Las fusiones y compras entre bancos y entidades financieras son muy comunes en la época imperialista. Es más, son la regla; los conglomeradosfinancieros se hacen cada vez másgrandes y monopólicos, el crédito ya no es materia de pequeñas mutuales, sino de grandes bancos.
El JPMorgan & Chase Co. es el banco más grande de los Estados Unidos y uno de los más grandes del mundo, con sucursales en prácticamente cada país donde pueda hacer algún negocio. Es un pulpo financiero con ramificaciones en distintas ramas de la industria, que condiciona tanto a empresas privadas como a gobiernos. Elnacimiento del grupo se remota a 1799 con la Manhattan Companyla que, luego de varias fusiones y adquisiciones, se convertiría en el JP Morgan al mando del banquero que creó el imperio financiero que hoy conocemos: John Pierpont Morgan.
Nacido enConnecticut ymiembro de una familia acaudalada, Morgan comenzó a ganar notoriedad a principios del siglo pasado, cuando intervino en una de las crisisfinancierasmás importantes del momento. En 1907, la bolsa de Nueva York cayó más de un 50% respecto de su máximo del año anterior. El colapso se produjo luego de un intento de compra agresiva de una delas empresas de cobre más importantes del país: cuando la operación fracasó, los bancos que habían puesto plata entraron en pánico al enterarse de que peligraba su inversión y esto perjudicó en cascada a todo Wall Street.
El terror a un colapso financieroestaba presente, y allíintervino J.P. Morgan. Puso inmensas sumas de dinero de su propio patrimonio para darle liquidez al sistema financiero; otros banqueros neoyorquinos siguieron su ejemplo y así evitaron el colapso general. Morgan, como los otros, salvaron su propio pellejo, porque prácticamente todos estaban involucrados en el negocio de una u otra forma; y la caída de uno podía significar el colapso general.
En ese momento todavía no existía un banco central que pudiera intervenir como prestamista de última instancia, para apuntalar el sistema. Ese rol le cupo al Morgan en esta oportunidad. Lanotoriedad ganada por Morgan en este episodio generó gran desconfianza en otros grupos financieros que consideraban que el poder acumulado debía ser morigerado, que el Estado debería tomar cartas en el asunto en futuras crisis y así asegurarse una mayor estabilidad del sistema financiero.
El incidente de 1907 dio lugar a la creación de la Reserva Federal (banco central norteamericano)unos años después. En una época de desarrollo del imperialismo a escala mundial, un país con aspiraciones a ser potencia no podía prescindir de un banco central que asegurara la estabilidad del sistema financiero mediante distintos mecanismos, como la regulación de la emisión de moneda o la fijación de la tasa de interés. Los Estados actúan como protectores del interés del capital; y los bancos centrales, específicamente, en función de apuntalar al sistema financiero: no hay neutralidad alguna, el Estado capitalista actúa en función de las necesidades del capitalista.
Canal de Panamá
En enero de 1881 los franceses comienzan la construcción de un canal bioceánico que uniera el Pacifico con el Atlántico, en el Estado de Panamá que todavía era parte de los Estados Unidos de Colombia. En 1889 los trabajos cesaron debido a los grandes problemas que presentaba la obra: serias dificultades técnicas (latarea no estaba planteada como finalmente se terminó realizando),corrupción generalizada y enfermedades tropicales que particularmente atacaban a los obreros que trabajaban en condiciones infrahumanas -la malaria y la fiebre amarilla mataroncerca de 20.000 trabajadores en pocos años-. El presidente yanki William McKinley fue un gran impulsor de la política imperialista. Bajo su mandato se anexaronHawai y Puerto Rico, y se desarrolló la guerra contra España, que colocó bajo su dependencia a Cuba y a Filipinas. A la vez, desarrolló la orientación para hacerse cargo de Panamá (y su futuro canal), cosa que terminaría de concretarse con la presidencia de Theodore Roosevelt, el promotor de la política del “Gran Garrote”, amenazando e interviniendo militarmente para imponer los designios imperialistas.
A pesar de la paralización del proyecto, los derechos para realizar la obra todavía seguíanen manos de los franceses y Panamá todavía era parte de Colombia. Estados unidos estaba interesado en la construcción y en la administración del canal, pero necesitaba un gobierno débil con el cual “negociar” y conseguir la cesión del estratégico paso por un tiempo prolongado:allí donde entraron los banqueros de Wall Street y, particularmente,el JP Morgan. Los banqueros financiaron directamente un movimiento separatista panameño que a la postre lograría una “independencia” -aparente- de Colombia, para finalmente negociar con ellos la construcción del canal, un gobierno que nacería débil y pegado a los Estados Unidos.
