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Respuesta a "Correspondencia Internacional”

Por Guillermo Lora

(Colguemos en la picota del escarnio a los falsificadores)

Nosotros y la IV Internacional. "Correspondencia Internacional”

“Correspondencia Internacional”, alentada por la OCI, lleva la inspiración de Lambert, incluye el artículo “Bolivia: un primer balance”, que aparece bajo el nombre de otro autor. Lambert ha encontrado su Felipillo, noticia que seguramente alegrará a muchos, a nosotros la conducta y chatura del sirviente nos permite tener idea cabal de las dimensiones del amo. Al escribir estas líneas tenemos entre manos tanto la versión francesa como española del artículo, esto porque Felipillo es argentino, lo que no permitirá abrigar dudas acerca de las aclaraciones que puntualicemos.

Los supuestamente “trotskistas” y su testaferro sostienen que hemos abandonado “el combate por la reconstrucción de la IV I.”. La verdad sobre este tema es la siguiente: Cuando el SU, constituido en 1963, adoptó el programa del castrismo foquista '-y capituló ante los movimientos pequeñoburgueses, que indefectiblemente debían concluir como canales de la política burguesa, el POR sostuvo que el pablismo había cambiado de contenido de clase y se había desplazado hacia la trinchera contrarrevolucionaria; consiguientemente, la estructuración de la IV I. sólo podía concebirse a través del aplastamiento del SU. Lambert y la plana mayor de la OCI dijeron estar de acuerdo con tal formulación, pero bajo cuerda se movían para lograr su fusión con los Frank y Mandel, a los que públicamente llamaron revolucionarios y trotskistas. El SU y el CORCI fueron considerados como 2 brazos de la IV I., postura con la que no podíamos estar de acuerdo. El POR estuvo un breve tiempo trabajando dentro del CORCI y sobre todo con la OCI, pero ese trabajo se distinguió por una continua y a veces agria discrepancia, alrededor, sobre todo, de la naturaleza de la burguesía en los países atrasados y de la táctica del frente antiimperialista. La OCI plegó las alas y dio la impresión de identificarse con los planteamientos poristas, esto pese a haber sostenido inicialmente posiciones derechistas que denunciaban la enorme presión que soportaba de parte de la burguesía imperialista. Los acontecimientos posteriores demostraron que los “trotskistas” franceses no habían asimilado correctamente nada y cayeron víctimas de las desviaciones más insospechadas y casi siempre capituladoras ante la burguesía y el parlamentarismo. En el Perú obligaron a sus parciales a difundir la especie de que una Asamblea Constituyente burguesa podía cumplir el papel de los soviets y esto gracias a la papeleta electoral (recuérdese la famosa “moción roja”). Los ejemplos pueden multiplicarse hasta el infinito.

Lo más grave fue que la diminuta OCI totalmente marginada del proletariado, llevando un existencia típicamente pequeñoburguesa, sin un programa para Francia y guiándose únicamente con ayuda de resoluciones ocasionales y oportunistas -se lanzó a controlar burocráticamente al esmirriado CORCI, utilizando la militancia doble, sobornando y corrompiendo a determinados elementos (los Felipillos y los Napurí fueron convertidos en pretendidos árbitros de la política mundial), de manera que los burócratas de París podían hacer aprobar en las reuniones lo que les viniese en gana y concluyeron estrangulando el menor vestigio de democracia interna. La corrupción de las capitalistas llegó a extremos insospechados y frente a la cual el stalinismo no es nada, conforme enseña el ejemplo de la OCI. En tales condiciones y para salvar el programa de Trotsky y los métodos organizativos del bolchevismo, no quedaba más camino que romper públicamente con la OCI y con su criatura contrahecha que era el CORCI. Hemos roto con estas organizaciones no por ser enemigos de la IV I., sino, y precisamente, para trabajar por ella más eficazmente; hemos roto con los revisionistas y no con el programa de Trotsky. El año 1979 contribuimos a la formación de la TCI, con la esperanza de que pueda canalizar y alentar la discusión sobre el porvenir del movimiento trotskista, desechando todos los métodos y la degeneración stalinistas. Tenemos plena conciencia que las circunstancias no nos permiten por ahora participar directamente en las tareas administrativas de la tendencia, porque estamos inmersos en el corazón mismo del caldero en el que se funden y se prueban las clases, las tendencias políticas y los programas de la revolución boliviana. Nuestro país constituye un ejemplo descollante de la corriente proletaria que puede acaudillar a toda la nación oprimida hacia la conquista del poder, esto de manera diferente que las numerosas convulsiones masivas que tienen lugar en el continente pero bajo el liderazgo de la burguesía. Estamos seguros que nuestra obra y nuestra rica experiencia se convertirán en el punto de partida de un poderoso movimiento trotskista mundial y latinoamericano.

El baturrillo de los falsificadores.

Según Lambert-Felipillo, de 1978 a 1981, Bolivia ha vivido una situación revolucionaria y el que el proletariado no hubiese tomado el poder se debió única y exclusivamente a que el POR se dividió en varias fracciones. Estas afirmaciones son absurdas e inconcebibles en boca de un marxista.

