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A 50 años del golpe del 24 de marzo de 1976

La lucha docente durante la dictadura

No reconocida por el gobierno peronista y perseguida por la dictadura, refundamos la CTERA en 1982

A 50 años del golpe del 24 de marzo de 1976

La lucha docente durante la dictadura

No reconocida por el gobierno peronista y perseguida por la dictadura, refundamos la CTERA en 1982

A la docencia el golpe militar le dio de lleno.

El hundimiento del gobierno de Perón y el de su sucesora Isabel que no pudo frenar las luchas obreras por el salario y  por paritarias  produjo, desde 1974, cientos de desapariciones, amenazas y persecuciones con el funcionamiento del aparato para-militar de las AAA.

La CTERA, fundada en 1973, con la unificación de más de 140 organizaciones de todo el país funcionaba con enormes debates entre las conducciones peronistas y las de izquierda alrededor de el enfrentamiento o no al gobierno peronista en medio de medidas antieducativas como la reforma privatista y antidocentes, con sueldos miserables, agravado por la falta de paritarias, la brutal carestía y la falta de personería de la Central, que el gobierno peronista se negaba a reconocer.

CTERA fue corroída y vaciada por los sectores que se oponían a luchar junto con los trabajadores o a hacer planes de lucha contra el gobierno peronista.

En el momento del golpe de marzo de 1976 los Confederales (Plenarios con presencia de cada organización y con resoluciones por mandato de  asambleas de base),  eran raquíticos. Varias organizaciones fundantes de CTERA como el sindicato sanjuanino (UDAP), el mendocino (SUTE) o las UDEB de La Matanza y Morón dejaron de participar de los Confederales buscando incluso ver de agruparse en UDA (aparato sindical reflotado por Perón para contrarrestar en forma paralela con CTERA). 

Otros dejaron de participar por la orden de Montoneros de pasar a la clandestinidad, abandonando la intervención en los sindicatos. Esto afectó el funcionamiento de CTERA y la contundencia de sus medidas de lucha. 

El golpe

El golpe se dio un miércoles.  Ese día estaba planificada una nueva marcha por la Panamericana, resuelta por la Mesa de Gremios en lucha de Zona Norte. Estaba planteado ir marchando, levantando al paso a cada fábrica. En la Comisión Provisoria de  la UDEB de General Sarmiento, que funcionaba reuniendo a docentes de todas las escuelas que estaban dispuestas a mantener la organización aunque varios de sus componentes habían pasado a la clandestinidad por orden de Montoneros,  había resuelto ir a las escuelas, hacer asamblea y plegarse a la movilización hacia Plaza de Mayo. El programa que se discutía era luchar contra el golpe que se estaba preparando, por aumento de sueldos, por paritarias.

Ese día, Isauro Arancibia , dirigente histórico del sindicato tucumano (ATEP) y de CTERA fue secuestrado y asesinado. 

Inmediatamente fue intervenida la UEPC (sindicato cordobés) a nivel provincial y se desató la persecución y la prohibición del funcionamiento de todos los sindicatos en todo el país.

Eduardo Requena del SEPAC (sindicato de docentes privados de Córdoba) fue secuestrado. Soledad García y muchos otros, dirigentes y activistas de UEPC, detenidos.

Susana Pertierra, directora de la ex primaria 54, hoy 20, de Grand Bourg y a Bombón (María Elvira Motto) docente de la 38, hoy primaria 7, de José C Paz, dirigentes de la UDEB de Sarmiento, secuestradas y desaparecidas en 1976. Si bien venían fuera de la actividad sindical  por las resoluciones de la organización política a la que estaban ligadas o pertenecían, las dos compañeras fueron perseguidas por haber sido parte de la lucha de los trabajadores y particularmente de la docencia que fundó CTERA. El secuestro de Susana, sacada de su escuela el 5 de julio del 76 y el de Bombón en diciembre, fue conocido en todo el distrito. 

La lucha por la aparición con vida de los detenidos desaparecidos y por la liberación de los presos estuvo presente en cada escuela donde se anidaba la resistencia contra el gobierno militar.

Recuperar los sindicatos. Tarea contra la dictadura

A partir del 24 de marzo, se fue adaptando el funcionamiento y la intervención para sortear la represión, la proscripción y la prohibición de las organizaciones políticas, los sindicatos y centros de estudiantes.

