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Los estertores del morenismo

Entre la LIT y la UIT
Por Osvaldo Coggiola
En un artículo anterior (1) caracterizamos el V Congreso de la LIT como el fin de esa organización internacional, anunciador de su colapso como corriente política. En un año, esto se confirmó plenamente: 1) La principal "fracción externa* de la LIT (la CIR-LIT), encabezada por el MST argentino, acaba de constituir una nueva corriente internacional, fusionándose con otro grupo; 2) en lo que quedó de la LIT, se prepara una nueva escisión entre (los restos) del MAS argentino y el PSTU brasileño (que no pertenece a la LIT; aunque ya prepare su ruptura!), partido éste que se desplaza abiertamente hacia un programa y una política burguesas.
 
La Unidad Internacional de los Trabajadores (UIT)
 
Esta corriente fue fundada en abril pasado, en una reunión internacional convocada por el MST (del ex-diputado argentino Luis Zamora) y el POR español, a la que comparecieron otros pequeños grupos. Ambas corrientes proclaman la fusión como un gran avance, cuando en realidad se trata de un monumental retroceso, en el que se abandona el único punto progresivo de la LIT: el de la necesidad de una tendencia trotskista internacional contra el revisionismo imperante en el llamado (e inexistente) "movimiento trotskista mundial". Ya en el acuerdo previo CIR (MST)-LIRCI (la corriente internacional del POR español), celebrado en 1993 (y que demoró dos años en concretarse), la CIR-LIT afirmaba que los trotskistas (o su mayoría) que estaban fuera de la LIT no eran revisionistas: “Las discusiones actuales y reagrupamientos de trotskistas expresan sus esfuerzos para enfrentar la nueva etapa histórica de la lucha de clases, la más revolucionaria que conoció la IV Internacional en la posguerra, para superarlas dificultades y abordar las nuevas tareas” (2). La única prueba, sin embargo, de este "reagrupamiento”, era la alianza de la CIR-LIT con la fantasmagórica LIRCI, que en 1976 llegó a autoproclamarse como la IV Internacional reproclamada (contra todas las otras corrientes trotskistas) y que después de un retroceso organizativo casi total, adoptó como programa la "unidad de los trotskistas" donde quiera que fuese.
 
Como en todo acuerdo donde se dejan de lado los principios, las resoluciones de éste están llenas de elogios mutuos (que en algún tiempo se transformarán en insultos abiertos y desmedidos). Para permitir nuevos acuerdos de este tipo, se dice ahora, contra toda evidencia y contra lo que estas mismas corrientes dijeron en el pasado, que “desde la fundación del Comité Internacional (de la IV Internacional) en 1953, en todos estos años hubo en la IV Internacional sectores muy importantes que dieron una lucha a muerte contra el revisionismo”(3). Y como todo acuerdo sin principios, éste resulta de la yuxtaposición de lo peor de cada uno de los acuerdistas.
 
Liquidación del Trotskismo
 
De la antigua LIT se rescata la noción del "frente contrarrevolucionario internacional”, que llevó a esa corriente a la bancarrota. La existencia de este supuesto afrente único”, que abarcaría desde el FMI y el Pentágono hasta Lula y Cárdenas (ojo con estos últimos, como veremos) explicaría por qué no tiene un desenlace revolucionario una situación en la que en “todo el mundo la clase obrera ocupa otra vez la escena política”, siendo también que “en el mundo hay miles de cuadros y organizaciones trotskistas que están en primera línea en la lucha del movimiento de masas y que desde allí han cumplido un papel destacado. Frente al ascenso revolucionario mundial y el derrumbe de las viejas direcciones traidoras, esos miles de revolucionarios trotskistas podrían estar jugando un rol decisivo para avanzar en la construcción de una dirección obrera internacional reconocida por las masas”(4).
 
Esta enjabonada del bendito “movimiento trotskista” (que se olvida, por ejemplo, de que en el PT brasileño los “trotskistas” mandelianos y lambertistas votaron por la exclusión de los miembros de la CIR-LIT) apunta para búsqueda desesperada de cualquier acuerdo que garantice la sobrevivencia política. Por otro lado, si en todas partes la clase obrera estuviese irrumpiendo con una política independiente, el resultado inmediato de esto sería la dispersión y confusión de las fuerzas burguesas, no el reforzamiento de su unidad.
 
La realidad es que, pese a todas las reverencias al “trotskismo”, la UIT no dice lo esencial: que los desarrollos recientes de la lucha de clases y la crisis mundial, en especial la crisis mortal de la burocracia stalinista, confirma plena e históricamente el programa trotskista. Afirma, al contrario, que esos desarrollos “y los problemas teóricos, políticos y prácticos que plantean, superan obligatoriamente la capacidad de cualquier tendencia del trotskismo, aún de la más firme y consecuente”. O sea que el trotskismo está superado por los acontecimientos.
 
