fbnoscript

El Congreso del Partido dos Trabalhadores

Por Corresponsal
Antes de fin del corriente año se realizará el 1er Congreso del Partido de los Trabajadores. De él fue excluido Causa Operaría, corriente fundadora del PT, cuyas Tesis no fueron publicadas en el “Diario del Congreso”.
 
Esto siginifica que Causa Operaría “fue excluida del debate entre los militantes del partido en todo el país, un debate que fue presentado como una convocatoria general, no sólo para los militantes del partido sino también al movimiento obrero y a los representantes políticos de otras clases sociales” (Causa Operaría, n2 135, 21/6/91). No sólo eso, el mismo número de tesis publicadas (diecinueve), que pretende dar la impresión no ya de un debate amplio sino de una verdadera orgía democrática, es en realidad una cortina de humo. Es que el número de tendencias reconocidas es muy inferior al de las tesis presentadas, lo cual significa que otras tendencias, también no reconocidas (o para hablar con más precisión, que ni siquiera pidieron su reconocimiento, como es el caso del “PT Vivo” —Tesis 10— o del “Movimiento por la Tendencia Brasil Socialista” —Tesis 16) tuvieron sus tesis publicadas. ¿En el PT, entonces, hay dos pesos y dos medidas?
Mucho más que eso.
 
Causa Operaría ha señalado que “fuimos informados de que el veto es político”, algo que confirmó una publicación oficial del PT. “El ‘Diario del Congreso9 —señala Línea Directa, n- 44, 14/6/91— acaba de salir trayendo diecinueve pre-tesis al 1er Congreso. De las veintiuna presentadas a la Comisión del Congreso, no fueron aceptadas dos por no estar dentro de los criterios establecidos por el Directorio Nacional: una, de Timoteo-MG, por no traer el número suficiente de firmas; otra, por tener como signatarios a integrantes de una corriente no reconocida como tendencia por el Partido, Causa Ope-raria”. Así, simplemente, el órgano oficial del Congreso anunció un hecho de importancia capital en la discusión que precede al 1er Congreso: la exclusión sumaria de una tesis, presentada dentro de los plazos y normas reglamentarias, sólo por el hecho de estar firmada por miembros de Causa Operaría, tendencia no reconocida (a pesar de haber solicitado ese reconocimiento dentro de los plazos y normas vigentes). Causa Operaría ya presentó el recurso correspondiente ante las instancias partidarias.
 
Como el lector podrá apreciar a través de la lectura de las tesis de CO (que reproducimos más adelante), éstas se sitúan firmemente en el terreno del socialismo revolucionario y de la lucha por un PT revolucionario. CO también presentó otra pre-tesis, sobre la “concepción y la práctica de construcción y actuación partidaria”, dentro de las normas congresales aprobadas por las instancias dirigentes, que también fue vetada. Por otro lado han sido publicadas pre-tesis situadas claramente fuera de estas normas, como la Tesis 14, destinada casi exclusivamente a discutir la cuestión de los parlamentarios petistas, como si la cuestión histórica del socialismo y la cuestión de la construcción del PT se redujera a eso (reducción que, en verdad, vale por todo un programa).
 
Las direcciones del PT y del Congreso violaron las normas que ellas mismas establecieron, para no hablar del espíritu, que según esa dirección “sólo sería verdaderamente democrático si estuviéramos dispuestos a examinar e (intentar) comprender las contribuciones ajenas y no sólo a (intentar) convencer a nuestros interlocutores de la justeza de nuestras propias opiniones.” (Diario del Congreso, n2 2). Se está intentando impedir no sólo la comprensión sino también el conocimiento de la opinión de los militantes y de una corriente empeñados en la construcción del PT desde el nacimiento del partido, e incluso antes de eso.
 