Mientras se mantenían  los lazos entre delegados y activistas, defendiendo el agrupamiento posible en esas condiciones, detrás de un programa reivindicativo: Falta de nombramientos, concursos y licencias, incluso por parto, por la suspensión del Estatuto del Docente, recuperación de CTERA y de los sindicatos perseguidos, ocupados y finalmente "prohibidos" por la Ley sindical 22.105 de 1979 que impedía su funcionamiento.

El gobierno peronista persiguió trabajadores. Siguieron los militares.

Escribir acerca de la docencia y la dictadura militar de 1976 debe remitirse a años anteriores.

Un listado publicado por CTERA, alfabético, identifica una gran cantidad de ellos desaparecidos entre 1974 y 1976, antes del 24 de marzo. El activismo docente fue blanco particular del accionar de las AAA,   las fuerzas parapoliciales creadas por López Rega y por el general Perón, que actuaban en forma coordinada con las fuerzas represivas formales. 

El listado de CTERA da cuenta de  alrededor de 600 docentes detenidos desaparecidos que se agranda con los que se logró liberar como fue el caso de Alfredo Bravo, dirigente fundador de la CTERA, quien públicamente agradeció a Tribuna Docente, durante el Congreso de CTERA en Huerta Grande (1985),  la implacable tarea por su liberación desarrollada en medio de la dictadura.

El intento de imponer el disciplinamiento de la docencia fue entonces a través de la represión directa y también   con  cesantías a lo largo y ancho del país, aplicando la Ley de Prescindibilidad y destruyendo las organizaciones sindicales.

La lucha y organización docente en Córdoba

 “En la provincia de Córdoba la política gubernamental se ha hecho sentir desde el mismo momento del golpe con la detención y secuestro de compañeros dirigentes y activistas de la UEPC y del SEPAC.

Luego se llevó adelante la intervención de la UEPC provincial y en septiembre de 1976 la intervención y cierre de la UEPC Capital, el sector docente más organizado y con mayor tradición de lucha de la provincia (Tribuna Docente 0. Octubre/Noviembre 1980) 

La denuncia de los militares metidos adentro de la UEPC fue una tarea constante, llevada adelante por agrupamientos de activistas que sosteníamos la necesidad de recuperar la UEPC para los docentes, echando a los milicos. Esta postura era rechazada por sectores docentes peronistas que preferían  abrir una nueva etapa de organización fuera de la organización sindical. 

Graovack y Ansil específicamente se negaban a reivindicar la recuperación de la UEPC, se negaban a organizar  el sindicato. Paradójicamente, ellos se encaramaron en su dirección una vez superada la dictadura militar.

Se funda Tribuna Docente. En medio de la dictadura.

Mientras en Córdoba nos agrupábamos alrededor de recuperar el sindicato, enfrentando la provincialización de las escuelas Lainez (nacionales), el avasallamiento al Estatuto y encarando la lucha por el funcionamiento de las Juntas con participación de los docentes, en otros lugares como Capital Federal, San Martín, La Matanza y La Plata se encaraban planteos similares. 

Esta actividad impulsada por Política Obrera (hoy Partido Obrero), maduró las condiciones para un trabajo de reagrupamiento, contra la dictadura, por la reorganización de los sindicatos, de los cuerpos de delegados. 

La fundación de Tribuna Docente se hizo a la luz  de este desarrollo y de este desafío. De la reunión de una representación de cuatro o cinco localidades pasamos a la edición de la Tribuna 0 en octubre/noviembre de 1980. Su primer número planteaba: Poner en pie el sindicalismo docente. Ley de jubilaciones. Faltan maestros. El censo y los desaparecidos. La reducción de los recursos educativos en el mundo  y otros artículos. Y en la editorial desplegábamos el abc de la agrupación: “Los educadores solo podemos apostar a nuestras propias fuerzas, a nuestra capacidad de organización y movilización independiente en unidad con el resto de los trabajadores. Esto debe traducirse en la paciente pero tenaz tarea por revitalizar, dar nuevamente vida a nuestras organizaciones. Esta tarea no puede subordinarse o depender del visto bueno de los militares sino que debe ser desarrollada mediante la firme voluntad de los docentes. De su organización independiente por sobre las leyes y presiones antisindicales”.