En noviembre de 1903 Panamá declara su independencia, los norteamericanos reconocen rápidamente el nuevo país y se firma un tratado por el cual se le concede la concesión de la construcción y operación del canal por un período de 100 años, un hecho inédito que claramente burlaba la independencia panameña. La banca Morgan financió la rebelión triunfante, para luego meterse de lleno en la financiación de la construcción del canal y armar un negocio multimillonario. Estados Unidos pagó inmediatamente 10 millones de dólares por la concesión de la obra y la intermediación de ese dinero también la tuvo en sus manos justamente J.P. Morgan.
Todavía estaba pendiente la relación con los franceses, a los cuales Estados Unidos indemnizó con 40 millones de dólares, también facilitados por Morgan y el negocio se cerró. El nuevo gobierno panameño necesitaba dinero para estabilizar sus relaciones internas. La “concesión” fue adquirida por migajas, todo baja la tutela de los banqueros de Wall Street, la banca Morgan pasó a tutelar el sistema financiero del naciente país casi en su totalidad.La intervención del banco en Panamá estuvo vinculada a la acumulación de capital en función del saqueo de los recursos naturales y la semiesclavización de los miles de obreros que allí trabajaron, la construcción del canal dio lugar a una concentración de la riqueza en manos del capital privado y la expropiación de la población local. La obra en sí misma fue financiada por bancos tanto europeos como estadounidenses, pero Morgan hizo el trabajo sucio de despejar el terreno y financiar la separación de Panamá de Colombia en función de los intereses del imperialismo en la región.
Sudamérica, Morgan, el Lava Jato y el saqueo.
El Lava Jato fue un inmenso escándalo de corrupción en Brasil que involucró tanto a funcionarioscomo a empresas multinacionales (y se extendió a otros países latinoamericanos). Se trató de un esquema de coimas multimillonarias para la concesión de contratos públicos. Estaban involucradas las nueve mayores empresas constructoras de Brasil (Camargo Correa, Engevix, Galvão, Mendes Júnior, IESA, OAS, Odebrecht, Queiroz Galvão y UTC). “Los beneficiarios, directores de la empresa estatal, desviaban las coimas hacia las cuentas de los ‘partidos’ (eufemismo) de la coalición de gobierno (PT, PMDB, PP, y algún otro de la ‘base aliada’) y, claro, hacia sus propias cuentas (‘comisiones’). Ni que decir que las coimas eran cargadas en las cuentas (sobrefacturadas) de las empresas: un esquema de saqueo multimillonario de los cofres públicos”. (Prensa Obrera, 25/11/2014).
En las investigaciones se verificó que distintas empresas internacionales y locales pagaban coimas a ejecutivos de Petrobras para que otorgaran contratos inflados con sobreprecios, una práctica común y que se verificó también en la Argentina y en otros países de Sudamérica. Una parte importante del personal político del gobierno de Lula y de su sucesora, Dilma Rouseff, estaban involucrados en estas estafas.
Varios bancos internacionales estaban metidos hasta el cuello en esta red de coimas, pero uno de la más importantesfue el JP Morgan. Sucede que había distintos contratos por compras de miles de barriles de petróleo y refinado a precios exorbitantemente bajos; es decir, la banca norteamericana pagaba coimas a funcionarios para firmar contratos con precios a la baja y finalmente estafar al gobierno de Brasil. Estos pagos de coimas en muchos casos no se hacían en efectivo por tratarse de inmensas sumas de dinero, ahí la banca Morgan facilitaba cuentas off-shore para mover el dinero y que llegue a quienes recibían los pagos. Las implicancias que tuvo el escándalo de corrupción en Brasil fueron gigantescas, al punto de llevar preso a Lula da Silva. Pero los que financiaron este proceso desde afuera no han sido alcanzados por la justicia ni local ni la norteamericana. Lo ejecutivos de JP Morgan que participaron y facilitaron el entramado de coimasmás grande la historia de Brasil salieron indemnes del proceso: el sistema se preserva a sí mismo.
