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La crisis del trotskismo francés

Por Franco Grisolía y Osvaldo Coggiola
En la posguerra, Francia ha sido tradicionalmente considerada la patria del trotskismo. La dirección mundial de la IVª Internacional, que se encontraba en los EE.UU. durante la Segunda Guerra, se trasladó a Francia poco después de que ésta terminara. La vieja tradición democrática de tierra de asilo hizo también que, antes y durante la guerra, se dirigiesen a Francia muchos dirigentes de izquierda de diversos países europeos, perseguidos por los regímenes nazi-fascistas en sus países de origen, incluidos cuadros y militantes trotskistas. En 1946 se celebró en Francia la conferencia europea para reorganizar la IVª Internacional; en 1948 y 1951, también se realizaron allí el IIº y el IIIº Congreso Mundiales de la Internacional. Después de la crisis política consecutiva a este último, fue en Francia que se localizaron las principales organizaciones y direcciones de las corrientes internacionales que surgieron de aquélla (pablo-mandelismo, lambertismo, Lutte Ouvrière).
 
En virtud de eso, el trotskismo francés constituyó organizaciones bastante fuertes, política y organizativamente, que tuvieron relevante papel en la huelga de la Renault de 1947 y en la huelga general de 1953, sin evitar, sin embargo, que el stalinismo confiscase y traicionase el ascenso revolucionario con que concluyó la guerra, y el desmoronamiento del nazismo y su régimen títere en el país. Aun así, el trotskismo jugó un importante papel en el Mayo francés de 1968, en las luchas estudiantiles de las décadas posteriores, en las huelgas ferroviarias de la década de 1980, y en los más recientes procesos huelguísticos de maestros, camioneros, funcionarios públicos y otros sectores.
 
Lo que era una ventaja se transformó en desventaja cuando aquellas corrientes se revelaron crecientemente incapaces de combatir la presión contrarrevolucionaria de los aparatos stalinista y socialdemócrata y, más recientemente, la presión de la política burguesa imperialista democratizante. En consecuencia, fueron cada vez más incapaces de estructurar el partido revolucionario (a pesar de que Francia presentó numerosas e inmejorables oportunidades en ese sentido) y, por lo tanto, de jugar un papel positivo en la puesta en pie de la Internacional. Al contrario, el anquilosamiento político-organizativo cada vez mayor de las llamadas organizaciones históricas del trotskismo francés, que llegó a extremos ridículos, fue un factor decisivo en la dispersión y derechización crecientes de las corrientes trotskistas internacionales.
 
Por eso, es de gran importancia que en los últimos tiempos la crisis política de esas organizaciones haya cristalizado en fracciones y escisiones y que, en las últimas semanas, varias de éstas hayan tomado la iniciativa de buscar un terreno en común, lo que las pone en colisión, objetivamente, con el faccionalismo democratizante de las viejas direcciones, y revela la actualidad urgente de nuestro planteo de refundar la IVª Internacional.
 
El "Encuentro Militante Obrero"
 
Más de 500 militantes sindicalistas obreros, de los movimientos de desocupados y contra el racismo, participaron el 10 y 11 de enero (1998) de una reunión con ese nombre convocada por la minoría de la LCR (Liga Comunista Revolucionaria, SU), llamada Tendencia Revolución; de Lutte Ouvrière (fracción L Etincelle, La Chispa), y por el grupo Voix des Travailleurs (VdT). El encuentro se realizó con invitaciones personalizadas (no era abierto), y aun así, muchos militantes quedaron fuera, dado que el local previsto carecía de lugar suficiente para admitirlos.
 
La minoría de la LCR, que es de hecho una fracción, se constituyó hace años contra la política oportunista de la dirección, y recogió 19% de los votos en su último congreso (la LCR posee un millar de militantes y 1,1% de los votos del país; 1,26% en media promedio, en las últimas elecciones, en las circunscripciones en que se presentó). Actualmente, lucha contra la posición oportunista de la LCR frente al gobierno Jospín ("ni adherir ni sabotear") y contra el cambio de nombre de la organización, considerado "obsoleto" por la dirección (que junto al SU, considera "terminada en 1989 la época histórica abierta por la Revolución de Octubre"), la cual propone ahora una "democracia radical" y que la LCR se llame "Izquierda Democrática Revolucionaria" o "Alianza por la Democracia y el Socialismo".
 
La fracción minoritaria de LO se constituyó en 1990, con un tercio de su Comisión Política, en divergencia sobre el proceso en la ex-URSS. La minoría ve un proceso de restauración capitalista, negado por la mayoría con argumentos semejantes a los que en el pasado la llevaron a negar el carácter obrero de los Estados del Este europeo, China y Cuba: Trotsky "no lo dijo" (demostrando hasta su incapacidad de leer correctamente los pronósticos de las principales obras de Trotsky al respecto). Las divergencias se han extendido hasta alcanzar el conjunto de la política de LO (1): la minoría sólo obtuvo, sin embargo, 3% de los votos en el último congreso (LO posee un número de militantes poco superior al de la LCR, aunque con base a criterios militantes más rígidos, y 3% de los votos del país, 3,06% en las últimas elecciones). La minoría de LO está concentrada en una sola región de París, donde actúa autónomamente, con su propio boletín fabril, y reagrupa a numerosos militantes obreros fuera de LO (que les impide el ingreso), presentes en el Encuentro como "Fracción Comunista Revolucionaria (La Chispa)".
 