La “contribución” de la LIRCI (POR) es la negación de las consecuencias de la propia crisis de la burocracia, por tanto, de la propia existencia de una crisis mundial (de ahí que pueda adaptarse al “frente contrarrevolucionario mundial"), que la llevó a afirmar que “esa alianza (entre la burocracia stalinista, cuyo poder no ha sido destruido, y las fuerzas emergentes de una nueva clase capitalista, todavía demasiado débil para poder ejercer el poder por sí misma) no ha liquidado en ningún país las relaciones de propiedad y las conquistas sociales que caracterizan a esos Estados como Estados Obreros deformados por el grave cáncer burocrático”(5).
 
La UIT afirma ahora que “así hayan sufrido un importante deterioro, se conservan conquistas sociales... En el conjunto del país predomina ía economía estatal”(6). Esto para definir la no-descomposición del Estado Obrero. Pero si el índice de "estatización económica” (formal) fuese el parámetro para definir la naturaleza del Estado (poder político), cabría afirmar que en la URSS post-Revolución de Octubre había un Estado burgués, pues la economía estatal era minoritaria. Vale aún el comentario de Luis Oviedo: “No habría proceso de restauración alguno en curso porque éste comporta fatalmente un pillaje y una destrucción sin precedentes de las fuerzas productivas que se encuentran estatizadas (‘relaciones de propiedad’) y una enorme regresión social (‘conquistas sociales’) imposible sin la victoria de una contrarrevolución en el plano político. Estos ‘trotskistas’ olvidan que, sin planificación ni monopolio del comercio exterior y las finanzas, el Estado Obrero es una abstracción” (7).
 
Política burguesa
 
Para la UIT, el trotskismo está realmente superado, y no precisamente por alguna “novedad*. En la cuestión clave de la guerra civil yugoslava, se pronuncian, so pretexto de “ayuda a Bosnia”, por la división de la antigua federación de los “eslavos del sur”, olvidando la lucha histórica del bolchevismo por la “unidad socialista de los Balcanes”, único norte que plantearía el objetivo de la unidad de los combatientes bosnios con la resistencia serbia contra la dictadura de Milosevic (tanto la UIT como la LIT llegan a criticar a la ONU por no intervenir militarmente contra los serbios). En el programa de la “revolución política”, la UIT plantea la “democratización de las Fuerzas Armadas”, y no el armamento de los trabajadores, con lo que la UIT pone el destino de Rusia y de Europa Oriental bajo la completa dependencia de los ejércitos del imperialismo y la burocracia.
 
Si todo eso es “pour la gallerie”, la realidad más concreta y prosaica de América Latina pone a la UIT en su debido lugar. En México, la propagandizada sección de la UIT, UNIOS (que el grupo La Commune, ahora miembro de la UIT, describe, con la típica inclinación francesa para el bolazo exótico, como dirigente de una rebelión mayor que la encabezada por el EZLN), llamó a votar a ...¡Cárdenas (PRD)!, miembro de honra del “frente contrarrevolucionario”. El pretexto es que “no hay que confundir el contenido de una política revolucionaria con el voto” (como si el voto no fuese política). La UIT invoca a “Lenin cuando llamó a votar en la segunda vuelta a los candidatos de la oposición burguesa”(?!), y a “Palabra Obrera cuando llamó a votar (en Argentina) a Frondizi”: en el POR español deberían darse cursos obligatorios sobre la “blanqueada” de 1958. 
 
En Brasil, la UIT (CST) rompió ruidosamente con el PT, y luego volvió a entrar en el mismo, con el rabo entre las piernas, so pretexto de que el PSTU no los dejó entrar, lo que demuestra que carecen de política propia. No sólo re-entraron, sino que eligieron una diputada por el PT en Río Grande do Sul, con el apoyo ostensible de la super-derechista dirección regional del PT, en manos de un sector de la derecha del lulismo (y en especial, con el apoyo del intendente petista de Porto Alegre que es... el papá de la joven diputada de la CST).
 
Camarillismo y gangsterismo
 
La UIT se dirigió a la LIT para proponerle la “unidad", con base en la existencia de principios comunes. La LIT no negó la existencia de esa comunidad de principios pero, en su respuesta (8), trató a la UIT casi como a una banda de delincuentes políticos, denunciando que en México UNIOS (UIT) fue cómplice de la expulsión de la sección de la LIT de la "Asamblea Democrática” de Chiapas (lo que evidencia que el voto a Cárdenas expresó cabalmente el "contenido" de su política). Y también que, en Argentina, el MST atacó militarmente al MAS (LIT). La descomposición del morenismo genera camarillas que desbarrancan hada el gangsterismo.
 
