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Sobre la cuestión de las etapas en la degeneración de la Internacional Comunista y el SU de la IVª Internacional

Por Chris Edwards
Quisiera responder brevemente a algunas de las afirmaciones formuladas por Luis Oviedo en respuesta a mi artículo "Caracterizando al Secretariado Unificado de la IVª Internacional hoy" (I). En primer lugar, Luis parece dudar de que Trotsky continuara caracterizando al Comintern como "burocrático centrista" (y no como "contrarrevolucionario") después de la victoria nazi en 1933 y hasta el pacto Stalin-Laval en 1935, cuando lo denunció abiertamente como "social-patriótico" (es decir, contrarrevolucionario). Esta errónea suposición ha sido hecha constantemente por aquellas fracciones del trotskismo que provienen del Comité Internacional (healysmo y lambertismo). El WRP británico, por ejemplo, siempre hizo esa errónea afirmación.
 
Este error puede ser mostrado examinando los escritos de Trotsky en el período 1933-35. Hitler tomó el poder en marzo de 1933. En un artículo publicado en mayo de 1933, hablando sobre los crímenes del stalinismo en la Revolución china de 1927 y en la victoria nazi, Trotsky aún caracterizaba a la facción stalinista como "centrista burocrática": "Como marxistas nos mantenemos en el terreno del realismo revolucionario en la lucha contra el centrismo burocrático" (1). En un documento posterior publicado en junio de 1933 escribió: "El centrismo de la facción stalinista está caracterizado por una política de convulsivos zigzags o paralizaciones, y es la más conservadora de todas las formaciones centristas que jamás hayan existido en el movimiento obrero. Esto se explica por el hecho de que esta vez el centrismo encontró un poderoso soporte social en la burocracia soviética" (2). Nuevamente en julio de 1933, escribió: "Dentro del aparato del PCUS y fuera de él tiene lugar el agrupamiento de los elementos dispersos de los dos partidos básicos: el proletario y el termidoriano-bonapartista. Elevándose sobre ambos, la burocracia centrista lleva a cabo una guerra de aniquilación contra los bolcheviques-leninistas". En el mismo artículo, en la página siguiente, dice también: "La analogía charlatana está proyectada para disimular el hecho de que los oportunistas brandlerianos están tratando de adular a los centristas stalinistas..."(3).
 
En setiembre de 1933, seis meses después de la victoria nazi, Trotsky escribía: "Llamamos al aparato stalinista centrista precisamente porque desempeña un rol dual ; hoy, cuando ya no hay más una dirección marxista, y no hay ninguna próxima todavía, defiende la dictadura proletaria con sus propios métodos, pero estos métodos son tales que facilitan la victoria del enemigo mañana" (4) (subrayados del original).
 
En febrero de 1934, casi un año después de la victoria nazi, y seis meses después de haber anunciado que era necesario construir una nueva internacional, Trotsky escribió: "La definición de la política del Comintern como centrista burocrática mantiene toda su fuerza también ahora. Es un hecho que sólo el centrismo es capaz de constantes saltos desde las traiciones oportunistas hasta el aventurerismo ultraizquierdista; sólo la poderosa burocracia soviética pudo asegurar por diez años una base estable para la ruinosa política de zigzags" (5).
 
En junio de 1934, casi un año después del anuncio de que el Comintern está "muerto para los objetivos de la revolución", Trotsky escribe: "Habiendo abandonado una línea de principios en la cuestión de la guerra, la Tercera Internacional vacila entre el derrotismo y el social patriotismo"(6), es decir, en la clásica forma centrista.
 
A comienzos de 1935, la concepción de "centrismo burocrático" evolucionando hacia un "bonapartismo soviético" comienza a aparecer en los escritos de Trotsky a medida que Stalin concentra más y más poder en sus manos. Trotsky también modifica su analogía con la Revolución Francesa en tanto comprende que la etapa del bonapartismo se está desarrollando y que el Termidor está en el pasado más que en el futuro. "El centrismo burocrático, que se ha desarrollado hacia la forma soviética del bonapartismo no sería lo que es, si pudiera mantenerse a salvo de alguna otra manera que por los continuos ataques en dos frentes, es decir, en último análisis, contra el internacionalismo proletario y contra las tendencias a la restauración capitalista" (7). Y nuevamente, en enero de 1935 : "En tanto la burocracia se vuelve cada vez más independiente, en tanto se concentra cada vez más poder en las manos de una sola persona, más se transforma el centrismo burocrático en bonapartismo" (8).
 
Finalmente, sólo en mayo de 1935, más de dos años después de la victoria nazi, Trotsky sale abiertamente a denunciar a los stalinistas como "social patriotas", "cerdos" : "Por primera vez Stalin dijo abiertamente lo que es, es decir, a la vista de todo el mundo, repudió el internacionalismo revolucionario y se pasó a la plataforma del social patriotismo" (9).
 
El apoyo al rearme del ejército francés fue una indicación clara y sin ambigüedades de que Stalin apoyaría el esfuerzo bélico de un poder imperialista. La guerra civil española lo confirmó también, en tanto los stalinistas masacraron a la vanguardia del proletariado español.
 
Para responder brevemente a otras cuestiones formuladas por Luis. ¿Una caracterización de centrista significa que el SU es recuperable? No necesariamente. Como decía Trotsky del Comintern "nunca prometimos curar el organismo, simplemente nos negamos a enterrar lo que no había muerto". Como digo en mi artículo : no hay garantía de éxito, pero no lo sabremos si no lo intentamos. Como observó también Trotsky, quienes son incapaces de luchar para preservar las conquistas pasadas no construirán nada nuevo.
 
No estoy seguro de lo que quiere decir Luis cuando dice que yo "comparo" a la Revolución cubana con la anexión de Polonia oriental y los Estados bálticos. Yo no tengo presente haber dicho que "el SU se limitó a apoyar acríticamente la expropiación del capital por medios burocráticos (por esa razón era centrista)". ¿Dónde dije esas cosas y qué significado se supone que se le atribuye al hecho de que yo (supuestamente) dijera esas cosas?
 
