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Puntualízaciones sobre la burocracia y la guerra de Bosnia

Por Colectivo En Defensa del Marxismo (España)
Nuestros comentarios publicados en EDM n° 12 al artículo de Luís Oviedo ‘Cuatro años de guerras en los Balcanes’ (EDM n° 9) tuvieron una 'Respuesta...' que nos obliga a volver sobre el asunto para precisar nuestra posición. Trataremos de rescatar los acuerdos y concretar el alcance de las diferencias reales ante la maraña de posiciones que nos atribuye el compañero, en beneficio de la clarificación política para una perspectiva revolucionaria.
 
No pretendemos acusar al PO de desconocer el carácter de la guerra librada en Yugoslavia ni de sostener una política de neutralidad, porque es correcta su posición de clase contra la guerra provocada por las burocracias, y la defensa de los trabajadores contra la división étnica y la restauración capitalista, lo que se expresa con la consigna de la Federación Socialista de Yugoslavia.
 
La diferencia con el PO está en que su análisis del conflicto bosnio no señala más combatientes que las tres fracciones de la burocracia: "La causa nacional bosnia —la de su unidad multiétnica y la de su independencia en el marco de un estado federal de las repúblicas yugoslavas— no tuvo defensores en la guerra de Bosnia” (1), nos dice Luis Oviedo en su ‘Respuesta...’, y añade que ni entre la burocracia ni entre la izquierda, porque todos han (hemos) apoyado al chauvinismo. Nosotros, en cambio, sostenemos que en Bosnia, además de la guerra de las burocracias, se libra una aguda lucha de clases, que se expresa en la movilización de masas de todas las etnias contra la barbarie gran serbia, contra el expansionismo de Tudjman y especialmente la resistencia a la restauración capitalista, a la islamización de la República y a aceptar los acuerdos que implican la partición del territorio. Esto incluye la negativa a entregar las fábricas y las minas bajo control de los trabajadores, la generación de un movimiento independiente que defiende los derechos democráticos y prepara huelgas... e incluso, las dificultades que encuentra el gobierno de Izetbegovic para emprender la desmovilización y ‘profesionalización' del ejército bosnio, con la participación del imperialismo norteamericano. Sin embargo, hay que destacar también las limitaciones políticas del movimiento obrero en los Balcanes, cuando la caída del stalinismo levantó ilusiones en una rápida mejora del nivel de vida de las masas, en la creación de empleo y estabilidad económica gracias a la entrada de la inversión capitalista. En otros países del Este, esas ilusiones se han ¡do erosionando más rápido que en Bosnia, donde la propaganda ‘nacionalista' de las burocracias y el efecto de la propia guerra han retrasado la comprensión de esas contradicciones. Ahora, con el alto el fuego, han vuelto a resurgir las huelgas y a aflorar el debate sobre la restauración capitalista.
 
El conflicto balcánico no estalló en una situación de ofensiva obrera en preparación de la revolución política, como nos habría gustado, pero esto no quiere decir que el movimiento no existiera. Ha habido movilizaciones contra la burocracia, protestas contra la guerra y también expresiones de solidaridad con el pueblo multiétnico de Bosnia —por parte de los sindicatos independientes eslovenos y croatas— e incluso en Serbia. Esto último no existe para Luis Oviedo, porque como en su análisis la guerra es simplemente reaccionaria, cualquiera que rebase el cuadro de la protesta antiguerra y se solidarice políticamente con las víctimas del bando agredido en Bosnia es que está ‘enfeudado’ a la burocracia chauvinista. No distinguir entre la clase obrera y sus direcciones, entre la burocracia y las masas, entre el pueblo y los demagogos nacionalistas, es lo que incapacita para intervenir.
 
Este movimiento al que nos hemos referido, tanto o más que las huelgas de Croacia y el movimiento anti-guerra de Serbia, es el soporte de la resistencia a los planes de la burocracia y el imperialismo. Este es un germen y una esperanza de que se levanten las masas contra las burocracias por la unidad nacional yugoslava y las conquistas revolucionarias.
 
