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Una carta de Nahuel Moreno a Perón

Por Daniel Gaido
La corriente liderada por Nahuel Moreno (Hugo Bressano) se caracterizó históricamente por una serie de violentos zigzags que marcaron su adaptación a diferentes coyunturas políticas, desde su gorilismo inicial a su entrismo dentro del peronismo, desde su rechazo a la revolución cubana porque consideraban a Fulgencio Batista1 “un Perón caribeño” hasta su coqueteo con el foquismo, y desde su respaldo al tercer gobierno de Perón en el marco del Bloque de los 8.2, a su adaptación al democratismo alfonsinista en los años 80. Esta línea política cambiante se vio reflejada en los sucesivos cambios de nombre de la organización morenista: Grupo Obrero Marxista (GOM: 1944-1949), Partido Obrero Revolucionario (POR: 1949-1953), Federación Bonaerense del Partido Socialista de la Revolución Nacional (PSRN: 1953-1956, fue una colectora de votos del peronismo), Movimiento de Agrupaciones Obreras (MAO: 1956), Palabra Obrera (1957-1964: entrismo en el peronismo), Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT: 1964-1968, producto de la unión de Palabra Obrera con el FRIP, la organización de Santucho), PRT “La Verdad” (1968-1972, luego de la ruptura con Mario Roberto Santucho), Partido Socialista de los Trabajadores (PST: 1972-1982), Movimiento al Socialismo (MAS: 1982-1988/1991), el cual finalmente se dividió en más de una veintena de grupos, cuando su teorización de una “revolución democrática” se dio de bruces con la realidad de la contrarrevolución democrática impulsada por el imperialismo desde los Acuerdos de Helsinki (julio-agosto 1975) y en dicho marco, de la restauración del capitalismo en los Estados obreros sometidos al estalinismo.
El documento que presentamos al lector corresponde al periodo del entrismo en el peronismo, cuando la organización morenista funcionaba bajo el nombre de Palabra Obrera por el nombre de su periódico, que se definía a sí mismo como un “órgano del peronismo obrero revolucionario” colocado, decía su logo, “bajo la disciplina del General Perón y del Consejo Superior Peronista”. Amigo de jugar a más de una punta, ya entonces Moreno coqueteaba fuertemente con el foquismo (véase su panfleto de marzo de 1962 “La revolución latinoamericana”) y Palabra Obrera pronto llevaría en su portada los rostros de Perón y Fidel Castro simultáneamente.
 
Los orígenes del morenismo
 
En junio de 1944, Nahuel Moreno fundó el GOM (Grupo Obrero Marxista), en el barrio porteño de Villa Crespo. El GOM adoptó una posición sectaria ante el golpe de Estado del 4 de junio de 1943: lo consideró una acción en defensa de la vieja estructura del país ligada al imperialismo inglés. El GOM volvió a adoptar una posición sectaria ente la movilización del 17 de octubre de 1945, y en general ante el ascenso del peronismo.
 
En octubre de 1946 el GOM editó su primer periódico con el nombre de Frente Proletario, que contenía la siguiente caracterización del gobierno de Perón: “Los obreros peronistas discrepaban con nosotros en que Perón representara a algún sector burgués, más concretamente al imperialismo inglés. Los hechos desde hace mucho tiempo nos vienen demostrando cómo el gobierno no es más que un agente político de la City de Londres” (“Perón y el convenio con Inglaterra”, en Frente Proletario, año 1, N° 1, octubre de 1946).3
 
En su artículo “¿Movilización antiimperialista o movilización clasista?” de julio de 1949, Moreno decía: “En la movilización del 17 de octubre no hubo objetivos claramente obreros, o claramente anticapitalistas, ni la iniciativa y dirección del movimiento pertenecían al proletariado. Fue una lucha de camarillas que no pasó de eso. En esa movilización el proletariado atrasado salió a defender el orden burgués contra la propia burguesía. En ningún momento el proletariado dejó de ser utilizado, jamás pasó los límites fijados por los organizadores. No hubo movilización clasista ni antiimperialista, hubo una movilización provocada y dirigida por la policía y los militares, nada más”.4 El morenismo mantuvo esta posición durante nueve años, desde 1945 hasta 1953. En dicho marco plantearon, en palabras de González, una “estrategia de ruptura de los sindicatos con la CGT para aquellos que ya estaban adentro, y de no ingreso a los que se resistían a la estatización”5. Tomamos todas nuestras citas de la historia oficial del morenismo en cinco tomos escrita por Ernesto González, uno de los líderes históricos de dicha corriente, para no ser acusados de parcialidad, pero recomendamos al lector la Historia del trotskismo en Argentina, de Osvaldo Coggiola, que contiene toda una serie de citas igualmente reveladoras del carácter furiosamente antiperonista del morenismo durante el primer gobierno de Perón.
 