Si se continúa por este camino, el 1er Congreso del PT será realizado, a pesar de las apariencias, bajo el signo de la proscripción política declarada, abriendo un precedente que será usado de inmediato contra cualquier corriente o militante. Que esto no es una fantasía queda demostrado por el hecho de que una de las tendencias más promocionadas por la gran prensa, la Nueva Izquierda (Tesis 17), abrió el fuego — ¡después de la aprobación de una reglamentación de las tendencias ultra-restrictiva!— contra el hecho de que “dentro del PT, algunas supuestas tendencias (de hecho, fracciones) se consideran estratégicas, incluso más que el propio PT”. ¡Esta gente quiere más exclusiones, no vacilando en apelar al más castigado pretexto stalinista (“fraccionismo”), y tienen la cara de piedra de presentarse como los heraldos de la “democracia”! Todo militante petista democrático y comprometido con las luchas de la clase trabajadora tiene el deber de rebelarse contra esta comedia seudo-democrática y represiva.
Una discusión contra el socialismo y la organización política de los trabajadores.
 
La característica destacada de la discusión establecida es el hecho de que las tendencias que están de moda por la atención que les dispensa la prensa y por el hecho de ocupar posiciones en el aparato del Estado burgués —intendencias, parlamento federal —(Nueva Izquierda, Vertiente Socialista, PT Vivo y otras) aprovecharon la discusión pre-Congreso para una ofensiva en regla contra el socialismo y la lucha de clases. En la Tesis 4, presentada por la diputada Irma Passoni, se añrma que “no es más posible que pensemos en una sociedad sin instituciones, clases sociales y ninguna forma de dominación como un proyecto histórico realizable. Por esto, la cuestión de la democracia debe ocupar un lugar central y permanente en la lucha de los socialistas. Ya que el Estado existirá siempre”. Esta tesis, “Socialismo democrático y humanista”, defiende la “democratización de las empresas”, ya que, según estos futurólogos de turno, la propiedad privada de éstas también existirá siempre. Que en una discusión sobre el socialismo, exista una tendencia importante que considera a la propiedad privada de las empresas como el “nec plus ultra” del humanismo, revela el grado de distorsión de la discusión.
 
Ya en la Tesis 10 (PT Vivo) es visible el pensamiento de la filósofa municipal, Marilena Chauí. Allí se afirma que “recuperar para el socialismo el carácter de utopía implica subordinarlo a la crítica de la democracia. El socialismo sólo tiene sentido como democracia} o no será impulsor de utopía. Sería bueno preguntarle a los autores de esta tesis si el despido de los conductores de ómnibus en huelga de la CMTC (transporte de San Pablo), o la utilización del aparato del Estado como máquina de intimidación de los huelguistas, forma parte de la “utopía” (de ellos). El contenido, sin embargo, es claro: el socialismo es un valor subordinado a la “democracia” (se trataría, por tanto, de una discusión sobre la democracia y no sobre el socialismo). Pero la democracia es un sistema político que surgió históricamente sobre la base de la opresión de clases. En su máxima expresión, como democia-cia plena para los explotados, la democracia continuará expresando una relación clasista (contra los explotadores) hasta que las clases desaparezcan y, por lo tanto, según las palabras de Marx, “el estado perderá su carácter político (o democrático)”.
 
Suponer la eternidad de la democracia (o la eternidad de la polis) significa atribuirle eternidad a una creación histórica, y por lo tanto, perecedera. Pero aquí no se trata sólo de un nuevo “Dios en la tierra. El PT Vivo, que dedica sólo una línea a reivindicar “el papel de la propiedad privada en el proceso de construcción de una sociedad libre y democrática” (diferenciado en el original), gasta largos párrafos para condenar la estatización, origen aparente de todos los males de la sociedad contemporánea. El Dios del PT Vivo, como el Dios católico, es una Santísma Trinidad, con su Mesías (la democracia) y su Dios Padre (la propiedad privada de los medios de producción). Dejamos para la imaginación del lector adivinar quién es el Espíritu Santo.
 
¿Un congreso de derecha?
 
Todo esto parecería una discusión de tenderos, cara a Marilena Chauí, se no fuese, como afirma Causa Operaría, que “la discusión sobre el socialismo, principalmente teniendo en cuenta el papel central que se le pretende conferir, aparece como un debate abstracto y sin consecuencias. Sin embargo, no es así, en torno a esta discusión se estructuran dentro del PT las líneas de acción del partido ante la situación política de hoy. Así, si la ‘democracia’ debe ser un valor a preservar en nuestro modelo de socialismo, se vuelve necesario asumir una posición sobre la democracia de hoy, preservarla, en partes o en todo.”
 