El apoyo que damos a la resistencia multiétnica bosnia contra la barbarie burocrática nos coloca frontalmente en contra del anexionismo gran-serbio y gran-croata, pero esto no significa ninguna clase de apoyo político a la burocracia musulmana (que casi desde el principio de la guerra cambió la causa de la unidad nacional por la de agrandar su propio cantón y apoyarse en los planes del imperialismo). La eventual victoria militar del ejército bosnio, por sí misma, no hubiera resuelto progresivamente el conflicto —sólo reforzaría a la dirección burocrática y su chauvinismo— si la lucha de clases que hemos citado no abría paso a la revolución política. También respecto a esto diferimos de otros participantes en AOB. En el propio artículo de EDM n° 9 que comentamos, hay indicios de un planteamiento diferenciado del PO respecto a la burocracia bosnia, cuando se dice “la burocracia musulmana inicialmente defendió la unidad e independencia de Bosnia, pero aceptó también desde el principio la división de Bosnia en cantones 'étnicos', que deberían federarse en un Estado bosnio”. De esta contradicción se deduce que no hizo nunca una defensa consecuente de la unidad nacional. Coincidimos en esto con el PO y también en que la política restauracionista y servil para con el imperialismo ha sido y es un obstáculo fundamental para la defensa de Bosnia (sus objetivos como burocracia no tienen nada de progresivo).
 
Sin embargo, siquiera fuera de modoformal y contradictorio, tuvo qUe oponerse al expansionismo y la limpieza étnica.
Circunstancialmente, se produjo entonces una coincidencia de la burocracia bosnia con los sectores citados que participan de una resistencia de masas a la agresión burocrática serbia y croata (y ahí es donde la política de los Izetbegovic hace más daño, porque desarma, divide y traiciona esa lucha a cuenta de sus propios intereses chauvinistas, con arreglo al plan del imperialismo norteamericano).
 
Es una guerra reaccionaria, con un trasfondo imperialista, pero en la que hay sectores de masas defendiendo objetivos progresivos—a pesar y en oposición a la política de la burocracía. No es un hecho extraordinario, ya que ha ocurrido en otras guerras; sin salir de los Balcanes, la resistencia partisana a la ocupación nazi es un ejemplo de la lucha progresiva que se da en el marco global de un enfrentamiento imperialista. La misma formulación de la guerra como reaccionaria hay que situarla en su contexto histórico. La Historia no se detuvo en 1992, cuando estalló la Federación Yugoslava. Ninguno de los planteamientos independentistas que hacen las burocracias es progresivo respecto a aquélla.
 
A partir de 1993, cuando la Federación Yugoslava ya había desaparecido, lo que se plantea tanto la burocracia serbia, la croata, el Plan Vance-Owen, etc., es una nueva partición —esta vez del territorio bosnio— siguiendo artificiales líneas étnicas. Entonces, la defensa de la integridad territorial de Bosnia tiene un carácter progresivo frente a estos planteamientos y también frente a la posición de la burocracia ‘musulmana’ que no la defiende consecuentemente. Esto estaba ya apuntado en nuestro texto anterior y también en el de E. Mompó (y pedimos disculpas por citar un texto que no está publicado, pero no hay más remedio, ya que se ha pretendido oponerlo a la posición de la organización).
 
“Los aspectos progresivos iniciales de la política del gobierno bosnio, de defender la unidad del país bajo los criterios de la multietnicidad (planteamiento que deriva en última instancia a la defensa de la unificación democrática de los pueblos de la antigua Yugoslavia) y del respeto de los derechos de las minorías nacionales, quedan desdibujados por su apoyo a un reparto negociado de áreas de influencia con Tudjman y Milose-vic. La presión de las grandes potencias y el carácter procapitalista del gobierno bosnio (que le obliga a buscar el apoyo del imperialismo) ha hecho que acabe aceptando la división de la república. En el último período, la defensa de la multietnicidad de Bosnia ha dado paso a una política nacionalista cada vez más agresiva contra las minorías serbia y croata, con el objetivo de ‘musulmanizar’ el país. Sin embargo, el gobierno bosnio no puede aplicar esta política sin antes vencer la resistencia de gran parte de la población y de los trabajadores, hostiles a la expulsión de estas minorías que, en muchos casos, lucharon junto a los musulmanes contra las bandas chetniks” (2).
 
La frase con que queríamos aludir a esto en nuestro anterior texto era muy confusa:
 
“independientemente del carácter de la burocracia de Izetbe-govic, no cabe la neutralidad ante la lucha entre quienes defienden conquistas sociales y democráticas, y los que las agreden en nombre de ‘derechos nacionales' expansionistas y raciales” (3).
Esto da pie a Luis Oviedo para atribuirnos la barbaridad de que la burocracia bosnia defiende las conquistas sociales de la revolución y para colocarnos enteramente en su campo. No tenemos ningún inconveniente en precisar el carácter restauracionista y los intereses de casta, reaccionarios, de la burocracia ‘musulmana’, siempre que se aprecie también el sentido de conjunto de la resistencia nacional multiétnica bosnia —que contiene elementos de autodefensa democrática y social frente a la dirección burocrática.
 
¿Guerra reaccionaria o de liberación nacional de Bosnia?
 
