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Una reflexión sobre el debate de la Conferencia Electoral

Por Néstor Pitrola

La Conferencia Electoral tiene un enorme valor político por sus resoluciones, pero también por su desarrollo, algo que no surge necesariamente de la lectura de los documentos y declaraciones votadas. En el primer sentido, la nominación de Romina Del Plá como candidata a presidenta o vice de la fórmula del FIT, en las cortas horas transcurridas, ha tenido enorme repercusión no sólo en los medios, sino especialmente en la vanguardia. Es que Romina es la figura nacional novedosa y ascendente de la izquierda argentina, por su carácter de dirigente sindical clasista, de cabeza de la izquierda en la lucha por el aborto legal y como parlamentaria obrera y socialista. La campaña política a partir de su candidatura cambia cualitativamente la intervención del PO en todos los frentes y especialmente en las provincias donde ya hay elecciones. Por otro lado, objetivamente ya ha quedado inscripta la fórmula del Frente de Izquierda, cortando en seco el terreno en el que nos desenvolvíamos hasta ahora, en el que aparecían Myriam Bregman y Nicolás Del Caño como fórmula presentada en los medios de comunicación. Hemos hecho una campaña por el acuerdo integral y hemos logrado imponer la apertura de esa discusión en la semana previa a la conferencia. En la reunión posterior ha quedado prefigurada la posibilidad cierta de un acuerdo nacional en las próximas semanas y aún los próximos días. Hemos hecho una contribución política de primer orden contra la parálisis del FIT, movimos las piezas y nos colocamos en la iniciativa política para romper esa parálisis.

En relación con el debate procesado es instructivo clarificar para el conjunto de los militantes aspectos que surgen de las afirmaciones y aún más de las contradicciones de los textos alternativos presentados por Marcelo Ramal y Jorge Altamira. Se han votado en bloque dos textos absolutamente contradictorios. Una resolución política contraria a la conferencia misma porque “no están en discusión los candidatos sino el programa y obrar en sentido contrario es electorero”. Y, por otro lado, una propuesta de declaración cuyo título es “Por qué votamos al Frente de Izquierda y de los Trabajadores”, antes que se constituyan los candidatos ni el programa actualizado del FIT en el orden nacional, que son las condiciones que sacan al FIT de su parálisis. Se asociaron a una propuesta paralizante, la de no realizar la Conferencia Electoral y postergar todo hasta después del congreso del partido y otra llamando a votar un FIT cuando no hay elección nacional y cuando el FIT no tiene acuerdo nacional.

En segundo lugar, Marcelo Ramal dice que la conferencia se convocó sin “caracterización de los bloques en pugna, programa y consignas”. Faltó a la verdad en su texto puesto a votación. La conferencia fue convocada con la resolución del CC publicada en el Boletín Interno N° 6, donde se actualizan las caracterizaciones del documento de convocatoria al congreso que, justamente, establece caracterización (crisis de régimen), bloques en pugna (tempranamente ambos materiales caracterizan el alcance de las maniobras del PJ Federal y luego del operativo Lavagna, la fractura de la burguesía) y consignas (“que la crisis la paguen los capitalistas, por una salida de los trabajadores a la crisis”, más el cuerpo de consignas que venimos desarrollando: paro activo de 36 horas y congreso de bases, fuera Macri, los gobernadores y el FMI, Asamblea Constituyente). Lo que hizo el documento presentado y votado por el 80% de la conferencia fue actualizar y desarrollar aquellas caracterizaciones y consignas, y todavía más importante, contrastarlas con la realidad para ajustarlas. Este método fue el contrario al usado por Ramal y Altamira, quienes incurrieron en bandazos, improvisaciones y falta de balance de sus propias propuestas. Altamira mismo señaló que la declaración la escribió a las cuatro de la mañana de ese día y el propio Ramal, al dar su informe de “minoría” (entre comillas, porque no existe como tal) debió explicar la cuadratura del círculo llamando a votar un documento que acusaba de electorera a la conferencia junto a una declaración que llama a votar al FIT.