Una situación revolucionaria no supone únicamente la movilización de las masas (éstas pueden marchar bajo el comando y la política de la clase enemiga. El caso del liberalismo, del MNR, etc.), sino que se realice siguiendo las consignas que correspondan a la estrategia del proletariado, que se encamine a la conquista del poder, que las clases medias oscilen profundamente hacia las posiciones de aquella clase, que se desmorone la clase dominante representada por el Estado, en nuestro caso por el ejército que concentra en sus manos el poder. Y, principalmente, que el asalariado esté organizado en su propio partido. Lambert y Felipillo pueden leer todo esto en los folletitos de Lenin que venden por unos centavos en los paseos públicos y no tienen para qué molestarse en ir a consultar sus OO.CC. ¿Esta fue la situación boliviana de 1978 a 1981? Sólo puede responder positivamente uno que haya perdido el sano juicio o bien que su supina ignorancia no le permita distinguir el negro del blanco.

Healy, esa versión inglesa del posadismo estratosférico, dijo muchas tonterías en su discusión con el CORCI pero lanzó una perla que ahora deben tomar en cuenta Lambert y sus servidores:" Hay que estudiar dialéctica y materialismo histórico” que tanta falta les hace a los que pontifican desde París.

En numerosos documentos hemos indicado que la huelga de hambre de las mujeres mineras y la gran arremetida que siguió a fines de 1977 y comienzos de 1978 fueron los últimos hechos que se inscriben en la política independiente de la clase obrera y se proyectan hacia el liderazgo de ésta sobre las masas en general. Con posterioridad, pagando un alto precio por toda la lucha alrededor de las garantías democráticas durante la dictadura banzerista y cediendo a la poderosa presión ejercitada por la integridad de la izquierda, excepción hecha del POR, las masas se dirigen hacia las posiciones políticas sustentadas por la burguesía democratizante. En las elecciones de 1978 obreros y campesinos votaron en favor del frente burgués democratizante y proimperialista que es la UDP y no por la fórmula "obrero-campesina” del FRI. En las elecciones de 1979 y 80 esa tendencia persiste aunque atenuada por la creciente ola abstencionista y del voto en blanco. En 1978 las masas estaban embriagadas por el electoralismo y sinceramente creyeron que su voto podía ayudar a resolver los problemas nacionales y los de los explotados. No sólo la gran masa pequeño burguesa se tomó democratizante y electorera, sino que también siguió ese camino inclusive el proletariado. Los campesinos hasta el último momento tomaron muy en serio su papel decisivo en las urnas y se dividieron y fusionaron alrededor de los candidatos burgueses. Se puede decir que se vivió una permanente crisis del Poder Ejecutivo, pero -y esto es lo importante para un país como Bolivia— el ejército se fue concentrando más y más alrededor de sus ejes derechistas, preparándose para consumar el asalto que acabe con todo el ajetreo electoralista. El POR se empleó a fondo para señalar a los explotados una política independiente a la burguesía y para estructurar el FRA, que de constituirse habría modificado toda la perspectiva política, pero las condiciones imperantes no permitieron materializar la idea. Para Lambert y Felipillo resulta incoherente hablar de que las masas puedan oscilar momentáneamente hacia las posiciones burguesas, mucho más si se reconoce su impresionante historia de luchas y de elevada politización. Esa declaración pone al descubierto la manera infantil con la que analizan la lucha de clases y la propia naturaleza del proletariado. La conciencia de clase se concentra en la vanguardia, en el partido en definitiva, y éstos sólo excepcionalmente, en los momentos de mayor agudeza de la lucha de clases, aparecen soldados a la vasta masa de los explotados, casi siempre se observa una separación entre ellos. La burguesía puede presionar sobre la clase a través de sus capas atrasadas, esto si las condiciones imperantes le permiten tal cosa, y de esta manera aislar a la vanguardia e inclusive someterla a su poderosa presión. Durante el proceso electoral, cuando todos se mostraron apasionadamente confiados en las bondades del parlamento burgués, los partidos de izquierda (exceptuando al POR) lograron, apoyándose en las amplias capas atrasadas de las masas, llevarlas hasta las posiciones puramente electoreras. Como consecuencia sobrevino el inevitable aislamiento del POR que luchó apasionadamente por mantener en alto la bandera revolucionaria, de la revolución proletaria, que necesariamente debe ser desplegada en un período electoral que amenaza con hacer perder la independencia de clase y englobar a los explotados dentro de frentes ideados por la clase dominante.

Lambert y Felipillo ponen al desnudo sus inclinaciones hacia el espontaneísmo y no es casual que toda vez que estalla una manifestación popular en la que intervienen los obreros ya hablen de comienzo de la revolución proletaria. Lo correcto sería decir que puede transformarse en eso, siempre que esté presente el partido revolucionario. Por tal camino se llega al aventurerismo y a la capitulación frente a los movimientos burgueses democratizantes.