Coincidimos, pues, con el PO en el carácter reaccionario y restauracionista de todas las fracciones de la burocracia en conflicto, y su imbricación con el imperialismo. No compartimos en absoluto con los morenistas las definiciones de la guerra de Bosnia como “progresiva por ser de liberación nacional" respecto a una supuesta opresión histórica serbia. No hay ninguna diferencia entre el carácter de las fracciones burocráticas, ya que todas ellas son restauracionistas y antinacionales. En nuestro texto anterior citábamos a sus dirigentes yuxtapuestos, separados por comas (es decir, al mismo nivel). Tampoco reivindicamos a las fracciones de oposición de la burocracia.
Con referencia al Forum de Ciudadanos de Tuzla dijimos "... no hay que hacerse ilusiones... Ninguna organización convocante (del Forum de Verona) tiene un carácter anticapitalista, cosa que hace difícil una resistencia consecuente a los planes del capitalismo mundial para los Balcanes”(4).
 
Nosotros nos fijamos en la posición de los trabajadores que han sido artificialmente enfrentados unos contra otros con argumentos étnicos y chauvinistas. La movilización del pueblo croata frente al expansionismo ‘chetnik’ tenía el sentido de defenderse de la limpieza étnica y mantener la integridad territorial de Croacia (algo parecido ocurrió en Eslovenia y en Bosnia). Pero el ataque del ejército croata sobre la Krajina no tiene un carácter progresivo, aunque sea en nombre de recuperar territorios arrebatados cuatro años antes, porque su objetivo es la rebatiña económica interburocrática y la limpieza étnica.
 
Defendemos a los países balcánicos contra la partición y la barbarie burocrática, en nombre de la unidad de los trabajadores yugoslavos y en favor de la revolución política, no de la independencia 'nacional'de cada república. Condenamos, por tanto, la abolición por parte de Serbia de los estatutos de regiones autónomas que tenían Voivodina y Kosovo, con la que se ha reprimido a la población albanesa. Por
eso, también en Eslovenia nos habríamos pronunciado contra la separación de Yugoslavia —aunque denunciando la represión del ejército federal— y en Bosnia habríamos llamado a votar contra la declaración de independencia en el remedo de referéndum de 1993 (que los serbios de Bosnia boicotearon).
 
En realidad, Bosnia nunca constituyó una nación diferenciada. El grado de integración pluriétnica y cultural la hacían aparecer como el ejemplo en pequeño de la identidad nacional yugoslava.
 
Una posición así es atacada por todos los nacionalistas como hacerle el juego al enemigo, y permite intervenir en la situación concreta desde una posición independiente y de clase. No podemos reducir la caracterización de todos los bandos en conflicto a la definición de la burocracia que los encabeza, aunque se produzcan encuentros puntuales —y necesariamente limitados en el tiempo— con algún sector de aquella. Volviendo al ejemplo de la guerra de España de nuestro texto anterior, veamos la actitud de Trotsky ante el gobierno de Negrín:
 
“Nosotros no apoyamos políticamente a Negrín (...). Pero al mismo tiempo debemos rechazar las hordas fascistas hasta que seamos capaces de tomar entre nuestras manos la política militar” (5).
 
Decíamos, en el artículo anterior, que “además de la lucha interburocrática y por encima de ella están los defensores de la unidad de Bosnia, de su pluralismo étnico y cultural, que defienden el laicismo frente al proyecto de Estado islámico..." (6); éstos no coinciden con ningún sector de la burocracia al que pretenderíamos embellecer, sino que se trata de sectores obreros y populares bosnios ('musulmanes' sobre todo, pero también serbios, croatas, judíos, etc.) que defienden a Bosnia a su manera y en conflicto con la burocracia de Izetbegovic, que se fue entregando completamente al imperialismo norteamericano y apoyó la cantonalización, desde que firmó la Confederación con Croacia, y traicionó la causa de la integridad de Bosnia, definitivamente, con los Acuerdos de Dayton que consagran la partición étnica.
 
Luis Oviedo nos denuncia por proponer el 'franeleo' con el Mst, ya que estaríamos participando con ellos en AOB. Pues, no hay ni lo uno ni lo otro. Lo que nos proponíamos hacer era un debate político en el movimiento obrero, de confrontación con las posiciones oportunistas que actúan en su seno, adaptadas a los aparatos, como dice la frase que cita abreviada el autor de la ‘Respuesta...1. Compárese nuestra posición con el tratamiento a la burocracia ‘musulmana’que hace la UIT (de la queforman parte el Mst argentino y el POR español):
“Bosnia. Coincidimos plenamente en que es una obligación revolucionaria enfrentara Izetbegovic, el gobernantede Bosnia. Pero de ningún modo podemos coincidir en que la crítica a Izetbegovic 'delimita' a los revolucionarios de los oportunistas
que capitulan a los aparatos. El imperialismo y los principales aparatos del mundo, lejos de aplaudir a Izetbegovic, culpan de la guerra a los bosnios (ya Izetbegovic) tanto como a los serbios. Oportunistas son los que le hacen el juego a esa política”. (Carta abierta a la dirección de la LIT, Barcelona, marzo de 1995) (7).
 