En diciembre de 1948 el GOM, compuesto por una cincuentena de militantes, cambió su nombre a Partido Obrero Revolucionario (POR). En palabras del propio González: “El Manifiesto del POR mantuvo -en cuanto a las caracterizaciones sobre el peronismo- los lineamientos equivocados del GOM, señalando que la razón oculta de los roces de todos los gobiernos argentinos -entre ellos el peronista- con Wall Street, es la dependencia argentina de Inglaterra”6. Así, el peronismo, un movimiento bonapartista por su forma y nacionalista burgués por su contenido, era caracterizado como un simple agente del imperialismo inglés.
 
En el tercer congreso de la IV Internacional, en agosto de 1951, el Grupo Cuarta Internacional (GCI), liderado por J. Posadas, fue reconocido como sección oficial en la Argentina. Todos los grupos argentinos debían entrar en el GCI, la única sección reconocida. Ese ingreso debía ser individual, cada militante de los otros grupos debía solicitar personalmente su entrada. En consecuencia de ello, Frente Proletario dejó de publicarse durante seis meses, del 3 de diciembre de 1951 al 29 de mayo de 1952.
 
Cuando se produjo la escisión en la Cuarta en 1953, Moreno rompió con Michel Pablo7 para sacarse de encima al GCI de Posadas y se sumó al Comité Internacional de Lambert-Cannon-Healy, pero aun en su carta de ruptura, fechada el 10 de marzo de 1963, Moreno afirmaba su afinidad con la política de “entrismo sui generis” de Pablo: “Por vuestra parte, debe haber un interés especial en mostrarnos nuestras equivocaciones, allí donde las haya, a nosotros, que somos, valga la expresión, ‘pablistas’ de la primera hora. Desde el II al III Congreso Mundial, hemos ido dando una línea paralela a la que en Francia y la Internacional han defendido Pablo y Michele Mestre. Tanto Germain (Mandel) como Pablo saben que esto es verdad, porque conocen nuestras publicaciones, en especial nuestra tesis internacional de diciembre de 1951 y los artículos sobre Corea y Yugoslavia de Frente Proletario”.8
 
El giro peronista del morenismo (1953-1954)
 
El carácter sin principios de la ruptura entre Moreno y el Secretariado Internacional pablista quedó de manifiesto por el hecho de que, inmediatamente después de romper con Pablo, Moreno aplicó la política entrista de aquél al sumarse a una colectora de votos peronista: el Partido Socialista de la Revolución Nacional (PSRN), creado por Perón en 1953 luego de una entrevista con uno de los líderes históricos del Partido Socialista, Enrique Dickman, a pesar de que los mismos morenistas afirmaban que “no es más que un grupo de funcionarios directa o indirectamente ligados al gobierno...”9 La resolución del ingreso al PSRN fue votada en mayo de 1954. El POR recibió, a cambio, la dirección de la Federación de la provincia de Buenos Aires y la autorización para editar un periódico llamado La Verdad. Irónicamente, en el mismo año, 1954, Moreno creó el Secretariado Latinoamericano del Trotskismo Ortodoxo (Slato), sección latinoamericana del Comité Internacional.
 
Para justificar su nuevo giro peronista, Moreno inventó una teoría conspirativa según la cual existía un plan yanqui para la colonización de Latinoamérica que volvía imperativo el apoyo al peronismo. Moreno publicó entonces el trabajo 1954, año clave del peronismo, en el que sostenía: “Nuestra tendencia debe alentar, destacar y tender a un acuerdo técnico con el gobierno en toda resistencia de éste a los planes yanquis de colonización”.10
 
Luego de la “revolución libertadora” de setiembre de 1955, cuando Moreno se limitó a apoyar el (inexistente) “plan de lucha” de la CGT contra el golpe, se produjo la ruptura de la Federación Bonaerense dirigida por el morenismo, que editaba el periódico La Verdad, con el comité ejecutivo nacional del PSRN, en diciembre de 1955. En febrero de 1956 la dictadura decretó la disolución del PSRN, y quedaron ilegalizadas sus actividades y su prensa.
 