La Tesis 12, Vertiente Socialista, tiene un título significativo: “Vida nueva para el PT”. Lo que significa que, de ahora en adelante, en lo que dependa de esta tendencia (y de otras) tendremos un nuevo partido. ¿En qué sería nuevo? No, evidentemente, en la renovada condena por parte de la VS al “leninismo”, a “la herencia de la IIIa Internacional” y a otros temas que, de tan llevados y traídos en los últimos diez años, resulta incluso agotador discutirlos. Lo “nuevo” sería un PT “con una visión ampliada de partido” (que de tan “ampliado” ya no sería lo que la palabra indica, una “parte” de la sociedad), “laico” (sin ideología, o sea, desarmado frente a la ideología de las clases dominantes, volcada cotidianamente sobre los trabajadores) y, sobre todo, un “partido de opinión que presenta proyectos para toda la sociedad”, o sea, un partido que no defiende intereses objetivos de clase (sino opiniones, necesariamente subjetivas), y que sirve a los intereses de todas las clases, lo que —en una sociedad de explotadores y explotados— significa defender objetivamente los intereses de los primeros.
 
Para llevar a cabo esta supuesta “nueva utopía” (en verdad, más vieja que andar a pie), la VS da una novísima definición de “trabajadores”: “cuando nos referimos a trabajadores queremos designar al conjunto de aquéllos que pueden caminar bajo el influjo de la utopía socialista”. Ahora bien, la palabra “trabajador” proviene —según se sabía— de “trabajo” y no de “caminata”, “influjo” u otras del mismo género. Ser trabajador u obrero implica ocupar un lugar objetivo en la producción, no un lugar imaginario en la cabecita de los ideólogos de VS. Cuando los utopistas del pasado llamaban “trabajadores” a los empresarios industriales, lo hacían en oposición a la ociosidad aristocrática o feudal: los seudo-utopistas del presente ni siquiera tienen esa disculpa. El PT (?) de VS es un PT de cualquiera, lo que significa, hoy, un PT de la burguesía. Ese es el sentido de la afirmación de la Tesis de que “el PT está para ser reinventado, refundado, creado por segunda vez”: debe ser destruido como partido de los trabajadores. Y es para hacer pasar esta destrucción (o “refundación”) que la VS propone “un partido con derecho de tendencia pero no de fracción” (diferenciado del autor): después de golpearse el pecho y rasgarse las vestiduras con la “democracia”, la VS retoma el argumento más antiguo con el cual el stalinismo “depuró” a los PCs, hasta transformarlos en los aparatos de la burocracia. El bolchevismo reconocía el derecho de tendencia y de fracción (“último recurso para mantener la unidad partidaria”): que la VS critique al bolchevismo por ausencia de democracia revela que en los últimos tiempos el caradurismo carece de límites.
 
La Nueva Izquierda, Tesis 17, también propone la “transformación del partido”, en un sentido todavía peor, si eso fuera posible. Para la NI, “el Congreso será la oportunidad para el PT para asumir una idea fundamental: la de que el tiempo libre es uno de los conceptos esenciales sobre los cuales se podrá estructurar un nuevo modo de vida”, algo que además de revelar las alturas etéreas en que se mueven estos dirigentes, suena como una broma siniestra en un país con más de un millón de desocupados sólo en el Gran San Pablo.
 
La Nueva Izquierda es declarada y asumida-mente pro-capitalista, encubriendo su ideología con la cantinela habitual: “democratizar la propiedad, la renta y el mercado”. NI es la tendencia que representa en el PT a las sociedades anónimas y a la Bolsa de Valores. Para ella “la alternativa sería la combinación inteligente entre mercado y plan, con base en una diversidad de formas de propiedad. Esta combinación sería una garantía tanto de eficiencia como de democracia, expresada en la acción de los varios agentes económicos. Una acción que no es libre en términos absolutos sino regulada por el Estado, para no cristalizarse en nuevas (o viejas) formas de explotación.” Lo que esa “combinación inteligente” lo que todo eso, en suma, significa, nadie lo sabe, y la Nueva Izquierda menos que nadie. Pero toma sentido cuando la Nueva Izquierda condena “la idea íntimamente asociada a la escatología comunista que preconiza el fin mismo del Estado como institución, o sea, una sociedad  "sin Estado”. ¡Y viva el Estado! La escatología (sin comillas) de la Nueva Izquierda tiene el mal olor de la guerra fría. Es una lástima que sus dirigentes no puedan ser invitados a participar de una asamblea obrero-anarquista de principios de siglo... 
 