Luis dice que la "lógica" de mi argumento es que Trotsky debió haber permanecido en el Comintern hasta 1935 y que quizás fue errado fundar la Cuarta Internacional. No, ésa no es la "lógica" en absoluto. El criterio utilizado por Trotsky no fue simplemente la caracterización del Comintern, sino la respuesta de la dirección y de los cuadros (o más bien, la falta de ella) ante la victoria nazi. Por supuesto, ambas cuestiones no están desconectadas. Pero la sola caracterización no puede ser la única consideración. Otras consideraciones acompañan nuestra evaluación de lo que es posible en términos de regeneración, regeneración parcial o conquista de una minoría significativa. El fracaso de la dirección del Comintern en admitir la enormidad de la derrota, o tan siquiera sus propios errores, fue un factor en la decisión de Trotsky de romper con la Tercera Internacional. El otro factor fue la ausencia de toda respuesta, o discusión, en las filas del Comintern. No hubo ningún congreso convocado para discutir la derrota, ni nacional ni internacional; ningún debate interno (lo que estaba prohibido por la burocracia de todos modos), y ningún debate en la prensa del Comintern.
 
¿Se puede decir que en el período reciente, el SU no hizo ningún intento por admitir sus errores o expulsar a las secciones que abiertamente traicionaron los intereses de la clase obrera? ¿Que no hubo ninguna discusión interna sobre esas cuestiones, ninguna conferencia, ningún debate en la prensa que discutiese estas cuestiones? ¿En forma inconsistente, inadecuada, tardía? Ciertamente. ¿Pero de ningún modo? Sería ridículo afirmarlo.
 
Luis toma la palabra "ocasionalmente" y afirma "no, todo el tiempo". Si yo hubiera dicho que el SU había sido "oportunista el 75 por ciento del tiempo", él habría afirmado indudablemente "150 por ciento". Si yo hubiera dicho "eran muy malos", él habría dicho "¡No! eran terribles". Así que no pienso que pueda ganar a este argumento, el cual, en todo caso, es un poco estéril.
 
Luis afirma, también, que la lógica de mi argumento indica que si una organización tiene "tamaño" debemos permanecer en ella. Claramente, el Comintern era más importante en términos de tamaño que el SU. Incluía a la mayoría de la vanguardia del proletariado internacional, cosa que ni el SU, ni el CWI, ni Lutte Ouvrière, por supuesto, logran. Aun así, si las fuerzas del trotskismo consecuente son muy pequeñas (como lo son), y las del trotskismo centrista son mucho mayores, y geográficamente más extendidas (incluyendo importantes países del Tercer Mundo como India, Sri Lanka, Sudáfrica, etc.), éste debe ser un factor a ser considerado para decidir cómo mejor reconstruir la Cuarta Internacional.
 
No se deduce necesariamente que ese "eterno centrismo" en una organización trotskista centrista sea apropiado como la reciente experiencia de la ITO ha demostrado. Los camaradas italianos de la ITO fueron obligados a operar independientemente del SU en orden a proseguir una política adecuada en el PRC. En Gran Bretaña, tenemos una división del trabajo con algunos camaradas en el SLP y otros en el SU, a partir que la mayoría de la gente del SU adoptó una hostilidad sectaria ante el SLP. En el SLP, allí donde podemos trabajamos junto a un grupo de gente mayoritariamente ex-SU, pero en las Conferencias estamos en lados opuestos en el debate de muchas cuestiones. En otras palabras, mayores oportunidades en las organizaciones de la amplia vanguardia obrera puede significar que elijamos trabajar en ellas más que en las organizaciones trotskistas centristas como el SU, el CWI, etc. Una cuidadosa evaluación de las condiciones existentes y una flexibilidad táctica son aquí la clave. Allí donde estamos obligados a operar independientemente del SU o de otras organizaciones trotskistas centristas, lo importante para nosotros es dejar abiertos los canales de comunicación y diálogo, de modo que podamos ejercer influencia sobre ellos. Hemos rechazado siempre la estéril y sectaria posición de la tradición del Comité Internacional, que consiste sólo en autoaislarse de las otras fuerzas (es decir, la mayoría) identificadas con el trotskismo.
 
Sí, conocía que hay otros ejemplos de oportunismo del SU, incluso en Europa. De todos modos, estaba escribiendo un artículo, no un libro. Y estaba polemizando contra la Declaración de la Tendencia Cuartainternacionalista, la cual, si recuerdo correctamente, tenía poco que decir en términos de ejemplos de los crímenes europeos del SU, sino que se dirigía principalmente hacia los ejemplos latinoamericanos del oportunismo del SU. Si Luis quiere un informe más abarcativo de mi opinión sobre los defectos del SU, le puedo enviar cuatro años de polémicas ad nauseum que escribí en la sección británica del SU (ISG). ¡Esto incluye los materiales de nuestra intervención en el Congreso Mundial, el que fue tan diplomático y oportunista que ellos no los divulgaron! Pero deberá enviarme un enorme estampillado para hacerlo.
 
Discrepo con Luis cuando dice que la burocracia (stalinista) no "adoptó el programa de la clase enemiga". ¿Es serio? ¿Estaba sólo preocupada por la "coexistencia pacífica" con el imperialismo? ¿Qué pasó con la idea que la burocracia era el agente de la burguesía en los Estados obreros? ¿Y en el Tercer Mundo? ¿Tenía el stalinismo el programa de la clase enemiga en la Guerra Civil española cuando masacraba a la vanguardia? ¿Qué era el frente popular con la burguesía así llamada "liberal", si no la adopción del programa de la clase enemiga?
 
Una caracterización como contrarrevolucionario implica o una confrontación física directa con la clase obrera (represión) o el aval político a dichas acciones por un gobierno burgués o stalinista. Así era, por cierto, como Trotsky lo consideraba en la larga cita en mi último artículo sobre el ejército campesino chino. Hemos visto degenerar a secciones particulares del SU hasta ese punto (por ejemplo, Sri Lanka, Irán), pero en cada oportunidad el SU las expulsó. En otros casos, secciones particulares llegaron cerca de tal posición, pero pegaron un giro bajo la presión de otras secciones de la Internacional y se echaron atrás a último momento (por ejemplo, Brasil, donde Mandel, en una reunión del Comité Ejecutivo Internacional, denunció lo que estaban haciendo dentro del PT, literalmente, ¡como "mierda"!).
 
