 
En Vsiesviatkoie (suburbios de Moscú), la empresa MAI tenía un edificio donde se alojaban los trabajadores. Como los departamentos eran muy antiguos y no habían sido reparados en años, Stajner convence a duras penas a Kolarov, y a su segundo, que deben remozar el edificio.
 
En 1935 comienzan las purgas en la célula donde milita Stajner. Sube al estrado y responde a ciertas acusaciones ante la Comisión del Partido. Cuando regresa a la fábrica, los obreros de MAI lo reciben con atronadores aplausos.
 
A renglón seguido, la NKVD (Comisariado del Pueblo en Asuntos Internos) le nombra un adjunto para controlar sus movimientos en MAI.
 
El 4 de noviembre de 1936, es detenido bajo las acusaciones de: 1o) pertenecer a la organización contrarrevolucionaria que había asesinado a Kirov, miembro del Buró Político y Secretario del Comité Regional de Leningrado; 2o) ser miembro de la Gestapo.
 
Este extraordinario libro recoge el testimonio de revolucionarios y trabajadores esclavos en los campos de concentración stalinistas. Es una crónica donde los protagonistas a través de sus experiencias van armando el prontuario de los verdugos de la clase obrera.
 
Los actores de esta tragedia de la Humanidad explican por sí mismos por qué los liquidadores de la revolución mundial y exégetas de estrangular fronteras adentro la potencialidad de las masas, planearon meticulosamente los arrestos masivos, la desaparición de personas, la multiplicación de los campos de concentración y trabajo forzado, el Gulag, la entrega de los luchadores extranjeros que se refugiaban en la URSS, su deportación o, directamente, su condena a penas de 10 años a cumplir en Siberia.
 
En desgarrante testimonio queda al desnudo algo que ya se sabía. Los gobiernos (norteamericano, inglés, francés, etc.) conocían perfectamente la existencia de esa carnicería humana montada por la burocracia y de la cual los aliados sacaban su tajada económica. (Simétricamente Ford y Bayer, entre otros, aprovecharon la mano de obra esclava en los campos de exterminio hitleristas; el Deutsche Bank lucró construyendo los principales campos nazis, lo que incluía el diseño de las cámaras de gas y los hornos de cremación).
 
La construcción de Norilsk
 
“Norilsk, ciudad soviética del distrito de Krasnoiarsk, unida por ferrocarril al puerto de Dudinka, en el Yeniséi. Esta localidad fue elevada al rango de ciudad en 1953; en el '54 disponía de siete escuelas de enseñanza media, cinco secundarias, cuatro primarias, tres casas de cultura, una casa de pioneros, un teatro, un cine y tres bibliotecas. Se están construyendo, además, un palacio de la cultura, una piscina, otro cine y una escuela de música" (2).
 
¿Qué milagro había sucedido para que se cambiara la caracterización del despiadado régimen zarista, hecha en 1860, respecto a que “no se podía pedir a ningún ser humano que viviera allí"?
 
“En 1860, el viajante Morozov había intentado explotar las grandes riquezas naturales de aquella región desértica. Su proyecto fracasó porque no encontró quien quisiera trabajar en aquella zona glacial. Morozov se dirigió al gobernador; éste envió un informe a Petrogrado informando que la región era muy rica en metales raros (estaño, cobre, cobalto). El informe destacaba que las riquezas naturales eran fantásticas, pero su explotación imposible, porque la región tenía sólo dos meses de verano, el resto del año el frío y las tormentas de nieve impedían el trabajo humano.
 
“Contrariamente a los funcionarios zaristas, el ‘socialista’ Stalin creyó útil trasladar a algunos hombres allí. Durante el invierno de 1935/36 ordenó al NKVD que reclutara los especialistas y la mano de obra necesaria para abrir un campo en Norilsk. Cientos de ingenieros de minas y algunos médicos fueron detenidos. Acusados de sabotaje, fueron condenados a diez años de campo de trabajo.
Simultáneamente fueron allí cinco mil obreros, campesinos, intelectuales que esperaban en diversas prisiones de NKVD. Así fue como en el verano de 1936 nació el campo de Norilsk.
 