Ya el 21 de noviembre de 1981 realizamos La Conferencia Sindical Docente, con presencia de los mayores sectores del país. Los ejes eran la lucha por el aumento y la equiparación salarial, la defensa de las conquistas de Estatuto del Docente, No a la ley de Educación, Por la defensa de la educación estatal, laica y gratuita, Nuestra propia posición contra la deserción, reconstruir el sindicalismo docente.

La guerra de Malvinas y la docencia

La guerra de Malvinas, acción desesperada de una dictadura acabada fue un hecho de enorme despliegue de posiciones antiimperialistas y antidictatoriales. Los milicos pretendían que las escuelas fueran  ámbitos de respaldo al accionar de la dictadura que buscaba sobrevivir. Los debates eran constantes. Recorríamos las escuelas con las declaraciones de Tribuna Docente que planteaban "para derrotar al imperialismo hay que acabar con la dictadura".

En Córdoba  por ejemplo, se hacían plenarios obreros, en Luz y Fuerza, del mismo modo que se hicieron antes del paro nacional del 30 de marzo de 1982. Allí estuvimos los docentes de Tribuna, junto a los obreros, desarrollando los planteos para acabar con la guerra y con la dictadura. Allí la discusión consistía en lo que fue el principio del fin de la aventura bélica. En medio de la represión aún existente, se planteó: Si queremos ganar la guerra contra los ingleses y los yanquis que los apoyan, hay que llevar la guerra al continente. La guerra a los bancos ingleses y yanquis, a las empresas petroleras empezando por Shell. Hay que ir a la huelga para atacar a las patronales que pagan los pertrechos bélicos y a sus tropas con la explotación en las multinacionales de los obreros argentinos.

Esto se discutía en las escuelas en medio de la falsa información triunfalista que la dictadura pretendía que los docentes transmitan.

El terror a la intervención de una clase obrera no derrotada, de la cual la docencia formaba parte activa, hizo que los militares firmaran la rendición ante los ingleses con la intervención directa del Vaticano que mandó al  Papa.

La docencia se organiza contra la dictadura

Así como en Córdoba, la docencia buscaba enfrentar a la dictadura en Mendoza, en Jujuy, en Salta, en Santa Fe, en Santiago del Estero.

En Buenos Aires resistió manteniendo su funcionamiento la Unión de Educadores de San Martín/Tres de Febrero con Angelita Descalzo a la cabeza y unas decenas de activistas.

Las Uniones de Educadores de La Matanza y de Morón con Mary Sanchez y Cecilia Martinez camuflaron su funcionamiento a través de una guardería,  Lirolay. En Lomas se organizaron varios de los cesantes de La Matanza como Hugo Yasky y varios más.

Sin embargo, muchos de estos agrupamientos, la mayoría de los cuales luego dan origen a la lista Celeste, netamente burocrática y vinculada al peronismo, se negaron a sostener la lucha sin cuartel para defender de conjunto el funcionamiento de CTERA y de los sindicatos, recuperando incluso los intervenidos de manos de los milicos. 

Tribuna Docente  por el contrario, enarboló y reivindicó la recuperación de CTERA y de los sindicatos. Unificó en la acción a un pequeño grupo de entidades y compañeros que fueron las pocas organizaciones que se reunieron durante el proceso de caída de la dictadura,  para reorganizar CTERA. Se hizo con las Uniones de Educadores de Sarmiento y de San Martín, con Alfredo Bravo, con el sindicato de docentes de especial (Adyted), con el sindicato de maestros primarios de Capital  en manos del PC  y alguno más. Unas 9 entidades realizaron la refundación de CTERA en 1982, que luego diera lugar a un mayor agrupamiento que permitió convocar a paro general en julio de 1983 en el final del gobierno militar.

Sin duda, Tribuna, fundada en medio de la dictadura, encarnó junto con la docencia y los trabajadores la lucha por derrotarla.

La conquista actual de UEPC Capital, de Adosac Santa Cruz, de las seccionales de Neuquén, del Unter de  Río Negro, del sindicato de Jujuy desconocido y cerrado por la burocracia, de las seccionales multicolor de Suteba ( Bahia, Tigre, Marcos Paz) a manos del sindicalismo combativo es el mejor homenaje a la docencia que nunca,  nunca, ni en las peores circunstancias dejó de luchar como "obreros de la tiza" que somos, como trabajadores contra los gobiernos sean nacionalistas burgueses, populistas,  dictaduras militares o derechistas.