Una Articulación desarticulada
 
La Tesis 8, de la tendencia dirigente del Partido, revela la profunda crisis en que ésta se encuentra. Es, para comenzar, provisoria (“todavía en fase de discusión en la propia tendencia”), sorprendentemente pobre y no firmada por los miembros tradicionales de esa corriente, que firman otras tesis (o ninguna).
 
Toda la Tesis está colocada bajo el signo estratégico de la conciliación de clases, frentepopulista: “propuestas que sirvan de base para una política de alianzas que envuelva al campo democrático-popular y sectores progresistas del Congreso Nacional y de la sociedad” (¿y las clases sociales?). La carnada es el famoso “Estado socialista de derecho”, que ya ni la burocracia gorbachoviana consigue sostener, sin hablar de que se trata de una contradicción en sus términos: el Derecho implica la existencia de desigualdades sociales (que éste reglamenta), o sea, que todavía no se alcanzó la fase socialista del desenvolvimiento social. Estado en el cual, a su vez, “los mecanismos de la democracia representativa” deben ser “conjugados con las formas de participación directa del ciudadano en las decisiones económicas, políticas y sociales”, formas éstas, subordinadas a aquéllas, que consagran la eternidad de la burocracia estatal propia del Estado burgués (“los representantes”). ¡Y pensar que el movimiento obrero moderno surgió con el Cartismo que, ya en la primera mitad del siglo XIX, reivindicaba la revocabilidad anual de los parlamentos!
 
Pero todo eso no pasa de “discurso” para hacer pasar la propuesta real: la “reforma del Estado” (éste que está aquí) para lo que el PT debería “presentar propuestas de políticas públicas (salud, educación) que demuestren nuestra capacidad y aptitud para gobernar”. Aptitud esta que el PT debe “probar” para “toda la sociedad”, o sea, para los que controlan el Estado (las clases dominantes y su burocracia civil y militar). Como es habitual, hay un lugarcito para “las luchas sociales no institucionales y no siempre (!) legales”, pero resaltando que “el proceso electoral (es) un momento de máxima cristalización” (de la lucha por la hegemonía): un partido básicamente electoral.
 
Pero es en el campo internacional donde se verifica el meollo de la posición de Articulación. Propone, contra el “capitalismo realmente existente”, “reconstruir la utopía socialista”, esto porque “las revoluciones que expropiaron el capital en varios países del globo, fracasaron en su intento de fijar un punto de partida y un camino para el desenvolvimiento del socialismo”. Lo importante aquí es que se responsabiliza por el fracaso a la expropiación del capital (revolución) y no a la contrarrevolución burocrática, producto, a su vez, de la presión capitalista sobre las revoluciones aisladas. Si esto fuera verdad, la conclusión es obvia: la “nueva utopía” debe partir de la no-expropiación del capital, o sea, será sólo, como las viejas utopías, la expresión ilusoria de la descarnada realidad actual.
 
La afirmación de que “todas las relaciones internacionales establecidas después de la Segunda Guerra Mundial son hoy cosas del pasado” es, en este cuadro, falsa: la intervención imperialista en el Golfo Pérsico, el envío de tropas rusas a las repúblicas bálticas, la masacre de los palestinos por el Estado sionista revelan que, si el “orden” de Yalta y Postdam está en total crisis, está muy lejos de haber sido sustituido por un nuevo orden. Pero Articulación afirma esto para proponer “un nuevo movimiento de los trabajadores, a nivel nacional e internacional”.
 