“Durante el primer año, por el clima, sólo se pudieron construir las barracas y los locales de administración. No había madera en la zona y había que traerla por vía fluvial. Los primeros prisioneros eran jóvenes y gozaban de buena salud. Los médicos de la NKVD habían hecho una rigurosa selección de cada detenido. Al año, más de la mitad de los jóvenes presos murieron por la fatiga, el frío y la enfermedad.
 
“En 1937 llegaron otros 20.000 presos. En 1938, 35.000 más pero la población no aumentaba, los hombres morían como moscas. Al cabo de tres años, en 1939 los resultados de poner en pie una fábrica eran prácticamente nulos”.
 
Pese a todo, Stalin seguía exigiendo la explotación de aquelios yacimientos de metales raros, ya que se preparaba para la guerra. En el mercado mundial, el precio de aquellos metales subía de manera continua, sobre todo tras la llegada de Hitler al poder. Rusia no podía comprarlos.
 
Alimentos, jornadas de trabajo, condiciones de vida en las islas del Gulag
 
En Norilsk el suministro de alimentos estaba asegurado por...¡los occidentales!; en compensación los soviéticos entregaban, sobre todo a los norteamericanos, níquel, cobre, cobalto y otros minerales. Entre tanto la burocracia no había previsto ningún avituallamiento.
 
En los campos y cárceles, durante la guerra contra la Alemania nazi, la ración diaria de pan bajó de 400 a 300 gramos. Las comidas calientes se limitaron exclusivamente a col y pescado salado. La carne, las grasas y el azúcar desaparecieron totalmente. La agitación crecía de día en día entre los prisioneros, y también entre los civiles libres, en vista de la falta de comida.
 
Para librarse de ese peligro el NKVD había puesto en marcha una táctica eficaz: terror en lugar de alimentos. Hizo correr el rumor que se había descubierto un plan contrarrevolucionario para hacer reinar el hambre entre la población y los detenidos.
 
En el campo de Kniazh-Pogost, como en tantos otros, faltaban cubiertos, tazas y platos. La comida se servía en las gorras y en las vestimentas que se estiraban para recibir el caldo.
 
“A la mañana siguiente acudimos al trabajo. La temperatura era de 45° bajo cero.
 
“Desde las 8 de la mañana hasta las 20, cada detenido debía descargar dieciseis toneladas de mineral de estaño o cobre; por este trabajo recibía cada día seiscientos gramos de pan, dos raciones de potaje y un arenque. Aquellos que no lograban satisfacer la norma fijada (que eran muchos) recibían una ración alimenticia inferior y por la tarde, en vez de regresar al campo, tenían que quedarse trabajando. Algunos se quedaban trabajando toda la noche y al día siguiente tenían que reemprender el trabajo con su brigada habitual. Se caían de puro agotamiento, no podían regresar al campo por sí mismos. Los muertos eran tan numerosos que la dirección del campo decidió preservar la mano de obra esclava: sólo dos horas extras por día.
 
"Cuando soplaba el viento no se veía nada. Se llegaba al lugar de trabajo agarrados de los brazos en grupos de cinco para no ser arrastrados por la tempestad.
 
“Durante la construcción del complejo metalúrgico de Norilsk, se trabajaba de día y de noche Slíl importar las condiciones climáticas.
 
"Cuatro meses al año la nOChO polar sin sol. Los cuatro meses de verano cuando no caía nunca la noche eran también toíriblOS para Jos forzados, porque eran explotados más severamente.
 
“Las ropas forradas eran de vital importancia, los presos políticos no recibían nunca ropas nuevas, que estaban reservadas al personal de la administración de los campos. Los prisioneros envueltos en trapos y papeles para resistir el frío, se convertían en espantapájaros".
 
Construcción sobre el desierto de hielo de la linee férrea que une Dudinka con Norilsk
 
Mano de obra utilizada: prisioneros. Jornadas de once horas, tres hombres por equipo transportan 12 metros cúbicos de grava. Quienes cumplen reciben 700 gramos de pan diario, un litro de potaje, 250 gramos de gachas, 250 gramos de pescado salado tres veces por semana, una vez al mes 700 gramos de azúcar y 50 gramos de jabón. Quienes no cumplen reciben menos; como la mayoría está enferma o débil, nadie es mínimamente alimentado.
 
