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Comentario al informe internacional

Por Jorge Altamira
El informe del compañero Luis Oviedo, tiene esta característica: en mi opinión es un informe tan bueno, pero tan bueno que se ha convertido en lo más destacado del Congreso. Ha analizado la situación mundial con gran meticulosidad y rigor. Es impresionante también la sencillez de las conclusiones, por ejemplo esta conclusión final de que la reconstrucción de la IVª Internacional, en lo que a nosotros respecta, depende de la conciencia internacionalista de la masa del partido. Efectivamente, sólo en la medida en que el Partido tiene una conciencia internacionalista; que introduce en su propaganda y en su agitación los problemas internacionales del movimiento obrero, puede transformar al propio país en otro foco de referencia más para el movimiento obrero internacional.
 
Para dar un ejemplo, pueden venir luchadores de otros países a una campaña internacional sabiendo que el Partido Obrero preparó el terreno en la clase obrera para prestar oídos y movilizarse en esas campañas. Si el Partido Obrero no lo preparó, de qué serviría que vinieran aquí luchadores de esos otros países a impulsar esas campañas.
 
El informe es una operación de superación política que el Partido le tiene que reconocer; es el resumen de todo un trabajo político y es una explicación de cada acto que hemos llevado adelante en esta materia.
 
Burocracia y planificación
 
Cuando nosotros denunciamos la quiebra de la economía planificada en la URSS como parte de la restauración capitalista, tenemos que tener un cuidado enorme, porque es verdad que ha habido una quiebra en la política de la economía planificada, pero en la URSS, estrictamente, no había una economía planificada; había una economía hipercentralizada, hiperestatizada, que no es lo mismo que planificada. Porque la planificación significa prioridades sociales, y medios sociales para alcanzar esas prioridades establecidas en discusiones democráticas de las masas; es decir, que la planificación socialista sólo es compatible, sólo es real, en un régimen de democracia proletaria y en un régimen de gobierno de los propios trabajadores.
 
En un régimen burocrático, la llamada planificación puede llegar hasta a ser peor que la anarquía del mercado, y esto explica muchas de las críticas que los capitalistas terminaron haciéndole a la planificación. Por ejemplo, para asignar recursos a una empresa en el año corriente se consideraba la producción de esa empresa en el año anterior; entonces, los objetivos de los burócratas de esas empresas, eran, en primer lugar, producir lo máximo que se podía producir y hasta inflar la cifra de producción, porque de acuerdo a la performance del año previo se asignaban los recursos para el año siguiente. Entonces, por ejemplo, en Rusia había una sobre producción de zapatos medida 46 ... aunque en general, la gente que calza 46 es una minoría ... pero, a la burocracia no le importabn las medidas de los zapatos, ni como está distribuida la población desde el punto de vista de la medida de los zapatos que calza, sino que le importaba el índice de producción. Y se amontonaban los zapatos y no les interesaba que esos zapatos se amontonaran sino seguir produciendo zapatos. Lo importante era seguir obteniendo recursos del estado para seguir produciendo zapatos. Casos de este tipo de sobreproducción mientras en otras ramas faltaban cosas, eran absolutamente comunes. Entonces, había una economía hipercentralizada, hiperestatizada, que tenía en cuenta cada vez más y cada vez en forma más aguda sólo el interés de la burocracia parasitaria, y que había perdido totalmente relación con la base social del Estado, porque ya no funcionaba en absoluto para satisfacerla.
 
Otro ejemplo manifiesto de esto, que tiene un alcance mucho más rico, era la producción armamentista, que manifiestamente no cubre ninguna necesidad social, y sin embargo, se promovía la carrera armamentista, porque permitía asignar mayores recursos a una rama de la producción que chupa una barbaridad de recursos y que fortalecía a una capa poderosa de la burocracia. De manera que el problema de la planificación es fundamentalmente un problema de régimen político, es un problema de que gobiernen los trabajadores, y de que los trabajadores se den los objetivos políticos y económicos, y que no importa en esto el grado en que se encuentre estatizada la economía del Estado y el grado de las relaciones mercantiles o de mercado que haya todavía en un país donde se ha expropiado al capitalismo.
 
