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Qué pasa en Eslovaquia: En qué terreno se coloca la AIT lambertista

Por Daniel Tepper
La Asociación de Trabajadores de Eslovaquia (ZRS) forma parte del Acuerdo Internacional de Trabajadores (AIT) , la corriente internacional del lambertismo francés (Corriente Comunista Internacionalista, CCI).
 
En 1994, los aliados eslovacos de los lambertistas participaron en las elecciones nacionales con un programa de oposición a las privatizaciones y al ingreso del país a la Otan. Poco después, sin embargo, ingresaron al gobierno burgués y restauracionista de Vladimir Meciar (del Movimiento por una Eslovaquia democrática), que precisamente, impulsa las privatizaciones y el ingreso de Eslovaquia a la Otan. Más aún, uno de los hombres del ZRS, Peter Bisak, fue nombrado, nada menos, ministro de Privatizaciones; otro miembro del ZRS, Josef Kalman, fue designado presidente del "Consejo gubernamental para la Integración de Eslovaquia a la Unión Europea" (1).
 
El lambertismo defendió fervorosamente la participación de sus asociados eslovacos en el gobierno restauracionista, privatista y pro-Otan de Meciar, con el sorprendente argumento de que "lo hace en nombre de su oposición a las privatizaciones" (2).
 
Para apreciar, en toda su magnitud, la aguda descomposición política del lambertismo, presentamos a continuación una reseña de la situación eslovaca y de la política de la ZRS-AIT.
 
Restauración burguesa y privatizaciones
 
El gobierno eslovaco siguió la misma política respecto de las privatizaciones que la mayoría de los gobiernos burgueses, entre ellos el de Menem: poco antes de ponerlas a la venta, bajó considerablemente el valor de las empresas para beneficiar a sus compradores, en su mayoría amigos del gobierno. Así, en vísperas de la iniciación del programa de privatizaciones, el gabinete (recordemos, integrado por la ZRS-AIT) aprobó una resolución que redujo el valor de las empresas del Estado a la mitad (3), a 40 billones de coronas (3 mil 400 millones de dólares). Como contraparte de la política de privatizaciones, el gobierno de Bratislava obtuvo un crédito del FMI.
 
Daniel Gluckstein, el principal dirigente del lambertismo francés y de la AIT, nos dice que no hay que atacar a la ZRS ya que "en este momento se ha emprendido una gran ofensiva por parte de los gobiernos de los principales países capitalistas contra el gobierno eslovaco". Cita en su apoyo un artículo de The Wall Street Journal y declaraciones del canciller alemán Kohl, según las cuales el régimen de Meciar no llevaría a fondo la política de privatizaciones.
 
Pero más allá de opiniones interesadas de los gestores de negocios imperialistas, en Eslovaquia la política de privatizaciones va. Así lo dice, por ejemplo, un profesor visitante de Economía de la Universidad de Wisconsin en la Universidad Matej Bel, en Banska Bystrica, y cuyo cargo fue financiado por la imperialista Comisión Fulbright: "Aunque supuestamente se opone y trata de estorbar la inversión extranjera y el proceso de privatizaciones por acciones, el primer ministro (Meciar), en realidad, aceleró el proceso de privatizaciones tomado en conjunto. Los que han obtenido las acciones y poseen las compañías son los colegas y los amigos del primer ministro... Ellos han pagado precios que están sustancialmente por debajo de unhonesto valor en el mercado ... (pero) aquellos que temen que Eslovaquia caiga de nuevo en manos de los rusos, no tienen por qué temer. Eslovaquia está en vías de tener su economía de mercado" (4). Y así es realmente.
 
En esta economía de mercado, la penetración del capital extranjero ha ido de la mano de las privatizaciones. Así, por ejemplo, la revista local de economía y finanzas Trend informó que la compañía de gas eslovaca firmó un contrato por valor de 174,2 millones de coronas (15 millones de dólares) con la subsidiaria local del Citibank, para financiar la construcción de un gasoducto (5).
 
Otro de los proyectos de inversión aprobados por el gobierno es el de la subsidiaria eslovaca de la Siemens (Siemens Slovensko), de 3,9 billones de coronas (335 millones de dólares) desde 1993. Siemens ha fundado desde entonces once compañías en el campo de la electricidad y la energía nuclear y es uno de los mayores inversores en Eslovaquia, con una ganancia de 7 mil 200 millones de marcos, sólo el año pasado (6).
 
De por sí, muchas de las empresas privatizadas cuentan con gran parte de las acciones en manos de empresas extranjeras, como la fructífera compañía de seguros Otcina, el 80% de cuyas acciones está en manos de la austríaca Bundeslander (7).
 