Morgan tiene actuación en el país desde hace varias décadas. Desde la del 40, cuando comenzó a ingresar en Latinoamérica, el banco se dedicó a financiar el creciente negocio de granos en laArgentina, asociado a compañías internacionales; en algún caso como intermediario en operaciones particulares y en otros directamente como socio menor en el comercio internacional.
La llegada de la oleada de dictaduras militares en América Latina, benefició largamente a Morgan. Los países que antes tenían deudas externas moderadas se lanzaron a la emisión de bonos, amparados por sus propias burguesías que reclamaban que el Estado invierta en obras de infraestructura que ellos necesitaban para mejorar sus negocios. Por otro lado, estaba el negocio de la timba financiera que los bancos locales aclamaban.
En los 90, con el menemismo, la banca Morgan tuvo su primera intervención fuerte en el país: las privatizaciones de la dupla Menem-Cavallo. Fue el instrumento a mediante el cual se desarrolló el entreguista “Plan Brady” (1990).
La venta de los activos de YPF fue uno de los jugosos negocios a los que accedió el banco. A fines de 1992 se consumó un proceso de privatización que ya había arrancado en la época de Alfonsín con la entrega de pozos petroleros y de áreas gasíferas y de exploración a Pérez Companc, Bridas, Astra, y otros.
Luego de iniciado esteproceso con empresarios locales, el gobierno decidióliquidar el paquete accionario de YPF para lo cual se necesitaban inversores extranjeros. Acá entró JP Morgan. Importa destacar que tal cual como se hace ahora, el gobierno de Menen se dedicó a proclamar que la empresa daba perdidas, que estas pérdidas las pagaban los jubilados y los laburantes. En fin, el mismo verso que usa hoy Milei para privatizar y para despedir.
Cavallo, con fuertes vínculos en la banca norteamericana, contrató a JP Morgan para darle credibilidad al proceso y así poder rematar las acciones de la petrolera. Morgan se encargó de armar la emisión de acciones para hacer más atrayente la operación de venta, valuar la empresa y sus reservas de hidrocarburos y asistir al gobierno en la regulación posterior. Un proceso dirigido por un banco tan importante tomaba mayor legitimidad ante los posibles adquirentes. Cuando YPF salió a la bolsa en Wall Street capto millones de dólares.
Pero no todo fue color de rosa, porque lo que realmente sucedió es que la banca Morgan subvaluó el patrimonio de la petrolera para de esa forma venderla más barata y beneficiar a los compradores que ya estaban arreglados. Los acuerdos con Repsol y Morgan se conocieron años después, pero lo cierto es que el pulpo jugó para los futuros adquirentes y así se consumó una estafa al patrimonio nacional.
El 21 de noviembre de 1990, Menem anunció la privatización de Aerolíneas Argentinas, luego de 11 años como sociedad del Estado. Cuatro meses más tarde decíamos lo siguiente: “Hace cuatro meses que Aerolíneas Argentinas fue transferida a un precio de regalo al consorcio Iberia-Pescarmona, pero los ‘flamantes’ compradores aún no han puesto ni un sólo dólar o austral, ni tampoco títulos de la deuda externa, ni existe posibilidad de que lo hagan en el futuro. Esto significa, ni más ni menos, que el consorcio ha estado explotando Aerolíneas sin previamente haberla adquirido….” (Prensa Obrera, 22/03/1991).
JP Morgan fue crucial en la tarea de armado del balance de Aerolíneas, un balance que fue hecho con una buena cuota de “contabilidad creativa” para bajar el precio de la empresa y entregársela a un consocio quebrado como en ese momento era la española Iberia. Morgan jugaba de los dos lados del mostrador, era asesor del gobierno argentino y también del español, que pretendía hacerse con la aerolínea de bandera argentina. El pulpo norteamericano fraguó los balances de Aerolíneas, convenció al gobierno nacional de que la vendiera a una empresa que hace poco había sido rescatada por bancos españoles y todo sin poner un solo peso.
Las consecuencias de la privatización de Aerolíneas Argentinas fueron desastrosas, perdida de rutas aéreas, despidos de empleados y perdidas de activos, Morgan cumplió su objetivo llevándose jugosas comisiones de ambos lados del Atlántico.