Trotsky dice, en La Revolución Traicionada, que a través del crédito de la banca centralizada y a través del régimen impositivo y del monopolio del comercio exterior, se podía perfectamente planificar la economía soviética. No hacía falta tener el control de todas y cada uno de las empresas del Estado para establecer una coordinación económica que apunte a objetivos sociales, etcétera. Esto tiene que quedar muy claro para entender qué es lo que nosotros entendemos por expropiar al capitalismo. No es apoderarse de todos los resortes de la economía, sino establecer en cada estadio del desarrollo económico la coordinación económica correspondiente, según el atraso o el avance de las fuerzas productivas de cada país, y la que surge o permite, a nivel internacional, la marcha de la revolución mundial.
 
Esta es la planificación, lo otro es la anarquía burocrática. Entoces, acá hay una cosa que es muy interesante. El informe señala muy bien cómo las empresas estatales de la URSS se han privatizado y hoy son propiedad de los capitalistas y sin embargo las relaciones sociales capitalistas no se han desarrollado. Porque si los obreros no cobran y por lo tanto trabajan sin poder después consumir, y si los productos se amontonan y los bancos no sólo que no tienen depósitos sino que tampoco dan préstamos, porque solamente intervienen en la especulación de bonos del Estado para apoderarse de las empresas, y si toda la economía gira en torno a apoderarse de empresas sin importar si producen o no producen ... porque la idea es después revendérselas al capital extranjero; en resumen, si la circulación económica en el país se encuentra paralizada, entonces la política de destrucción del Estado obrero ha producido el caos.
 
Quiero precisar en este punto lo siguiente: hay un trabajo de Trotsky, un discurso sobre la primera etapa de la Nueva Política Económica, que Trotsky y Lenin implementaron en el año 21, que señala que las medidas de restablecimiento del mercado en Rusia en 1921/22, de estabilización de la moneda y de retroceso parcial hacia el capitalismo, provocaron un ascenso descomunal de la circulación económica, de la circulación monetaria, revivificando todas las ramas de la economía. Es decir que cuando Lenin y Trotsky abandonan el comunismo de guerra y, bajo la dictadura del proletariado, deciden restablecer los mecanismos mercantiles en la economía, se desenvuelve una circulación económica y monetaria sin precedentes; y cuando la burocracia destruye las bases económicas del Estado para proceder a una restauración del capitalismo, paraliza por completo la circulación económica. Los capitalistas no pueden armar hoy el mercado que sí pudieron armar los obreros cuando tuvieron el poder en sus manos, y la única razón es que la política de la clase obrera, cuando restableció la circulación mercantil, era una política de desarrollo de las fuerzas productivas y de fortalecimiento económico del Estado que estaba surgiendo, en tanto que la política de la burocracia es la destrucción de las fuerzas productivas, para producir el acaparamiento de las empresas y rematarlas al capital extranjero.
 
Nadie ha señalado, hasta ahora, este contraste entre el fracaso de la burocracia en restablecer el mercado y el éxito de los bolcheviques en restablecer el mercado, conservando, los bolcheviques, el monopolio del comercio exterior, el control de la banca central y estableciendo, y esto es muy interesante, con motivo del restablecimiento del mercado, por primera vez en la historia de la humanidad, los principios de la planificación económica.
 
Porque ustedes, como marxistas, comprenderán que la planificación económica surge en el momento en que el restablecimiento del mercado en la Unión Soviética obliga a la clase obrera a luchar contra las tendencias anárquicas del mercado. Si no hubiera habido planificación económica, ese mercado que los bolcheviques habían restablecido habría terminado aumentando la diferenciación social, polarizando la riqueza en una minoría y la pobreza en una mayoría, y llevando también a la restauración del capitalismo. Entonces, con el restablecimiento del mercado, la circulación económica y el desarrollo de las fuerzas productivas, los bolcheviques introducen por primera vez en la historia los métodos de la planificación económica, para que la intervención de la clase obrera en el mercado se oriente en el sentido de la igualdad socialista. También es interesante que los bolcheviques introduzcan la planificación económica en circunstancias en las que tanto en Rusia, como en el mundo en general, se carece de estadísticas adecuadas para fundar una economía planificada. La planificación en la URSS va a ser una planificación conceptual, sin poder apelar a modelos matemáticos. Y va a ser un éxito rotundo, porque va a restablecer completamente la economía después de la destrucción de la guerra mundial y de la guera civil. Fue una planificación a ojo de buen cubero, y fue un acierto descomunal, mostrando cómo los intereses sociales y la democracia política pueden guiar un proceso de planificación económica, aun careciendo de los elementos estadísticos que son realmente necesarios para armar una planificación económica. Esto hay que tenerlo bien presente para juzgar este proceso que se está desenvolviendo en la actualidad en los ex Estados obreros. Se ha abierto una crisis absolutamente descomunal que va a provocar, como ya ha provocado, guerras, revoluciones, contrarrevoluciones, y que se ha transformado en un factor dinamitador de toda la situación política mundial.
 
