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El 19° congreso del PC argentino

Por Juan Ferro
El acto inaugural del 19° congreso del Partido Comunista, más las resoluciones que fueron aprobadas durante su desarrollo, llevan a la conclusión de que se ha producido en el PC una profunda regresión teórica, una pérdida de rumbo táctico en lo político y en lo sindical, y un desbarranque organizativo. Si el 16° congreso del PC fue autoproclamado como el de la ‘autocrítica’ el ‘viraje’ de este 19° congreso representa un retomo al stalinismo, pero ahora en condiciones de descomposición en todos los planos. 
 
Los delegados
 
Si bien el semanario Propuesta asegura que “la edad promedio fue de 45 años”... “83 por ciento de varones, 17 por ciento de mujeres” (9/ 11), la realidad es que había una abrumadora mayoría de delegados de avanzadísima edad. A la ausencia manifiesta de compañeras delegadas se le sumó la inexistencia de juventud.
 
Luego de una introducción muy superficial de Kreymes, sobre el significado de la revolución rusa, que evitó las precisiones políticas, el congreso comenzó realmente con el discurso de Fanny Edelman. Esta vieja militante del PC reivindicó de conjunto, en homenaje a los “internacionalistas del partido y la juventud”, la política del PC de todas las épocas. Pasaron a ser internacionalistas, en boca de Fanny Edelman, los que apoyaron la “Unión Democrática”, y fue emocionadísimo el recuerdo que brindó a Codovilla, y a los responsables de la política del PC en las dictaduras militares. En las primeras filas, emocionados hasta las lágrimas, se aplaudían a sí mismos a través del discurso, los mismos que plantearon “gabinete cívico militar” durante la dictadura más sangrienta de la historia argentina.
 
Se puede decir que el discurso de Edelman fue estratégico, pues dio su apoyo total e incondicional, sin visos de autocrítica alguna, a toda la política internacional del stalinismo. Así reivindicó la política del stalinismo en España, Brasil, América del Sur y Centroamérica, ante el festejo de una concurrencia que había sido activa participante de la política nacional e internacional de aquellos tiempos.
 
Luego que Fanny Edelman reivindicó abiertamente toda la ‘vieja’ política staliniana, los representantes de los PC vietnamita y cubano se encargaron de reivindicar la ‘nueva’ política. El vietnamita, en correcto español, señaló el apoyo, clásico, a los movimientos nacionalistas, sin hacer ninguna diferenciación de clases dentro de las naciones oprimidas. Claro que el dirigente vietnamita no sabía que, días más tarde el mismo partido que lo aclamó en el congreso apoyaría, no ya los movimientos nacionalistas, sino la represión a los mismos, porque el PC de Echegaray apoya la posición del PC de Israel que dice que “NO puede haber unidad nacional entre los que hacen la paz y los que trabajan para sabotear el proceso de paz” reclamando de hecho la represión de esos movimientos nacionalistas que dicen apoyar. Luego de esta consideración reivindicó abiertamente la penetración de capitales europeos y norteamericanos en Vietnam (“más de 50 países capitalistas tienen hoy fuertes inversiones en Vietnam”).
 
La intervención del representante del PC cubano fue una defensa integral de la política del castrismo. Reivindicó el régimen de partido único como el estadio ideal de una democracia política para las masas en la actual situación y defendió la estrategia económica de asociación con capitales extranjeros, aunque mucho más moderadamente de lo que lo hiciera el entusiasta vietnamita, reflejando, claro, los diferentes estadios en que se encuentra uno y otro en materia de negocios.
 
El informe de Echegaray
 
Echegaray, sin éxito, trató de resumir las 60 páginas que constituyen las “tesis* del comité saliente. Cuando llevaba una hora de exposición, la concurrencia se empezó a desgranar (suponemos que por el cansancio que debieron producir las muchas horas de reunión en personas muy mayores). Ante esto, se concentró en dos aspectos de las tesis: la cuestión sindical y la estrategia política.
En relación a la cuestión sindical, la principal resolución del congreso fue la formación del llamado Movimiento sindical y político de Liberación (MSP-L). El MSP-L pretende ser una construcción similar a la de la llamada Corriente Clasista Combativa del PCR. El nucleamiento está 'pensado’ para disputar espacios sindicales, convocatorias de gremios, ‘foros’ y otros eventos similares.
 