Párrafo aparte merece el grupo francés La Com-mune, expulsado del lambertdsmo y encabezado por Pedro Carrasquedo, que todavía en octubre pasado daba apoyo de principios a la LIT: “Sobre la base de este acuerdo con el análisis general del período y de la convergencia en las tareas prácticas, el grupo La Commune confirma su voluntad de permanecer como grupo observador (en la LIT) e integrar el debate internacional que la nueva dirección de la LIT tiene por mandato impulsar para encaminarse hacia la reconstrucción de la IV Internacional”(9).
 
Menos de seis meses después, La Commune se declara “asociada” a la UIT, en los términos siguientes: “El grupo La Commune afirma su acuerdo de principio con los dos textos fundadores de la nueva organización internacional: las bases programáticas para la fusión; las tesis sobre la revolución política (texto que ya fue objeto de una votación unánime en el III Congreso de La Commune )” (10). Lo que significa apenas que este grupo, que protagonizó una ruptura progresiva con el lambertismo, se transformó en una veleta.
 
El PSTU y la LIT
 
Sobre la ficción de la LIT informa sobremanera el que su principal organización, el PSTU brasileño, no forme parte de la LIT. Además, no existe una “tendencia LIT” en el PSTU (lo que permitiría una confrontación clara de posiciones), pues el PSTU (por iniciativa de los morenistas) prohibió las tendencias y fracciones, lo que significa que la LIT se prohibió a sí misma.
 
Quien crea que esto es el colmo del aparatismo, todavía no vio nada. Pues ahora, cuando la ficción de la LIT se toma evidente, los morenistas brasileños proponen que el PSTU se incorpore a ella, y en cuanto a los militantes del PSTU que no son de la LIT, les propone... la incorporación a la dirección de la LIT.
 
En el documento de convocatoria a su Congreso, el PSTU afirma: “Este proceso exige una profunda discusión en el sentido de clarificar el proyecto de Internacional del PSTU, la profundización de la comprensión de su necesidad e importancia, sus bases programáticas y políticas, el carácter y la concepción de esa Internacional”(ll).
 
Pero en vez de organizar una “profunda discusión”, se termina diciendo: “Al proponer que el PSTU se incorpore a las filas de la LIT estamos queriendo que el conjunto de sus cuadros y dirigentes (los que vienen de la Convergencia Socialista y los que no) asuman un papel de primera magnitud en la lucha por la reconstrucción de la IV Internacional, por eso queremos que estén en la LIT y en sus organismos de dirección”. El mismo documento reconoce que la LIT no existe, pues se refiere a “cuanto la LIT precisa del PSTU para desarrollar su proyecto” (12). La demagogia interminable concluye en la confesión.
 
Golpismo
 
Todo este maniobrerismo rastrero está al servicio de un probable golpe dentro de la LIT (o sea, de imposiciones no realizadas a través del debate franco y abierto), seguramente en función del acuerdo con el WRP británico y su “Internacional ObreraAcuerdo que ya tiene un carácter liquidador del programa trotskista, semejante (aunque no igual) al de la UIT, pues evita reafirmar la vigencia del trotskismo, afirmando no obstante que: “Constatamos que a partir de la caída del Muro de Berlín existe, tanto en el interior de la IO como de la LIT, un rico debate en torno a lo que son los Estados Obreros burocráticamente degenerados (ex-URSS) o como Estados Operarios burocráticamente deformados (Hungría, China, Vietnam, Cuba, etc.)”( 13). O sea que el Muro de Berlín cayó encima de la cabeza de mucha gente: que hay un debate sólo después (¿por qué no antes?) quiere decir que los ladrillos del Muro también abollaron al “trotskismo” (de la LIT y de la 10).
 
En el mismo acuerdo se condena a “los gobiernos de Frente Popular”, eufemismo destinado a ocultar la integración del PSTU en el Frente Popular que impulsó la candidatura Lula en 1994, que no llegó a ser gobierno (aunque ahora es cogobierno).
 