Partidos obreros
 
El otro aspecto que quiero señalar es el siguiente: los partidos comunistas, en casi todos lados, se han transformado en partidos burgueses, a todos los fines prácticos. Esta es una divergencia que tenemos con estos compañeros, con los que ahora estamos discutiendo, de la tendencia internacional trotskista; porque para ellos, los partidos comunistas son partidos obreros, "siguen siendo partidos obreros", dicen, "porque en sus países están vinculados a los obreros".
 
Quiero señalar que para la IVª Internacional, los partidos comunistas eran partidos obreros en primer lugar por la relación que tenían con la URSS. Eran partidos obreros contrarrevolucionarios, porque pertenecían a un aparato que, en principio, defendía las bases sociales de la URSS. Como estos partidos comunistas han dejado de defender esas bases sociales, no sólo porque desapareció la URSS, sino porque, como dijo el compañero Oviedo, trabajaron activamente por su dislocación, se han pasado al campo social de la burguesía. Y esto se manifiesta en todos los países en el hecho de que la relación que tienen con la clase obrera es la misma que puede tener el peronismo y hasta la que puede tener Margaret Tatcher, en el sentido de que seducen a los obreros o tratan de seducir a los obreros, para sacarles los votos.
 
Cualquier partido trata de obtener votos entre los obreros y entre la clase media; bueno, en una palabra, entre cualquier persona mayor de 18 años, incluidos los obreros. Puede parecer una ironía, pero en España las organizaciones trotskistas, incluidos nuestros amigos del Mst, en las últimas elecciones votaron por Izquierda Unida, que es un frente popular burgués con un partido burgués como el PC y otros elementos burgueses; al igual que votaron por el Frente Brasil Popular, que es un frente de conciliación de clases, burgués, en Brasil.
 
Las organizaciones troskistas, a su vez, se han pasado políticamente al campo de la burguesía; no se lo quiere admitir, pero cada vez que pueden, votan y actúan exactamente al revés de lo que recomendaba el Programa de Transición, por el frente popular y no en contra del frente popular. Ahora tenemos otro fenómeno que tenemos que ver, por ejemplo, Refundación Comunista. La dirección de Refundación Comunista, en Italia, ya no tiene casi diferencias con la dirección del partido comunista, que ahora se llama Partido Democrático de Izquierda, y nosotros estamos actuando ahí. Al formarse Refundación Comunista toda la izquierda comunista de Italia decide disolverse e ingresar a Refundación Comunista, o mejor dicho, cofundar Refundación Comunista con los miembros del Partido Comunista que no se quedan con la derecha. Refundación Comunista es un partido que fue fundado por los disidentes del Partido Comunista, por el Partido Democrático de la Izquierda Unida Proletaria, y no sé por cuántas otras organizaciones que pertenecían al ala extremista del país, y también por dos grupos trotskistas; ha sido cofundado y ahí, en ese cuadro, es que gobierna una dirección stalinista, pequeñoburguesa y, por lo tanto, es un partido que tiene características obreras y que se debate en una lucha brutal. El problema fundamental de Refundación Comunista es que los trotskistas, incluidos nuestros compañeros, son democratizantes; cosa que no sólo ellos no quieren admitir, sino que, más grave, ni se dieron cuenta de esto, porque cuando sacan el estatuto de su organización, no dicen que defienden la dictadura del proletariado, y nosotros se lo señalamos: "pero éste ya es el estatuto de ustedes", lo cual justifican afirmando que "defendemos las resoluciones de los primeros 4 congresos de la Internacional Comunista" entre los cuales, en el primero, hay una resolución a favor de la dictadura del proletariado. Pero esa defensa de los 4 primeros congresos de la Internacional Comunista, en el movimiento troskista es ritual. Ocurre que Trotsky decía: "esta Oposición de Izquierda se basa en los 4 congresos de la Internacional Comunista", defendía todos los días la dictadura del proletariado, en cambio el trotskismo actual no se acuerda nunca de la dictadura del proletariado, e incluso la combate (Socialismo con democracia). Siguen un rito, pero han olvidado las razones del rito, es decir, por qué Trotsky defendía los primeros 4 congresos. Como en los primeros 4 congresos se dijeron muchas cosas, nadie puede pensar que cuando Trotsky dijo los 4 primeros congresos, defendía todo lo que decían los 4 primeros congresos, sino que daba un marco político general, las ideas fundamentales de los 4 primeros congresos; la principal, la dictadura del proletariado. Pero los de ahora se olvidan de lo principal. Este problema impide llevar a cabo una lucha eficaz contra la dirección de Refundación Comunista, porque, aunque parezca mentira, ninguna corriente de izquierda en Refundación Comunista denuncia que la dirección es anticomunista, al no plantear la dictadura del proletariado. La cuestión de la dictadura establecería un eje programático de lucha contra esta dirección y, de paso cañazo, formaría a toda la base de Refundación Comunista en una posición favorable a la dictadura del proletariado.
 