En su folleto ¿Y después de Perón, qué?, de abril de 1956, Moreno propugnaba “oponer un frente antiyanqui a la nueva Unión Democrática” y afirmaba: “El movimiento sindical argentino reorganizado tiene que defender la independencia nacional con las mismas armas: hay que unir alrededor del movimiento sindical a todos los que se oponen a la colonización yanqui y a su plan político”.11 El morenismo llamaba a crear “nuevas direcciones antilibres en los sindicatos y en la CGT” y a luchar “por el derecho de todo partido a presentarse a elecciones”.12
 
Se produjo entonces un interludio conocido como el Movimiento de Agrupaciones Obreras (MAO), una alianza de peronistas y morenistas creada en julio de 1957, a la que el POR, reconstituido luego de la ilegalización del PSRN, calificaba de “centrista revolucionaria”, un oxímoron de nuevo cuño.13 Como “órgano del MAO”, en julio de 1957 el morenismo comenzó a publicar un nuevo semanario, Palabra Obrera, que apareció desde el 23 de julio 1957 y que daría el nombre a la organización luego de su entrismo en el peronismo, un proceso que culminaría recién en 1964.
 
En julio de 1957 el MAO dio a conocer un manifiesto: “A todos los activistas sindicales y listas antilibres”, en el cual denunciaba “la gran inhabilitación: la del partido mayoritario y su dirigente”. Para entonces, aun antes del entrismo formal, la política del morenismo estaba en perfecta sintonía con la del peronismo: “De la misma forma que mediante esta lucha y pese al fraude estamos por terminar el proceso de normalización de la CGT, hacemos un llamado a continuar la lucha en el terreno en que ahora se nos presenta: el de la entrega política del país y de la clase trabajadora a la ‘Unión Democrática’. Se trata de derrotar en política a los mismos que derrotamos en el sindicato”.14
 
El entrismo en el peronismo (1957-1964)
 
Poco después de crear el MAO, Moreno cambió de orientación y comenzó el entrismo en el peronismo. Palabra Obrera se declaraba “órgano del peronismo obrero revolucionario” y aparecía “bajo la disciplina del General Perón y del Consejo Superior Peronista”. Su director, Ángel Bengochea, formaba parte del Comando Táctico, un organismo compuesto, entre otros, por los directores de los periódicos peronistas. El 3 de febrero de 1958 Perón dio la orden de votar por Arturo Frondizi y el morenismo la acató, mostrando que aquellas declaraciones no eran meras frases sino una verdadera profesión de fe política. A pesar de la orden de Perón, y la obediencia de los morenistas, el voto en blanco impulsado por sectores combativos alcanzó la enorme suma de 836.658 personas (un 10%, el tercer lugar).
 
Ante la política entreguista, ajustadora y clerical de Frondizi, tuvo lugar un masivo paro general el 10 de octubre de 1958. En el plenario de las 62 Organizaciones realizado después del paro, y días antes de la conmemoración del 17 de octubre, se produjo un debate sobre la oportunidad de parar ese día o decidir otra acción, ahora de 48 horas, a fin de mes. Al final la votación resultó a favor de no parar el 17. En estas circunstancias, Palabra Obrera decía: “Recordemos a Perón con actos masivos, mientras preparamos su regreso volcándonos a un nuevo paro de 48 horas”.15
 
En su “Informe general y plan de acción”, enviado a Perón junto con la carta del 28 de agosto de 1957, en la parte dedicada a los periódicos de la resistencia, John William Cooke hizo la siguiente referencia al morenismo: “Palabra Obrera: Semanario obrero, como contenido, espíritu combativo, declaraciones de fidelidad peronista, colaboradores, etc., es el de más garra. Todo es perfecto, pero está hecho por gente que fue de Dickman y, naturalmente, se proclaman órgano de expresión de una agrupación de gremios propia. Tiran a lo grande a alzarse con todo, pero, como en lo grande fracasarán nos resultarán útiles en lugar de absorbernos, pues son militantes consecuentes y revolucionarios”.16
 