No se explica por qué, si las masas se encontraban a punto de tomar el poder, permitieron que sus organizaciones acabasen controladas por elementos que obedecían las directivas y la política de la burguesa UDP. La experiencia enseña que en los casos de gran movilización y de radicalización de los explotados los mismos burócratas sindicales se dan modos para desplazarse hasta posiciones izquierdistas. La composición de las direcciones de la COB y de la FSTMB y el hecho de que se hubiesen integrado a CONADE, un inconfundible frente de la burguesía y abiertamente contraria a la línea política del proletariado, prueba que no marchaban a tomar el poder sino a apuntalar los planes electoreros de la burcuesía, PONADE la COB, la FSTMB, y los partidos de izquierda (excepción del POR) se encargaron de desmovilizar a las masas a fin de garantizar el cumplimiento del proceso electoral; hasta las demandas salariales y de mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo fueron postergadas hasta tanto no se posesionase el "gobierno constitucional”. El democratismo burgués fue allanando el camino del golpe gorila. ¿Y todavía se puede hablar de que los obreros y los campesinos estaban prestos a tomar el poder?

Que los franceses, acostumbrados a dividirse y subdividirse hasta por nimiedades y también a la gimnasia fusionista al margen de consideraciones principistas o programáticas eleven el grito al cielo porque el POR se escisionó bajo la dictadura de Banzer resulta un contrasentido.

Lambert y su Felipillo deben saber que el trotskysmo boliviano (el POR y no ninguna otra organización) presenta el caso excepcional y sorprendente de haber conocido solamente tres escisiones a lo largo de su existencia- la de 1938 contra los marofistas acerca de la naturaleza y estructura del Partido, la de 1954-55 con los pablistas alrededor del problema del carácter de la revolución boliviana y de la construcción del partido bolchevique y la de 1975 cuando se expulsó a los nacional-foquistas que plantearon una política burguesa en sustitución del programa del POR. Cuando se produjo la última escisión, a la que parece referirse el articulista, la dirección de la OCI encabezada por Lambert se lamentó de que no se le hubiese llamado a participar en la sanción dada a los nacionalfoquistas y publicó una resolución solidarizándose total e incondicionalmente con nuestra conducta. Los reparos que ahora ordenan suscribir a Felipillo caen sobre la cabeza del gran “lider del proletariado mundial" (el atrevimiento no tiene límites cuando está respaldado por la ignorancia!).

Esas escisiones fueron necesarias porque se trató de defender el programa revolucionario frente a los intentos revisionistas de gentes que de una u otra manera traducían las presiones que sobre ellas ejercitaba la clase enemiga. Así se ha forjado el POR, así se ha estructurado su programa, cuyo valor es indiscutible dentro del movimiento trotskysta mundial. Si en lugar de proceder así se hubiera sacrificado los principios para hacer posible el contubernio con los enemigos políticos, el POR hubiera desaparecido como partido revolucionario.

Los delincuentes con las manos en la masa

El programa y la política revolucionaria parten siempre de un pronóstico acerca de las grandes líneas por las que recorrerá el desarrollo de los acontecimientos. Si únicamente se busca dar respuestas aisladas a cada situación que se presente sin ninguna relación con una estrategia que siempre es de largo alcance, se cae en el empirismo y ese es el caso de la OCI y de los “trotskystas” franceses.

Un pronóstico de alcances programáticos sólo puede tener como punto de arranque el análisis marxista de la estructura económica del país, de sus contradicciones y de sus particularidades, cuya ignorancia no puede menos que obstaculilizar la fijación de la política revolucionaria. Una de las características bolivianas consiste en la inviabilidad de la democracia burguesa, en la imposibilidad de que en este país se del caso del parlamentarismo francés, por ejemplo. La explicación marxista de este hecho constituye uno de los firmes cimientos de la actividad trotskysta, de su fortaleza. Lambert y Felipillo creen que todo esto es agua de borrajas, algo que cae por su propio peso y que carece de trascendencia. ¿Por qué entonces no enunciaron ellos antes ese pronóstico los “herederos” de la sabiduría de Trotsky? Seguramente por perversos.

En ciertos momentos de la lucha política, durante el proceso electoral precedente, por ejemplo, el problema de la viabilidad o no de la democracia se convirtió en el punto capital y en esa lucha el trotskysmo mostró todo su peso, lo que le permitió ganar valiosas posiciones que ahora le sirven en el trascendental trabajo que viene realizando en medio de las masas y en las condiciones sumamente difíciles que imperan en Bolivia y no en los escritorios de los burócratas muy bien comidos y bebidos.

Lo que hemos dicho y hecho en Bolivia quita el sueño a los que se autoproclaman dueños absolutos y únicos de la IV Internacional. Todo pronóstico sólo puede ser valedero en lo que se refiere a las grandes líneas del desarrollo social y no en los aspectos tácticos o circunstanciales; sin embargo, nuestro anuncio de la inevitabilidad del golpe gorila acertó hasta en los aspectos formales: El Gral. García, cediendo a una serie de circunstancias proclama que su paso por el poder tiene la finalidad de crear las condiciones para el advenimiento de “una democracia participativa”, es decir, de corte occidental o burgués clásico. Explicamos muchas veces las razones por las que el gorilismo fascista estaba obligado a disfrazarse de democratizante, pero esto no es el fondo del problema, que radica en descubrir las razones por las que la propia evolución del país le conduce a conocer la democracia bajo la dictadura del proletariado. La política revolucionaria tiene que explicar las causas de la extrema inestabilidad y del caudillismo que dominan la historia boliviana y esto no puede obviarse con ayuda de los slogans mecanicistas que se difunden desde París. Lambert y su Felipillo están empeñados en demostrar que nos equivocamos en todo y para esto no dubitan en recurrir a deformaciones, ocultación de documentos y falsificación de ideas y escritos que luego cínicamente nos atribuyen. Los delincuentes han sido cogidos con las manos en la masa y no podemos menos que presentarlos desnudos de cuerpo entero.

