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Arturo Borelli, una metáfora

Por Jorge Altamira

A la Conferencia Electoral (del 16/3) no se le informó una grave cuestión, que habría debido ser eje de un debate. Arturo Borelli, legislador del partido en Salta, se fue del partido y anunció la formación de un bloque propio, alegando divergencias sobre nuestra posición sobre Venezuela y en nombre de una política parlamentaria “constructiva”. Borelli, sin embargo, ya venía desarrollando una actividad parlamentaria, precisamente “constructiva”, en la línea de que la participación en la Legislatura no es para “denunciar” sino para proponer. El Informe de Actividades, por ejemplo, saluda la votación favorable que obtuvo el proyecto de Borelli de crear un Jardín Botánico en la capital de la provincia. El saludo del Informe de Actividades al Botánico de Borelli contrasta, sin embargo, con el alerta que Claudio del Plá le dio a Altamira, en ocasión de su presencia en Salta a fines del año pasado. Claudio caracterizó a Borelli como “democratizante” y evaluó recomendar que abandone la banca o separarlo del partido. La noticia de la quiebra del bloque parlamentario del Partido Obrero en Salta ha sido un fuerte golpe contra el partido, como no sería capaz de hacerlo una acusación “vil”. El “affaire” Borelli desmiente que las críticas efectuadas a algunas ponencias parlamentarias de nuestro partido o el voto por otras ajenas, haya obedecido a un afán de exhibicionismo. Ningún partido revolucionario puede ignorar, si no a sus propias expensas, que su progreso en materia de espacios parlamentarios implica una presión nueva sobre nuestras filas. Evitar la adaptación, por un lado, y el cretinismo anti-parlamentario, por el otro. El Informe de Actividades renueva el apoyo al juicio político a Vidal en la Legislatura bonaerense, que implicaba un bloque con el massismo y los K contra Macri. Esta postura fue reivindicada luego en el sentido de que no vamos al Parlamento en función denuncista, que se identificó con el charlatanerismo, sino para reivindicar posiciones pro-positivas. El affaire Borelli no puede ser escondido bajo la alfombra; un balance de la actividad parlamentaria es absolutamente necesario hasta en el partido revolucionario mejor pintado -es un tema de método deconstrucción.

La conferencia no discutió este asunto ni en términos de los perjuicios políticos que ocasiona esta deserción al partido en la provincia y a su campaña electoral. Para ir más a fondo, digamos que Borelli fue el jefe de la bancada de concejales que entró como mayoría en 2013. Luego de este avance, llegó el gran retroceso de 2015. Es inevitable que Borelli se interrogara sobre esto y que, al final, su respuesta fuera la misma que nos propinaron los partidos patronales en aquel período: no colaboramos, somos el partido de la oposición obstinada. El affaire Borelli valida el interés y la preocupación por la actividad parlamentaria, incluida la oposición a votar la moción de Carrió para condenar “moralmente” y separar del Congreso a De Vido, que nuestros parlamentarios adoptaron correctamente en aquel momento. No hay que olvidar que integramos, no de derecho pero sí de hecho, un bloque parlamentario del FIT, donde el parlamentarismo brota por las orejas. Fernando Rosso, director de La Izquierda Diario, acaba de escribir en favor del progreso por el camino electoral.

27/3/2019

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