Peronismo y foquismo
 
Mientras continuaba su entrismo en el peronismo, el morenismo se hacía más y más eco de las tendencias foquistas entonces en boga. En marzo de 1962, después de las elecciones y mientras caía Frondizi, un plenario de Palabra Obrera aprobó un documento que decía: “El aplastante triunfo peronista en las elecciones del 18 ha modificado sustancialmente, a escala nacional, las perspectivas revolucionarias. [...] La crisis actual y las posibilidades revolucionarias abiertas sólo pueden ser utilizadas preparando e iniciando acciones armadas que agraven las contradicciones políticas y económicas del país, resquebrajando el aparato represivo burgués. [.] Palabra Obrera es la única organización del país que puede iniciar esta actividad”.17 En abril de 1962, la dirección encaró toda la actividad del partido para desarrollar la acción armada resuelta a fines de marzo. Se decidió enviar a Cuba a un contingente para recibir entrenamiento militar, integrado por el “Vasco” Bengochea y un grupo de cinco cuadros, que permaneció en Cuba desde fines de junio de 1962 hasta bien entrado el año siguiente. Palabra Obrera se volcó a la preparación de tareas militares o de sabotaje con todos los militantes del partido, entrenándolos en el uso de armas y desvinculándolos de sus estructuras de trabajo o estudio. En palabras de González: “La mayoría del partido, entre abril y junio de 1962, abandonó casi por completo la relación con el movimiento obrero”.18
 
A mediados de 1962, Perón dio a conocer un programa de diez puntos, traído a la Argentina por Andrés Framini luego de entrevistarlo en Madrid. Esos diez puntos, que las 62 Organizaciones aprobaron poco después, fueron el Programa de Huerta Grande, que con otras actitudes de Perón dio pie a hablar de un “giro a la izquierda” del peronismo. Huerta Grande contenía medidas que apuntaban contra los intereses imperialistas y proponían el control obre-ro en áreas decisivas de la economía. Pero el “viraje a la izquierda” de Perón fue otro de los globos de ensayo que lanzó el viejo caudillo para recuperar apoyo en las bases obreras y chantajear al gobierno con una posible movilización a fondo, que nunca llegaba a producirse.
 
El 12 de julio de 1962 Moreno fue detenido como resultado de las acciones armadas ejecutadas por miembros de su organización en Perú, con Daniel Pereyra a la cabeza, y poco después puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional a raíz del pedido internacional de captura de los tribunales peruanos, acusado de ser partícipe de los asaltos a los bancos. Pero estas aventuras foquistas convivían con la política de “entrismo orgánico en el peronismo” y, en particular, en la “juventud peronista barrial”.
 
Palabra Obrera y la Juventud Peronista
 
En 1962 el morenismo decidió “copar” la Juventud Peronista. Ese trabajo tuvo un primer “éxito” en un plenario de la JP de la zona sur del Gran Buenos Aires, reunido en Solano a fines de junio de 1962. Allí se aprobó un documento que coincidía con los planteos de Palabra Obrera para la reorganización peronista, y finalizaba: “El movimiento peronista forma parte del gran movimiento de todos los descamisados de América latina y es el precursor de las grandes luchas patrióticas incluida la gran Revolución Cubana. [...] FMI o pueblo ¡Viva Perón! ¡Viva la Revolución Argentina y latinoamericana!”.19
 
En octubre de 1962 se dejó de editar el periódico, reemplazado por una hoja llamada Boletín Extra de Palabra Obrera. Durante algunos meses, incluso, los militantes de Palabra Obrera llegaron a distribuir el diario Democracia, del sindicalista textil Andrés Framini, que había ganado las elecciones a gobernador de Buenos Aires en marzo de ese año aunque nunca llegó a asumir porque los comicios fueron anulados y el presidente Frondizi expulsado del poder por un golpe militar. Un documento del secretariado de Palabra Obrera, del 1° de diciembre de 1962 sentaba las premisas: “La atracción del peronismo hacia la nueva vanguardia pequeñoburguesa hace que el peronismo tienda a convertirse prácticamente en el Partido Único de la Revolución Argentina, a pesar de que su dirección no comparte ni alienta este proceso”.20 Después del derrocamiento de Arturo Frondizi, el 29 de marzo de 1962, tuvieron lugar choques entre “azules” y “colorados” en el Ejército. El 21 de septiembre de 1962, la Fuerza Aérea bombardeó una concentración colorada en San Antonio de Padua, y ambos bandos se enfrentaron en Plaza Constitución y en los parques Chacabuco y Avellaneda. Los enfrentamientos esporádicos continuaron teniendo lugar durante los siguientes seis meses.21 En este marco, el morenismo adoptó una posición favorable a Onganía, jefe de los “azules” y futuro dictador de la Argentina. Palabra Obrera incluso publicó una carta abierta a los “azules” que decía: “Legalicen al peronismo y al pueblo y terminen con los gorilas, entonces ustedes habrán lavado el uniforme que quieren dignificar”.22
 