El sabio Felipillo se toma la libertad de pretender refutar la política del POR con la ayuda de un simple y único reportaje periodístico, que pese a no haber sido su texto revisado por el dirigente del POR no ofrece mayores dudas. El derecho a la discrepancia es algo que no puede ponerse en duda, pero conlleva como contrapartida la obligación de que se citen correctamente las ideas del adversario y se conozca lo que hubiese escrito sobre el tema en discusión. Hay que acabar con el atrevimiento de los ignorantes de escribir incansablemente sobre lo que ignoran. Tomamos el texto español para que el porteño Felipillo (que habla, escribe y lee medianamente en dicho idioma) no nos salga con que todo se reduce a defectos de traducción. Cotejaremos lo que dice “Correspondencia Internacional” con lo que aparece en el Boletín de ALAI, que, repetimos, se publica en español:

—C.I.: “Creo que el golpe de Estado va a esforzarse por tener rasgos populares... Van a desarrollar la teoría de que el ejército interviene para aplastar una conspiración extremista y para defender la democracia... Ya dije que el golpe de Estado será para defender la democracia, que se trata de una democracia inédita y que el ejército tiene el papel de controlar el retorno progresivo a la democracia”.

-ALAI: "Ante la pregunta del periodista en sentido de si Banzer, que iba acumulando fuerzas, jugaría un rol importante en la política, se respondió: “Si... yo creo que este golpe va a tener ribetes populares. Y esto por una razón básica: si el golpe hasta ahora no se ha dado, es decir, no se ha consumado totalmente, sólo han tomado el mando del ejército que es fundamental (..se refiere a la destitución del Comandante Gral. del Ejército, Gral. Rocha y la designación en su lugar del Gral. García Meza, Red.), se debe al hecho de que aún tiene que ganar la venia del Dpto. de Estado. Y para eso (el Gral. García Meza, Red.) va desarrollando la teoría de que el ejército saldrá a aplastar la conspiración extremista para defender la democracia... (aquí CI suprime tres líneas que no alteran mayormente el sentido del texto, Red.).Para eso contará con una gran parte del nacionalismo, que actualmente se está unificando en un congreso, y García Meza está utilizando su cargo actual para movilizar a algunos campesinos en su favor y crear una Central Obrera diferente a la COB, que creo se llama Confederación Boliviana del Trabajo... (toda esta frase que ofrece ejemplos que explican la conducta gorila ha sido suprimida). Entonces este golpe será para defender la democracia; ya he dicho que él (García Meza, Red.) plantea una democracia inédita y que el ejército tiene la misión de ir controlando el retorno progresivo a la democracia”.

Se han subrayado las palabras y frases que han sido mañosamente sustituidas por otras para modificar el sentido de la declaración. La última frase (comenzando de “Entonces este” hasta “democracia”) ha sido totalmente modificada, compuesta de nuevo tomando algunas palabras del Boletín de ALAI y logrando así que cambie completamente de sentido. Lo más grave radica en que se ha suprimido la frase “ya he dicho que él” (pronombre para designar a García) y luego se agrega lo que tantas veces manifestó el dirigente porista y que más arriba del mismo reportaje se cita, de esta manera se le atribuye el pensamiento, los deseos y las frases del gorila golpista.

Lo que ha hecho Felipillo no es traducir defectuosamente o interpretar torcidamente el pensamiento o un escrito del dirigente porista, que todo esto puede ser discutible, sino que se ha dedicado a rehacer a su antojo lo que aparece en el Boletín de ALAI, de suprimir una frase para hacerle aparecer ocupando el lugar del Gral. García. Esto se llama una falsificación y así lo denunciamos públicamente. Lambert y su Felipillo dirán que les calumniamos o insultamos; no, hacemos otra cosa más concreta: los colgamos en la picota del escarnio por falsificadores. Los stalinistas deforman los hechos, ocultan documentos y así falsifican la historia, pero creemos que nunca se han atrevido a recomponer a su sabor un texto para atribuirlo al adversario, esto sólo se les podía ocurrir a los corruptos burócratas de la rué du Faubourg-Saint-Denis, calle en la que ciertamente nada es limpio.