"Voix des Travailleurs" publica un periódico quincenal homónimo, y nació hace un año de los comités de Bordeaux y Rouen de LO, que los excluyó en una conferencia especial en marzo de 1997 (los comités representaban 10% de sus militantes) con acusaciones desvergonzadas: defensa de los valores morales de LO (2), críticas escicionistas a la línea de la dirección. VdT explicó en un folleto (3) que la dirección no soportó que fuesen criticados los increíbles zig-zags, que le impidieron capitalizar la gran votación obtenida por su candidata presidencial Arlette Laguillier en 1995 (1.600.000 votos; 5,3% del total nacional) para construir el partido revolucionario. VdT creció bastante con miembros de la antigua periferia de LO, y recientemente incorporó al pequeño grupo de la LIT en Francia (LS), sin pronunciarse sobre las diversas corrientes trotskistas internacionales.
 
Los debates del Encuentro
 
Participaron otros grupos especialmente invitados, como la "Gauche Révolutionnaire" (GR, Izquierda Revolucionaria) y la "Association por le Rassemblement des Travailleurs" (ART). GR es la sección francesa del CIO (Congreso por la Internacional Obrera, animado por el PS-"Militant", de Inglaterra), surgida de los cuadros dirigentes de la JRC (juventud de la LCR) excluidos en 1992, entonces en contacto con la OTI (Oposición Trotskista Internacional), y ahora "ala izquierda" del CIO. ART es un colectivo de militantes obreros, surgido del núcleo de ferroviarios de la LCR, dirigentes de la CGT en Rouen y de las importantes huelgas del sector en 1986/87. Rompieron con la LCR reclamando la organización de la vanguardia obrera con un programa anticapitalista y superando el faccionalismo LCR-LO: los miembros de la ART pueden formar parte de otros grupos revolucionarios.
 
La principal contradicción del Encuentro fue motivada por el hecho de que dos de sus convocantes (la minoría de la LCR y de LO) querían que éste se restringiese a su título (encuentro de militantes obreros), discutiendo solamente "la coordinación de las luchas" y la intervención de los revolucionarios en ellas. Esto, acompañado de una valoración pesimista de la situación política y de las relaciones de fuerza entre las clases en Francia, especialmente de parte de la minoría de LO (LO ha hecho del pesimismo político una marca registrada).
 
Vdt, GR y ART se opusieron a ambos aspectos, aunque el presidente de la reunión (de la minoría LCR) y la informadora oficial (de la minoría de LO) insistieron en la limitación del encuentro. Pero estos límites fueron rotos con las primeras intervenciones, especialmente con el discurso de un dirigente ferroviario de Rouen (ART), que puso el acento en las potencialidades revolucionarias de la situación y en la necesidad de discutir una alternativa política, lo que fue recibido con grandes aplausos de la audiencia, en lo que fue seguido por otros militantes de los grupos mencionados, que subrayaron la completa quiebra de las organizaciones revolucionarias (LO, LCR, PT lambertista).
 
Una compañera de GR señaló que los grupos revolucionarios ya habían dirigido en los últimos años luchas de masas, sin desarrollar la conciencia de clase de los participantes. El principal dirigente de ART y de los ferroviarios de Rouen, León Pérez, se refirió a la gran lucha contra la reforma jubilatoria de la derecha: "En el otoño del 95 tuvimos un grandioso movimiento de lucha. Lo que faltó entonces no fue movilización, sino una salida política".
 
La constitución de una nueva organización revolucionaria, rompiendo con LO y la LCR, basada en un programa transitorio de enfrentamiento con la burguesía y el gobierno Jospin, y capaz de intervenir en la significativa crisis del PCF (Partido Comunista), estaba objetivamente planteada y planeaba sobre la reunión, aunque ninguno de sus participantes la evocase explícitamente.
 
La lucha por la refundación de la IVª Internacional estuvo presente a través de la intervención de Franco Grisolía, de la distribución de más de 500 folletos con las traducciones al francés de las declaraciones de las conferencias trotskistas internacionales de Génova (marzo de 1997) y de San Pablo (noviembre de 1997), además de la realización de reuniones con las tres organizaciones convocantes, que formularon una invitación explícita, y que se comprometieron a responder por escrito a los documentos mencionados. Esto demuestra que las discusiones y resoluciones de las reuniones trotskistas realizada en 1997 no obedecen a un acuerdo formal o diplomático, sino que constituyen la base política para una actividad internacionalista militante en común, lo que pone de relieve el gran avance representado por esas conferencias internacionales.
 