Dentro del PSTU y contra la afiliación a la LIT (por ahora) se manifestó el grupito brasileño del CIO (Congreso por la Internacional Obrera, orientado por la corriente Militant de Inglaterra), que propone una discusión internacional basada en su “énfasis en la unidad de clase y el socialismo” para la cuestión irlandesa (o sea, su no-énfasis en la lucha por la liberación nacional de Irlanda, que es la posición histórica del marxismo, ahora que la dirección nacionalista del Sinn Fein la traiciona en un acuerdo con el imperialismo inglés), y su neutralismo en el conflicto Argentina-Inglaterra por las Malvinas (o sea, su capitulación frente al imperialismo y, lo que es peor, frente al propio (14). Y la LIT acepta la discusión, que concluirá en alguna otra maniobra de aparato.
 
Programa burgués
 
La base para un acuerdo estaría en lo que el CIO llama “proceso de integración capitalista”, noción que el PSTU acepta como central para su Congreso Nacional: “A partir de la crisis global que asoló la economía mundial capitalista en el final de la década del 60 y mediados de los años 70, con una caída continuada de la tasa de beneficio, el capitalismo pasa por un proceso llamado Globalización, acompañado de otro, bastante profundo, denominado Reestructuración Productiva. La Globalización se inicia en los años 70, con una liberación de las fronteras para el capital financiero por un lado, la disminución de las tasas y barreras aduaneras y el comienzo del surgimiento de los Bloques Regionales por el otro... La Reestructuración Productiva es la búsqueda de un nuevo padrón de acumulación de Capital, para enfrentar su crisis crónica, en sustitución al viejo modelo Fordista o Tayloris-ta” (15).
 
La situación actual del capitalismo no sería la de la más profunda crisis de su historia, sino la de una “reestructuración productiva” y la superación de las fronteras nacionales. Los desajustes monetarios sistemáticos, la guerra comercial y financiera, no serían nada: la “globalización” capitalista sería más fuerte que las propias contradicciones del capitalismo. Los “bloques regionales” son presentados como elementos de “integración” y no de esa guerra despiadada por el mercado mundial (y se ignora que están siendo “desintegrados”, vide Unión Europea, por esa misma guerra). La propia crisis sería, entonces, lo que los economistas burgueses piensan acerca de ella: un proceso de “destrucción creativa”. El capitalismo no estaría empujando al mundo para una regresión histórica (que se verifica cotidianamente en Ruanda, Yugoslavia, Somalia, etc.), sino para un nuevo “padrón de acumulación” (será todavía, por lo tanto, históricamente progresivo, aunque, claro, “explotador”).
 
La izquierda francamente democratizante y el centroizquierda (el PT) llama a todo esto “neoliberalismo” y le opone, como en los viejos tiempos del capitalismo ascensional, un programa mínimo tornado reaccionario por la propia decadencia del capitalismo: la “democracia”. El PSTU hace lo mismo, sólo que de modo vergonzante y encubierto por frases izquierdistas. La integración al Frente Popular y a su programa “etapista” se transforma ahora en programa y teoría: el PSTU no combate el capitalismo, sino el “neoliberalismo” y sus manifestaciones (globalización, reestructuración, etc.).
 
La LIT es ahora apenas un sello para participar de todas estas maniobras sin principios. El morenismo se desintegra organizativamente para integrarse políticamente a la burguesía. Cabe al partido revolucionario luchar para librar a los militantes que construyeron esta corriente de destino tan nefasto.
 
20 de julio de 1995
 
 
 
NOTAS:
1. Osvaldo Coggiola. “Se hizo el V Congreso y se acabó la LIT’, Prensa Obrera N°423, 14 de julio de 1994.
2. Déclaration conjointe entre la LIRQ1 et la CIR (LIT), 12 de julio dé 1993.
3. “Bases Políticas de la Unidad Internacional de los Trabajadores (Cuarta Internacional)”, Correspondencia Internacional, Suplemento, mayo de 1995.
4. Idem.
5. XIII Congreso de la LIRCI, enero de 1992.
6. “La Revolución Política en los Estados Obreros Buro-cratizados”, Correspondencia Internacional, cit.
7. Luis Oviedo. “Elementos para el debate de la situación mundial”, En Defensa del Marxismo N° 6, julio de 1993.
8. “Os Caminhos para Reconstruir a IV Internacional”, Correio Internacional N° 66, mayo de 1995.
9. La Commune N° 20, París, octubre 1994.
10. Idem N° 25, mayo 1995.
11. PSTU, Resoluto sobre a Abertura do Pré-Congres-so Internacional, 1995.
12. O PSTU e a Construyo do Partyido Mundial da Revoluto, 1995.
13. Proposta de Declarado Constitutiva do Comité de Liga^áo entre WI e a LIT-QI, 1995.
14. CIO. Sobre o Pré-Congresso Internacional e o Papel deste Comité Central, Sao Paulo, Io de febrero de 1995.
15. PSTU. Ante-Projeto de Documento Nacional.

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