Luis responderá sin dudas a esto, diciendo que es una prueba ulterior de mis tendencias "pablistas", y también, de que no mencioné la vez en que Mandel cometió tal o cual crimen. De hecho, sería fácil para la ITO acordar con Luis, en aras de una vida tranquila, que los pablistas son simplemente todos "cerdos" contrarrevolucionarios (para utilizar el término de Trotsky sobre el stalinismo francés) y que eso es todo lo que hay sobre el asunto. Pero no seríamos honestos con nosotros mismos si lo hiciéramos. La pregunta que Luis y el PO tienen que contestar es: ¿dónde una sección del SU reprimió físicamente a la clase obrera, o se unió, o apoyó políticamente a un gobierno que lo hizo, pero no fue subsecuentemente expulsada del SU? En Irán, una sección del SU apoyó la represión física de sus propios camaradas por el régimen de Khomeini eran realmente "cerdos" contrarrevolucionarios en el pleno sentido de la palabra, pero fueron expulsados del SU. La dirección del SU no quiso enfrentar esta cuestión en forma aguda, lo cual es vergonzoso, es cierto, y hasta ahora no han publicado un balance completo de su propio rol en este asunto. Tuvo que ser ejercida presión por parte de los camaradas iraníes que fueron las destinatarios finales de la represión sobre la dirección del SU para llegar a la expulsión. Fue un episodio vergonzoso que no le otorgó ningún crédito a la dirección del SU. ¿Pero podemos equiparar las acciones de los perpetradores iraníes de la represión con el resto del SU que los expulsó? ¿Es el conjunto del SU contrarrevolucionario porque una de sus dos secciones iraníes traicionó a la otra, la cual, hasta donde podemos afirmar, jugó un rol en general ejemplar en la revolución iraní? Es simplista y un disparate afirmarlo.
 
Cuando la sección de Sri Lanka se incorporó a un gobierno burgués en 1964, fueron expulsados. Es cierto, esto no exonera a la dirección del SU de culpa en este asunto lejos de ello. Fue como cerrar la puerta del establo después de que el caballo se escapara, como señaló nuestro documento para el Congreso Mundial del SU de 1995. Pero la cuestión no es si el SU es una organización consecuentemente trotskista o no. Coincidimos con Luis que no es nada por el estilo. La cuestión es sobre si su práctica hasta ahora justifica la caracterización de "contrarrevolucionario". ¿Era la dirección del SU, que expulsó a su contrarrevolucionaria sección de Sri Lanka, ella misma contrarrevolucionaria? Formular la pregunta de este modo es contestarla por la negativa.
 
Luis mencionará otros ejemplos como el apoyo de la sección mejicana al partido burgués nacionalista de Cárdenas, o los errores similares de la sección de Sri Lanka. Nuestros desacuerdos no son sobre la seriedad de estas acciones o sobre si hay un peligro (potencial) de traición contrarrevolucionaria. En nuestra reunión internacional de Génova, el camarada Rui Costa Pimenta habló de otros desarrollos similares en Brasil acerca de los cuales le pedimos que publicara información adicional.
 
Pero la cuestión clave es identificar el punto en el cual la degeneración centrista, con su característica inconsecuencia, sus vacilaciones y zigzags, sus sacudones hacia la derecha y sus echadas atrás al filo de la traición a último momento, se transforman en una política de traición estable y consecuente. ¿Cuándo la cantidad se transforma en calidad? Las polémicas demagógicas que colocan la peor glosa posible en las acciones de nuestros rivales políticos pueden estar permitidas para intercambios casuales en el ida y vuelta cotidiano de la vida política. Pero se pueden convertir en mezquinos prejuicios sectarios en aras de justificar nuestra propia marginalizada existencia separada. Y esos prejuicios no son suficientes para las afirmaciones más medidas, necesarias para las caracterizaciones formales.
 
En la cuestión de la ideología versus el análisis de clase, Trotsky, como Luis sabe, utilizó buena parte del tiempo para defender la "dialéctica" durante la lucha faccional con los shachtmanista, tanto que en la regional Nueva York del SWP, cualquier mención a la palabra aparentemente daba lugar a alaridos de carcajadas burlonas de la oposición shachtmanista. Trotsky tenía razón al enfatizar el hecho que casi todas las personas que rechazan el materialismo dialéctico terminan, por cierto, seriamente desorientadas políticamente, como se comprobó en el caso de Burnham, que se convirtió en anticomunista. De modo que es errado disminuir en cualquier sentido la importancia del método político y de la "dialéctica". El hecho de que el senil Healy utilice los cursos sobre dialéctica para mistificar la cuestión, no invalida la necesidad de la educación marxista incluida la dialéctica.
 
Sí, tanto los schachtmanistas como los pablistas fueron especies de influencias pequeño burguesas en la Cuarta Internacional, pero la forma ideológica que ambas tomaron fue el de un fracaso en utilizar el método marxista, la dialéctica, para analizar los acontecimientos que ocurrían a su alrededor.
 
Siempre fue de mi comprensión que los castristas intentaron constituir un frente popular con los restos de la burguesía anti-Batista después de la derrota del ejército de Batista, al igual que los stalinistas del Este europeo lo hicieron inmediatamente después de la derrota de los nazis con elementos burgueses. En una discusión informal con Rui Costa Pimenta en Italia, tuve la impresión, en un punto, de que él argumentaba que mientras los pablistas eran contrarrevolucionarios, los castristas, al menos antes del presente período de giro restauracionista, no lo eran. Interrogado sobre esta aparente reversión de la realidad, negó que fuera eso lo que estaba argumentando. Señaló que los castristas se encaminaban en dirección a la contrarrevolución, pero que no habían arribado allí (¡irónicamente, esto es lo principal que estoy argumentando en relación al SU!). No quiero atribuir mucha importancia a un intercambio político informal, y espero no haber malinterpretado lo que Rui estaba diciendo, pero pienso que es posible ver el potencial absurdo de combinar una prematura caracterización del SU como contrarrevolucionario con una caracterización del castrismo como algo menos que contrarrevolucionario.
 