Pero esta nueva búsqueda de un sello sindical propio es una confesión de la quiebra de la anterior política sindical. El PC había caracterizado al CTA como la gran central obrera alternativa a la CGT y se lanzó entusiastamente a apoyarlo. Esta estrategia ‘sindical’ iba como anillo al dedo con la política de apoyo del PC al Frente Grande. Cuando el ‘Cavallo’ Alvarez expulsó al PC del Frente y fue adoptando, al igual que el CTA, un curso cada vez más derechista, los sindicalistas del PC siguieron enganchados en el CTA.
 
Tanto las ‘tesis´ como el informe al 19° congreso no analizan la bancarrota del CTA, ni la política nefasta de CTERA ante la liquidación de la educación pública, ni la política estéril de ATE frente a la destrucción de las empresas del Estado y el despido de miles de estatales. Tampoco el PC hace el balance de la elección trucha de la dirección del CTA ni de toda la política seguida a partir del paro del 2 de agosto del ‘94.
 
Por el contrario, tanto el informe como las ‘tesis’ siguen planteándose una política a la rastra del CTA. “Fortalecer el CTA”, fue la propuesta de Echegaray en su informe. Echegaray hace una abierta reivindicación de las alianzas del CTA con la burguesía, como si le hubieran dado algún resultado: “reivindicamos los esfuerzos realizados en torno de los congresos de la Cultura, el Trabajo y la Producción, que se han mostrado como un ámbito interesante (sic) para construir la unidad popular contra el ajuste y el modelo” (Informe).
 
El apoyo del PC a la ‘política’ de ‘alianzas' del CTA empalmó con los petepistas en el “foro de organizaciones que luchan contra el modelo de entrega”. En el informe al congreso, Echegaray reivindica abiertamente este ‘foro’ “Nuestra participación en el foro de las organizaciones que luchan contra el modelo de entrega tiene por objeto agrupar parte del espacio militante combativo, principalmente de izquierda, que se define por el clasismo y que... no participan del CTA” (Informe) (Propuesta, 11/11).
La ‘estrategia’ del Ptp está ligada al otro sector delaburocracia, el MTA.
 
Pero no se había secado aún la tinta del fervoroso apoyo al ‘foro’ cuando Santillán lo rompió para hacer un acuerdo con el CTA, el MTA y el Frepaso, dejando afuera a sus nuevos socios. Todas estas volteretas no frieron bien recibidas por parte de la militancia del PC. Negando todas las evidencias Echegaray dijo, sin embargo, que “En esta etapa de nuestro trabajo tiene que quedar claro una cosa: no se trata de que estamos poniendo huevos de una política ecléctica en cada canasta de las que se están armando por ahí” (Informe).
Conclusión: el MSP-L es un intento espurio de salir, sin balance alguno, de la política de apoyo incondicional a la burocracia del CTA, y de las alianzas sin principios con el Ptp. El MSP-L tira la pelota para adelante sin abordar la conclusión de fondo, que es que la llamada política de alianzas con la burocracia sindical y con la burguesía han dejado al PC sin cuadros sindicales. El PC ha abandonado el movimiento obrero industrial y los obreros han abandonado al PC; hoy es muy difícil encontrar compañeros del PC en los cuerpos de delegados o en alguna comisión interna. Esto hace estéril la creación de un sello sindical, por lo que una de las principales resoluciones de las 'tesis’ y del Informe está condenada antes de nacer.
 
La cuestión política
 
La estrategia política no le va a la zaga a la sindical en lo que a desorientación se refiere. Al igual que con el MSP-L, las 'tesis’ y el Informe hacen el eje en una consigna que resumiría la estrategia política del PC: “La asamblea nacional de la resistencia”, entendida como un agrupamiento de todos los movimientos que se resisten al ‘ajuste’ y se transformaría en la nueva alternativa política del país.
 
Teóricamente, la consigna de “asamblea nacional de la resistencia” incluye dos conceptos: el movimientismo, que diluye al partido, ya que “La unidad que planteamos se debe dar en todos los niveles de actuación de la militancia y debe asumir la forma movimientista para asegurar el protagonismo de las bases en la construcción del proyecto político popular revolucionario” (Informe). El segundo concepto de la consigna es la alianza con la burguesía. Para esto, los seguidores de Echegaray han establecido una tercera clase de programa, que supera mínimos y máximos de la segunda internacional y del stalinismo. Pero a este tercer programa él lo denomina, significativamente, 'común’. Con lo cual tendría un programa ‘estratégico’, que las ‘tesis’ aclaran que es para el “largo plazo”, y un programa “común”, con el cual realmente interviene.
 
El programa común parece salido de una cámara empresaria o de algún ‘lobby’ comercial, porque después del clásico apoyo a las Pymes y a los agricultores, reclama créditos y reestructuraciones fiscales, y en el punto clave de la Deuda Externa plantea la RENEGOCIACION SOBERANA DE LA DEUDA EXTERNA EN FORMA INDEPENDIENTE DEL FMI.
 