La definición de la guerra que hacen los miembros de la UIT es de ‘liberación nacional’. Por cierto, nuestro comentario de que no habíamos leído al Mst en esa afirmación no pretendía insinuar que la cita fuese manipulada ni justificar nada, sino expresar la reserva al entrar en un debate entre el Mst y el PO que sólo conocemos parcialmente. En nuestro país, el POR escribe: (citamos el párrafo ya aludido en EDM n°9):
 
“Primero: que la guerra de Bosnia procede de la política de opresión nacional de los bosnios, croatas, macedonios, eslovenos, albaneses por la burocracia serbia, heredera a su vez de siglos de dominación serbia de los Balcanes; y que el elemento central de la guerra, al menos hasta hoy, es la lucha de liberación nacional de un pueblo oprimido contra un Estado opresor” (8). Es imposible de jamás claro que no hay coincidencias con ellos; ni siquiera la hay físicamente en la campaña de AOB, ya que un grave enfrentamiento político y de método de trabajo llevó a su expulsión de la campaña, tras lo que montaron su propia organización y usaron nombres parecidos, como también lo hicieron los mandelistas, por su parte, para borrar el carácter político de la campaña (lo que a su vez dice bastante sobre el debate político en el interior de AOB y del prestigio que ha logrado, puesto que tratan de imitar el nombre).
 
Notas sobre la cuestión nacional en Bosnia
 
Decíamos que el Estado yugoslavo fue progresivo y también que no logró resolver las cuestiones nacionales (precisamente, porque no fue el socialismo, sino un Estado obrero burocráticamente deformado). La agudización de la diferenciación económica se produjo no sólo cuando el ‘derrumbe’de la burocracia, sino décadas antes. En la ‘Respuesta...'se hace un ejercicio de lógica formal, para oponer el hecho de que la juventud y la población urbana se sintieran mayoritariamente yugoslavas y no mantuvieran antagonismos basados en su origen étnico, a la existencia de contradicciones sociales expresadas en forma de conflicto 'nacional'. Citando de nuevo el texto de E. Mompó —de donde se saca lo que Oviedo reduce a términos categóricos de ‘sí o no'—, encontramos:
 
“El aumento de las peleas en el seno de la Liga de los Comunistas se dio simultáneamente al auge de las movilizaciones obreras y estudiantiles contra la crisis. En 1968, un vasto movimiento popular sacudió al régimen titista, reivindicando formas de democracia obrera: ‘la autogestión de abajo a arriba’, el fin de los privilegios de la 'burguesía roja' y el fin de las privatizaciones salvajes. Las manifestaciones y las huelgas se dirigieron contra las reformas capitalistas que se pretendían introducir. Se exigió el fin de la censura y el cese de las relaciones mercantiles en la educación y la cultura (...). Las diferentes oposiciones, nacionalista o marxista, fueron reprimidas. Se reafirmó el papel dirigente del partido y del ejército. Una vez suprimido todo atisbo de independencia política, se hicieron una serie de concesiones para aplacar los ánimos. Sin embargo, las reformas autogestionarias en las empresas quedaron gravemente deformadas por la falta de democracia a nivel político. Las reivindicaciones de los dirigentes de cada nacionalidad se recogieron en la nueva Constitución, se establecieron formas colegiadas y rotatorias de dirección burocrática, conforme a criterios nacionales o étnicos, y se otorgó el derecho de veto a las repúblicas y regiones autónomas. La combinación de la represión contra toda forma de independencia organizativa y política, junto a las medidas descentralizadoras y las concesiones a los trabajadores, permitieron a la burocriacia titista recuperar el control de la situación. En plena crisis, la Constitución de 1971 se reveló ineficaz para atajar el auge del nacionalismo que amenazaba la unidad del país. El fracaso de la reforma hizo que en 1974 volviera a revisarse la Constitución en un sentido centralista, endureciendo la represión contra la disidencia. El Ejército y el partido tuvieron una presencia cada vez mayor, como contrapeso a la descentralización y el aumento de las fuerzas centrífugas.
 