Luego, la consigna que proponen: “Fuera Macri, Asamblea Constituyente, gobierno de trabajadores” deja claramente al kirchnerismo y al PJ afuera de la lucha política y eso se vio en la Asamblea de Mujeres de cara al 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, donde combatimos -y ganamos- con la consigna “Fuera Macri, los gobernadores y el FMI”, variante del Fuera el régimen de la corrupción de macristas, kirchnerista y pejotistas, votada por el CC. Esta consigna llevó al gran choque de la movilización de masas de mujeres con las burocracias de las centrales que retiraron por ese motivo el financiamiento del sonido y la firma del documento. Lo propio pasó en otra batalla política victoriosa, en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia que convoca la marcha independiente para el 24 de Marzo, donde impusimos una consigna similar a la del 8 de Marzo. Conclusión, si íbamos a esas instancias con “Fuera Macri”, quedábamos en un frente único con el kirchnerismo que, bajo la forma del frente antineoliberal, dejó a un lado las reivindicaciones de la mujer y quiso poner el 8M al servicio del voto al PJ. Las consignas hay que pasarlas por la prueba de la lucha política y el resultado de nuestras campañas políticas, lo otro es un método autista.

Examinemos la declaración presentada por Altamira

Pero quiero ir puntualmente al contenido de la declaración presentada por Altamira. Dice “el sistema político -gobierno, Congreso, partidos, Justicia, gobiernos provinciales- se encuentra bajo el control completo del FMI en una suerte de dependencia colonial”. Es un error y así lo expliqué brevemente en mis seis minutos de intervención en la conferencia. La frase se pierde la riqueza de la crisis de régimen, la desmiente, a excepción que pensemos que la crisis de régimen consiste sólo en la tendencia al default.

La crisis con el juez Alejo Ramos Padilla puso en el escenario político la guerra de servicios de inteligencia que emergió con Alberto Nisman, hecho ahora agravado porque la Corte Suprema resolvió proveer al juez denunciante los fondos para llevar a fondo su investigación, en el mismo momento que el ministro de Justicia, Germán Garavano, inició un pedido de juicio político en el Consejo de la Magistratura contra Ramos Padilla. La misma Corte acaba de fallar a favor de San Luis y lo haría a favor de Santa Fe por decenas de miles de millones reclamados al gobierno nacional que revientan el déficit cero (ahora tiene que ser superávit de 40.000 millones de pesos en el primer semestre). Casi al mismo tiempo falló en favor de 11.700 juicios de los jubilados y se espera otro fallo similar. Y consignemos también que se esperan fallos que pueden complicar al gobierno si se inhabilita a Alberto Weretilnek, lo que permitiría la victoria del kirchnerista Martín Soria en Río Negro, lo mismo si se habilita a Sergio Casas en La Rioja.

Por otro lado, los gobiernos provinciales, como se aprecia, forman parte de corrientes políticas que no piensan romper con el FMI, pero sus reclamos chocan con los acuerdos alcanzados por Macri y en general con la gobernabilidad del ajustazo en marcha, aún cuando ellos ejecuten el ajuste en sus provincias. Los partidos se quiebran, como se ve a Cambiemos en Córdoba o al PJ en Tucumán, como consecuencia de la aplicación de la política del FMI, lo que forma parte de la riqueza de la crisis de régimen a explotar por los revolucionarios. La burguesía misma -caracterizamos en la resolución- se fractura en torno de un programa de renegociación de los términos alcanzados con el FMI en función de arrancar subsidios, en lo que marca una pugna con el capital financiero y a término con el FMI. La declaración se lo pierde.

Pero lo más dañino de la declaración aparece más abajo. Un completo embellecimiento del PTS que anula todo el palabrerío sobre la lucha política contra el PTS que sería, según la resolución propuesta por Ramal, la batalla contra el carácter de una Constituyente y otra, la nuestra y la del PTS. Lo cierto es que la declaración de Altamira dice que “el FIT es la única fuerza política que ha ejercido una oposición sistemática a este régimen político antiobrero, y que ha advertido que nos llevaría a una nueva bancarrota…”. No es así, el que advirtió sistemáticamente eso fue el Partido Obrero, en absoluto las otras fuerzas del FIT y en particular el PTS, que nos habla de una crisis orgánica y no de una crisis capitalista. Quien caracteriza que Argentina es el “eslabón débil” de la crisis capitalista mundial es el documento del CC al XXVI Congreso del PO y Prensa Obrera, sistemáticamente.