La carta de Nahuel Moreno a Perón, o la subordinación del movimiento obrero al nacionalismo burgués
Este fue el marco histórico de la carta de Nahuel Moreno a Perón del 5 de noviembre de 1962, un documento de un rastrerismo político inaudito. Como se ve, las tendencias actuales de las corrientes morenistas a marchar detrás del nacionalismo y de la burocracia sindical peronista hunde sus raíces en más de medio siglo de adaptación al nacionalismo burgués. Su corolario inmediato fue la actitud de Moreno ante el Operativo Retorno de Perón en diciembre de 1964,23 cuando Palabra Obrera decía: “Su vuelta se hace necesaria justamente para frustrar tanto el plan del gobierno como el de la integración. Pero para frustrar ambos planes se hace imprescindible que Ud. levante un claro programa revolucionario”.24
 
Los militantes del partido y todos aquellos interesados en la historia del movimiento revolucionario argentino deberían comparar estas posiciones con el documento fundacional del Partido Obrero: Política Obrera frente al retorno de Perón (1964), y con el balance que el partido hace de dicha experiencia, medio siglo después: “El fracasado retorno de Perón”.25
 
 
*Daniel Gaido es historiador y profesor en la Universidad Nacional de Córdoba, autor o coautor, entre otros libros, de Theories of Business Cycles and Capitalist Collapse: The Second International and the Comintern Years; The Mass Strike Debate in German Social Democracy y The Formative Period of American Capitalism: A Materialist Interpretation.
 
 
NOTAS
 
1. Fulgencio Batista Zaldívar (1901-1973), militar cubano, promovió un golpe de matices nacionalistas en 1933. Entre 1940 y 1944 fue presidente constitucional. En 1952 dio un golpe de Estado contra el presidente Carlos Prío Socarrás e instauró una dictadura que asesinó a no menos de 20 mil personas hasta su derrocamiento por la revolución en 1959. Durante esos siete años la economía cubana fue conducida directamente por las grandes corporaciones norteamericanas, mientras mafiosos como Meyer Mansky y Lucky Luciano se asociaban con Batista para hacer de la isla lo que se llamó “Las Vegas latina”, un imperio de casinos, prostitución y narcotráfico (nota del editor). 
 
2. El Bloque de los 8 se constituyó en 1973 para defender la “institucionalidad”. Impulsado personalmente por Juan Perón (el Bloque llegó a reunirse en Olivos con el Presidente) estaba integrado por el Frejuli (peronismo), la UCR, el Partido Revolucionario Cristiano, el PC, los intransigentes, la democracia progresista, el socialismo democrático y el Partido Socialista de los Trabajadores de Nahuel Moreno y Juan Carlos Coral (nota del editor).
 
3. Citado en González, Ernesto; El trotskismo obrero e internacionalista en la Argentina, t. I: Del GOM a la Federación Bonaerense del PSRN, 1943-1955, p. 126. 
 
4. Moreno, Nahuel; Revolución Permanente, año 1, N° 1, Buenos Aires, 21/7/1949, pág. 15. Cit. en González, E.; ibídem, pp. 119-120).
 
5. Ibídem, p. 161.
 
6. Ibídem, p. 158. 
 
7. Michel Pablo (1911-1996) era el pseudónimo militante del greco-egipcio Michalis Raptis, secretario general de la IV Internacional desde 1955 hasta 1965, cuando fue excluido por sus posiciones pro-estalinistas. Con su fracción Tendencia Marxista Revolucionaria, Pablo sostuvo que habría “siglos de Estados obreros deformados” y, por tanto, los partidos y grupos trotskistas debían disolverse e integrarse en el PC para ser su “ala izquierda”. Colaboró con el líder nacionalista argelino Ahmed Ben Bella y con organizaciones palestinas, y fue asesor del griego Andreas Papandreu (1919-1996), fundador del Pasok y varias veces primer ministro entre 1981 y 1996 (nota del editor). 
 