Todo esto es interesante también para mostrar cómo los trotskistas se convierten en factor de freno de la evolución del movimiento obrero aunque todos los días anden repitiendo que el movimiento obrero no evoluciona porque hay una crisis de dirección, y miran para el otro lado cuando tendrían que mirarse a sí mismos.
 
El problema de la dictadura del proletariado, en ningún lugar es más crucial que en Refundación Comunista, porque Refundación Comunista tiene la ventaja, sobre otras organizaciones parecidas en el mundo, de que se llama comunista, y que, por lo tanto, permite muy pedagógicamente plantear la dictadura del proletariado ante obreros que consideran motivo de orgullo decir "yo soy comunista y quiero el comunismo". Los compañeros nuestros de Refundación Comunista no plantean la dictadura del proletariado, porque están agarrados en la trampa democratizante del Secretariado Unificado.
 
Como se debate con la izquierda europea, ha habido un debate sobre la conveniencia de votar al partido Laborista británico en las próximas elecciones, aun existiendo el SLP, y en el informe se ha dicho que el partido Laborista británico no es un partido reformista u obrero burgués; entonces, no lo tendríamos que votar. Pero la clase obrera británica quiere, a toda costa, aunque sea con este partido, echar a los conservadores. Entonces, tenemos que tener cuidado en algunas caracterizaciones, porque así como a los camioneros franceses se los derrotó hace tiempo y se les impuso totalmente la desregulación laboral, y ahora ellos derrotan a la burguesía, demostrando que la aplicación del convenio Fiat-Smata no es irreversible, de la misma manera hay otros procesos que no están políticamente cancelados. El caso puede darse, para ser coherentes, con la socialdemocracia alemana, porque si es verdad lo que dijo Oviedo, de que en enero empiezan las huelgas, en determinado punto, estas huelgas van a plantear si la socialdemocracia alemana, a la que están afiliados casi todos los sindicatos, se pliega a la presión hueguística, o estas huelgas crean, dentro de Alemania una escisión en el Partido Social Demócrata. Y todas las corrientes de izquierda, o la mayoría de las corrientes de izquierda en Alemania, militan dentro de la socialdemocracia.
 
Tenemos el ejemplo de España, donde un aparato político controlado por la burguesía mundial, el felipismo, copó el Partido Socialista Español. Lo que nosotros no podemos saber ahora es si existe la perspectiva de que expulsen a este aparato del Partido Socialista Español o, por el contrario, de que se produzca una escisión en el Partido Socialista Español y se construya una cosa por afuera. El felipismo es, claramente, una corriente burguesa; si las organizaciones obreras del PS se constituyen por fuera del felipismo, podremos decir entonces que el PSOE quedó reducido al felipismo y que es, por lo tanto, un partido burgués como cualquier otro. Nosotros tenemos que tener en cuenta todo esto, porque no habiendo todavía partidos revolucionarios, si nosotros pronosticamos grandes ascensos obreros (como, por ejemplo, el que se va a producir en España ahora), tenemos que ser consecuentes con el método marxista y determinar cómo se van a refractar dentro de los partidos políticos.
 