A la docencia el golpe militar le dio de lleno.

El hundimiento del gobierno de Perón y el de su sucesora Isabel que no pudo frenar las luchas obreras por el salario y  por paritarias  produjo, desde 1974, cientos de desapariciones, amenazas y persecuciones con el funcionamiento del aparato para-militar de las AAA.

La CTERA, fundada en 1973, con la unificación de más de 140 organizaciones de todo el país funcionaba con enormes debates entre las conducciones peronistas y las de izquierda alrededor de el enfrentamiento o no al gobierno peronista en medio de medidas antieducativas como la reforma privatista y antidocentes, con sueldos miserables, agravado por la falta de paritarias, la brutal carestía y la falta de personería de la Central, que el gobierno peronista se negaba a reconocer.

CTERA fue corroída y vaciada por los sectores que se oponían a luchar junto con los trabajadores o a hacer planes de lucha contra el gobierno peronista.

En el momento del golpe de marzo de 1976 los Confederales (Plenarios con presencia de cada organización y con resoluciones por mandato de  asambleas de base),  eran raquíticos. Varias organizaciones fundantes de CTERA como el sindicato sanjuanino (UDAP), el mendocino (SUTE) o las UDEB de La Matanza y Morón dejaron de participar de los Confederales buscando incluso ver de agruparse en UDA (aparato sindical reflotado por Perón para contrarrestar en forma paralela con CTERA). 

Otros dejaron de participar por la orden de Montoneros de pasar a la clandestinidad, abandonando la intervención en los sindicatos. Esto afectó el funcionamiento de CTERA y la contundencia de sus medidas de lucha. 

El golpe

El golpe se dio un miércoles.  Ese día estaba planificada una nueva marcha por la Panamericana, resuelta por la Mesa de Gremios en lucha de Zona Norte. Estaba planteado ir marchando, levantando al paso a cada fábrica. En la Comisión Provisoria de  la UDEB de General Sarmiento, que funcionaba reuniendo a docentes de todas las escuelas que estaban dispuestas a mantener la organización aunque varios de sus componentes habían pasado a la clandestinidad por orden de Montoneros,  había resuelto ir a las escuelas, hacer asamblea y plegarse a la movilización hacia Plaza de Mayo. El programa que se discutía era luchar contra el golpe que se estaba preparando, por aumento de sueldos, por paritarias.

Ese día, Isauro Arancibia , dirigente histórico del sindicato tucumano (ATEP) y de CTERA fue secuestrado y asesinado. 

Inmediatamente fue intervenida la UEPC (sindicato cordobés) a nivel provincial y se desató la persecución y la prohibición del funcionamiento de todos los sindicatos en todo el país.

Eduardo Requena del SEPAC (sindicato de docentes privados de Córdoba) fue secuestrado. Soledad García y muchos otros, dirigentes y activistas de UEPC, detenidos.

Susana Pertierra, directora de la ex primaria 54, hoy 20, de Grand Bourg y a Bombón (María Elvira Motto) docente de la 38, hoy primaria 7, de José C Paz, dirigentes de la UDEB de Sarmiento, secuestradas y desaparecidas en 1976. Si bien venían fuera de la actividad sindical  por las resoluciones de la organización política a la que estaban ligadas o pertenecían, las dos compañeras fueron perseguidas por haber sido parte de la lucha de los trabajadores y particularmente de la docencia que fundó CTERA. El secuestro de Susana, sacada de su escuela el 5 de julio del 76 y el de Bombón en diciembre, fue conocido en todo el distrito. 

La lucha por la aparición con vida de los detenidos desaparecidos y por la liberación de los presos estuvo presente en cada escuela donde se anidaba la resistencia contra el gobierno militar.

Recuperar los sindicatos. Tarea contra la dictadura

A partir del 24 de marzo, se fue adaptando el funcionamiento y la intervención para sortear la represión, la proscripción y la prohibición de las organizaciones políticas, los sindicatos y centros de estudiantes.