Luego viene algo más flagrante aún. Dice la declaración de Altamira que todos los compañeros pueden leer en el BI “El FIT ha planteado en forma sistemática, en el movimiento obrero donde concentra su fuerza, que la CGT y los sindicatos tenían la fuerza suficiente para derrotar toda esta política y ofrecer una salida mediante la convocatoria de un Congreso de bases”. Tiene más errores que palabras. El PTS no concentra su fuerza en el movimiento obrero, donde es una sombra y todo el morenismo se ha opuesto sistemáticamente al planteo del Congreso de bases. Incluso IS plantea el paro nacional sin demasiadas condiciones, típicamente como factor de presión de la burocracia: el planteo de paro activo de 36 horas para movilizar la fuerza social capaz de derrotar al régimen del FMI es marca registrada del PO y, desde ese lugar, lo adopta el Plenario Sindical Combativo. El PTS, al contrario, ha boicoteado el Plenario Sindical Combativo porque se niega a que los sindicatos recuperados ocupen el centro de la escena de la vanguardia obrera con permanentes iniciativas, como las que hemos tenido desde el Plenario de junio del 2018 en Lanús hasta acá. El embellecimiento de una corriente faccional y liquidacionista del frente único de clase es inadmisible en una declaración nuestra.

Más abajo, la declaración escrita de madrugada vuelve sobre un tema que fue motivo de debate en el XXV Congreso, abandonado por completo durante un año y que regresa ahora con la misma formulación inadecuada para la etapa que atravesamos en el movimiento obrero: “llamamos a formar coordinadoras de delegados y bases en todos los distritos industriales”. No están los cuerpos de delegados para semejante tarea, que tuvo su antecedente en las coordinadoras de los ’70, cuando miles de cuerpos de delegados estaban en manos de las izquierdas de la época. No está la masa crítica de delegados y comisiones internas combativas para semejante planteo y, al contrario, atravesamos una ofensiva de ataque al activismo y a las posiciones conquistadas. No se pueden formar coordinadoras con los cuerpos de delegados que entregan al movimiento obrero a los despidos, cierres y suspensiones, siguiendo la política de la burocracia sindical de los Pignanelli, de los Caló, de los Daer y los Moyano. El Plenario Sindical Combativo ha puesto en pie los mayores reagrupamientos de los que damos cuenta en el informe de actividades. Luego se coordinan acciones alrededor de las luchas, pero no ha sido posible coordinar luchas, sino de manera episódica y puntual por la disparidad de desarrollos y politización de sus direcciones. Ya consigné que intentamos hacerlo desde la ocupación de AGR y no fue posible, luego desde la ocupación de Interpack y tampoco ocurrió. Sobre este punto hay que caracterizar que la “coordinación de las luchas”, que montaron el PTS y el MST con los despedidos del Posadas, no ha tenido destino alguno por las razones apuntadas. En cambio, el Plenario Sindical Combativo, con sus contradicciones y limitaciones, ha perdurado y reagrupado a una vanguardia porque es un frente único con un programa que delimita de los bloques de la burocracia oficial y opositora, y que agrupa a los sindicatos recuperados que, por esa vía, intervienen con una orientación común frente a las distintas etapas de la lucha del movimiento obrero. Y que, como lo señalamos en el Informe de Actividades al XXVI Congreso, fue fundamental a la hora de conformar las listas en las elecciones de las tres CTA, todas encabezadas por la Coordinadora Sindical Clasista del Partido Obrero.

Por fin, la declaración propuesta por Altamira dice lo que es la política del CC: “urgimos a todos los partidos del FIT a lanzar nuestra campaña político electoral en todos sus aspectos: programa, candidatos, métodos de acción y una apertura a todas las fuerzas que coincidan de palabra y en los hechos con esta estrategia y este programa”. ¿En qué quedamos, Ramal, no era que había que esperar al congreso del partido? Aquí se dice que urgimos… Pero, además, se violenta una resolución del CC de diciembre, tomada por unanimidad, que es que todo planteo al resto de la izquierda se hace a partir de un acuerdo del FIT. Lo que se formula en este párrafo es lo del PTS, un planteo que de llevarse adelante, es disolutorio del FIT. Otra adaptación al PTS.

La candidatura de Romina y de todos los compañeros

El documento presentado por Ramal impugna la designación de candidatura alguna en la conferencia, mientras el propio Ramal participa de las reuniones del FIT donde impulsamos el acuerdo integral inmediato, política que votamos en el CC por unanimidad en diciembre. Esta duplicidad se expresa en la declaración y fue desarrollada verbalmente en el informe de “minoría”: “¿Sobre qué criterios se propondrán los candidatos? Se impondrán candidaturas cuando el partido se encuentra discutiendo todavía su política frente a la crisis [nótese que se sugiere que no tendríamos política frente a la crisis hasta el congreso partidario, absurdo] y el balance de su actividad [la de los candidatos]”.

