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Kirchner opera con Evo Morales contra la revolución boliviana

Por Jorge Martín
La reunión entre el dirigente cocalero Evo Morales y Kirchner, y la promesa del argentino de apoyar el intento del boliviano de llegar a la presidencia, fue el hecho político fundamental de la "cumbre" iberoamericana de Santa Cruz de la Sierra. No sólo puso en evidencia la activa diplomacia del santacruceño en contra de la rebelión popular boliviana; sirvió también para marcar a fuego las limitaciones democratizantes del indigenismo y de los "autogestionarios".
 
Aunque convocada con anterioridad, la cumbre de Santa Cruz de la Sierra sirvió a un indisimulado objetivo contrarrevolucionario: el apoyo de los gobiernos del continente y de España y Portugal al gobierno de Mesa. Más allá de los discursos, la cumbre fue un operativo político internacional contra el pueblo boliviano y sus reivindicaciones.
 
En Santa Cruz de la Sierra también se realizó una "cumbre social alternativa", cuya organización corrió por cuenta de Evo Morales, con el mismo objetivo que la oficial. Los vasos comunicantes entre una y otra cumbre fuer on mayúsculos: no sólo Evo Morales y Felipe Quispe (cabeza de la Confederación Campesina) fueron invitados a la cumbre oficial; se llegó al verdadero ridículo de llevar al neoliberal Mesa, presidente de Bolivia, a la "paralela". Este aprovechó el convite para "transmitir al mundo la imagen de que la tregua que vive el país después de los sangrientos sucesos de octubre va en serio y que el país avanza hacia la reconstrucción" (1). Pero en Bolivia no hay ninguna "tregua", pues el gobierno de Mesa sigue a toda marcha con los planes de vender el gas a los pulpos imperialistas, con los acuerdos con el FMI y con los ataques a las condiciones de vida del pueblo.
 
Para completar el cuadro, las delegaciones argentina y brasileña a la cumbre "paralela" estuvieron dominadas por elementos como DElía y los partidarios de Lula, es decir, por los representantes políticos de los presidentes reunidos en la cumbre "oficial". Es decir que en Santa Cruz hubo una única cumbre que por razones "protocolares" se dividió en dos: la de los presidentes y la de los amigos de los presidentes.
 
Evo-Kirchner
 
El argentino prometió "colaborar en la formación de cuadros técnicos" para que Morales llegue a la presidencia y para que se "atenga a las reglas institucionales, la única vía posible" (2). Es decir que Kirchner busca reforzar el rol de bombero que Morales juega frente a la revolución boliviana.
 
Quienes, como López Murphy, criticaron a Kirchner, no han comprendido que la entrevista es la continuidad de la "misión" enviada por Kirchner y Lula en el punto más álgido de la crisis para salvar al Estado boliviano.
 
Evo Morales se ganó la entrevista con Kirchner luego de su traición a la rebelión popular, intentando vaciar los bloqueos y la huelga general e impulsando a fondo el "recambio constitucional" y el ascenso de Mesa.
 
Evo Morales ratificó ante Kirchner que está dispuesto a respetar la "democracia" e incluso a no reclamar el adelanto de las elecciones, lo que significa sostener al gobierno usurpador hasta el 2007. Embriagado por la situación, se manifestó dispuesto a encontrarse con el presidente de Repsol (presente en Santa Cruz) para "discutir un sistema económico mixto, en el que los empresarios reinviertan sus ganancias en Bolivia", y la "política de Kirchner hacia las empresas dadas en concesión, en especial con relación a los hidrocarburos". Es decir, enunció un programa de entrega del gas.
 
 
NOTAS:
 
1. El País, 14 de noviembre de 2003.
 
2. La Nación, 16 de noviembre de 2003.
 

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