En Novokuznest, más allá del Volga y los Urales, se funda el campo de Gomaia Chora. Asi lo relata Josef Berger, uno de los más importantes dirigentes de la Internacional Comunista, detenido allí.
 
“En 1935,400 presos de Butyrki fuimos embarcados en vagones de carga; la misión era fundar el campo de Gomaia Chora. Como el lugar era desértico, cuando llegamos y cayó la noche, armamos tiendas y dormimos sobre el suelo. Encendimos fuego porque lobos y chacales no dejaban de merodear el campamento. Unos 20 prisioneros enfermos fueron abandonados al borde del camino; algunos días más tarde los soldados encontraron sus ropas y sus huesos.
 
“Al llegar a una llanura establecimos el campamento definitivo. Con la llegada de nuevos deportados éramos en total unos 12.000.
Comenzó a caer nieve, pronto la capa fue de dos metros de altura. Quedamos aislados del mundo. La NVDK había previsto alimento sólo para los caballos por dos meses. Se pidió socorro por radio. Los prisioneros limpiaron el área necesaria para que aterrizaran los ansiados aviones prometidos. El alimento se redujo drásticamente a la mitad, es decir a la cuarta parte de lo necesario. Se sacrificaron los caballos.
 
“Al mes llegaron los aviones que arrojaron cajas que se perdieron entre la nieve, sólo se recuperaron unas pocas con ropas y pan seco. Dos semanas más tarde, otro avión descargó pan y conservas. Las raciones alimentarias aumentaron unos gramos. Cada día algunos detenidos morían de hambre, los cadáveres no se enterraban, se cubrían de nieve. Con la primavera los cadáveres en descomposición y exhibición despedían un olor insoportable. Hizo su aparición el tifus. No había ningún tipo de medicamento, los médicos eran impotentes. Cuando las vías de acceso se despejaron llegaron los víveres a lomo de caballo: de 12.000 prisioneros sobrevivimos 300”.
 
En la IX División del Campo, se produjo este diálogo: el encargado pregunta — ¿cuántos años tienes?, Stajner contesta 35; el encargado asombrado —¡Qué...!, pensé que tenías 62.
 
En Norilsk en la sexta división del campo se levantó el complejo industrial de Metalurgstroi: 150 hombres, divididos en cuatro brigadas, debían descargar todo lo que llegaba en camiones o en trenes. Se trabajaba día y noche. Un vagón de 20 toneladas debía descargarse en 90 minutos.
 
El Gulag
 
La Dirección Central de los Campos (cuya sigla es Gulag en idioma ruso), incluía el control de prisiones, campos de concentración y/o trabajos, colonias y asentamientos de trabajo.
 
Kolyma, Novosibirsk, Irkutsk, Vologda, Uzman, SisSolilezk, Ribinsk, Chita, Nauskí (campo), Torchov, Vladivostok, Karabas (campo), Karanga (fábrica de cemento), Kniazh-Pogost.Voglozdino, Kemperpunt, Rostov, Gorki, Kotlas, Kuibis-hev, eran algunos de los nombres de las zonas donde fueron ubicados estos cientos de campos y fábricas con mano de obra esclava.
 
"El Estado que no existe en los mapas"
 
En 1945, dos condenados a muerte, Sacha Weber, ex Comisario de Educación de la República Alemana del Volga, y Karlo Stajner, dialogan, debaten y sacan conclusiones en una barraca de un campo de concentración.
 
“Weber. ¿Por qué sigues sin creer que las cosas cambiarán después de la victoria sobre Alemania?
 
“Stajner. Mientras Stalin esté en el poder, millones de hombres seguirán muriendo en las cárceles y en los campos.
 
“Weber. Esto no es más que la enfermedad juvenil de una nueva sociedad.
 
“Stajner No, no se trata de una enfermedad temporal, sino algo que descansa en la propia naturaleza del sistema.
 
“ Weber. En un Estado socialista eso no puede ser más que un fenómeno transitorio. “Stajner. ¿No quieres comprender que después de la muerte de Lenin y con la subida de Stalin al poder, el verdadero socialismo ha sido destruido de modo gradual? Comenzaron eliminando a los viejos bolcheviques y luego exterminaron a todo los que seguían siendo fieles al verdadero socialismo.
 