¿Qué sería lo “nuevo”? “Una política de alianzas amplia y sin exclusivismo”, que consistiría en “superar los límites de la pura retórica solidarista” (adiós palestinos, salvadoreños, pueblos en lucha), por acciones como “el encuentro entre Lula, Cárdenas y Jesse Jackson en Estados Unidos”. O sea, una política internacional en la que el “realismo” consistiría en aliarse, no con los trabajadores en lucha sino con un miembro histórico de la dictadura priísta de México (gobernador durante largos años del Estado de Michoacan) y con un miembro “de izquierda” del esfeablishment del imperialismo norteamericana que, en un reciente reportaje en New Perspectives Quarterly ¡se pronunció sin pelos en la lengua por la intervención militar yanki en América Latina para “combatir el tráfico de drogas” (último pretexto imperialista) en virtud de la “debilidad de los ejércitos latinoamericanos”!
 
Para quien piense que éstas son conclusiones exageradas a partir de un circunstancial “menage a trois”, resta aún lo más importante: “la CUT no puede dar la espalda a las profundas transformaciones en curso en el sindicalismo mundial, con la virtual extinción de la FSM (Federación Sindical Mundial)” (¿romper con la burocracia stalinista, entonces?) “y la expansión político-organizativa de la CIOSL (Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres)”: ¡aliarse, por lo tanto, a la histórica quinta columna del imperialismo contra el movimiento obrero independiente y las naciones latinoamericanas y cómplice de los golpes militares!
 
Articulación traduce en política lo que la derecha partidaria propone teóricamente, pasando “de la retórica a la práctica” (derechista): esto está en la base de su crisis y de la crisis del propio PT.
 
La seudo-izquierda
 
Como es habitual, habrá en este congreso una “izquierda petista” incapaz, también como es habitual, de superar las posiciones pro-burguesas de las tendencias mayoritarias. En el caso de la Democracia Socialista (Tesis 9), es más que eso, pues hace un trabajo de verdadero encubrimiento de las tendencias derechistas, afirmando que las resoluciones mayoritarias son “una síntesis de culturas libertarias” y que, hasta hoy, predominaron en el PT “los elementos revolucionarios”.
 
Para esta tendencia, que alguna vez se dijo trotskysta, se debe “incorporar críticamente el marxismo al lado de otras tradiciones revolucionarias y libertarias” (¿críticamente éstas también? ¿Será el marxismo una “tradición”? ¡Qué prostitución!), para crear, también, “una utopía socialista” (algo que parece estar de moda), que consistiría en “concebir el socialismo como una gran construcción de la democracia”: si se trata de eso, ¿por qué no construir una democracia, sin adjetivos, directamente?
 
La DS saluda el programa “antimonopolista, antimperialista y antilatifundiario” que Articulación tomó prestado del stalinismo para justificar la “etapa democráticaSu papel esencial, sin embargo, es encubrir las posiciones antiobreras y antisocialistas de la derecha petista, disculpándolas bajo el argumento o pretexto de que “esta construcción de una posición revolucionaria mantiene una relación fraterna con los compañeros que, a partir de la indignación ante el salvajismo del capitalismo brasileño, trabajan en la expansión de la ciudadanía y las reformas democratizantes del orden.”
 
Convergencia Socialista (Tesis 19) quiso hacer, en los Encuentros pasados, del optimismo “revolucionario” generalizado un eje de delimitación política, sin planteamientos estratégicos diferenciados. Esta vez se presenta hablando de una “contraofensiva del imperialismo”, que no dejaría de plantear la “ruptura revolucionaria”, lo cual exime a CS del análisis concreto de la situación concreta actual. CS no se diferencia estratégicamente de las tendencias antimarxistas, pues, aunque defiende el “socialismo” ( pero hasta la derecha se pronuncia ritualmente en ese sentido), no defiende los medios para alcanzarlo: la dictadura del proletariado (gobierno obrero y campesino).
Se trata, por lo tanto, de un planteamiento democratizante seudo-revolucionario (“democracia de los nervios y los músculos”) que tiene su eje en la propuesta de “socialismo con democracia”, correctamente criticada por la Tesis 2: “La idea de democratizar la herencia burocrática se revela equivocada teóricamente e irrealizable prácticamente. La reforma del llamado socialismo real — tanto sustantiva, como ocurre con la expresión ‘socialismo con democracia' como adjetiva, que es el caso del ´socialismo democrático’ o ‘humanístico’— permanece todavía en el universo conceptual de la burocracia.
 