El crecimiento de la economía yugoslava en la década de los setenta estuvo basado en un considerable aumento de la deuda externa. Los mercados occidentales, en plena recesión, se cerraron cada vez más para las mercancías de Yugoslavia y del resto de los países del Este europeos. El pago de la deuda, por el contrario, obligaría a realizar una serie de duros reajustes, provocando la aparición de la hiperinflación. La diferencia entre las regiones aumentó de nuevo, y las disputas entre las burocracias nacionales por el control de los presupuestos se agudizaron. Los dirigentes de las regiones más ricas se volcaron al comercio con los países capitalistas, y consideraron a las repúblicas más pobres como una rémora para sus ambiciones.
 
Los burócratas utilizaron el nacionalismo y la protesta por los agravios comparativos para mantener su posición dirigente, acusando a las otras nacionalidades de ser las culpables de la crisis" (9).
 
Esta larga cita señala el precedente de la crisis balcánica actual, y el carácter instrumental, por parte de la burocracia, de las reivindicaciones nacionales para desviar el ascenso de masas que tendía a cuestionar al régimen. Con la caída de la Federación, las reivindicaciones nacionales fueron invocadas de nuevo para dividir a los trabajadores, combinadas con las promesas de prosperidad que ofrecería la restauración capitalista -sobre todo, de la mano de Alemania. Entonces, la burocracia se encontró con la dificultad de rehacer unas fronteras que ya no correspondían a delimitaciones nacionales o étnicas, be planteó separar artificialmente a poblaciones con un alto grado de entrelazamiento e incluso de familias mixtas, para o que a izo e enfrentamiento interétnico a partir de núcleos rurales y a rasados contra los habitantes de las ciudades, habituados por décadas y aún siglos de convivencia pluriétnica, donde no calaba la prédica chauvinista. El terrorismo, que fue practicado por todas las partes beligerantes, como dice Oviedo - aunque ay grandes diferencias en cantidad y sistematicidad que no se deben obviar—, fue el método para generar la purificación étnica y posibilitar la partición de Bosnia.
 
El imperialismo norteamericano y el embargo de armas
 
Dice la 'Respuesta...'que tratamos de negar o de disimular el suministro norteamericano de armas al ejército gubernamental bosnio. Aparte de lo que decía el documento de Enric Mompóy nosotros mismos lo señalamos, la intención era matizar_un pecado para quien sólo aprecia el blanco luminoso o el negro intenso y se abruma con los detalles de la cuestión nacional yugoslava— que el eje de la política del imperialismo ha sido el embargo de armas. Este era el punto de acuerdo entre los distintos países imperialistas, y no lo invalida el hecho de que permitieran e incluso organizaran el rearme de las burocracias.
 
El objetivo del imperialismo norteamericano no era la victoria militar de una fracción de la burocracia sobre las demás, sino producirles un equilibrio y una dependencia militar que permitiera imponer el plan de partición imperialista y su control directo sobre todo el territorio. El embargo de armas, combinado con la misión de la ONU y la ocupación de la OTAN, tienen este objetivo —o lo tenían hasta que, una vez consumada la primera parte de su plan, levantaron el embargo el pasado 18 de junio—
 
La consigna del levantamiento del embargo de armas tenía el sentido, para la clase obrera de las metrópolis imperialistas, de oponerse a un punto esencial de la intervención del imperialismo. El argumento que empleaban era que permitir armarse a Bosnia azuzaría más la guerra, y para detenerla, era preferible —y la única posibilidad— la intervención directa de la ONU y la OTAN, es decir, la imposición del ‘plan de paz' diseñado por el imperialismo, que consagraría la partición y la limpieza étnica, es decir, daría carta legal a los hechos consumados por la barbarie burocrática.
 
La opinión pública pequeño burguesa a que alude Luis Oviedo nunca estuvo, en Europa, por el levantamiento del embargo, sino en posiciones pacifistas en general y por una intervención más enérgica de la ONU. Sólo hay que recordar las manifestaciones promovidas por los europarlamentarios social-demócratas —como J.M .Mendiluce—, reclamando mayor decisión contra el bando serbio.
 
La consigna de ‘Armas para Bosnia' era extremadamente  confusa, por lo que nosotros no la hemos escrito nunca. Para emplearla, habría que combinarla con la exigencia de la retirada de las tropas imperialistas y la precisión de los destinatarios de las armas: el pueblo bosnio de todas las etnias, en lucha contra la barbarie burocrática. De la protesta de Luis Oviedo sobre la cita de PO n°404, deducimos que para él la consigna de ‘Armas para Bosnia’ y la del 'levantamiento del embargo’ no son equivalentes. Incluso explica que no emplearon esta última porque lo importante era la política de Izetbegovic y además la cuestión de las armas ya estaba resuelta. Sin embargo, dice que razonamos igual los que 'cacareamos' sobre el levantamiento del embargo y sobre el envío de armas... De modo que hemos vuelto a leerla página 26 de EDM n°9 que, honestamente, dice: “Mientras los trotskistas del tipo del Mst continuaban reclamando el levantamiento del embargo de armas para Bosnia (es decir poner en manos de la burocracia musulmana los medios militares para llevar adelante su política), ésta ya había 'resuelto' el problema. Los acontecimientos comenzaban a realizar palmariamente el pronóstico que formuló el PO en su polémica con las tendencias morenistas de que “la consigna de armas para los musulmanes de Bosnia (era) nada menos que un reclamo de intervención imperialista en la guerra” cita propia del artículo de Luis Oviedo en PO n° 404(10).
 