8. Cit. en González, E.; ibídem, p. 191).
 
9. Ibídem, p. 221. 
 
10. Ibídem, p. 235. 
 
11. Moreno, N.; ¿Y después de Perón, qué?: Reorganizar el movimiento sindical para enfrentar al gobierno oligárquico y sirviente del imperialismo; Buenos Aires, Ediciones Marxismo, 1956, pp. 60-61. Cit. en González, E.; ibídem, p. 50).
 
12. Volante editado por el Socialismo Revolucionario Trotskista para el 17 de octubre de 1956. Cit. en González, E.; ibídem, p. 52). 
 
13. “Material aprobado en la reunión del CC del 22 de agosto de 1957 sobre el MAO”; Cit. en González, E.; ibídem, t. II: Palabra Obrera y la resistencia, p. 163. 
 
14. Palabra Obrera No. 1; 23/7/1957 (resaltado en el original). Cit. González, E.; ibídem p. 166).
 
15. Palabra Obrera, No. 57, 9 de octubre de 1958. Cit. en González, E.; ibídem, p. 240. 
 
16. Correspondencia Perón-Cooke, 2007, Tomo II, p. 288. 
 
17. “La situación nacional después de las elecciones del 18 de marzo”, documento aprobado por el plenario de Palabra Obrera, marzo 1962. Cit. González, E.; ob. cit., t. III: Palabra Obrera, el PRT y la Revolución Cubana, 1959-1963, p. 274.
 
18. Ibídem, p. 277.
 
19. “Táctica para la Juventud Peronista”, documento del plenario de JP de Solano, en Palabra Obrera N° 228, 27 de junio de 1962. Cit. González, E.; ibídem, p. 285. 
 
20. Documento del secretariado de Palabra Obrera, 10 de diciembre de 1962, transcripto en el “Balance de actividades”, documento para el III Congreso de Palabra Obrera, 1963. Cit. en González, E.; ibídem, p. 288.
 
21. Los “azules”, liderados por el general Juan Carlos Onganía, proponían permitir un acceso limitado del peronismo al juego político, convencidos de que sería la mejor manera de contener un giro del movimiento obrero hacia la izquierda. Con ellos estaban también el general Alcides López Aufranc (genocida durante la dictadura militar 1976-1983, López Aufranc dijo alguna vez: “Debemos dar gracias a Dios porque los obreros argentinos siguen una ideología que no es de izquierda”) y el ascendente coronel Alejandro Lanusse. Los “colorados”, conducidos por el general Federico Toranzo Montero, sostenían en cambio que peronismo y comunismo eran la misma cosa y debían ser erradicados por igual (nota del editor). 
 
22. Palabra Obrera N° 236, 27/9/ 1962. Cit. González, E.; ibídem, p. 294.
 
23. Organizado por el jefe metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, el Operativo Retorno fue un bluff, hecho para que fracasara: el avión que traía a Perón fue detenido en Río de Janeiro y enviado de regreso (nota del editor). 
 
24. Palabra Obrera N° 373, 24/11/1964. Cit. González, E.; ibídem, p. 41. 
 
25. Prensa Obrera, 12 de diciembre de 2014. http://www.po.org.ar/prensaObrera/1344/ politicas/el-fracasado-retorno-de-peron
 
 
Nahuel Moreno, Carta a Juan Domingo Perón
 
Buenos Aires, 5 de noviembre de 1962
 
Señor General  Juan D. Perón
S/Despacho MADRID.-
Estimado y recordado General:
 
Me dirijo a Usted en su carácter de máxima e indiscutida dirección de nuestro Movimiento Peronista para hacerle llegar mis puntos de vista sobre la compleja situación actual del país y el Movimiento. Como no sé si Ud. me conocerá creo que se hace necesario que intente primeramente una pequeña presentación, que podrá ampliar oralmente el portador de la presente, compañero Guaresti.
 