Pero la CS no se detiene ante sus contradicciones y para hacer pasar su “socialismo con democracia” no vacila en mentir descaradamente: “Es el socialismo de las más amplias libertades de prensa, de organización, de libertad de pensamiento, de libertad absoluta para la cultura, el arte, la investigación científica. Un régimen así no es utópico. Existió de forma pionera y embrionaria durante un corto período, después de la Revolución Rusa de 1917. Fue el régimen de Lenin y Trotsky, antes de ser destruido por la contrarrevolución stalinista.”
 
La CS sabe perfectamente que “el régimen de Lenin y Trotsky” suprimió “las amplias libertades de prensa”, y hasta los partidos . (incluso “socialistas”) de oposición, cuando pregonaban la caída del gobierno soviético, en el cuadro de la guerra civil y poco después de ella. Hizo esto porque el gobierno bolchevique no era “una democracia en general” sino una dictadura de clase (del proletariado) contra los explotadores, internos y externos. Y lo hicieron con un carácter temporario y excepcional que después el stalinismo volvió permanente (inclusive la prohibición de fracciones dentro del partido). Esta deformación conciente de la realidad histórica, realizada por Convergencia Socialista, pone en evidencia que el “socialismo con democracia” no pasa de una “democracia” con "colores sociales”, o sea, no pasa de una capitulación ante la moda democratizante en boga en el PT y en la izquierda, y que es en verdad una capitulación estratégica ante el Estado burgués. La CS cumple una función esencial en el PT: encubrir la política burguesa democratizante con argumentos “bolcheviques”.
 
Se trata de una tendencia inconsistente, sin programa y dedicada a explotar en los últimos años el oportunismo “izquierdista”.
 
Conclusión
 
Entre una derecha osada y una *izquierdan inconsecuente, sumada a la proscripción política de los trotskystas, ¿qué esperanzas existen para los militantes petistas obreros y revolucionarios?
 
Ellas se basan, en primer lugar, en el hecho que los planteamientos señalados chocan con las tendencias objetivas fundamentales de la lucha de clases, a nivel nacional e internacional. Pero esto no alcanza. Es necesario a) defender la plena vigencia de la democracia obrera en el PT, exigiendo el levantamiento de la prospcripción a Causa Operaría; b) encarar la discusión con vistas a la clarificación de una orientación y de un programa revolucionarios.
 
Algunas pre-tesis defienden, correctamente, la dictadura del proletariado (Tesis 6), o el marxismo y la revolución proletaria (Tesis 18). Pero esto no se traduce en una crítica radical de la orientación mayoritaria de colaboración de clases, ni en una denuncia consecuente de la política de frente popular (alianza estratégica con representantes de la burguesía). La Tesis 11, por ejemplo, constata que “hay que concurrir a las disputas electorales , prioritariamente, con listas propias. En el caso de alianzas, éstas deben hacerse con los partidos que están en nuestro campo estratégico, excluyendo, por tanto, al PDT y al PSDB. (...) Ya la política de alianzas con partidos sin definición ideológica clara, llevada a cabo en los últimos años, con fines esencialmente electorales, sin apoyo de las bases, y muchas veces con su desconocimiento, han fortalecido el distanciamiento entre las bases y la dirección, además de llevar a las masas a no diferenciar entre la práctica del PT y la de los otros partidos.”
 
Sucede que esos partidos no sólo tienen una “definición ideológica clara” sino también son partidos burgueses, y la alianza con ellos cristaliza una orientación anti-revolucionaria, de conciliación clasista. El “petismo” no puede ser, para la vanguardia obrera, un “valor" que se sobrepone a las orientaciones políticas y a los intereses de clase que estas orientaciones expresan. La orientación frentepopulista democratizante de Articulación y de su sombra derechista no es circunstancial ni reformable, sino estratégica. Sin sacar todas las conclusiones políticas y organizativas de este hecho, o sea, sin luchar por la estructuración revolucionaria de 1$ vanguardia obrera contra ese programa, sin concebir que la lucha política (incluso la lucha dentro del PT) es una expresión de la lucha de clases, los esfuerzos de millares de militantes para Mganar al PT para la revolución  fracasarán inevitablemente y el “petismo”, de esperanza inicial, se transformará en la tumba de la revolución brasileña, frustrando la mayor esperanza del proletariado latinoamericano en la posguerra.
 

Compartir

Comentarios