Entonces, está claro que para Oviedo las consignas del ‘levantamiento del embargo' y de ‘armas para Bosnia’ deben lo mismo, ya que una y otra significarían, para él, armar a la burocracia para que lleve su política —o la intervención del imperialismo para hacer lo propio. Y, de paso, es otra demostración de que para el compañero no existe más bando bosnio que la camarilla burocrática.
 
En cuanto a la inferioridad del armamento de la Armija, ésta fue siempre manifiesta —en cambio, siempre tuvo gran superioridad numérica de efectivos—, incluso contando los envíos auspiciados por el imperialismo. En el frente de más valor estratégico, Sarajevo, la ONU informaba diariamente de ‘intenso intercambio artillero’ para explicar lo que había sido un cruce de disparos en la proporción de entre 100 y 200 contra 1. Cuando se produjo el ultimátum final para la retirada de las armas pesadas, el ejército chetnik retiró 300 piezas de gran calibre, mientras que el gubernamental no retiró ninguna porque no tenía ni media docena. Esta es la verdad sobre el suministro de armas ‘que se había resuelto hace rato'—años— a decir de Luis Oviedo. Incluso hoy el imperialismo norteamericano anuncia planes de ayuda militar a largo plazo para equilibrar la Federación Bosnio-Croata al arsenal serbio-bosnio (11).
 
La consigna del levantamiento del embargo de armas tenía un valor fundamental para atacar la política del imperialismo — Que consiste en estrangular al pueblo bosnio para imponerle la división cantonal y la restauración capitalista—, contraponiéndole el derecho democrático del pueblo bosnio a armarse y defenderse de la barbarie burocrática.
 
El carácter de Ayuda Obrera a Bosnia
 
La definición de AOB no es lo que puedan decir las diversas fuerzas o personas que la integran —y que tienen la libertad de expresar sus propias opiniones—, sino que está en sus puntos fundamentales:
 
-Apoyo de los trabajadores a una Bosnia multicultura e indivisa.
 
- Levantamiento del embargo de armas a la resistencia bosnia.
 
- Contra la intervención de la ONU y la OTAN.
 
- Contra el Plan de Paz y la división étnica (12).
 
Nosotros hacemos el esfuerzo de tomar en cuenta los argumentos de la ‘Respuesta...’, incluso de las conclusiones, y valorarlos en la medida en que las críticas nos sean de aplicación —a pesar de que el tono despectivo y la voluntad ridiculizadora de nuestro grupo, por
parte de L. Oviedo, no corresponde en absoluto al debate fraternal entre compañeros que hemos planteado.
 
Sin embargo, hemos de rechazar especialmente de la perorata final sobre A.O.B. —en la que no hay una línea que se ajuste a la realidad— la deducción de que los integrantes de A.O.B. somos antiserbios (por no haber enviado ayuda humanitaria a la Krajina). ¡Esto es intolerable! Una acusación así no se puede sugerir, hay que formularla y probarla o abstenerse de hacerla. No se trata de una cuestión menor, sino de una infamia chauvinista, que justifica la ruptura de un partido, para la delimitación entre los revolucionarios internacionalistas y los nacionalistas atados a los intereses de su propia burguesía (establecida por Lenin cuando rompió con los partidos de la IIa Internacional que votaron los créditos de guerra).
 
Rechazamos indignados la especie de que nos dedicamos a ‘oponer a los pueblos', porque se trata justamente de lo contrario: procuramos impulsar su unidad y la convivencia multiétnica contra el nacionalismo chauvinista y reaccionario de sus respectivas burocracias. Y lo hemos escrito así:
 
"La única salida que puede resolver la crisis de la ex-Yugoslavia está en manos de la clase obrera. Consiste en su lucha unida por derrotar el chauvinismo y el nacionalismo burgués—con que justifican su dominación los sucesores de la burocracia titista— y por el establecimiento de la unidad socialista de los pueblos de los Balcanes.
 