El proceso de privatizaciones eslovaco, sin embargo, no se reduce a un fenómeno local. Un consorcio eslovaco-noruego, por ejemplo, se ha presentado a licitaciones en otros países del ex-bloque soviético, como el caso de la empresa húngara de aluminio Ajkai Aluminiumipari (8).
 
La misma Siemens ha establecido Eucom, un consorcio con la compañía rusa Framaton, dedicado a la producción de energía nuclear, con base en Eslovaquia (9).
 
Gluckstein nos ha contado bellas historias acerca de que la ZRS decidió participar del gobierno de Meciar "en nombre de su oposición a las privatizaciones". Sin embargo, a nadie, excepto a un lambertista, se le puede escapar que encabezar el ministerio de Privatizaciones está completamente reñido con este supuesto objetivo opositor.
 
El 25 de enero del año pasado, la revista The Economist organizó una mesa redonda con el gabinete eslovaco y doscientos altos expertos extranjeros y locales sobre economía y política. Entre sus sponsors figuraron Ericsson, J.P. Morgan, la banca Credinstalt, Consulta, Reuters y otras grandes empresas. Allí, el primer ministro Meciar afirmó que "las dudas respecto de la estabilidad y la democracia en Eslovaquia no tienen base", ya que su país "se desarrolla como un país democrático... garantizando la constitución y otras leyes las instituciones del Estado" (10), es decir, capitalista con todas las de la ley.
 
La estrella de la jornada fue, sin embargo, el ingeniero Peter Bisak, de la ZRS y ministro de Privatizaciones, que según pretende hacernos creer Glucsktein se opone a ellas. Veamos cómo se opone.
 
Bisak confirmó "que su ministerio está listo para ampliar las privatización en junio y explicó la actitud del gabinete eslovaco en relación a la privatización de compañías estratégicas. Bisak enfatizó que la privatización por venta directa (la entrega de las empresas a precio de regalo a los amigos del gobierno) es parte del proceso de transformación (porque) asegura la transferencia de los activos estatales al sector privado. Por lo tanto, señaló, los socios extranjeros no tienen que temer que esta venta directa obstaculice el ambiente de libre mercado. Bisak explicó que varias compañías eslovacas necesitan cooperación con el capital extranjero para apoyar su desarrollo y efectividad en el mercado" (11). En otras palabras, el aliado eslovaco de la AIT lambertista, aconseja al capital imperialista que para apoderarse de las empresas privatizadas debe esperar que caigan en sus garras los beneficiarios originales de las privatizaciones, necesitados de asistencia tecnológica y financiera. Ese camino fue, precisamente, el que siguieron los pulpos imperialistas para apoderarse de las privatizaciones argentinas, las cuales en una primera etapa beneficiaron a los amigos del gobierno.
 
Las explicaciones que recibieron del gobierno eslovaco llenaron de satisfacción a las empresas extranjeras presentes en la mesa redonda. Vladimir Kanich, director de Ericsson Slovakia, por ejemplo, sostuvo que fue "un encuentro importante, porque las anteriores decisiones económicas del gabinete no habían sido explicadas y justificadas; el énfasis ha sido puesto en futuros desarrollos y en la posibilidad de atraer más capital extranjero a Eslovaquia" (12).
 
Como lo confirma Le Monde, "la privatización eslovaca ha sido conducida activamente: en 1996 el sector privado representaba ya un 76,8% del producto bruto interno" (13). Es verdad que muchas empresas han sido entregadas a los amigos del primer ministro y que la privatización de los grandes bancos se realiza más lentamente. Pero esto no cambia en nada el carácter capitalista de Eslovaquia y de su gobierno, integrado por la ZRS con el beneplácito de los lambertistas.
 
Reforzamiento del Estado
 
La política del libre mercado en Eslovaquia ha sido implementada por medio del reforzamiento del Estado y de una legislación represiva contra la oposición. El gobierno, por ejemplo, aprobó una enmienda al código criminal, que impone penas en ese terreno por actividades políticas como la organización de manifestaciones contra el gobierno (14).
 
El gobierno eslovaco ha mantenido el aparato represivo stalinista y lo ha puesto al servicio de la restauración capitalista. Es así que el jefe del servicio de inteligencia eslovaco ha estado envuelto en el secuestro del hijo del propio presidente, Michael Kovac, en agosto de 1995. Este affaire fue parte de un ajuste de cuentas entre el primer ministro Meciar y Kovac, quienes en su momento se apoyaron mutuamente y luego se distanciaron políticamente. Un testigo clave del secuestro fue asesinado en un atentado, cuando todos los indicios señalaban a la policía secreta como responsable del secuestro.
 