Esta fórmula es más tramposa de lo que parece y hasta le cabría el calificativo de deshonesta. Echegaray recurre a estas expresiones forzadas de “renegociación soberana” (como si un país sometido pudiera negociar realmente) o la “independencia del FMI” (pero no, claro, de los bancos acreedores), para adaptarse a la realidad de que su ‘maitre á penser’, Fidel Castro, se encuentra renegociando los 10.000 millones de dólares de deuda que, irresponsablemente, contrajera con la banca internacional entre 1980y 1985. Sólo por el momento Cuba no negocia con el FMI, debido a que no tiene deudas con el Fondo, pero en las negociaciones con la banca ya ha presentado las cuentas nacionales de Cuba, de acuerdo a la metodología del FMI. El PC ha dejado el no pago e incluso a la moratoria de lado, pero si admite renegociar con los acreedores tendrá que hacerlo también con el FMI, al cual Argentina le debe varias decenas de miles de millones de dólares. El PC ya no plantea la ruptura con el FMI, se ha 'aggiornado’, pero precisamente por esto ha inviabilizado cualquier independencia, no sólo con el Fondo, sino simplemente nacional. Como se ve, el stalinismo 'demodé’ esgrime el tema nacional como demagogia o para justificar su subordinación a la burguesía, pero en realidad ha abandonado hasta la mera fórmula de las reivindicaciones nacionales. La “Asamblea Nacional de la resistencia” queda convertida, de este modo, en algo que no tiene 'cáscara’, es decir, representatividad, ni fondo, es decir, un programa nacional.
 
La plata de los “créditos para la industria” que reclama Echegaray, no podrá venir de los bancos acreedores, sino simplemente del bolsillo de los consumidores argentinos, como lo plantea un Cavallo cualquiera.
 
De todos modos, no hay que dejar pasar por alto que esta ‘innovación’ de los tres programas políticos (el Ptp, por su lado, también plantea “tres clases de frente”, por lo tanto de programa) contrasta con la falta de referencia, en las 61 páginas de las 'tesis’, al apoyo al ‘arrepentido’ Solanas y al Frente Grande. Esto no es algo menor, pues ese apoyo le provocó una brutal sangría de militantes. Sus principales 'referentes’ se fueron al campo burgués, por ejemplo Barcesat, hasta hace poco un PC ‘clásico’, Mosquera, que por muchos años fue 'delfín’ de Echegaray, y Zárate, dirigente de la Coordinadora de jubilados. Los obreros se fueron a sus casas.
 
En toda la 'tesis’, el PC no se postula como dirección política, ni siquiera como una variante electoral. Tampoco postula un frente de izquierda. El movimientismo de las ‘tesis’ sólo prepara alianzas con la burguesía. Después de todo el palabrerío que acompañó regularmente a la llamada ‘acumulación de fuerzas la cuestión central para el PC es que la clase obrera debe participar diluida dentro de los llamados movimientos ‘sociales’.
 
Desbarranque
 
La parte final del informe de Eche garay fue un llamado desesperado a la ‘vuelta’ a un partido estructurado, sin reparar o sospechar de que todo su informe es un llamado al liquidacionismo. En el PC, dijo, “debemos recuperar atributos elementales de una organización política revolucionaria como son la disciplina, el respeto por todas las decisiones de la mayoría, instalando un verdadero centralismo democrático que impida la actual práctica (tan perniciosa) de que cada uno hace aquello con lo que está de acuerdo y si no está de acuerdo patea el tablero” (Informes- Propuesta, 11/11) (cursivas nuestro). Es la radiografía de una bancarrota.
 
Pisándole la cola a todos los planteos de su informe, Echegaray dice que “las exigencias de una política que se plantea aportar a la creación de poder popular ... no pueden materializarse desde centros sodaldemócratas, ni desde formas partidarias movimientistas o basadas en la influencia de referentes” (Informe) ¡Pero a esto lleva el informe! En el ‘viejo’ PC tampoco existía el centralismo militante, pero la ‘estructura’ quedaba asegurada por la frondosa burocracia.
 
No es casual que la política del PC haya provocado la huida en masa de la juventud “El golpe recibido por nuestro partido ante las sucesivas crisis, dijo Echegaray, se manifiesta principalmente en la desestructuración de la FEDE” (Informe).
 
Después de estas confesiones, no es extraño que el secretario general del partido haya sido el menos votado del comité ejecutivo.

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