He sido uno de los militantes del movimiento Nacional que junto con el Ingeniero Dickman hemos fundado el Partido Socialista de la Revolución Nacional, de cuyo Comité Ejecutivo he sido parte. Desde entonces y hasta su disolución por parte de la Justicia Fusiladora, he sido uno de los dirigentes del PSRN, para ser posteriormente -en compañía de Ángel Bengochea- fundador del periódico Palabra Obrera. Actualmente me encuentro detenido a disposición del PE., como tantos otros luchadores de la liberación nacional y la justicia social.
 
Agotada esta pequeña presentación personal quiero pasar a manifestarle mis puntos de vista. Creo que nuestro Movimiento se encuentra ante una difícil situación, en la que debe optar por levantar con precisión sus claras banderas nacionalistas y populares o entrar a jugar como una pieza más del régimen colonial y oligárquico que nos rige. Como Ud. bien conoce existe un plan coherente por parte del imperialismo yanqui y de importantes sectores de la antipatria, hoy pintados de “azul”, para intentar domesticar al Peronismo y convertirlo en una dócil pieza del engranaje oligárquico, relegándolo a un triste papel de paragolpes de los trabajadores argentinos. Para ello nos quieren arrojar algunas miserables bancas parlamentarias, y la promesa de reconocernos algún día nuestro indiscutido derecho a gobernar el país. Pero para ello nos exigen que renunciemos a nuestra defensa insobornable de la soberanía nacional, independencia económica y justicia social, que reneguemos de nuestro máximo dirigente y que nos convirtamos en un puntal de la prepotencia colonialista extranjera enmascarada ahora en “la defensa del mundo occidental y cristiano”.
 
Se olvidan de que nuestro Movimiento Peronista no es el APRA y que el General Perón no es Haya de la Torre. Y de que nuestra personalidad como movimiento nacionalista revolucionario, que es parte integrante del movimiento universal de los pueblos y masas oprimidas de la tierra, se les mostrará en todo su vigor para derribar sus planes. Para ello creo, como Ud. lo ha dicho recientemente en sus cartas, que es necesario poner en claro cuál es nuestro rumbo, para luego entrar a discutir la táctica concreta frente el proceso electoral que se avecina.
 
En primer lugar creo que debemos ser claros en el sentido de que el General Perón es el dirigente máximo del peronismo, elegido por la voluntad soberana del pueblo argentino, y no el “dirigente” que seleccionen el Departamento de Estado, el Obispado de Buenos Aires y la Secretaría de Guerra. Y que si el General Perón está en el exterior es sólo porque los distintos gobiernos usurpadores le impiden el regreso a su patria, como él y su pueblo desean. Como Movimiento que no delega en nadie la elección de sus dirigentes y programa, es que debemos plantear pública y enérgicamente los siguientes tres puntos que nos diferenciarán de toda la canalla electoralera:
Exigimos que se llame a un plebiscito nacional para decidir cuál debe ser la actitud argentina ante cualquier acción bélica con que el imperialismo quiera complicar a nuestros jóvenes soldados.
 
Reafirmamos nuestra tercera posición neutralista, hoy expuesta en nuestro continente por el Brasil tras la senda que nosotros fijáramos, de respeto a la libre autodeterminación de los pueblos.
 
Levantamos como única solución nacional a la crisis política del país la de Asamblea Constituyente con legalidad para todos los partidos y dirigentes, para que ella resuelva la Constitución y el Gobierno que deba regirnos.
Aclarados nuestros objetivos irrenunciables se torna un problema táctico concreto nuestra actitud ante las elecciones. Nuestra participación restringida en ellas o el acuerdo con las demás fuerzas populares para rechazarlas, pueden ser líneas igualmente adoptadas sin comprometernos, siempre que tengamos una clara definición programática. De esta forma, hagamos lo que hagamos según nos lo indiquen las circunstancias, estaremos cerrándole la puerta a la gran maniobra del régimen que es desteñir nuestras banderas para diluir progresivamente al Movimiento en el vaso de un electoralismo desteñido.
 
Se despide de Ud. devota y respetuosamente
 
Hugo BRESSANO
 
PD. En el Departamento de Policía me cuidó una magnifica persona que se dice peronista: Fernández. Me ha asegurado que estuvo en su custodia y gozó de su absoluta confianza. Le puedo asegurar que es emocionante charlar con él sobre Usted. Surge de sus relatos una humanidad que ya le conocíamos, pero que se confirma una vez más. El Doctor Enrique Dickman, que me distinguía con sus confidencias, me había asegurado hace mucho lo mismo.
 
 

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