Luis tiene razón de prevenir sobre los peligros de confiar en el Guardian por toda la verdad y nada más que la verdad. Personalmente, ni siquiera confiaría en ese periódico para informar con certeza los resultados de fútbol. Desafortunadamente, no hay muchos diarios bolcheviques en Gran Bretaña hasta ahora (aunque estamos trabajando en ello), de los cuales obtener un balance confiable de los acontecimientos, pasados y presentes. Pero ninguno es suficientemente bueno como para dar por sentado que deben ser mentiras.
 
Dando por sentado que sea cierto, no pienso que sea "formalismo grotesco" comparar la promesa de abandonar la revolución en América Latina continental (es decir, sacrificando los intereses de la clase obrera fuera de Cuba) como parte de un acuerdo con el imperialismo, con el pacto Hitler-Stalin. La oposición castrista a la expropiación de toda la propiedad privada en Nicaragua fue un factor de primer orden en el eventual colapso de la revolución sandinista.
 
No tengo razones para dudar de los puntos que Luis resalta sobre el "marxismo legal" de Moreno (hicimos un planteo similar en la ITO dando lugar a documentos). Luis dice, erróneamente, que yo presenté a la LTF/T como una "oposición desde la izquierda", usando comillas que implican que realmente escribí eso cosa que no hice. Yo dije que se desarrolló una oposición interna que llevó a cabo una lucha limitada contra el guerrillerismo y en defensa del partido leninista. Deliberadamente, no subrayé la importancia de la oposición ("el hecho de que se hubiera desarrollado una oposición no dejó de tener significación"). Sin embargo, ¿es necesario reconocer que la resistencia de la oposición (cualquiera fueran sus motivaciones políticas subjetivas) ayudó a detener el bandazo hacia el ultraizquierdismo maníaco del IMT? Es simplemente craso prejuicio sectario negarse a reconocer algo positivo en ello. ¿Me pregunto si Luis habrá leído realmente los documentos del debate interno durante ese período? (10). Esta oposición incluyó considerablemente más fuerzas que los morenistas y los errores políticos de estos últimos no pueden ser atribuidos a todas las fuerzas involucradas en la LTF/T. El hecho de que la política del componente morenista de la oposición fuera sospechosa no invalida mi afirmación de que una oposición interna se desarrolló contra el loco guerrillerismo aventurero de Mandel-Maitan. Tenemos que evitar tanto el cinismo como la ingenuidad.
 
El comentario de Luis de que el abandono del guerrillerismo se debió a que el IMT siguió el cambio de línea de Castro, y que la lucha interna no jugó ningún rol en ello, está afirmado, pero no fundamentado. ¿No es esto otro ejemplo de craso prejuicio sectario?
 
Una vez más, se alega que yo no "menciono" otros crímenes de los mandelistas (Eurocomunismo, democracia socialista), como si estuviera motivado por un siniestro deseo de evitar esas cuestiones. Luis adopta la postura del encumbrado crítico de izquierda que mira desde fuera de la cancha a aquellos que deben correr el riesgo de ensuciarse las manos en la desordenada tarea de intentar reconstruir la Cuarta Internacional a través de una intervención desde adentro.
 
La contraposición final de Luis entre el "eterno entrismo" o "partidos independientes para reconstruir la Cuarta internacional" ya fue bastante tratada más arriba. Querríamos simplemente agregar que esta falsa contraposición indica una incapacidad para considerar todas las posibles orientaciones tácticas, una falta de flexibilidad táctica. Indica una disposición a evitar la difícil lucha interna vinculada a la tarea de reconstruir la Cuarta Internacional mediante la confrontación con los centristas en su propio terreno, en su propia organización, como una minoría. Indica una preferencia por criticar desde fuera de la cancha a aquellos que están queriendo llevar a cabo esa lucha, haciendo ataques baratos sobre la base de la culpabilidad por asociación: usted lucha en la organización pablista porque usted es blando con el pablismo o es usted mismo un "pablista". Este tipo de abordaje no ayudará a la clarificación política ni dará resultados para reconstruir la Cuarta Internacional.
 
 
NOTAS:
 
(I) Nota del traductor: el autor se refiere al artículo "Respuesta a Chris Edwards" aparecido en En Defensa del Marxismo nº 16, de marzo de 1997. El autor de este artículo es Aldo Ramírez y no Luis Oviedo. En consecuencia, cada vez que se hace referencia al autor del artículo criticado, se trata de Aldo Ramírez.
 
1. Trotsky, León , "On the Foreign Policy of the Stalinist Bureacracy" in Writings of León Trotsky 1932-33, pág. 234. Pathfinder. New York, 1972.
 
2. Trotsky, León , "The Left Socialist Organisations and Our Tasks" in Writings of León Trotsky 1932-33, pág. 277. Pathfinder. New York, 1972.
 
3. Trotsky, León, "It is Necesary to Build Communist Parties and an International Anew" in Writings of León Trotsky 1932-33, págs. 309-310. Pathfinder. New York, 1972.
 
4. Trotsky, León , "The Class Nature of rhe Soviet State" in Writings of León Trotsky 1933-34, pág. 116. Pathfinder. New York, 1972.
 
5. Trotsky, León , "Centrism and the Fourth International" in Writings of León Trotsky 1933-34, pág. 235. Pathfinder. New York, 1972.
 
6. Trotsky, León , "War and teh Fourth International" in Writings of León Trotsky 1933-34, pág. 317. Pathfinder. New York, 1972.
 
7. Trotsky, León , "Where is the Stalinist Bureacracy Leading the URSS" in Writings of León Trotsky 1934-35, pág. 162. Pathfinder. New York, 1972.
 
8. Trotsky, León , "The Workers State, Thermidor and Bonapartism" in Writings of León Trotsky 1934-35, pág. 180. Pathfinder. New York, 1971.
 
9. Trotsky, León , "Stalin has Signed the Death Certificate of the Third International" in Writings of León Trotsky 1934-35, pág. 291. Pathfinder. New York, 1971.
 