En enero de este año, distintas organizaciones de los derechos humanos denunciaron actos de brutalidad policial y de espionaje a personalidades políticas por parte del servicio de inteligencia (15).
 
El gobierno de Meciar ha puesto a sus partidarios al control de los medios de comunicación y ha expulsado a opositores de todos lo niveles en el aparato del Estado. Además de la aprobación de leyes anti-manifestaciones, el gobierno ha promulgado una legislación que limita la libertad de expresión académica en las universidades. Por último, ha desarrollado una creciente política contra las minorías, sobre todo contra húngaros y gitanos.
 
El partido de Meciar, el HZDS, y su gobierno, son parte de la burocracia stalinista reciclada. Fueron parte del Partido Comunista checoslovaco hasta 1989, donde hicieron su carrera: antes, explotaron su condición de jerarcas, como parte de la burocracia del Estado y del partido; ahora, han visto la oportunidad de enriquecerse en forma privada.
 
Integración a la Unión Europea y la Otan
 
La restauración capitalista en Eslovaquia va de la mano con su integración económica dentro de la Unión Europea. A pesar de todos los ataques públicos del imperialismo, el gobierno eslovaco y la ZRS se mueren por integrarse a la Unión Europea. Así se lo ha reafirmado Josef Kalman, de la ZRS y presidente del "Consejo Gubernamental para la Integración de Eslovaquia a la Unión Europea", al embajador de ésta en Eslovaquia, Georgios Zavvos. Kalman ha propuesto el ingreso de Eslovaquia al programa Phare 1997, para la financiación, por parte de la Unión Europea, de varios proyectos económicos y gubernamentales por 83 millones de Ecu, la moneda oficial de la Unión Europea (16).
 
La ZRS, sin embargo, se ha opuesto al ingreso de Eslovaquia a la Otan. Es más, en un plesbicito realizado en mayo pasado, el gobierno de Meciar fue derrotado: la mayoría de la población se opuso al ingreso de Eslovaquia a la Otan y a la existencia de bases de la misma con armas nucleares en su territorio. La ZRS, el utranacionalista Partido Nacional Eslovaco y el Partido Campesino Eslovaco, todos ellos integrantes de la coalición gobernante, y otros partidos de la oposición, llamaron a votar por el "No".
 
De todos modos, resultaba claro que los Estados Unidos y la mayoría de los países europeos no propiciaban en esos momentos la entrada de Eslovaquia a la Otan, "a pesar de los positivos resultados macro-económicos", según declarara Herbert Bosch, jefe del comité de relaciones Unión Europea-Eslovaquia (17).
 
El imperialismo no tiene una posición unificada, en relación a Eslovaquia en particular, y a la integración de los países del ex-bloque soviético en general, como no lo ha tenido respecto del acuerdo que la Otan firmó con Rusia (18).
 
El más hostil a la inclusión en la Otan de los países del Este de Europa es el alemán Karl-Heinze Kamp, de la Fundación Adenauer. En Estados Unidos hay un grupo, los llamados evolucionistas, que sostienen que primero hay que integrar económicamente a dichos países a la Unión Europea, y la adhesión a la Otan vendrá luego. Esta era la posición de Warren Christopher, ex-secretario de Estado norteamericano. En relación con Rusia, hay duros y moderados. Henry Kissinger, por ejemplo, piensa que la frontera ruso-polaca es el límite de Europa; Zbigniew Brzezinski, por el contrario, consejero del presidente Carter, juzga que en forma teórica hasta Rusia tiene que ser parte de la Otan.
 
Clinton es un evolucionista: prefiere una integración controlada, país por país, como ha enfatizado desde hace tiempo, y lo ha corroborado en la cumbre en Madrid de julio pasado, donde se decidió la inclusión de Polonia, la República Checa y Hungría a la Otan, pero no de Eslovaquia (19).
 
En mayo, Clinton le envió una carta al presidente de Eslovaquia señalando su "preocupación acerca del ritmo lento de la reforma democrática del (régimen) de Bratislava" y enfatizando que Eslovaquia debía promover una "atmósfera de amplitud respecto de la oposición y las minorías". Clinton también escribió que los Estados Unidos están "interesados en asegurar que el proceso de ampliación (de la Otan) continúe luego de la cumbre de Madrid" (20).
 