Alemania
 
La otra cosa que quiero señalar es la siguiente: del análisis que hizo Oviedo sobre cómo el capitalismo mundial es incapaz de integrar a la URSS a la economía mundial o, mejor, cómo solamente la puede integrar destruyéndola, para que Rusia sea una salida para la crisis capitalista y no que sea una competidora de los propios capitalistas, se concluye que el modelo económico y político al cual tiende el imperialismo con respecto a estos países, es el que aplicó Alemania occidental con Alemania oriental, que no es otro que el de la destrucción económica de estas naciones, porque Alemania occidental ha destruido la economía de Alemania oriental con la única finalidad de eliminar un competidor. Este es un punto clave, y este punto es el que está tratando de plantear la burguesía norteamericana respecto a China: destruir económicamente a China. Por eso, el imperialismo yanqui no acepta que China ingrese a la Organización Mundial del Comercio, salvo que China acepte la completa, lisa y llana apertura total del mercado chino a todas las mercancías extranjeras. Y la presión del imperialismo sobre China se ha agudizado a un extremo tal, que China ha aceptado aplicar el plan Cavallo y el 1º de enero la moneda china se transforma en convertible ; por lo tanto, quedan autorizadas las libres remesas de capitales de China a cualquier otro lugar del mundo, la fuga de capitales de China. Dada la dimensión de la crisis que esto va a provocar en China, no va a ser para nada un proceso pacífico, y esto es lo que lleva a los planteamientos de reforzamiento de la seguridad militar en Asia, a los acuerdos militares de los EE.UU. con Japón, a los acuerdos militares con Taiwán y, en el caso de Rusia, a la ampliación de la OTAN hasta Rusia. Entonces, vemos dibujarse el escenario de las grandes guerras del futuro próximo, como consecuencia de la propia crisis mundial.
 
Los diarios de hoy confirman una cosa que yo señalé ayer: con el acuerdo de Domínguez con el Pentágono norteamericano. Argentina entra en una carrera armamentista con Chile. Argentina, sin embargo, no critica el rearme chileno, porque quiere rearmar al ejército argentino, y por eso Menem elogió a Pinochet contra Fidel Castro cuando estuvo en Chile. Entonces, entramos nuevamente en un período de militarización, porque a pesar de todo, la economía armamentista es la única salida económica para el capitalismo, por lo menos a corto plazo.
 
Bélgica y la derecha
 
En Bélgica hay un proceso monstruoso. A mí siempre me llamó la atención que no hubiera ninguna carta de lectores al periódico diciendo si nos habíamos vuelto locos al poner que en Bélgica había una situación revolucionaria. Sin embargo, dos semanas después de nuestro periódico, la prensa mundial ha comenzado a decir que la situación en Bélgica es revolucionaria. El problema es que hay una contradicción con el movimiento obrero, porque el movimiento obrero ingresa a esta situación revolucionaria en una situación de retroceso y de desmoralización. Pero de ahí a que vaya a ganar la derecha, como dice el informe, o que esto va a ser manipulado por la derecha, no lo creo. La derecha está totalmente desarticulada, porque los degenerados pedófilos son todos del PS y de la derecha. Se llamen como se llamen, es una gran maffia derechista. Que además arranca desde las Naciones Unidas, porque en Bélgica está la sede de la Unicef y la Unicef es la cueva de violación de niños. Es la red en la que se apoya, y está en Bruselas. Lo que puede ocurrir en Bélgica, si el movimiento obrero no le imprime una salida a este proceso, es que se replantee la división del país. Por eso, la burguesía belga está tratando de que el rey empiece a jugar como árbitro, y se coloque a la cabeza de los reclamos populares. Pero éste es un operativo muy complejo, porque la monarquía belga está muy desprestigiada entre las masas, y cuando comenzó esta movilización se denunció a la monarquía de haber encubierto a los pedófilos. Por lo tanto, la mesa está servida en Bélgica. Lo que los belgas necesitan ahora es un empujón de Francia, un empujón de Alemania, una crisis, etcétera. Esta crisis en desarrollo hay que verla, entonces, a una escala europea. La derecha en Europa es un invento de los izquierdistas, desde hace mucho tiempo, para justificar su propia impotencia, de la misma manera que en la Argentina fue un invento de los izquierdistas que Aldo Rico iba a tomar el poder. El pobre Le Pen, en Francia, hace veinte años que trata de progresar.
 