Mientras se mantenían  los lazos entre delegados y activistas, defendiendo el agrupamiento posible en esas condiciones, detrás de un programa reivindicativo: Falta de nombramientos, concursos y licencias, incluso por parto, por la suspensión del Estatuto del Docente, recuperación de CTERA y de los sindicatos perseguidos, ocupados y finalmente «prohibidos» por la Ley sindical 22.105 de 1979 que impedía su funcionamiento.

El gobierno peronista persiguió trabajadores. Siguieron los militares.

Escribir acerca de la docencia y la dictadura militar de 1976 debe remitirse a años anteriores.

Un listado publicado por CTERA, alfabético, identifica una gran cantidad de ellos desaparecidos entre 1974 y 1976, antes del 24 de marzo. El activismo docente fue blanco particular del accionar de las AAA,   las fuerzas parapoliciales creadas por López Rega y por el general Perón, que actuaban en forma coordinada con las fuerzas represivas formales. 

El listado de CTERA da cuenta de  alrededor de 600 docentes detenidos desaparecidos que se agranda con los que se logró liberar como fue el caso de Alfredo Bravo, dirigente fundador de la CTERA, quien públicamente agradeció a Tribuna Docente, durante el Congreso de CTERA en Huerta Grande (1985),  la implacable tarea por su liberación desarrollada en medio de la dictadura.

El intento de imponer el disciplinamiento de la docencia fue entonces a través de la represión directa y también   con  cesantías a lo largo y ancho del país, aplicando la Ley de Prescindibilidad y destruyendo las organizaciones sindicales.

La lucha y organización docente en Córdoba

 “En la provincia de Córdoba la política gubernamental se ha hecho sentir desde el mismo momento del golpe con la detención y secuestro de compañeros dirigentes y activistas de la UEPC y del SEPAC.

Luego se llevó adelante la intervención de la UEPC provincial y en septiembre de 1976 la intervención y cierre de la UEPC Capital, el sector docente más organizado y con mayor tradición de lucha de la provincia (Tribuna Docente 0. Octubre/Noviembre 1980) 

La denuncia de los militares metidos adentro de la UEPC fue una tarea constante, llevada adelante por agrupamientos de activistas que sosteníamos la necesidad de recuperar la UEPC para los docentes, echando a los milicos. Esta postura era rechazada por sectores docentes peronistas que preferían  abrir una nueva etapa de organización fuera de la organización sindical. 

Graovack y Ansil específicamente se negaban a reivindicar la recuperación de la UEPC, se negaban a organizar  el sindicato. Paradójicamente, ellos se encaramaron en su dirección una vez superada la dictadura militar.

Se funda Tribuna Docente. En medio de la dictadura.

Mientras en Córdoba nos agrupábamos alrededor de recuperar el sindicato, enfrentando la provincialización de las escuelas Lainez (nacionales), el avasallamiento al Estatuto y encarando la lucha por el funcionamiento de las Juntas con participación de los docentes, en otros lugares como Capital Federal, San Martín, La Matanza y La Plata se encaraban planteos similares. 

Esta actividad impulsada por Política Obrera (hoy Partido Obrero), maduró las condiciones para un trabajo de reagrupamiento, contra la dictadura, por la reorganización de los sindicatos, de los cuerpos de delegados. 

La fundación de Tribuna Docente se hizo a la luz  de este desarrollo y de este desafío. De la reunión de una representación de cuatro o cinco localidades pasamos a la edición de la Tribuna 0 en octubre/noviembre de 1980. Su primer número planteaba: Poner en pie el sindicalismo docente. Ley de jubilaciones. Faltan maestros. El censo y los desaparecidos. La reducción de los recursos educativos en el mundo  y otros artículos. Y en la editorial desplegábamos el abc de la agrupación: “Los educadores solo podemos apostar a nuestras propias fuerzas, a nuestra capacidad de organización y movilización independiente en unidad con el resto de los trabajadores. Esto debe traducirse en la paciente pero tenaz tarea por revitalizar, dar nuevamente vida a nuestras organizaciones. Esta tarea no puede subordinarse o depender del visto bueno de los militares sino que debe ser desarrollada mediante la firme voluntad de los docentes. De su organización independiente por sobre las leyes y presiones antisindicales”.