“Weber. ¿Y todo eso para qué? ¿No es preferible que la gente trabaje libremente? Hubiesen sido mucho más útiles que aquí, donde se pudren sin servir de nada. “Stajner. Pero antes de acabar producen mucho y alguien saca provecho de eso. “Weber. ¿Crees que se trata de
conseguir una mano de obra que no cueste nada? ¿Una especie de sistema de esclavitud?
 
“Stajner. Es algo bastante más complejo. Se trata de mantener al pueblo bajo el terror. Un sistema esclavista se diferencia del stalinismo como la primera máquina a vapor de la locomotora diesel. La esclavitud era un sistema primitivo e incluso, demasiado humano, comparado con el stalinismo, que es una forma moderna de barbarie.
 
“ Weber. ¿No crees como la mayoría, que el trabajo de los detenidos no es rentable?
 
“Stajner. La base económica de este país descansa en el sistema de los campos: No sólo son rentables sino que son la fuerza motriz única, o casi única, de la economía. Casi todos los sectores industriales trabajan a pérdidas, en cuanto a la agricultura ... ¿De dónde viene los miles de millones de las subvenciones que se conceden a la industria y a la agricultura? ¡Del beneficio obtenido con los campos! "Weber.
¿Lo puedes probar?
 
“Stajner. ¡Comencemos con Norilsk! Para mantener más de cien mil detenidos, el Estado envía por mes 240 rublos por persona. Ese dinero permite amortizar los gastos administrativos de distintos campos agrícolas.
 
“El pescado seco que nos dan de comer es pescado en el campó de Murmansk, por los presos. El carbón con que calentamos nuestras barracas lo extraen los forzados de Norilsk. Los trenes que nos aprovisionan, no sólo trabajan gracias a los presos, sino que además las vías férreas fueron construidas por ellos. Las ropas que llevamos son cosidas por los presos: el tejido y el hilo lo fabrican las mujeres en los campos de Potjmar e laia. A cambio de la miserable cantidad de alimentos que se nos da, extraemos miles y miles de toneladas de níquel y de cobre, centenares de toneladas de cobalto, sin hablar del uranio. A cambio de estas materias primas, que se exportan al extranjero, Rusia recibe cientos de millones de dólares.
 
"En Kolyma, hace 6 años no había ni un solo europeo, sólo nómades que criaban martas cebellinas. Ahora hay un campo con un millón quinientos mil presos (¡ 1.500.000!), trabajan en las minas de oro. En el campo de Vorkuta se extrae carbón de primera calidad. El ferrocarril que llega a Vorkuta, de ¡dos mil kilómetros! de extensión fue construido por prisioneros. En el campo de Embaneft se extrae petróleo, las instalaciones fueron construidas por presos, que en la actualidad extraen aceite mineral y lo retinan. La madera es uno de los más importantes productos de exportación, produce sumas inmensas en libras esterlinas y en dólares... ¿quiénes son los leñadores?”.
 
Cómo financiaron las grandes construcciones hidroeléctricas, ferroviarias, etcétera
 
Cada detenido al llegar al campo recibía una tarjeta donde se aseguraba que estaba en perfectas condiciones de salud, y se le informaba que a partir de ese momento sus familiares lo encontrarían en esa dirección y que precisaba todos los meses algo de dinero para comprar tabaco y alimentos en la cantina. Pocas semanas después, comenzaban a llegar sumas de 50 rublos o más. Para recibirlos, el detenido debía cumplir con el 100% de la producción durante tres meses de trabajo, en las condiciones feroces ya descriptas. Los detenidos normalmente no tenían derecho a escribir por lo que los recibos postales de los giros, aunque estuvieran firmados por los administradores de los campos, eran al menos una prueba para la familia de que estaban con vida. De esta forma se atesoraron cientos de millones que quedaron en la Administración de los Campos.
 
Cada año, obreros y empleados ‘ruegan’ al gobierno que abra un nuevo empréstito público para obras de interés colectivo. Cada uno ofrece ‘voluntariamente’ un salario mensual en forma de préstamo (de los obreros a ‘su’ Estado); esta suma es devuelta en diez cuotas iguales. Los detenidos también suscriben ‘libremente’ ese empréstito; como no tienen ingresos regulares les es retenido el dinero que envían sus familias.
 