La banca norteamericana actuó en la mayoría de las privatizaciones en la época de las “relaciones carnales” promovidas por el menemismo. No solo fueron Aerolíneas e YPF; también estuvieron presentes en la controvertida venta de Gas del Estado. A fines de 1992 la compañía de gas estatal fue desguazada y dividida en once compañías entre distribución y transporte. Acá nuevamente JP Morgan tuvo una actuación fundamental: fue la encargada de fijar las nuevas tarifas que luego servirían de base para que las privatizadas perciban las ventajas del negocio. Nuevamente Morgan jugó de los dos lados del mostrador, ya que las potenciales adquirentes recibían información privilegiada con respecto al estado real de la empresa y a la disposición del Estado de despedir trabajadorespara, de esta forma,bajarles los cotos a los nuevos dueños. Empresas como la norteamericana Enron o la francesa Total fueron ampliamente favorecidas a la hora de conseguir contratos.
En rol de Morgan en las privatizaciones menemistas fue el de favorecer a los compradores a costas de los argentinos; valuaciones truchas, venta de información privilegiada, recomendación de altas tarifas y facilitar los vaciamientos, todo el interés imperialista jugado en una época nefasta de la historia de nuestro país.
Con Cavallo, Morganfue un facilitador determinante en el endeudamiento delpaís (el famoso “blindaje” del “megacanje”) que finalmente terminó con el default de 2001. Luego de la crisis mexicanahabía dudas sobre si sostener o no la convertibilidad; pero se le dio continuidad porque permitía hacer jugosos negocios especulativos en pesos y luego cambiarlos por dólares y fugarlos sin ninguna dificultad.
“Cuando De la Rúa quiso evitar la implosión del ‘uno a uno’ (un peso = un dólar) llamó a los mismos funcionarios menemistas e hizo votar una ley de déficit cero para recortar salarios y jubilaciones como la que quiere Milei hoy. El objetivo explícito era pavimentar las operaciones de rescate de la deuda externa: el ‘blindaje’ con el FMI y el ‘megacanje’, que en pocos meses incrementaron fuertemente el peso de la hipoteca nacional y derivaron en el default. Ese megacanje fue una defraudación millonaria al país por la cual el actual ministro Federico Sturzenegger debería estar preso; y tuvo como beneficiarios a un puñado de bancos internaciones… entre los que estaba el JP Morgan”. (Prensa Obrera, 13/08/25).
La banca Morgan hizo un gran negocio durantela “convertibilidad” e incluso los siguió haciendo luego del default de De la Rúa, se quedó con bonos que en ese momento no valían absolutamente nada y esperó para cobrarlos años después con los sucesivos canjes. Lindo negocio para el que tiene información privilegiada y funcionarios metidos en todos los gobiernos.
Durante el gobierno de los Kirchner, el banco norteamericano no tuvo una influencia tan directa en el armado económico del país (reforzándose la presencia del City Bank); se fue diluyendo luego de salida de Alfonso Prat-Gay, que fue presidente del Banco central durante el gobierno de Duhalde.Su influencia fue más bien general, como tenedor de bonos defaulteados por De la Rúa y actor en las reestructuraciones de 2005 y de 2010.
La crisis mundial del 2008
El JP Morgan Chase desempeñó un papel fundamental en la crisis financiera del 2008 al actuar como rescatista respaldado por el gobierno norteamericano para adquirir instituciones en colapso como el Washington Mutual y el Bear Sterns. Así, en mitad de la crisis, consolidó su posición como uno de los mayores bancos de EE. UU. Para “adquirir” el Bear Stearns, por un precio muy bajo, recibió una garantía gubernamental de 30 mil millones de dólares (contra pérdidas).
Lo mismo sucedió con el Washington Mutual. Frente a la retirada masiva de depósitos, el gobierno transfirió sus activos al JP Morgan.
A diferencia del Lehman Broters que colapsó, el JP Morgan fue apuntalado por el gobierno para absorber bancos quebrados con alta exposición a hipotecas subprime.
Emergió de la crisis –absorbiendo bancos en quiebra durante la crisis y la recesión- con mayor tamaño y cuota de mercado.
Macri y regreso a toda orquesta
Durante el gobierno de Macri la banca Morgan tuvo un regreso protagónico al país. Luis Caputo fue el principal hombre del banco norteamericano en la Casa Rosada, el funcionario antes había sido su empleado durante el período 1994-1998 como Chiefof Trading para Latinoamérica; una suerte de CEO de la empresa para los mercados emergentes de la zona.