Las Reivindicaciones democráticas

Felipillo cree llegada la oportunidad para exhibir su sabiduría tratándose de la “lucha democrática” y comienza confundiendo las grandes tareas democráticas con las garantías constitucionales, que apenas si son parte de aquellas y nos informa, sacando datos de su sola y pobre cosecha, que los bolcheviques nunca implantaron el voto privilegiado en favor del proletariado. Los escolinos saben que ese régimen electoral de privilegio imperó hasta la modificación constitucional hecha por Stalin. Bueno, todo les está permitido a los “Líderes del proletariado mundial”.

Cuando el MNR implantó su ley del voto universal (el POR había luchado por esta forma electoral mucho antes de que los nacionalistas hablasen de ella) nos correspondió demostrar su contenido conservador, incluso mucho más conservador que el de las propuestas hechos en el siglo pasado por la izquierda liberal. Uno de los rasgos de ese conservadorismo radicó en impedir que el proletariado tuviese expresión propia en el plano parlamentario. La vieja ley (elitista, ciertamente) al determinar los distritos electorales provincialmente y por excepción de acuerdo a la importancia de los centros de producción, permitía que las grandes concentraciones obreras (minas) tuviesen propia representación en el Legislativo, lo que en la práctica se convertía en voto privilegiado porque no tomaba en cuenta la proporcionalidad de la representación conforme a la densidad de la población. Fue en estas condiciones que logró una importante representación parlamentaria el Bloque Minero. Por otro lado, la lucha y la propaganda del POR, juntamente con lo que hicieron los trabajadores, han determinado que todos los sectores, incluidos los burgueses, reconozcan en el proletariado, particularmente en los mineros, a la clase fundamental y que no puede ni debe ser ignorada o aplastada cuando se trata de la decisión de los grandes problemas nacionales. Este es un invalorable capital de la clase y del trotskysmo, que sería absurdo desperdiciarlo. Si bien la lucha por el voto universal es progresista en general, esa lucha al concretizarse al caso boliviano puede traducirse en la conquista del voto privilegiado en favor del proletariado y que en la práctica se traduciría en el logro de que las grandes concentraciones obreras sean declaradas distritos electorales (en la actualidad los votos se computan por departamentos). Felipillo dice que planteamos una utopía, pero los hechos se encargan de señalar que el potentísimo caudillo mundial despatarra nuevamente. En 197o el POR participó en las discusiones con los otros partidos acerca de las modificaciones a introducirse a la Ley Electoral y planteó la tesis que viene sosteniendo desde 1956. Los partidos aceptaron dar ese trato preferencial a las minas en el caso de la elección de senadores y se negaron a extender la concesión a diputados por haber impedimentos constitucionales (esos partidos comenzaron declarando su sometimiento y respeto a la Constitución). El POR reiteró que su planteamiento no podía dividirse en esa forma y la concesión no se tradujo en ley por el boicot del PCM-L que se brindó a faccionar la reforma y nunca lo hizo. Si se volviese a tratar el caso cuando las masas sean capaces de hacer sentir su presión, con toda seguridad que la modificación tendría lugar. El planteamiento porista en materia electoral es inseparable de la concesión de la ciudadanía plena a la masa campesina, analfabeta en una gran proporción. ¿Sobre esto sabrán algo los burócratas parisinos?

Lambert y Felipillo, que son vulgares electoreros y que deliberadamente han archivado el objetivo estratégico de la dictadura del proletariado, están seguros que nosotros nunca luchamos por la vigencia de las garantías democráticas ni en el plano electoral.

Lo que hemos hecho, como buenos trotskystas, es utilizar la lucha por las garantías democráticas para movilizar y educar a las masas para que se aproximen al logro de sus objetivos históricos, hemos enseñado que la vigencia real de esas garantías sólo puede darse gracias a la imposición de las masas movilizadas. El error reformista consiste en quedarse en el planteamiento democratizante, en desligarse del objetivo estratégico. Con Lenin decimos que hay que utilizar la lucha parlamentaria para destruir el parlamentarismo burgués. En las tres últimas elecciones estuvimos presentes en la lucha electoral, inscriptos en la Corte y luchando porque los explotados voten por nuestra papeleta, con nuestras consignas y nuestra línea política. Esa participación ha servido para ayudar a las masas a superar su sometimiento a los dictados de la política burguesa. Eso de la abstención no es más que otro invento de los falsificadores.

En un mitin habido en Londres, un simpatizante del W.S.L. recordó a los asistentes que los ataques al POR de Bolivia se basaban en un texto falso. Moreno, que tanta devoción supo poner en su tarea de adorador de la parte trasera del peronismo, zanjó su objeción con el argumento de que todo se reducía a fallas técnicas en la traducción. Este hecho está poniendo en evidencia que la moral de estas gentes ha caído tan bajo que no dudan en poner tanto empeño en cubrir sucias falsificaciones. El cinismo nunca ha sido el arma preferida de los revolucionarios.