10. Hansen,J., The Leninist Strategy of Party Building: the Debate on Guerrilla War in Latin America. Pathfinder, New York, 1979.
Quisiera responder brevemente a algunas de las afirmaciones formuladas por Luis Oviedo en respuesta a mi artículo "Caracterizando al Secretariado Unificado de la IVª Internacional hoy" (I). En primer lugar, Luis parece dudar de que Trotsky continuara caracterizando al Comintern como "burocrático centrista" (y no como "contrarrevolucionario") después de la victoria nazi en 1933 y hasta el pacto Stalin-Laval en 1935, cuando lo denunció abiertamente como "social-patriótico" (es decir, contrarrevolucionario). Esta errónea suposición ha sido hecha constantemente por aquellas fracciones del trotskismo que provienen del Comité Internacional (healysmo y lambertismo). El WRP británico, por ejemplo, siempre hizo esa errónea afirmación.
 
Este error puede ser mostrado examinando los escritos de Trotsky en el período 1933-35. Hitler tomó el poder en marzo de 1933. En un artículo publicado en mayo de 1933, hablando sobre los crímenes del stalinismo en la Revolución china de 1927 y en la victoria nazi, Trotsky aún caracterizaba a la facción stalinista como "centrista burocrática": "Como marxistas nos mantenemos en el terreno del realismo revolucionario en la lucha contra el centrismo burocrático" (1). En un documento posterior publicado en junio de 1933 escribió: "El centrismo de la facción stalinista está caracterizado por una política de convulsivos zigzags o paralizaciones, y es la más conservadora de todas las formaciones centristas que jamás hayan existido en el movimiento obrero. Esto se explica por el hecho de que esta vez el centrismo encontró un poderoso soporte social en la burocracia soviética" (2). Nuevamente en julio de 1933, escribió: "Dentro del aparato del PCUS y fuera de él tiene lugar el agrupamiento de los elementos dispersos de los dos partidos básicos: el proletario y el termidoriano-bonapartista. Elevándose sobre ambos, la burocracia centrista lleva a cabo una guerra de aniquilación contra los bolcheviques-leninistas". En el mismo artículo, en la página siguiente, dice también: "La analogía charlatana está proyectada para disimular el hecho de que los oportunistas brandlerianos están tratando de adular a los centristas stalinistas..."(3).
 
En setiembre de 1933, seis meses después de la victoria nazi, Trotsky escribía: "Llamamos al aparato stalinista centrista precisamente porque desempeña un rol dual ; hoy, cuando ya no hay más una dirección marxista, y no hay ninguna próxima todavía, defiende la dictadura proletaria con sus propios métodos, pero estos métodos son tales que facilitan la victoria del enemigo mañana" (4) (subrayados del original).
 
En febrero de 1934, casi un año después de la victoria nazi, y seis meses después de haber anunciado que era necesario construir una nueva internacional, Trotsky escribió: "La definición de la política del Comintern como centrista burocrática mantiene toda su fuerza también ahora. Es un hecho que sólo el centrismo es capaz de constantes saltos desde las traiciones oportunistas hasta el aventurerismo ultraizquierdista; sólo la poderosa burocracia soviética pudo asegurar por diez años una base estable para la ruinosa política de zigzags" (5).
 
En junio de 1934, casi un año después del anuncio de que el Comintern está "muerto para los objetivos de la revolución", Trotsky escribe: "Habiendo abandonado una línea de principios en la cuestión de la guerra, la Tercera Internacional vacila entre el derrotismo y el social patriotismo"(6), es decir, en la clásica forma centrista.
 
A comienzos de 1935, la concepción de "centrismo burocrático" evolucionando hacia un "bonapartismo soviético" comienza a aparecer en los escritos de Trotsky a medida que Stalin concentra más y más poder en sus manos. Trotsky también modifica su analogía con la Revolución Francesa en tanto comprende que la etapa del bonapartismo se está desarrollando y que el Termidor está en el pasado más que en el futuro. "El centrismo burocrático, que se ha desarrollado hacia la forma soviética del bonapartismo no sería lo que es, si pudiera mantenerse a salvo de alguna otra manera que por los continuos ataques en dos frentes, es decir, en último análisis, contra el internacionalismo proletario y contra las tendencias a la restauración capitalista" (7). Y nuevamente, en enero de 1935 : "En tanto la burocracia se vuelve cada vez más independiente, en tanto se concentra cada vez más poder en las manos de una sola persona, más se transforma el centrismo burocrático en bonapartismo" (8).
 
Finalmente, sólo en mayo de 1935, más de dos años después de la victoria nazi, Trotsky sale abiertamente a denunciar a los stalinistas como "social patriotas", "cerdos" : "Por primera vez Stalin dijo abiertamente lo que es, es decir, a la vista de todo el mundo, repudió el internacionalismo revolucionario y se pasó a la plataforma del social patriotismo" (9).
 
El apoyo al rearme del ejército francés fue una indicación clara y sin ambigüedades de que Stalin apoyaría el esfuerzo bélico de un poder imperialista. La guerra civil española lo confirmó también, en tanto los stalinistas masacraron a la vanguardia del proletariado español.
 
Para responder brevemente a otras cuestiones formuladas por Luis. ¿Una caracterización de centrista significa que el SU es recuperable? No necesariamente. Como decía Trotsky del Comintern "nunca prometimos curar el organismo, simplemente nos negamos a enterrar lo que no había muerto". Como digo en mi artículo : no hay garantía de éxito, pero no lo sabremos si no lo intentamos. Como observó también Trotsky, quienes son incapaces de luchar para preservar las conquistas pasadas no construirán nada nuevo.
 
No estoy seguro de lo que quiere decir Luis cuando dice que yo "comparo" a la Revolución cubana con la anexión de Polonia oriental y los Estados bálticos. Yo no tengo presente haber dicho que "el SU se limitó a apoyar acríticamente la expropiación del capital por medios burocráticos (por esa razón era centrista)". ¿Dónde dije esas cosas y qué significado se supone que se le atribuye al hecho de que yo (supuestamente) dijera esas cosas?
 