La derecha puede intentar hacer una cantidad de cosas, pero no es todavía la alternativa de la burguesía. En EE.UU., por ejemplo, la derecha, que dinamitó el edificio de Oklahoma, está siendo juzgada, y están empezando a aparecer conexiones internacionales, y quizás le terminen aplicando la pena de muerte y la silla eléctrica en los EE.UU. Fujimori, el más derechista de los presidentes latinoamericanos, acaba de declarar una amnistía a favor de un militar que ha denunciado a los escuadrones de la muerte, contra la oposición del ejército peruano. Entonces, tenemos que hacer el análisis concreto, no tenemos que dar tan rápidamente por descontada una ventaja para la derecha.
 
La Internacional
 
¿Cómo se va a producir la construcción de una nueva internacional? Oviedo fue claro, pero me parece que en este punto se puede agregar algo más. El gran problema teórico que plantea la construcción de la Internacional es el que alguna gente planteó, en el sentido de que va a haber una Internacional, pero esa Internacional se va a parecer a la Primera Internacional. Y que querer imponerle el programa de la Cuarta Internacional al movimiento obrero que va a formar la internacional, es una actitud sectaria. Que hay que hacer como la Primera Internacional, que se unió para luchar contra la desocupación y la utilización de obreros de algunos países para hacer de rompe-huelgas en otros países, y que por lo tanto hay que hacer un gran frente amplio, con reformistas, liberales, frentepopulistas, etc., por una Internacional que luche por la jornada de ocho horas. Por lo tanto, o los trotskistas desaparecen, esto porque no está vigente la reconstrucción de la Cuarta, o se limitan a ser una tendencia, que por el momento sería puramente simbólica, en el seno de un movimiento de características difusas.
 
Este fenómeno es importante. Por ejemplo, la Liga Comunista Revolucionaria de Francia, del Secretariado Unificado, se va a cambiar el nombre para adaptarse a esta situación y reconstruir a la izquierda francesa, con escididos del PS, con el Partido Comunista, con Lucha Obrera ... este trotskismo marcha a la disolución, franca y abiertamente. Esto, para nosotros, es un problema interesante, porque nos introduce en la cuestión del movimientismo a escala mundial, es decir, la tendencia a formar un movimiento de izquierda: "Juntémonos, el neoliberalismo avanza, la derecha avanza, estamos débiles, más vale unidos que desparramados, dejemos viejas cuestiones", lo que disuelve la construcción del partido.
 
El modelo es: "Volvamos a la Primera Internacional". En estas condiciones, nosotros, como buena secta que proclama una vieja verdad; seguimos: "reconstruir la Cuarta, reconstruir la Cuarta" ¿Estamos obstaculizando el camino ...?
 
El problema nace de la deformación colosal que se hace de lo que fue la Primera Internacional, porque yo a todos ellos les digo: "Sí, construyamos la Primera Internacional, no hay ningún problema, sólo que es mentira que la Primera Internacional se construyó para combatir a los rompe-huelgas... La Primera Internacional se construyó y hay todo un debate historiográfico sobre cuál es la fecha que se debe considerar el punto de partida de la Primera Internacional cuando los obreros franceses e ingleses se aliaron para defender la insurrección polaca contra el Imperio zarista y el gobierno británico. La Primera Internacional se creó como Primera Internacional a partir de un planteamiento político internacional de la clase obrera en 1864. Todo eso de los rompe-huelgas, de la jornada de ocho horas, etc., fueron distintos movimientos de lucha que hubo en Inglaterra y en Francia, que marcaron el reanimamiento del movimiento obrero, como la huelga de camioneros lo marca para Francia, o como la lucha contra el convenio Fiat lo marca para la Argentina, pero la Primera Internacional como tal, debuta con un planteamiento de independencia de clase. Y con un planteamiento revolucionario internacional contra la alianza de Rusia e Inglaterra contra la insurrección polaca.
 