Con la asunción del PRO al poder, la Argentina levanta inmediatamente el cepo a la compra y fuga de divisas, y lanza una emisión de bonos globales para hacerse de dólares. Esta tiene cierto éxito y JP Morgan es uno de los colocadores de esos bonos en el mercado internacional. A partir de ahí el ingreso de capitales especulativos se transforma en una constante durante los dos primeros años del gobierno del ex jefe de la Ciudad de Buenos Aires. Durante estos primeros años la banca Morgan aumenta su presencia en la región -por supuesto, a cuento de traer capitales a especular-. En 2016 fue el banco internacional que más deuda argentina colocó en el mundo. Apoyo a inversiones productivas: “te lo debo”.
A partir de la debacle de Macri, a fines de 2017, la sintonía con el gigante de los mercados cambió. Estados Unidos subió considerablemente su tasa de interés y la reversión del flujo de capitales golpeó duro al gobierno del PRO. Para mediados de 2018 el gobierno había sufrido una fuga masiva de capitales y los bancos internacionales le dieron la espalda. Es más, fueron los grandes ganadores de la fuga. Ante esa situación, Macri y Caputo deciden recurrir al FMI y pedir el famoso crédito de 57.000 millones de dólares, que finalmente se terminó fugando por los mismos bancos que habían armado la corrida contra el peso.
Así terminó el corto romance de Macri con JP Morgan & Chase: fuga de divisas, y retiro de las operaciones de la bolsa de Buenos Aires. Los bancos internacionales no apoyan a nadie porque sí; simplemente están ahí para hacer su negocio. Las ideologías o las relaciones entre individuos son secundarias. Cuando la Argentina no les resultó conveniente cerraron sus operaciones y fueron a buscar mejores negocios. Al país le quedó una deuda externa impagable y una hipoteca que solo un gobierno de trabajadores puede clausurar.
Milei su mejor socio
Durante el gobierno de Alberto Fernández la banca Morgan se mantuvo distante de las operaciones en la Argentina, no porque tuviera algún reparo con el gobierno peronista, sino simplemente porque el país estuvo lejos de los mercados de crédito y sus operaciones pasaban por otro lado.
El triunfo de Milei trajo nuevamente al gigante norteamericano al país; pero esta vez con mayor injerencia que en gestiones pasadas. El Ministerio de Economía y toda el área de finanzas se llenaron de funcionarios ex JP Morgan: comenzando por Caputo a cargo de economía, Bausili a cargo del BCRA (que por supuesto nunca se cerró), Pablo Quirno ahora en la Cancillería, Vladimir Werning, José Luis Daza y Damián Reidel, todos en cargos de peso. No importa tanto la cantidad -aunque son varios-, sino los puestos que ocupan: todos los puestos de decisión económica están bajo su mando. La legión de Morgan & Chase dirige los destinos del país.
La estabilidad de Milei depende claramente de muchos factores: la lucha de clases, su capacidad para sortear escollos económicos y la situación internacional. En los dos últimos puntos, los bancos internacionales tienen fuerte injerencia, ya sea prestando dinero (mediante compra de bonos u otro método) o recomendando invertir en el mercado argentino. JP Morgan de entrada acompañó al gobierno de Milei mientras este llevara adelante la apertura económica necesaria paraquesi alguien traía un dólar al país luego pudieran llevárselo con los intereses correspondientes (carry trade mediante). El “ajuste general” es otro elemento ponderado por los capitales internacionales, la capacidad de pago de un país en estos casos depende de cuanto puedan acumular para pagar sus deudas y de que activos tengan para rematar.
El carry trade fue -y todavía lo es- un gran negocio para los especuladores internacionales. Traer dólares con un tipo de cambio planchado, venderlos en el mercado local y luego recomprarlos con una ganancia de riesgo bajísimo. Ese negocio funcionó de manera fantástica para la banca Morgan durante el primer año de gobierno “libertario”. Pero a mediados de 2025 la incertidumbre hizo cambiar de opinión a los banqueros. “La entidad financiera norteamericana considera que la apreciación del peso es insostenible con reservas en estado crítico, y llama a cubrirse frente a una eventual devaluación, lo cual podría desencadenar fuertes corridas cambiarias. El banco estadounidense emitió un comunicado donde sugiere a los inversores que se desprendan de sus posiciones en Lecaps (instrumentos del Tesoro nominados en pesos) y dolaricen sus carteras. Eso significa desarmar la bicicleta financiera sobre la cual se erige todo el programa económico de Milei y Caputo. El pronóstico del J.P. Morgan es que ‘hacer tasa’ perdería rentabilidad dada la proximidad de un salto devaluatorio”. (Prensa Obrera, 30/06/2025).