Cada proceso judicial termina con la confiscación completa de los bienes del acusado: muebles, un reloj, algún cuadro, joyas, etc. Significan cientos de millones más.
 
El producto de esas confiscaciones se venden en las grandes ciudades y en especial, en Moscú, donde hay tiendas donde se pueden comprar, diamantes, joyas de oro, cuadros, porcelanas, alfombras, iconos antiguos.
Según cálculos estimativos, el Gulag tenía en su poder, en 1938,21 millones de presos y ochocientos mil 'libres' (administración, guardias, etcétera).
 
Para Stajner “el Gulag tiene sus ministerios como un Estado político: el Gulag de la industria maderera, el de caminos, puertos y canales, el de metalurgia no férrica, el de la industria petrolífera, el de explotación de minas, etcétera".
 
El régimen stalinista, pieza clave de la contrarrevolución
 
En 1939, en una celda de castigo del campo de Norlisk, Kerochi-Molnar, abogado húngaro defensor de los comunistas Salaj y Fürst, de la misma nacionalidad, finalmente ejecutados por el régimen filonazi de Miklos Horty, relató lo siguiente. “Después de dictadas las condenas de Salaj y Furst, tuve que huir de Hungría porque me buscaban los esbirros de Horty y me refugié en la URSS. Al comienzo de las purgas de Stalin fui detenido y condenado a diez años en los campos bajo el cargo de ser agente de la policía de Horty".
 
“En 1934 en Viena se produce un alzamiento obrero que es aplastado por el gobierno filonazi. La mayor parte de los miembros de la Liga de protección del Partido Socialista Austríaco (Schutzbund) se refugia en Checoslovaquia; su subsistencia está asegurada por los socialdemócratas y los sindicatos. Muchos ya habían girado hacia posiciones revolucionarias y otros estaban en ruptura con el PSA.
Habían empavonado los frentes de los lugares donde vivían como refugiados con banderas rojas con la estrella soviética. El PC austríaco pidió y consiguió el traslado de un centenar de 'Schutzbundler' a la URSS. Fueron recibidos como héroes revolucionarios. Desfilaron por las calles hacia el hotel Europa donde los esperaban con las mesas listas. Se sirvieron platos selectos y una orquesta amenizó con canciones revolucionarias. Pasado un tiempo se los distribuyó en distintos distritos industriales: Jarkov, Leningrado, Rostov, Moscú, etc.
Por esos días se había terminado el racionamiento del pan y los obreros rusos estaban contentos, pero los austríacos se quejaban de la escasa comida. Dirigentes del PCA que estaban en Moscú fueron a las fábricas a calmarlos. Muy pronto grupos de Schutzbundler pidieron a la embajada de su país la repatriación. La NVKD los detuvo a la salida de la embajada y los envió a campos de trabajo por contrarrevolucionarios.
 
"Después de la victoria de Franco, muchos republicanos se habían refugiado en Francia, estaban alojados en 'campos de tránsito’, donde llevaban una existencia muy penosa. Ningún país quería acoger a aquellos revolucionarios, ni siquiera la URSS, pese a que muchos eran militantes comunistas. Los mismos periódicos burgueses se interrogaban por qué la URSS se desetendía del problema. En un momento, Stalin accedió y viajaron cinco mil niños españoles a la URSS y finalmente unos miles de ex combatientes. En París, la Unión Soviética vistió a los viajeros, antes de ser embarcados. En Odesa fueron recibidos con todos los honores. Después de un período de reposo se los repartió por diversas fábricas con el salario más alto de los obreros rusos. Durante tres meses no tuvieron que cumplir con las exigencias de la producción. Luego se les pidió que las cumplieran; los españoles no lo tomaron en serio. Cuando recibieron el salario con los descuentos, no les alcanzaba para sobrevivir una semana. Comenzaron a protestar. Muchos fueron a Moscú y elevaron sus quejas ante el Comité Internacional, quien les prometió una ayuda financiera y los mandó a sus lugares de trabajo.
 