Luis dice que la "lógica" de mi argumento es que Trotsky debió haber permanecido en el Comintern hasta 1935 y que quizás fue errado fundar la Cuarta Internacional. No, ésa no es la "lógica" en absoluto. El criterio utilizado por Trotsky no fue simplemente la caracterización del Comintern, sino la respuesta de la dirección y de los cuadros (o más bien, la falta de ella) ante la victoria nazi. Por supuesto, ambas cuestiones no están desconectadas. Pero la sola caracterización no puede ser la única consideración. Otras consideraciones acompañan nuestra evaluación de lo que es posible en términos de regeneración, regeneración parcial o conquista de una minoría significativa. El fracaso de la dirección del Comintern en admitir la enormidad de la derrota, o tan siquiera sus propios errores, fue un factor en la decisión de Trotsky de romper con la Tercera Internacional. El otro factor fue la ausencia de toda respuesta, o discusión, en las filas del Comintern. No hubo ningún congreso convocado para discutir la derrota, ni nacional ni internacional; ningún debate interno (lo que estaba prohibido por la burocracia de todos modos), y ningún debate en la prensa del Comintern.
 
¿Se puede decir que en el período reciente, el SU no hizo ningún intento por admitir sus errores o expulsar a las secciones que abiertamente traicionaron los intereses de la clase obrera? ¿Que no hubo ninguna discusión interna sobre esas cuestiones, ninguna conferencia, ningún debate en la prensa que discutiese estas cuestiones? ¿En forma inconsistente, inadecuada, tardía? Ciertamente. ¿Pero de ningún modo? Sería ridículo afirmarlo.
 
Luis toma la palabra "ocasionalmente" y afirma "no, todo el tiempo". Si yo hubiera dicho que el SU había sido "oportunista el 75 por ciento del tiempo", él habría afirmado indudablemente "150 por ciento". Si yo hubiera dicho "eran muy malos", él habría dicho "¡No! eran terribles". Así que no pienso que pueda ganar a este argumento, el cual, en todo caso, es un poco estéril.
 
Luis afirma, también, que la lógica de mi argumento indica que si una organización tiene "tamaño" debemos permanecer en ella. Claramente, el Comintern era más importante en términos de tamaño que el SU. Incluía a la mayoría de la vanguardia del proletariado internacional, cosa que ni el SU, ni el CWI, ni Lutte Ouvrière, por supuesto, logran. Aun así, si las fuerzas del trotskismo consecuente son muy pequeñas (como lo son), y las del trotskismo centrista son mucho mayores, y geográficamente más extendidas (incluyendo importantes países del Tercer Mundo como India, Sri Lanka, Sudáfrica, etc.), éste debe ser un factor a ser considerado para decidir cómo mejor reconstruir la Cuarta Internacional.
 
No se deduce necesariamente que ese "eterno centrismo" en una organización trotskista centrista sea apropiado como la reciente experiencia de la ITO ha demostrado. Los camaradas italianos de la ITO fueron obligados a operar independientemente del SU en orden a proseguir una política adecuada en el PRC. En Gran Bretaña, tenemos una división del trabajo con algunos camaradas en el SLP y otros en el SU, a partir que la mayoría de la gente del SU adoptó una hostilidad sectaria ante el SLP. En el SLP, allí donde podemos trabajamos junto a un grupo de gente mayoritariamente ex-SU, pero en las Conferencias estamos en lados opuestos en el debate de muchas cuestiones. En otras palabras, mayores oportunidades en las organizaciones de la amplia vanguardia obrera puede significar que elijamos trabajar en ellas más que en las organizaciones trotskistas centristas como el SU, el CWI, etc. Una cuidadosa evaluación de las condiciones existentes y una flexibilidad táctica son aquí la clave. Allí donde estamos obligados a operar independientemente del SU o de otras organizaciones trotskistas centristas, lo importante para nosotros es dejar abiertos los canales de comunicación y diálogo, de modo que podamos ejercer influencia sobre ellos. Hemos rechazado siempre la estéril y sectaria posición de la tradición del Comité Internacional, que consiste sólo en autoaislarse de las otras fuerzas (es decir, la mayoría) identificadas con el trotskismo.
 
Sí, conocía que hay otros ejemplos de oportunismo del SU, incluso en Europa. De todos modos, estaba escribiendo un artículo, no un libro. Y estaba polemizando contra la Declaración de la Tendencia Cuartainternacionalista, la cual, si recuerdo correctamente, tenía poco que decir en términos de ejemplos de los crímenes europeos del SU, sino que se dirigía principalmente hacia los ejemplos latinoamericanos del oportunismo del SU. Si Luis quiere un informe más abarcativo de mi opinión sobre los defectos del SU, le puedo enviar cuatro años de polémicas ad nauseum que escribí en la sección británica del SU (ISG). ¡Esto incluye los materiales de nuestra intervención en el Congreso Mundial, el que fue tan diplomático y oportunista que ellos no los divulgaron! Pero deberá enviarme un enorme estampillado para hacerlo.
 
Discrepo con Luis cuando dice que la burocracia (stalinista) no "adoptó el programa de la clase enemiga". ¿Es serio? ¿Estaba sólo preocupada por la "coexistencia pacífica" con el imperialismo? ¿Qué pasó con la idea que la burocracia era el agente de la burguesía en los Estados obreros? ¿Y en el Tercer Mundo? ¿Tenía el stalinismo el programa de la clase enemiga en la Guerra Civil española cuando masacraba a la vanguardia? ¿Qué era el frente popular con la burguesía así llamada "liberal", si no la adopción del programa de la clase enemiga?
 
Una caracterización como contrarrevolucionario implica o una confrontación física directa con la clase obrera (represión) o el aval político a dichas acciones por un gobierno burgués o stalinista. Así era, por cierto, como Trotsky lo consideraba en la larga cita en mi último artículo sobre el ejército campesino chino. Hemos visto degenerar a secciones particulares del SU hasta ese punto (por ejemplo, Sri Lanka, Irán), pero en cada oportunidad el SU las expulsó. En otros casos, secciones particulares llegaron cerca de tal posición, pero pegaron un giro bajo la presión de otras secciones de la Internacional y se echaron atrás a último momento (por ejemplo, Brasil, donde Mandel, en una reunión del Comité Ejecutivo Internacional, denunció lo que estaban haciendo dentro del PT, literalmente, ¡como "mierda"!).
 