No hay, en la historia del movimiento obrero, una Internacional que no se hubiera contruido sobre la base de una plataforma política, y esto por una razón elemental: porque un partido, a nivel nacional o internacional, es un fenómeno político que tiene que delimitarse frente a otras tendencias políticas concurrentes. Puede haber un montón de fenómenos de reanimamiento político: que éste que va a plantear una cosa, el otro una huelga, que Vicentinho venga al acto de la CGT, que proponga una manifestación en Fortaleza, que la OCI se preocupe por los niños, otro que se preocupa por los ancianos, otro más que se preocupa por la jornada larga y aun otro que se preocupa por la jornada corta, pero nada de esto es todavía un movimiento internacionalista consecuente. La Internacional va a tener que ser política, y si va a tener que ser política, ¿cómo abordarla? Por ejemplo, el programa de este burócrata sindical de la alimentación de los EE.UU., que propone armar una internacional de sindicatos para defenderse contra la "furia neo-liberal" y flexibilizadora, no defiende o no plantea la lucha contra la restauración capitalista en China, en la URSS y todo lo demás; es decir, que llama a los obreros rusos a defenderse, ¡¡pero no a luchar contra la restauración del capitalismo!! Y para los obreros rusos, defenderse sin luchar contra el capitalismo es una vía sin salida, porque si no van a luchar contra la restauración del capitalismo, no pueden plantear la caída de Yeltsin y su reemplazo por un gobierno de trabajadores. Y si no pueden plantear esto, los rusos están perdidos... no tienen lo que hacer en política.
 
Entonces, nosotros tenemos que ser tan flexibles como sea necesario, pero con la idea de que lo que hay que construir es un partido obrero revolucionario y reconstruir la IV Internacional. Podemos retirar, en algún acuerdo político, el nombre, pero marchando en esa dirección.
 
No es una afirmación sectaria de posiciones viejas a las que uno se aferra de puro nostálgico: es un problema de comprender adecuadamente.
 
Ayer, discutiendo con los compañeros del PT de Uruguay, y esto lo digo con toda alevosía para que figure en las actas, y constatamos que pasan cualquier cantidad de cosas y que no encontramos la expresión adecuada para desarrollarlas. Porque fíjense qué pasa en Uruguay: en Uruguay se ocupan todos los colegios; una lista clasista gana las elecciones en la construcción en Montevideo; en Uruguay, la derecha del movimiento sindical pierde los congresos, y sin embargo, en Uruguay sigue jodiendo el Frente Amplio. En una serie de sindicatos del Uruguay, el marítimo, el sindicato de la naranja de Salto, el gráfico, la oposición en el sindicato de la construcción, una oposición en el sindicato de bancarios, en AUTE, en este conjunto de sindicatos, han aparecido posiciones contrarias al Frente Amplio. Entonces, todo lo que se dijo sobre la I Internacional y la reconstrucción de la IV Internacional, ¿de qué sirve acá? Sirve para proponerles a todas estas direcciones reunirse y discutir un programa político sin poner ninguna condición, que se forme una comisión de acción gremial y política. Que se constituya el Comité de Acción Gremial y Política, que discuta la actuación de estas direcciones en el campo sindical y que defina sus ideas en el campo político.
 
Cuando las defina, y nosotros estaremos ahí presentes, vamos a influir con nuestras ideas en un sentido obrero y revolucionario, y vamos a tener un partido más desarrollado que el actual, con un programa político revolucionario. El planteamiento sobre la reconstrucción de la IV debe servir para ir considerando los problemas del movimiento obrero que se van planteando en los distintos países. Y si eso llegara a ocurrir en Uruguay, sería un salto fantástico, porque sería superador del PT de Brasil, marcaría un giro revolucionario en toda una serie de sectores de la dirección obrera, e impulsaría la perspectiva política del Partido Obrero en la Argentina.
 
Lo importante es que al tener un carácter principista, automáticamente tiene un carácter internacional, porque un fenómeno es internacional no porque agrupe a la mayoría de los países, y deja de serlo si agrupa a una minoría, o a pocos; es internacional si las características del reagrupamiento tienen un alcance mundial. Es decir, no se limitan a ser una expresión circunscripta a ese solo país. El PT de Uruguay, que tiene que hacer un congreso dentro de dos semanas, debería considerar este tipo de iniciativas.
 

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Jorge Altamira

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