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Borelli no es una metáfora, es un cooptado

Por Claudio Del Plá

Hemos publicado en el mismo Boletín Interno N° 14 el balance del Comité de Salta al respecto, para todos los militantes del país. No tiramos ninguna “tierra bajo la alfombra” como sentencia Altamira en su texto, de manera irresponsable. Abordamos la crisis de frente, le explicamos a todo el mundo la naturaleza de clase de la ruptura Borelli: “se fue del Partido Obrero y del socialismo, y usurpa una banca” es la síntesis de nuestra comprensión y balance de la cuestión que hicimos público en conferencia de prensa a menos de 24 horas de conocerse la renuncia.

La ley del Botánico la reivindicamos como del Partido Obrero y no como “de Borelli”. Se trata de la creación de un jardín botánico en el predio de la escuela agrícola que concitó la atención y el apoyo de científicos de la universidad, ambientalistas, del alumnado y profesores de la escuela. El predio siempre estuvo en la mira de los especuladores inmobiliarios por la ubicación estratégica de los terrenos en la ciudad. Logramos que la ley se vote a pesar de la existencia de este lobby inmobiliario. Hacia adelante viene una batalla para estructurar un movimiento que derrote todos los obstáculos materiales y políticos para que el botánico se construya efectivamente. Es una pelea que le proponemos a los estudiantes, a los ambientalistas y, en general, a las organizaciones populares. En este contexto buscamos relanzar nuestra agrupación Tribuna Ambiental y al Partido Obrero en el movimiento. Que en la cabeza de Borelli, este proyecto está en línea con su defección posterior y su línea “pro-positivista” y burguesa no hay duda. Que en la acción revolucionaria y socialista del Partido Obrero en el Parlamento incluye que presentemos proyectos de ley con “propuestas”, tampoco. Tratamos con cada una que se transforme en un eje de organización y desarrollo de la lucha de clases para imponerla y contribuya, en su medida, a la agitación política general del partido contra el Estado. Con Pablo (López, diputado nacional por el Partido Obrero de Salta 2013-17) conquistamos en el Congreso la ley de resarcimiento a los ex ypefianos. Recuerdo un planteo de Ramal en medio de los apagones en la Ciudad de Buenos Aires para que se formen cuadrillas de trabajadores y extrabajadores de las empresas de energía, con un planteo puntilloso de cómo abordar la crisis y volver a tener luz… Claro que las bancadas del Partido Obrero todo el tiempo buscamos todas las aproximaciones “pro-positivas” que contribuyan a una línea de organización popular e intervención de los explotados que, en algunos casos, los menos, permiten imponer conquistas efectivas. Hay una línea muy finita en el trabajo parlamentario para evitar “la adaptación, por un lado, y el cretinismo antiparlamentario, por otro”, al decir de Altamira. La mejor centralización y la crítica sistemática al trabajo de nuestras bancadas es imprescindible, lo que de ningún modo va a evitar errores, sino desarrollar mejor la capacidad de corregirlos a tiempo. Otra cosa es afirmar o sugerir que lo de Borelli es la norma de la acción de nuestras bancadas, sin desarrollar ninguna crítica o balance riguroso, o falseando la realidad, como ocurre con el texto de mi entrañable camarada Daniel Blanco al respecto, que todo el tiempo Altamira reivindica.

Borelli se fue del Partido Obrero porque, como dice en su renuncia, era imposible empujar al PO a sus puntos de vista… burgueses reformistas. Los límites e inconsecuencias en la batalla política de nuestro comité contra sus posiciones están colocados en el balance ya publicado, son un alerta para nuestra regional y para todo el PO, sobre cómo deben abordarse estas presiones democratizantes que existieron, existen y van a existir. Indudablemente, la agenda de iniciativas parlamentarias debe estar ligada, antes que nada, a las campañas del partido y ser un instrumento de su desarrollo. Esta también es un arma decisiva contra la cooptación, porque privilegia el rol de la bancada como instrumento colectivo. Pero esto no contradice el hecho de que hay un conjunto muy numeroso de aspectos de la intervención en el Parlamento que no suscitan de manera directa una acción o campaña política del partido, sino que contribuyen de un modo general a la agitación política, es el papel de las denuncias, de los pedidos de informes, de las interpelaciones y de la polémica en general con las iniciativas de la burguesía que estamos obligados a responder. Normalmente, estas cuestiones son las de mayor repercusión pública y, por lo tanto, nos abren paso en los medios. Bastardear este aspecto de la intervención parlamentaria de un revolucionario sería privarnos de un recurso importante de influencia política. El método de criticar la acción de la bancada por una votación o un tema sin análisis de conjunto ni de contexto puede llevar a conclusiones equívocas o a buscar la confirmación de una profecía autocumplida. En este caso, la existencia del giro parlamentarista y democratizante del Partido Obrero. Es lo que pasó con la ley Micaela, aprobada críticamente por Romina en estrecho vínculo con el movimiento de las víctimas. En mi caso, considero un error el planteo de juicio a Vidal y lo exprese en la votación del Informe de Actividades en el Comité Nacional, al que aprobé en general. Desde mi punto de vista, en modo alguno basta con este error para caracterizar un desvío parlamentarista. Nuestras votaciones en relación con un conjunto de temas son opinables: por ejemplo, nosotros no nos oponemos, es decir votamos a favor, de leyes de expropiación de tierras para vivienda. Alguien podría decir con rigor y justeza que estamos habilitando un negociado porque no existen las expropiaciones sin pago en la ley actual y al final del camino los propietarios obtienen jugosas indemnizaciones del Estado, muchas veces por encima de los valores de mercado. Pero, ¿cómo explicaríamos que votamos en contra de que se expropie tierra para vivienda? y además, quién con “buena leche” va a interpretar que estamos del lado de un negociado, tratándose de nosotros, el Partido Obrero, que batalla por la vivienda, el uso social del suelo urbano, etc., etc. Como en todos los órdenes de la lucha del partido hay una unidad política extendida en el tiempo en la que defendemos principios y programa, y esto es lo que debe analizarse a la hora de balancear el rol de nuestras bancadas. Ni el PO ni sus parlamentarios vamos por el camino de Borelli.

31/3/2019

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