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La lucha contra la guerra en Serbia y Croacia

Por Corresponsal
Los movimientos contra la guerra en Serbia y en Croacia comenzaron desde su mismo inicio, en 1991.
 
En Belgrado, en marzo de 1991, decenas de miles de estudiantes y trabajadores marcharon contra la represión y por las libertades democráticas. En el punto más alto de toda una semana de acciones de masas, medio millón de personas ocupó el centro de la ciudad.
El Centro de Acción contra la Guerra fue creado en julio de ese mismo año. Organiza manifestaciones y conciertos de rock; convocó a una Marcha por la Paz alrededor del parlamento. En abril de 1992, organizó una manifestación contra la extensión de la guerra a Bosnia. Más de 100.00 jóvenes participaron en un concierto que se organizó bajo la consigna ‘No cuenten con nosotros.
 
En 1993,1.500 personas tomaron parte de una manifestación en Belgrado al cumplirse el primer año del sitio de Sarajevo. La televisión serbia denunció a los manifestantes como “traidores”. El Centro de Acción contra la Guerra publica un quincenario - Republika- dirigido fundamentalmente a los estudiantes y a la intelectualidad.
 
La Campaña contra la Guerra de Croacia también fue fundada en 1991, cuando las hostilidades en Eslavonia y Krajina estaban en su punto más alto. Publica un quincenario -Arkzin-y organiza campañas en favor de los desertores, de los objetores de conciencia y defiende los derechos de los serbios expulsados de sus pueblos y sus casas por el ejército croata.
 
Otra expresión de la creciente impopularidad de la guerra es el creciente número de desertores y jóvenes que evitan presentarse al servicio militar entre las milicias serbias. Un informe reciente del Instituto de Estudios Estratégicos y de Defensa para Europa cita fuentes del ejército yugoslavo que critican la huida de jóvenes serbio-bosnios en edad militar. A principios de 1993, al menos 53.000 jóvenes serbios registrados -y muchos más no registrados- huyeron para evitar ser puestos bajo bandera, a pesar de la enorme presión ejercida para el enlistamiento masivo. El fenómeno de la deserción tiene dimensiones de masas si se considera que las milicias serbio-bosnias cuentan, en total, con 80.000 hombres en armas.
 
Hay otras expresiones de rebelión contra la guerra. En Banja Luka -el principal bastión serbio del norte de Bosnia- en setiembre de 1993 se produjo un motín durante el cual 1.000 soldados armados tomaron el control de la ciudad y arrestaron a sus autoridades. Los amotinados reclamaban acabar con el enriquecimiento de los dueños del ‘mercado negro’ -los propios gobernantes-, el mejoramiento de las condiciones de vida de los soldados y sus familias y elecciones inmediatas. Los rebeldes recibieron la adhesión de la población y los sindicatos de la ciudad y mensajes de apoyo de otras regiones serbio-bosnias.
 
También hay significativas acciones de los trabajadores contra los desastrosos efectos de la guerra tanto en Serbia como en Croacia. En Serbia, el desempleo afecta al 509? de la fuerza laboral y cerca de un millón de trabajadores en Serbia y Montenegro se encuentran en ‘vacaciones forzadas’-, la hiperinflación -que en julio de 1994 alcanzó el 97% diario- reduce a la nada los salarios de los ocupados. En Croacia, el desempleo abarca al 20% de los trabajadores.
 
En Serbia, en julio de 1993, miles de trabajadores fueron a la huelga en reclamo de los salarios atrasados: 18.000 mineros, 10.000 químicos y mecánicos. En agosto de 1993 se estimó que el 10% de los trabajadores fue a la huelga al menos una vez. También se registra un importante movimiento de campesinos en Voivodine, la región más fértil y proveedora de alimentos de la ex federación. Los agricultores enfrentan la política de requisas, impuestos altos y bajos precios agrícolas que el tirano Milosevic impone con los métodos del terror para sostener la guerra. En Croacia, en marzo de 1993 hubo un paro general de media hora convocado por los sindicatos independientes que fue cumplido por el 50% de los trabajadores y provocó la caída del primer ministro. En una y otra república se registran sistemáticamente huelgas contra el atraso en el pago de los salarios.
 
En el desarrollo y entrelazamiento de estos movimientos -contra la guerra, contra la miseria, contra los privilegios-, en su unificación por encima de las fronteras y en su maduración política hacia posiciones revolucionarias radica -hoy por hoy- la única posibilidad de un desarrollo progresivo y democrático para los explotados existente dentro de las fronteras de la ex Federación.

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