El ciclo nacionalista

Lambert y Felipillo vuelven a falsificar nuestros planteamientos. Nunca hemos dicho que de una manera inevitable las masas tienen que ser movilizadas primero por la burguesía nacional y que sólo después pueden seguir su propio camino. Refiriéndonos a Bolivia, no a todos los países, hemos indicado que el POR se encontró ante el hecho objetivo, que no podía modificar a su antojo ningún subjetivista del corte de los trotskystas” burocratizados, de que las masas (obreros y campesinos, además de la clase media) fueron movilizadas por el gobierno nacionalista y tras la bandera de la liberación nacional (antiimperialismo). Cuando señalamos las tareas de nuestro trabajo dijimos que correspondía ayudar, con nuestra acción y nuestra propaganda, a los explotados a vivir de la manera más corta su experiencia dentro del nacionalismo y quo no bien éstos comenzasen a marchar con sus propios pies la burguesía sería obligada a dirigirse hacia las posiciones imperialistas (estábamos aplicando lo que enseñan Trotsky y el marxismo); este proceso es lo que llamamos el ciclo nacionalista. Mientras las masas estén dominadas por la burguesía, tanto ideológica como organizativamente, no es posible que se de la revolución proletaria. Luchar contra la burguesía en el caso que estamos citando, quiere decir arrancar a las masas del control ideológico y organizativo de aquella, lograr que sigan su propia política y estructuren su partido político. Eso es lo que hemos hecho en Bolivia sin esperar los consejos de Felipillo alguno. Esta conducta no sólo que es correcta sino que guarda conformidad con la teoría de la revolución permanente. Para confirmar su “tesis” Lambert y Cía. se atreven a sostener que el POR ayudó a la UDP y que se negó a combatirla. Esto es falso y absurdo y no merece ni siquiera el más ligero comentario.

En 1978 dijimos que si el FRA se constituía (lo que habría importado que el proletariado y las masas cobrasen su propia fisonomía y se diferenciasen de la burguesía) lo correcto sería dar tácticamente el voto por la UDP porque en ese momento se convirtió en la mejor opción opuesta al banzerismo. Esto es correctísimo y si una situación igual volviese a presentarse uno estaría obligando a seguir la táctica señalada. La clave consistía, sin embargo, en que el proletariado pudiese diferenciarse con nitidez de la burguesía democratizante, a fin de que la maniobra táctica no lo diluyese en el conglomerado nacionalista.

Cuando se refiere nuestro crítico a la Asamblea Constituyente demuestra que no sabe otra cosa que repetir mecánicamente las consignas que pueden encontrarse en los folletos de propaganda. Esa consigna, que fue levantada por la fascista FSB, no podía tener aplicación en Bolivia en 1978. El problema central para nosotros consistía en encontrar los mejores medios para afirmar la independencia de clase del proletariado que entonces se encontraba poderosamente influenciado por la burguesía en el campo electoral. Sería bien que Felipillo leyera lo que Lenin ha escrito sobre la aplicación de las consignas.

Alianza con el imperialismo

Parecería una exageración o una calumnia el extremo de que la dirección del CORCI, que ahora se ha autoproclamado nada menos que la IV I rediviva, no tiene el menor reparo en colocarse detrás de la burguesía imperialista. En la “crítica” al POR hay una preciosa confesión al respecto. Nosotros hemos sostenido y ahora reiteramos esta posición, que el internacionalismo, de donde arranca la fortaleza del proletariado boliviano, exige que los explotados del mundo entero, incluida Francia, se movilicen en apoyo de la revolución boliviana y de los luchadores que estamos en el campo de batalla. Felipillo y Lambert desde bambalinas, prefieren que esa labor sea cumplida por los gobiernos de los países imperialistas. Nadie puede poner en duda que para los gobiernos burgueses y la clase obrera y masas bolivianas el problema quemante se refiere a las relaciones entre los EEUU de N.A. y la nación oprimida. Se escandalizan que hubiésemos censurado a las direcciones sindicales británicas por haber pedido al gobierno laborista (no por laborista menos ejecutor de la política de la burguesía imperialista) que intervenga en los asuntos internos (gubernamentales) de un país que soporta la opresión del capital financiero. Lo más extraño es que Felipillo diga que la protesta del POR porque los gobiernos opresores meten las manos en la vida interna del país, concluye aislando al proletariado nativo. De aquí hay que deducir que esta clase social para fortalecerse debe ir del brazo de los opresores foráneos, esta tesis puede suscribirla en su integridad la burguesía imperialista. No. Seguimos las lecciones de Trotsky que tomando como ejemplo al Brasil, dijo que en caso de agresión de una “democracia” imperialista correspondía a los revolucionarios defender a Getulio Vargas, esto cuando éste era tildado de fascista. Sí y lo repetimos con firmeza, repudiamos los intentos de Cárter y de Reagan de pretender colocar a “sus” gobiernos “democráticos” en lugar de los gorilas criollos, esta tarea corresponde a los explotados de este país y no a los gringos opresores. Si el SWP o los trabajadores norteamericanos se movilizasen para pedirle al reaccionario Reagan que intervenga en la semicolonia boliviana para democratizarla elevaríamos nuestra enérgica protesta y calificaríamos esa conducta de reaccionaria, pero les felicitaremos si paralizan a todo su país para apuntalar las huelgas de los obreros o impedir que los imperialistas envíen pertrechos y efectivos militares en el intento de doblegar a los explotados.