“La guerra ya ha demostrado la incapacidad por parte de las fuerzas democráticas proburguesas de acabar con la barbarie y el fascismo. A la vez, las fuerzas plurinacionales del movimiento obrero en Tuzla y otros lugares están demostrando el camino adelante para acabar con la división étnica y artificial en la ex-Yugoslavia. Hace falta su organización independiente y dirigente de la lucha, la única capaz de romper con el imperialismo y de orientarse hacia una verdadera Federación Socialista en los Balcanes” (13).
 
La solidaridad de A.O.B. ni siquiera ha llegado a toda Bosnia: se ha dirigido sobre todo a Tuzla (zona obrera y multiétnica más destacada), con cuyas organizaciones sindicales existían relaciones de solidaridad desde la huelga minera británica de 1985. Dirigentes sindicales bosnios de todas las etnias —incluidos serbios y croatas— pidieron apoyo al movimiento obrero internacional. La iniciativa de los convoyes de A.O.B. fue propuesta desde Serbia por militantes trotskistas, en el cuadro de la intervención contra la guerra y la política del imperialismo.
 
El concentrar la ayuda de una organización pequeña como A.O.B. en Tuzla se explica por la voluntad de sostener políticamente el bastión obrero y el centro de la resistencia multiétnica contra la política de islamización del gobierno de izetbegovic— que procuraba impedir el reparto de la ayuda en esa zona, para obligar a una población que no le es políticamente afín a acatar su pol ítica ‘nacional’—. Ahora, mientras la oposición se organiza en diversos grupos independientes, cinco mil serbios de los que habían marchado por temor a la limpieza étnica, han escrito al Ayuntamiento de Tuzla para preparar su regreso, y más de mil han vuelto ya, en un proceso que está más avanzado que en ninguna otra parte de Bosnia. No tiene sentido exigirle a A.O.B. lo que está completamente fuera de sus posibilidades: ni se puede llegar a todas partes, ni es ‘criminal’ por no transportar ayuda militar —lo que no está en su mano hacer, no se le ha pedido nunca, ni conviene debatirlo frívolamente—. El pueblo bosnio se habría podido procurar el armamento para defender sus vidas y la integridad de su territorio si la presión del movimiento obrero internacional hubiera conseguido imponer el levantamiento del embargo de armas.
 
Tampoco ha contado A.O.B. con la protección de la ONU, sino más bien con toda clase de obstáculos y hostilidad por parte tanto de la ONU, del gobierno croata y hasta de la burocracia gubernamental bosnia, por obvias razones políticas. Hemos denunciado hace tiempo que la UNPROFOR dificultó e impidió, en numerosas ocasiones, los convoyes. Se han realizado presiones y movilizaciones tanto en Croacia y Bosnia como en los países de origen de los convoyes para conseguir abrirse paso (14).
 
Y para mostrar mejor el sentido de A.O.B. reproducimos un fragmento de su Balance del 24/11/95 (traducción nuestra).
 
“El gobierno bosnio dice que una paz injusta es mejor que otro año de guerra. Pero la injusticia ha de corregirse o no habrá paz. Hasta ahora la única perspectiva para la reunificación que prevé el gobierno bosnio es el deseo de que Estados Unidos se vuelque en la reconstrucción de Bosnia, haciéndola más atractiva a los serbios de a pie que las áreas ocupadas.
 
“Muchos bosnios ponen también esperanzas en que el suministro de armas norteamericanas les permita recuperar en el futuro el
territorio perdido. Ambas perspectivas son falsas. EE.UU. ha hecho promesas de ayuda masiva a cada uno de los países del Este y ha entregado cacahuetes. El suministro americano de armas vendrá de la mano de su trabajo para convertir al ejército bosnio en una fuerza para controlar al pueblo bosnio —exactamente, como han hecho con la O.L.P. en Palestina.
 
“Las tropas de la OTAN no estarán allí sólo para tratar con los que continúan sus esfuerzos para dividir el territorio. También estarán allí para supervisar el rápido pase de la propiedad comunal bosnia a manos privadas, a las manos de los beneficiarios de la guerra, los miembros de la vieja burocracia estatal, y por encima de todo, a las manos de los bancos norteamericanos.
 
"La producción industrial en Bosnia ha sido destruida. Las tierras agrícolas comunales, fábricas y minas serán ahora rapiñadas por los buitres de los capitalistas extranjeros.
 
“Este ha sido siempre el sustrato de la guerra y la razón del apoyo de la ONU a la división étnica y la destrucción de la posible oposición obrera a la privatización y al control extranjero.
 
“Cada trabajador europeo que ha luchado contra la privatización, debe tender una mano de solidaridad a los trabajadores bosnios que pronto serán robados en los frutos de su trabajo. Hagámosles saber lo que significa la privatización’’ (15).
 