Luis responderá sin dudas a esto, diciendo que es una prueba ulterior de mis tendencias "pablistas", y también, de que no mencioné la vez en que Mandel cometió tal o cual crimen. De hecho, sería fácil para la ITO acordar con Luis, en aras de una vida tranquila, que los pablistas son simplemente todos "cerdos" contrarrevolucionarios (para utilizar el término de Trotsky sobre el stalinismo francés) y que eso es todo lo que hay sobre el asunto. Pero no seríamos honestos con nosotros mismos si lo hiciéramos. La pregunta que Luis y el PO tienen que contestar es: ¿dónde una sección del SU reprimió físicamente a la clase obrera, o se unió, o apoyó políticamente a un gobierno que lo hizo, pero no fue subsecuentemente expulsada del SU? En Irán, una sección del SU apoyó la represión física de sus propios camaradas por el régimen de Khomeini eran realmente "cerdos" contrarrevolucionarios en el pleno sentido de la palabra, pero fueron expulsados del SU. La dirección del SU no quiso enfrentar esta cuestión en forma aguda, lo cual es vergonzoso, es cierto, y hasta ahora no han publicado un balance completo de su propio rol en este asunto. Tuvo que ser ejercida presión por parte de los camaradas iraníes que fueron las destinatarios finales de la represión sobre la dirección del SU para llegar a la expulsión. Fue un episodio vergonzoso que no le otorgó ningún crédito a la dirección del SU. ¿Pero podemos equiparar las acciones de los perpetradores iraníes de la represión con el resto del SU que los expulsó? ¿Es el conjunto del SU contrarrevolucionario porque una de sus dos secciones iraníes traicionó a la otra, la cual, hasta donde podemos afirmar, jugó un rol en general ejemplar en la revolución iraní? Es simplista y un disparate afirmarlo.
 
Cuando la sección de Sri Lanka se incorporó a un gobierno burgués en 1964, fueron expulsados. Es cierto, esto no exonera a la dirección del SU de culpa en este asunto lejos de ello. Fue como cerrar la puerta del establo después de que el caballo se escapara, como señaló nuestro documento para el Congreso Mundial del SU de 1995. Pero la cuestión no es si el SU es una organización consecuentemente trotskista o no. Coincidimos con Luis que no es nada por el estilo. La cuestión es sobre si su práctica hasta ahora justifica la caracterización de "contrarrevolucionario". ¿Era la dirección del SU, que expulsó a su contrarrevolucionaria sección de Sri Lanka, ella misma contrarrevolucionaria? Formular la pregunta de este modo es contestarla por la negativa.
 
Luis mencionará otros ejemplos como el apoyo de la sección mejicana al partido burgués nacionalista de Cárdenas, o los errores similares de la sección de Sri Lanka. Nuestros desacuerdos no son sobre la seriedad de estas acciones o sobre si hay un peligro (potencial) de traición contrarrevolucionaria. En nuestra reunión internacional de Génova, el camarada Rui Costa Pimenta habló de otros desarrollos similares en Brasil acerca de los cuales le pedimos que publicara información adicional.
 
Pero la cuestión clave es identificar el punto en el cual la degeneración centrista, con su característica inconsecuencia, sus vacilaciones y zigzags, sus sacudones hacia la derecha y sus echadas atrás al filo de la traición a último momento, se transforman en una política de traición estable y consecuente. ¿Cuándo la cantidad se transforma en calidad? Las polémicas demagógicas que colocan la peor glosa posible en las acciones de nuestros rivales políticos pueden estar permitidas para intercambios casuales en el ida y vuelta cotidiano de la vida política. Pero se pueden convertir en mezquinos prejuicios sectarios en aras de justificar nuestra propia marginalizada existencia separada. Y esos prejuicios no son suficientes para las afirmaciones más medidas, necesarias para las caracterizaciones formales.
 
En la cuestión de la ideología versus el análisis de clase, Trotsky, como Luis sabe, utilizó buena parte del tiempo para defender la "dialéctica" durante la lucha faccional con los shachtmanista, tanto que en la regional Nueva York del SWP, cualquier mención a la palabra aparentemente daba lugar a alaridos de carcajadas burlonas de la oposición shachtmanista. Trotsky tenía razón al enfatizar el hecho que casi todas las personas que rechazan el materialismo dialéctico terminan, por cierto, seriamente desorientadas políticamente, como se comprobó en el caso de Burnham, que se convirtió en anticomunista. De modo que es errado disminuir en cualquier sentido la importancia del método político y de la "dialéctica". El hecho de que el senil Healy utilice los cursos sobre dialéctica para mistificar la cuestión, no invalida la necesidad de la educación marxista incluida la dialéctica.
 
Sí, tanto los schachtmanistas como los pablistas fueron especies de influencias pequeño burguesas en la Cuarta Internacional, pero la forma ideológica que ambas tomaron fue el de un fracaso en utilizar el método marxista, la dialéctica, para analizar los acontecimientos que ocurrían a su alrededor.
 
Siempre fue de mi comprensión que los castristas intentaron constituir un frente popular con los restos de la burguesía anti-Batista después de la derrota del ejército de Batista, al igual que los stalinistas del Este europeo lo hicieron inmediatamente después de la derrota de los nazis con elementos burgueses. En una discusión informal con Rui Costa Pimenta en Italia, tuve la impresión, en un punto, de que él argumentaba que mientras los pablistas eran contrarrevolucionarios, los castristas, al menos antes del presente período de giro restauracionista, no lo eran. Interrogado sobre esta aparente reversión de la realidad, negó que fuera eso lo que estaba argumentando. Señaló que los castristas se encaminaban en dirección a la contrarrevolución, pero que no habían arribado allí (¡irónicamente, esto es lo principal que estoy argumentando en relación al SU!). No quiero atribuir mucha importancia a un intercambio político informal, y espero no haber malinterpretado lo que Rui estaba diciendo, pero pienso que es posible ver el potencial absurdo de combinar una prematura caracterización del SU como contrarrevolucionario con una caracterización del castrismo como algo menos que contrarrevolucionario.
 