Cuando Morgan dijo esto comenzaban meses bastante complejos para el gobierno nacional. Había en general una presión devaluatoria para que se pudiera acumular reservas y así asegurar los pagos a acreedores externos. El gobierno había recibido un préstamo del FMI, pero para la banca extranjera esto no era suficiente: querían más garantías, más reformas, más ataque a los trabajadores. La advertencia del banco norteamericano hizo subir el dólar hasta el techo de la banda y disparó las tasas por los aires, una “jugada” no hecha al azar. La pretensión consistía en presionar al gobierno argentino para mejorar el negocio del carry trade, para llevarse una mejor tajada del ajuste en marcha que, por supuesto, deja una hipoteca que tienen que pagar los argentinos.
El ingreso de capitales especulativos en un país es un arma de doble filo. Ya le pasó a Macri. Al comienzo se observa un flujo de ingresos que hace pensar en que vienen inversiones; pero cuando esos capitales deciden retirarse se revierte el flujo y el país en cuestión pierde todos sus dólares, queda endeudado y a merced de los bancos como Morgan.
Solo un par de meses después y ante la continua fuga de divisas el gobierno de Milei debió recurrir a un nuevo rescate. Esta vez promovido y amparado por el Tesoro Norteamericano. El objetivo era claro, salvar al gobierno de Milei de una derrota en las elecciones, pero, principalmente, salvar a los bancos que habían invertido en bonos argentinos, que finalmente son los mismos que se beneficiaron con el saqueo y la quiebra de 2001.
JP Morgan, Bank of America, Goldman Sachs, Citigroup y Santander se presentaban como los bancos que armarían un “swap” por unos 20.000 millones de dólares. A cambio de este favor, el gobierno implantaría un bono con una tasa de interés sideral en dólares: negocio redondo. Finalmente, el salvataje no pasó de los papeles, el riesgo país se estabilizo y la fuga de capitales se detuvo merced el apoyo de Trump y de sus socios. El rescate tranquilizó a los especuladores y el gobierno les dio garantías de que la bicicleta financiera podía continuar sin riesgo. El triunfo de Milei en las elecciones terminó por clarificar el panorama para los especuladores: la Argentina pretende seguir siendo un país seguro para la bicicleta del JP Morgan Chase (o cualquier otro que desee venir).
El imperialismo y sus herramientas
En el imperialismo la dominación corresponde a los monopolios y al capital financiero. La pelea por territorios todavía sigue plenamente presente, pero ha desarrollado la característica de “colonización financiera”; es decir, la dominación de países por medio del crédito, de la deuda externa. Las posibilidades de conflictos armados para dirimir en última instancia aquello que no se soluciona por la vía diplomática es una opción latente.La tendencia a la guerra está plenamente presente hoy (Venezuela) como así también los enfrentamientos con potencias y con imperialismos rivales por el dominio de América Latina, considerada el “patio trasero” del imperialismo yanqui. JP Morgan y el gobierno de los Estados Unidos han anunciado inversiones en sectores estratégicos en la región con la idea de desplazar a China de la influencia alcanzada en minería, puertos y materias primas, entre otras cosas.
Los gigantes del crédito como Morgan Chase y otros funcionan como una herramienta del imperialismo yanki para financiar y dar respaldo a administraciones afines y profundizar el saqueo del “patio trasero” de Estados Unidos. La cantidad de funcionarios del gobierno de Milei que trabajaron en JP Morgan habla claramente de la colonización por parte del pulpo sobre el gobierno argentino. Pero también sucedió en otros países, no solo con este banco sino también con otras empresas o consorcios internacionales. No olvidemos que el presidente de Coca Cola México llego a presidir ese país.
La deuda externa y el crédito especulativo no son más que otros de los medios de dominación que ejerce el imperialismo en los países semi coloniales. Romper estas ataduras y desconocer las deudas fraudulentas son requisito indispensable para la independencia real de las naciones oprimidas. Y solo podrá ser llevada adelante por un gobierno de trabajadores.