Ya el 21 de noviembre de 1981 realizamos La Conferencia Sindical Docente, con presencia de los mayores sectores del país. Los ejes eran la lucha por el aumento y la equiparación salarial, la defensa de las conquistas de Estatuto del Docente, No a la ley de Educación, Por la defensa de la educación estatal, laica y gratuita, Nuestra propia posición contra la deserción, reconstruir el sindicalismo docente.

La guerra de Malvinas y la docencia

La guerra de Malvinas, acción desesperada de una dictadura acabada fue un hecho de enorme despliegue de posiciones antiimperialistas y antidictatoriales. Los milicos pretendían que las escuelas fueran  ámbitos de respaldo al accionar de la dictadura que buscaba sobrevivir. Los debates eran constantes. Recorríamos las escuelas con las declaraciones de Tribuna Docente que planteaban «para derrotar al imperialismo hay que acabar con la dictadura».

En Córdoba  por ejemplo, se hacían plenarios obreros, en Luz y Fuerza, del mismo modo que se hicieron antes del paro nacional del 30 de marzo de 1982. Allí estuvimos los docentes de Tribuna, junto a los obreros, desarrollando los planteos para acabar con la guerra y con la dictadura. Allí la discusión consistía en lo que fue el principio del fin de la aventura bélica. En medio de la represión aún existente, se planteó: Si queremos ganar la guerra contra los ingleses y los yanquis que los apoyan, hay que llevar la guerra al continente. La guerra a los bancos ingleses y yanquis, a las empresas petroleras empezando por Shell. Hay que ir a la huelga para atacar a las patronales que pagan los pertrechos bélicos y a sus tropas con la explotación en las multinacionales de los obreros argentinos.

Esto se discutía en las escuelas en medio de la falsa información triunfalista que la dictadura pretendía que los docentes transmitan.

El terror a la intervención de una clase obrera no derrotada, de la cual la docencia formaba parte activa, hizo que los militares firmaran la rendición ante los ingleses con la intervención directa del Vaticano que mandó al  Papa.

La docencia se organiza contra la dictadura

Así como en Córdoba, la docencia buscaba enfrentar a la dictadura en Mendoza, en Jujuy, en Salta, en Santa Fe, en Santiago del Estero.

En Buenos Aires resistió manteniendo su funcionamiento la Unión de Educadores de San Martín/Tres de Febrero con Angelita Descalzo a la cabeza y unas decenas de activistas.

Las Uniones de Educadores de La Matanza y de Morón con Mary Sanchez y Cecilia Martinez camuflaron su funcionamiento a través de una guardería,  Lirolay. En Lomas se organizaron varios de los cesantes de La Matanza como Hugo Yasky y varios más.

Sin embargo, muchos de estos agrupamientos, la mayoría de los cuales luego dan origen a la lista Celeste, netamente burocrática y vinculada al peronismo, se negaron a sostener la lucha sin cuartel para defender de conjunto el funcionamiento de CTERA y de los sindicatos, recuperando incluso los intervenidos de manos de los milicos. 

Tribuna Docente  por el contrario, enarboló y reivindicó la recuperación de CTERA y de los sindicatos. Unificó en la acción a un pequeño grupo de entidades y compañeros que fueron las pocas organizaciones que se reunieron durante el proceso de caída de la dictadura,  para reorganizar CTERA. Se hizo con las Uniones de Educadores de Sarmiento y de San Martín, con Alfredo Bravo, con el sindicato de docentes de especial (Adyted), con el sindicato de maestros primarios de Capital  en manos del PC  y alguno más. Unas 9 entidades realizaron la refundación de CTERA en 1982, que luego diera lugar a un mayor agrupamiento que permitió convocar a paro general en julio de 1983 en el final del gobierno militar.

Sin duda, Tribuna, fundada en medio de la dictadura, encarnó junto con la docencia y los trabajadores la lucha por derrotarla.

La conquista actual de UEPC Capital, de Adosac Santa Cruz, de las seccionales de Neuquén, del Unter de  Río Negro, del sindicato de Jujuy desconocido y cerrado por la burocracia, de las seccionales multicolor de Suteba ( Bahia, Tigre, Marcos Paz) a manos del sindicalismo combativo es el mejor homenaje a la docencia que nunca,  nunca, ni en las peores circunstancias dejó de luchar como «obreros de la tiza» que somos, como trabajadores contra los gobiernos sean nacionalistas burgueses, populistas,  dictaduras militares o derechistas.

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