“En la fábrica de locomotoras de Jarkov, los españoles declararon una huelga. Intervino NKVD y fueron detenidos en todas las ciudades.
Sus condenas fueron de entre 8 y 10 años por actividades contrarrevolucionarias.
 
“En 1940, un grupo de 250 de esos españoles llegaron a Norilsk. La mayor parte estaban enfermos y nos dijeron que cuando salieron de Moscú eran 300. Del grupo que llegó, 180 fueron enterrados en las fosas comunes del campo. Los sobrevivientes fueron transferidos a Karangada en 1941".
 
“Producto del pacto Hitler-Stalin, en 1940 Ribbentrop (Ministro de Asuntos Exteriores nazi) le pidió a Stalin que repatriara a los comunistas alemanes. El dictador georgiano acordó. A los alemanes y austríacos que sobrevivíamos en Norilsk, se nos reunió a todos en la barraca N° 0 del campo, nos quitaron las ropas viejas y nos entregaron nuevas. Cada uno de nosotros recibió un paquete con manteca de cerdo, pan y azúcar. Nos informaron que salíamos hacia Moscú. A causa de las tempestades de nieve, la partida se anuló varias veces; al final nos trasladaron nuevamente al trabajo diario sin explicaciones. Recién en 1941 se develó el misterio: volvió Otto Raabe que formaba parte de un grupo de 18 que en 1940 viajo a Moscú, donde los vistieron con trajes a medidas, les dieron de comer, tomaron vino y cerveza.
Hasta que un oficial de la NKVD, les anuncia en forma individual que por una medida de gracia del Soviet Supremo, la pena que pesaba sobre ellos había sido conmutada por la de expulsión de la URSS; el prisionero debía acceder firmando. Algunos se negaron a firmar y explicaron que eran comunistas y que no deseaban regresar a la Alemania nazi; el oficial se mostró muy firme ¡debían regresar a Alemania! Cada semana partía un convoy rumbo a Alemania. Súbitamente todo cambió. Un buen día dejaron de darnos dieta especial.
Despúes nos volvieron a trasladar a los campos de trabajo.
 
Mentiras, terror y reforma monetaria
 
En 1947, los alimentos norteamericanos dejaron de llegar al campo de Norilsk y las raciones diarias disminuyeron. Comenzó la hambruna.
Durante la guerra la burocracia hizo correr el rumor de que terminado el conflicto desaparecerían los koljoses. Esto no fue más que una nueva mentira, los campesinos reaccionaron como en 1933/34: no sembraron ni cultivaron lo que el Estado había ordenado. La cosecha de 1946/47 fue la más baja de la historia de los koljoses; lo mismo pasó en la industria: a pesar de las estadísticas falseadas, la producción
fue más baja que durante la guerra. Para acabar con la pasividad obrera y campesina se trató de impulsar la estancada economía por la vía del terror. Una falta injustificada al trabajo y superior a tres días bastaba para ser detenido y juzgado por acto de sabotaje y enviado a Siberia.
 
Al fracasar este método, el régimen staliniano decidió la reforma monetaria, la devaluación encubierta.
 
En Rusia hacía ya mucho tiempo que no había ricos. ¿A quien podía afectar dicha reforma? A los obreros, los campesinos, a los intelectuales y, aunque parezca paradójico, a los más desgraciados, los presos. De acuerdo con la reforma monetaria todo aquel que tenía dinero en una cuenta de ahorro, debía cambiarlo a una tasa que dependía de la cantidad capitalizada. El escaso dinero que había sido ahorrado por los detenidos fue devaluado en un 90% en relación a su valor anterior.
 
El plan de exterminio de los judíos por Stalin, la resistencia activa a la colectivización forzosa del campo, cómo se desmontaron fábricas alemanas enteras, las huelgas heroicas en los campos, la destrucción del Ejército Rojo, la diáspora de la familia de los acusados; todo ello es relatado en este libro que merecen conocer los luchadores sociales.
 
 
Notas
 
(1) 7.000 días en Siberia, de Karlo Stajner, Editorial Planeta, 1984,295 páginas. De este libro han sido extraídas todas las citas, excepto las que se señalan por separado.
 
2. Gran Enciclopedia Soviética, segunda edición, volumen 30, pág. 72. 
 

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