Debate con el ala izquierda del PCF
 
Hubo también reuniones con la "Izquierda Comunista" (GC) del PCF, partido que todavía cuenta con 10% del electorado y que reagrupa a la mayoría de la vanguardia obrera amplia, a través de la CGT. En el último congreso, el 5% de los delegados votó contra la tesis de la dirección, mientras que un 20% también lo hizo en la consulta al partido sobre la entrada al gobierno Jospin, y los porcentajes de este tipo no paran de crecer.
 
La GC tiene algunas centenas de militantes, publica un boletín y la revista "Prometeo". En su primera asamblea nacional declaró: "Los militantes de la Izquierda Comunista se declaran anti-stalinistas, pero rehúsan encuadrarse atrás de cualquier pensador marxista, considerando que cada uno, de Lenin a Gramsci, de Rosa Luxemburgo a Trotsky, ha hecho contribuciones a nuestra teoría. En la actual situación, reafirman su negativa a la participación comunista en el gobierno Jospin-Chirac". Han indicado en su boletín su interés y solidaridad política hacia "Proposta", tendencia política trotskista de la Refundación Comunista de Italia, aunque anteriormente sólo había habido encuentros fortuitos entre miembros de la GC y de "Proposta".
 
La GC ha desarrollado una campaña de frente único con el PT lambertista contra el tratado de Maastricht (de contenido nacionalista y democratizante). Declaró no tener ninguna simpatía política específica hacia el PT. Realizó una campaña política que permitió movilizar sectores de base del PCF, y de la izquierda de otros países, como la izquierda laborista inglesa, incluyendo a su líder histórico, Tony Benn.
 
En la celebración del 80º aniversario de la Revolución de Octubre en Aubervilliers, histórica municipalidad comunista ahora dirigida por la GC, ésta invitó al conjunto de las organizaciones trotskistas a organizar el acto conjuntamente, lo que fue recusado no sólo por la LCR y LO, sino también por el PT. El acto, que tuvo repercusión nacional, acabó organizado por la GC, VdT y GR, grupos anteriormente mencionados. Dicho esto, la GC carece de una apreciación crítica de la campaña lambertista, lo que es un obstáculo para su evolución revolucionaria.
 
Para las organizaciones y grupos trotskistas en ruptura con LO y la LCR, sería muy importante desarrollar un trabajo hacia la GC del PCF, que representa potencialmente un punto de reagrupamiento revolucionario en ese partido, en completa crisis (¿quién hubiera dicho, pocos años atrás, que sería posible en el PCF votar contra la dirección y organizar fracciones públicas referidas al trotskismo, sin hacerse expulsar?). Lamentablemente, ese trabajo está ausente porque todavía prevalece en esa izquierda trotskista un planteo de carácter movimientista, no centrado en la construcción de la alternativa política (el partido), lo que les impide actuar para cristalizar un salto cualitativo de la vanguardia revolucionaria francesa, en primer lugar declarando la quiebra irreversible de LO, LCR y PT, y la construcción de una organización que las supere.
 
Está claro que el debate abierto con la izquierda trotskista francesa sólo podrá avanzar, en la construcción de una dirección revolucionaria para ese país, en el cuadro de la lucha por la refundación de la IVª Internacional, cuyas bases políticas han sido establecidas en los documentos surgidos de las conferencias de Génova y San Pablo, y con base en los cuales es necesario avanzar.
 
27 de enero de 1998
 
 
Notas:
 
1. En las elecciones de 1995, LO propuso por primera vez un programa transitorio (limitado), el "Plan de Urgencia para los Trabajadores". Con el éxito electoral, llamó a construir "un nuevo partido representante de los intereses políticos de los trabajadores". Pero esta perspectiva, que ponía en cuestión a la secta y sus reglas, fue inmediatamente abandonada, con la siguiente argumentación: "(Los votos de LO) no representan un desplazamiento considerable de votos hacia nuestras ideas para tener cualquier significado sobre el estado del espíritu de una fracción de las masas populares, o para representar un flujo de simpatía por nuestras ideas y de militantes potenciales para nuestra organización. Sólo un resultado mucho más elevado, por lo menos el doble (sic), nos permitiría abrir la esperanza de que esto se concretase en el plano militante". En cuanto al "Plan de Urgencia", el CC de LO de marzo de 1997 declaró: "Estamos frente a una crisis permanente donde el problema es la redistribución de ingresos, o sea, quién pagará. Y bastaría que la burguesía pagase un poquito más. Esto no es reformismo, porque para que ella pague un poco más, será necesario imponérselo. Y lo que proponemos no es de ningún modo tomarle todo. Pero es posible imponerle otro centro de gravedad de los sacrificios". Sin comentarios...
2. LO tiene un sistema de reglas internas ajeno a la tradición comunista y muy semejante al de un orden religioso. Los militantes no deben tener hijos, que distraen de la militancia revolucionaria, y los dirigentes que quiebren esta norma son expulsados. Los militantes de Bordeaux eran culpables de haber organizado una gira de propaganda en su región, durante la cual una pareja (legalmente casada) durmió junta en la misma carpa...
3."Fausses Raisons dune Exclusion, Vraies Raisons dune Rupture"
 

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