Lo que debe quedar claro es que la oposición a la integración a la Otan no es, per se, prueba de una alternativa antiimperialista. Rusia ha estado, en cierto sentido, detrás del rechazo de la integración de Eslovaquia a la Otan, y ha firmado en los últimos meses una decena de acuerdos económico-estratégicos con ésta (21). Esto no ha impedido que Rusia misma firmara el acuerdo con la Otan para la reconstrucción de Europa central y oriental (22).
 
Conclusiones: la ZRS al socorro de la burguesía
 
La integración de la ZRS al gobierno privatizador, antidemocrático y proimperialista de la HZDS, no ha sido para oponerse a las privatizaciones, sino para salvar al régimen que las impone.
 
Es verdad que después de una corta recesión, el crecimiento económico de Eslovaquia fue mayor al de sus vecinos: 5% en 1994, 7,6% en 1995 y 6,9% en 1996. Sin embargo, esto ha sido a costa de las masas: según la ex-ministro de Economía, del Partido de la Izquierda Democrática (SDL), "el 80 a 90% de la población vive peor que hace 10 años atrás. Los presupuestos sociales han sido recortados hasta el punto que en algunas regiones del país, una persona de cada cinco está desocupada" (23).
 
La oposición por parte de las masas a este desarrollo ha sido registrada en las últimas elecciones: la propia ZRS es una prueba de ello. En 1992 y 1994 se realizaron elecciones en las que triunfó el HZDS de Meciar sobre el gobernante SAL. La base electoral del HZDS la constituyen trabajadores, pensionados y parte de campesinos. La ZRS se presentó por primera vez en 1994, obteniendo un número relativamente alto de votos, el 7,3% del total, sobre todo entre los trabajadores y los desocupados. El SDL, que había sido gobierno en 1990, sólo obtuvo 10,4% en una coalición con otros partidos, mientras que el HZDS obtuvo el 35% del total, cifra similar a 1992. La mayoría de los votos a la ZRS provino de los decepcionados que en 1992 votaron al HZDS (42,6% del total) o al SDL (17%) (24). En resumen, el ascenso electoral de la ZRS representa el descontento de las masas al proceso de pauperización y desocupación más arriba mencionado.
 
En lugar de desarrollar una política independiente y volcar el enorme prestigio conseguido en las elecciones a una lucha política de las masas eslovacas contra el proceso de privatizaciones e integración económica y política a Europa, la ZRS ingresó al gobierno de Meciar, firmó la plataforma que incluía el plan de privatizaciones y el pedido de ingreso a la Unión Europea y la Otan, y pasó a ser parte decisiva en dicho proceso.
 
La ZRS se halla por entero en el terreno proimperialista. El explícito apoyo de la AIT lambertista al partido que tiene como miembro al ministro de las privatizaciones eslovacas, confirma que también el lambertismo está metido hasta el cuello en la podredumbre restauracionista y proimperialista.
 
 
Notas:
 
1. Ver Daniel Tepper; "AIT lambertista: una Entente con los privatizadores y la Otan"; en En Defensa del Marxismo, nº 18, octubre de 1997.
2. Daniel Gluckstein, "Respuesta a una campaña contra la AIT". Defensa de la democracia; en Carta del Buró Internacional de la AIT, nº 20, Nueva serie, setiembre de 1996.
3. Le Monde (7/4/95).
4. Joseph Kastantin, A Semester in Slovakia. University of Wisconsin / La Crosse News; n.d.
5. Trend, 13/6/97.
6. Trend, 22/6/97.
7. Trend, 15/6/97.
8. Idem ant.
9. Trend, 22/6/97.
10. Slovak Cabinet Holds Roundtable Discussion; en Slovak Academy of Sciences News,1996.
11. Idem.
12. Idem.
13. Karel Bartak, "La Slovaquie, mauvaise élève de l'Occident"; en Le Monde Diplomatique, Mayo de 1997.
14. Trend, 18/12/96.
15. Open Media Research Institute Daily Digest, Slovak Selection, 31/1/97.
16. Trend, 17/12/96.
17. Idem, 15/6/97.
18. Ver Luis Oviedo, "La Otan hacia el Este"; en Prensa Obrera, nº 542, 5/6/97.
19. John F. Harris, "Clinton will visit Poland, Romania to Smooth NATO Transition", en The Washington Post, 276/97; "Text of NATO's Invitations", en The Washington Post, 8/7/97. "Eslovaquia está en la lista de las próximas invitaciones", según una nota del mismo diario firmada por Richard Cohen, "NATO: Make it Larger".
20. Open Media Research Institute Daily Digest, Slovak Selection, 23/5/97.
21. Idem.
22. Luis Oviedo, Op.Cit.
23. Karel Bartak, Op.Cit.
24. EUnet Slovakia, 1994 Elections, 2/10/94.
 

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