Lo más importante de la campaña de Ayuda Obrera a Bosnia (Workers’ Aid for Bosnia) no son los más de cien camiones con víveres, medicinas y suministros de primera necesidad que ha transportado —incluidos 10 convoyes sólo del Estado español, sino el trabajo de la extensión de su plataforma en los sindicatos, en las empresas y las universidades. Esos cientos de toneladas de ayuda, el dinero para costear su transporte a Bosnia y los voluntarios para hacerlo, se han reunido con una lucha política, no con discursos humanitarios y oportunistas, aunque esto haya supuesto muchas más dificultaos Igualmente, ha habido un notable esfuerzo político en el punto de destino por anunciar la llegada —para que los destina-arios finales pudieran exigir su distribución— e informar en asambleas de trabajadores y estudiantes, de la composición y el sentido de la campaña.
 
A.O.B no es un modelo ideal de internacionalismo proletario, pero es una actividad que ha permitido extender las propias ideas y ampliar la intervención sobre el conflicto balcánico, respondiendo dentro del movimiento obrero a la necesidad de levantar la solidaridad de clase contra la guerra.
 
Acerca de las ‘conclusiones’
 
El Colectivo En Defensa del Marxismo no se dedica a oscilar entre las distintas tendencias internacionales, ni es nuestro método la diplomacia. Se trata por parte de la ‘Respuesta...’de una interpretación sesgada de la presencia en nuestro grupo de una tendencia del trotskismo que no tiene sección española. Esto está claro desde 1990 y se ha informado a la dirección del PO en más de una ocasión. Nos resulta especialmente dolorosa esta afirmación por proceder del PO, con quien mantenemos una relación de simpatía y colaboración políticas desde hace largos años. Hacemos el esfuerzo de difundir su prensa y reproducir los textos que juzgamos más útiles, con asidua regularidad. Por eso, el debate con el PO es para nosotros no sólo un derecho —que no debería negársele a nadie en el movimiento obrero— sino más bien un deber derivado de esa relación política.
 
Invitamos a los compañeros que deseen conocer con más detalle el carácter de la intervención que hemos realizado sobre Bosnia, a que nos escriban al Apdo. 985 de Barcelona y les enviaremos el texto inédito de E. Mompó, junto con los textos publicados en nuestra prensa —hay por lo menos uno referido a los Balcanes en cada número de los últimos 3 años. Con esto podrán comprobar si ésta es una organización con notorias carencias y limitaciones en su definición política, pero coherente y responsable en lo que dice y hace, o bien se parece a la pandilla de aventureros que ha abroncado Luis Oviedo.
 
La supervivencia de un grupo como el nuestro no es fácil, sobre todo porque no buscamos progresar de modo oportunista, sumando cualquier posición, sino que tratamos de delimitarnos y levantar una línea independiente en una situación de retroceso de la izquierda y práctica desaparición de las ideas revolucionarias en el movimiento obrero. Seguiremos en ello y nos proponemos insistir en la misma fuente del 'picoteo' que hemos realizado hasta hoy, lo que significa apoyamos en los progresos y las posiciones políticas del PO.
 
Julio de 1996
 
Notas:
 
1- Luis Oviedo- ‘Respuesta al Colectivo español‘. En Defensa del Marxismo n° 12.
2- Enrié Mompó- ‘El marxismo y la guerra en la antigua Yugoslavia’.
3- Colectivo en Defensa del Marxismo-La partición de Bosnia y la solidaridad  internacionalista'. En Defensa del Marxismo n° 12.
4- Revista 'En Defensa del Marxismo' (española) n° 17. Octubre 1994.
5- León Trotsky- Contra el derrotismo en España
6- C.E.D.M. - Op. cit.
7- U.I.T.- 'Carta abierta a la dirección de la L. I. T. ’- Correspondencia Internacional, suplemento. Marzo de 1995.
8-Anibal Ramos- 'La Aurora’ n°844, 6/7/95.
9- Enric Mompó- Op. Cit.
10- Luis Oviedo- 'Cuatro años de guerras en los Balcanes ’. En Defensa del Marxismo n° 9.
11- EL PAIS, 10/7/96- ‘EE.UU. impone un ejército común de musulmanes y croatas en Bosnia’ (en un plazo de 3 años...).
12- AJUDA OBRERA' n° 0 (Boletín)-Comités de A.O.B. de Cataluña, 1993 y Revista ‘En Defensa del Marxismo' (española) n° 12, octubre 1993.
13- Revista ‘En Defensa del Marxismo’ (española) n° 16, julio 1994
14- Revista ‘En Defensa del Marxismo' (española) n° 12, octubre 1993 (y también en el n° 13).
15- 'The International ’ n° 18-Abril 1996.
 

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