¿De dónde arranca tan colosal error de los “líderes del proletariado mundial”? Del hecho de que no han podido aprender hasta ahora la elemental lección de que es preciso saber distinguir con toda nitidez la diferencia que existe entre nación opresora y nación oprimida y comprender el particular rol que juegan las burguesías nacionales en esta época de desintegración del capitalismo y de presencia del proletariado como clase.

Fácil es comprender que los aliados de la burguesía imperialista concluirán después de todas las pantomimas unionistas que ejecuten, poniendo en pie una capillita de traficantes al servicio del imperialismo. Pero, es necesario desenmascararlos porque tienen el atrevimiento de invocar el nombre y el programa de Trotsky.

El por qué de la falsificación

La crítica desorejada de los Lambert y Cía. es extemporánea. El POR nunca ocultó su política y la OCI públicamente la apuntaló. Ahora, sin la menor autocrítica pasa al polo opuesto, lo que es oportunista, antimarxista y propio de bellacos.

Las falsificaciones que hemos señalado se explican por la desesperación que tienen los “trotskystas”, que en último término siguen la política de la burguesía imperialista, ante la pujanza que muestra el POR y cuya desaparición se apresuraron en denunciar no bien perdió las bendiciones del papa del Faubourg-Saint-Denis. Entre líneas se puede leer el propósito que tienen Lambert y Cía. de dividir al POR, creando en su seno una fracción lambertista o seguidora de Felipillo. Nos adelantamos a decirles a los burócratas que se están metiendo en una batalla que la tienen perdida de antemano. Ni las intrigas ni el soborno podían hacer nada en un Partido que posee un programa probado por los acontecimientos, cuadros revolucionarios bien formados y una tradición que no tiene manchas de traición o de corrupción burocrática. Se nos informa que Lambert estaría tramando sus sucias maniobras nada menos que con un elemento que él mismo se encargó de acusarlo de mantener relaciones con la policía; sin esperar consejo de nadie hace tiempo que a ese sujeto lo colocamos fuera de nuestras filas por haber cometido varios delitos contra la moral revolucionaria y por haber desertado del trabajo partidista durante la clandestinidad. No bien ponga los pies en Bolivia el sirviente de Lambert y Cía. nos encargaremos de ponerlo en cueros. Nuevamente diremos que no es casual que la burocracia de la OCI elija lacayos de semejante catadura.

Para finalizar, la victoria del proletariado boliviano y por tanto del POR no será impedida por los pataleos de todos los Lambert y Felipillos concebibles.

Marzo de 1981

 

 

Apéndice

Cuando este folleto estaba ya en prensa recién conocimos las tentativas de la OCI para apoyar la candidatura presidencial en Francia de Krivine (SU). No podemos dejar de hacer un pequeño comentario porque los documentos producidos por Lambert y Cía. no hacen más que confirmar parte de lo que hemos dicho más arriba.

Ciertamente que se puede apoyar a determinado candidato por razones tácticas, aunque su política sea equivocada. Diferenciarse con nitidez del candidato al que se apoya es mucho más necesario si la campaña electoral se toma como un medio para exponer ante las masas el programa partidista. En el “protocolo de acuerdo” presentado por la OCI, que finalmente fue rechazado, se dice que la candidatura de Krivine es nada menos que la candidatura de la unidad de la IV Internacional sobre la base del Programa de Transición. La OCI al apoyar al hombre del SU se identifica totalmente con el programa de la LCR para Francia, hace todos los esfuerzos por aparecer estrechamente soldada a los revisionistas del SU.

El grupo de Varga, los posadistas, Healy y sus seguidores invocan a su tumo el Programa de Transición, lo que debería, según la OCI, obligar a concluir que también son trotskystas revolucionarios. Lo que ciertamente también es absurdo.

La OCI idealiza el SU, olvida todo su revisionismo, su castrismo, su capitulación ante las nuevas vanguardias, etc., para proclamar que no hay mayores diferencias entre Krivine y Lambert. Es tiempo de preguntarse:¿ todos los grupos franceses que se reclaman del trotskysmo son revolucionarios? ¿Con todos ellos uno puede unirse? Repetimos que los franceses no han tenido el tino de concretizar el Programa de transición, que es el programa de la revolución proletaria, a su país. A la luz de esta experiencia hay que concluir que la escisión de 1952 fue una bagatela, sobre aspectos secundarios, por algo ahora los contendientes de antaño se esfuerzan por unificarse simplemente y a todo precio. La OCÍ está actuando como un grupúsculo oportunista y exitista: buscando la unidad por la unidad. Razón tenemos para decir que estas gentes no tienen nada de trotskystas y que son contrarrevolucionarios.

 

NOTAS

(1)  L. Trotsky, "Sobre la liberación Nacional", Ed. Pluma, 1976, p.67

(2) "The Militant", 21/12/1930.

(3) Roberto Guinney había nacido en Inglaterra y se había educado en San Petesburgo -Rusia- en la época de Alejandro II. Vuelto a Inglaterra conoció allí al líder del "new unionism", Tom Mann. Emigró luego a Argentina, donde ingresó al PC en 1923. Fue secretario de su sector de lengua rusa y ucraniana. Dirigente del PCRA (de Penelón). (Datos tomados de "The Militant", cit.) Los nombres de los militantes del CCO-ICA, que hemos podido localizar son: R. y M. Guinney, Camilo López, "Juana", Ostrosvsky y Manulis.