En criollo, no podríamos nominar a Romina a Presidenta o Vice, según el acuerdo nacional, sin antes examinar el balance de su actividad. A este efecto fueron oportunamente presentados los cuestionamientos a su actividad parlamentaria y a la de todos los parlamentarios por no usar al Parlamento como tribuna revolucionaria y, a su turno, no plantear la Constituyente, en los documentos de Daniel Blanco. El cuestionamiento de Blanco fue refutado con actas taquigráficas que desnudaron la maniobra inconsistente. Del mismo modo se ha mostrado que toda la actividad parlamentaria que ha estado y está en relación directa e íntima con las posiciones de Prensa Obrera y del CC en cada momento y en cada etapa: el planteo de clase y socialista en el gran debate del aborto legal que proyectó a Romina a ser una de las cuatro figuras centrales de la izquierda en la Argentina, la permanente conexión de su actividad parlamentaria con la lucha del movimiento obrero y popular que ella misma encarna como dirigente sindical, sus planteos de cuestionamiento al Estado capitalista y al régimen en su conjunto en todos los temas de la agenda reaccionaria y la lucha política en reivindicación de la acción directa de las masas (paro activo, huelga general) en tiempo real, como ocurrió durante las jornadas de diciembre y tantas otras. Altamira insistió una y otra vez con el voto a la ley Micaela. Juliana Cabrera, la secretaria parlamentaria de nuestro bloque explicó lo ya conocido y reconocido por el propio Altamira, que la ley fue severamente criticada por impotente y encubridora de la responsabilidad del Estado en la violencia de género. Pero Juliana explicó que con la mamá de Micaela (de paso aclaró que la ley no es de Macri, como sostiene Altamira en unos de sus documentos, sino del Movimiento Evita, del cual Micaela era militante) y con la mamá de Lucía Pérez al lado de la propia Romina, el voto fue decidido en función de la continuidad de nuestra intervención en el movimiento de lucha, donde no sería comprendido un voto junto al único que votó en contra, el diputado ultraderechista Alfredo Olmedo. Altamira, en su intervención en la conferencia, respondió que no sabía de ese “compromiso” con el movimiento de lucha. Pues bien, levantaba el teléfono y lo sabía. No se puede pontificar sobre la política del partido si no se lo hace desde sus informes y organismos, somos parte de la lucha de la clase obrera en todos los terrenos.

Al mismo tiempo, Romina es la dirigente de la poderosa Tribuna Docente de La Matanza, que está creciendo en relación con todos nuestros aliados en la Multicolor, todo lo cual está en el informe de actividades. Quien está en la vida del partido sabe esto cada día sin necesidad de ir al congreso partidario y Ramal lo sabe mejor que nadie. Romina es, además, la constructora desde los cimientos del comité de La Matanza del PO y una figura política de larga trayectoria en este distrito inmenso que se suele llamar “la cuna del peronismo”.

Las candidaturas de los diferentes distritos se van resolviendo en distintas instancias que pueden o no comprender una conferencia electoral local, un plenario partidario u otra instancia. No es condición para el Partido Obrero que está organizado como partido socialista y revolucionario que cada candidatura se discuta en una conferencia, no somos un campo de disputas personales como los partidos patronales. El compañero adecuado y con mayor instalación pública es el que sirve al PO.

La Conferencia Electoral ha sido un éxito político por sus resoluciones y entre ellas es fundamental la nominación de Romina Del Plá que, en horas, dinamizó los debates del FIT y su prefiguración pública, cuando faltan dos meses para la inscripción de candidatos a las Paso. Ella jugará como cabeza política del FIT ya mismo en la elección de Santa Fe, en sus actos e iniciativas que fueron parte fundamental también del debate de la conferencia, porque la campaña estaba paralizada en el distrito, sin plataforma, sin afiches. Los ejes santafesinos en línea con la política del partido han sido votados por el CC, explicitados en la conferencia, y la campaña en este enorme distrito de gran presencia de la clase obrera es de urgencia. Pues bien, Romina será la referencia nacional de los compañeros del PO que ya son candidatos en el distrito de acuerdo con la discusión de su comité. Así será de corrido en Córdoba, Mendoza, Tucumán y en todo el país. Deliberación sí, deliberacionismo no. Salimos con todo.

A las cosas compañeras y compañeros. A explotar las grandes posibilidades de la etapa de crisis capitalista y de régimen que caracteriza la lucha de clases en la Argentina de hoy, de lo cual las elecciones son parte indivisible.

21/3/19

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Néstor Pitrola

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