Luis tiene razón de prevenir sobre los peligros de confiar en el Guardian por toda la verdad y nada más que la verdad. Personalmente, ni siquiera confiaría en ese periódico para informar con certeza los resultados de fútbol. Desafortunadamente, no hay muchos diarios bolcheviques en Gran Bretaña hasta ahora (aunque estamos trabajando en ello), de los cuales obtener un balance confiable de los acontecimientos, pasados y presentes. Pero ninguno es suficientemente bueno como para dar por sentado que deben ser mentiras.
 
Dando por sentado que sea cierto, no pienso que sea "formalismo grotesco" comparar la promesa de abandonar la revolución en América Latina continental (es decir, sacrificando los intereses de la clase obrera fuera de Cuba) como parte de un acuerdo con el imperialismo, con el pacto Hitler-Stalin. La oposición castrista a la expropiación de toda la propiedad privada en Nicaragua fue un factor de primer orden en el eventual colapso de la revolución sandinista.
 
No tengo razones para dudar de los puntos que Luis resalta sobre el "marxismo legal" de Moreno (hicimos un planteo similar en la ITO dando lugar a documentos). Luis dice, erróneamente, que yo presenté a la LTF/T como una "oposición desde la izquierda", usando comillas que implican que realmente escribí eso cosa que no hice. Yo dije que se desarrolló una oposición interna que llevó a cabo una lucha limitada contra el guerrillerismo y en defensa del partido leninista. Deliberadamente, no subrayé la importancia de la oposición ("el hecho de que se hubiera desarrollado una oposición no dejó de tener significación"). Sin embargo, ¿es necesario reconocer que la resistencia de la oposición (cualquiera fueran sus motivaciones políticas subjetivas) ayudó a detener el bandazo hacia el ultraizquierdismo maníaco del IMT? Es simplemente craso prejuicio sectario negarse a reconocer algo positivo en ello. ¿Me pregunto si Luis habrá leído realmente los documentos del debate interno durante ese período? (10). Esta oposición incluyó considerablemente más fuerzas que los morenistas y los errores políticos de estos últimos no pueden ser atribuidos a todas las fuerzas involucradas en la LTF/T. El hecho de que la política del componente morenista de la oposición fuera sospechosa no invalida mi afirmación de que una oposición interna se desarrolló contra el loco guerrillerismo aventurero de Mandel-Maitan. Tenemos que evitar tanto el cinismo como la ingenuidad.
 
El comentario de Luis de que el abandono del guerrillerismo se debió a que el IMT siguió el cambio de línea de Castro, y que la lucha interna no jugó ningún rol en ello, está afirmado, pero no fundamentado. ¿No es esto otro ejemplo de craso prejuicio sectario?
 
Una vez más, se alega que yo no "menciono" otros crímenes de los mandelistas (Eurocomunismo, democracia socialista), como si estuviera motivado por un siniestro deseo de evitar esas cuestiones. Luis adopta la postura del encumbrado crítico de izquierda que mira desde fuera de la cancha a aquellos que deben correr el riesgo de ensuciarse las manos en la desordenada tarea de intentar reconstruir la Cuarta Internacional a través de una intervención desde adentro.
 
La contraposición final de Luis entre el "eterno entrismo" o "partidos independientes para reconstruir la Cuarta internacional" ya fue bastante tratada más arriba. Querríamos simplemente agregar que esta falsa contraposición indica una incapacidad para considerar todas las posibles orientaciones tácticas, una falta de flexibilidad táctica. Indica una disposición a evitar la difícil lucha interna vinculada a la tarea de reconstruir la Cuarta Internacional mediante la confrontación con los centristas en su propio terreno, en su propia organización, como una minoría. Indica una preferencia por criticar desde fuera de la cancha a aquellos que están queriendo llevar a cabo esa lucha, haciendo ataques baratos sobre la base de la culpabilidad por asociación: usted lucha en la organización pablista porque usted es blando con el pablismo o es usted mismo un "pablista". Este tipo de abordaje no ayudará a la clarificación política ni dará resultados para reconstruir la Cuarta Internacional.
 
Notas:
 
(I) Nota del traductor: el autor se refiere al artículo "Respuesta a Chris Edwards" aparecido en En Defensa del Marxismo nº 16, de marzo de 1997. El autor de este artículo es Aldo Ramírez y no Luis Oviedo. En consecuencia, cada vez que se hace referencia al autor del artículo criticado, se trata de Aldo Ramírez.
 
1. Trotsky, León , "On the Foreign Policy of the Stalinist Bureacracy" in Writings of León Trotsky 1932-33, pág. 234. Pathfinder. New York, 1972.
2. Trotsky, León , "The Left Socialist Organisations and Our Tasks" in Writings of León Trotsky 1932-33, pág. 277. Pathfinder. New York, 1972.
3. Trotsky, León, "It is Necesary to Build Communist Parties and an International Anew" in Writings of León Trotsky 1932-33, págs. 309-310. Pathfinder. New York, 1972.
4. Trotsky, León , "The Class Nature of rhe Soviet State" in Writings of León Trotsky 1933-34, pág. 116. Pathfinder. New York, 1972.
5. Trotsky, León , "Centrism and the Fourth International" in Writings of León Trotsky 1933-34, pág. 235. Pathfinder. New York, 1972.
6. Trotsky, León , "War and teh Fourth International" in Writings of León Trotsky 1933-34, pág. 317. Pathfinder. New York, 1972.
7. Trotsky, León , "Where is the Stalinist Bureacracy Leading the URSS" in Writings of León Trotsky 1934-35, pág. 162. Pathfinder. New York, 1972.
8. Trotsky, León , "The Workers State, Thermidor and Bonapartism" in Writings of León Trotsky 1934-35, pág. 180. Pathfinder. New York, 1971.
9. Trotsky, León , "Stalin has Signed the Death Certificate of the Third International" in Writings of León Trotsky 1934-35, pág. 291. Pathfinder. New York, 1971.
10. Hansen,J., The Leninist Strategy of Party Building: the Debate on Guerrilla War in Latin America. Pathfinder, New York, 1979.

 

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