(4) Mateo Fossa en "La Opinión", "Mateo Fossa, el argentino que estuvo con Trotsky", 9/1/72.

(5) Robert J. Alexander, "Comunism in Latin America", Rutgers University Press, New Jersey, 1957, p.160. También Emilio J. Cor-bióre, "La fundación del Partido Comunista" en "Todo es Historia". 106, Marzo 1976, Buenos Aires.

(6) "Breve reseña del movimiento cuartainternacionalista argentino", Ed. Acción Obrera , Bs.As. 1941.

(7) "Boletín de Oposición", Febrero de 1933, Bs.As. — y "Esbozo de historia del P.C. Argentino", citado por J.A. Ramos, "Historia del Stalinismo en Argentina", Ed. Coyoacán, Bs. As. 1962, p. 31.

(8) "Breve reseña"..."

(9) Idem.

(10) Tribuna Leninista", Número 1 Bs.As., Diciembre 1933.

(11)  Idem, Número 7, Octubre 1934.

(12) Idem, Número 1

(13) "Nueva Etapa", Número 1, Rosario, Agosto 1933.

(13a) En el número 6 de "N.E.", David A. Siburu, quien era su principal redactor junto con Gallo (el grupo "N.E." se asienta principalmente en Rosario), sostiene:"en los actuales momentos, vociferan sin ton ni son contra el radicalismo, es servir al fascismo y a la reacción que se han encumbrado sobre su derrota", en alusión a "Tribuna Leninista'',Citado por la LOR en Análisis esquemático de las posiciones doctrinarias frente^ a los problemas nacionales sostenidas en su desarrollo por el movimiento cuartainternacionalista argentino" (sic). Ira. parte, "Los Maestros", Bs.As. Agosto 1941.

(14) "T.L." número 7

(15) Ramos, op. cit. 85.

(16) Carlos Silveyra, "El Comunismo en Argentina", CPAACC, Bs.As 1936, p. 255.

(17) Ramos, op. cit. p. 123. Sería un error deducir que Ramos considera entonces una organización política como existente cuando ésta supera los 30 militantes. Más bien debería pensarse que piensa tal cosa cuando su caja supera los 30 dineros.

(18) "Análisis esquemático..."

(19) Idem

(20) "La Opinión" cit.

(21) Alexander, "comunism...', 165

(22) "La Opinión" cit. Los editores de "Pluma," se equivocan cuando presentan a Fossa como "formando parte del primer grupo trotskista de la Argentina"(L.T. cit. p. 71). Fossa se incorpora en el período relatado.

(23) Arturo Jauretche, "FORJA y la Década Infame", Ed .Mar Dulce, 1969, Bs.As. p. 123

(24) "Análisis esquemático..."

(25) Idem.

(26) Quebracho, "Cómo salir del pantano”, Ed. Acción Obrera Bs.As. 1939 , p.8

(27) Rogelio García Lupo, P-ólogo a "Masas y Balas", de Lebodón Garra, Ed. de la Flor, Bs.As. 1974, p.7

(28) Jean Jacques Marie, "Le Trotskisme", Flammarion París 1977, 93

(29) "La Opinión" ci., y "Cómo salir..." p.10

(30) "Cómo salir...", 11.

(31) "La Opinión", cit.

(32) Miguel Medunich Orza, "Los intelectuales de izquierda vistos por un obrero", Ed. Astral, Bs.As. 1970, p.38

(33) Robert J. Alexander, "Trotskysm in Latin America", Hoover University Press” Stanfors University, California, 1973, p.53.

(34) Medunich Orza, op. cit., 41. Miguel es Oscar Posse, Mecha es Mecha Bacall, Marga es Margarita Gallo, hermana de Antonio Gallo, Angélica es probablemente Angélica Mendez, dirigente sindical docente men-docina, ex militante del PC escindida con los "chispistas", ligada a Raurich y con seguridad al trotskismo, profesora universitaria (en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires), llamada "La Negra".

(35) "La Argentina frente a la guerra mundial”, Ed. Acción Obrera, Bs.As. 1940

(36) Idem

(37) FORJA: Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina. Grupo de jóvenes de la Unión Cívica Radical, que propugnan una orientación nacionalista que continúe y supere los límites del "Irigoyenismo" —Irigoyen es el presidente radical tumbado por el golpe de 1930. Enfrentados al ala conciliadora de Alvear. Participan de FORJA Jauretche, Dellepiane, etc. Se inspiran en las obras del escritor nacionalista Raúl Scalabrini Ortiz. Algunos forjistas se integrarán porteriormente al peronismo. Fueron acusados de mantener relaciones con algunos sectores nazis.

(38) Liborio Justo, "Estrategia Revolucionaria", Ed. Fragua, Bs.As., 1957, p.77

(39) "Estrategia...", 85 y 86.

(40) Idem, 79 y 80.

 

 

Guillermo Lora (Secretario General del POR boliviano)

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