La guerra imperialista viaja al espacio

Artemisa y la nueva carrera espacial

Artemisa I es un programa para enviar humanos a la Luna. El nombre hace referencia a la diosa Artemisa, que es la hermana de Apolo, el programa espacial que llevó a Neil Amstrong a la Luna en 1969.

Luego de un despliegue informativo que promocionó el lanzamiento de Artemisa I, se anunció una nueva postergación. La NASA informó nuevas fechas posibles hasta fin de año. La incertidumbre domina los sucesivos aplazamientos y el mismo inicio del programa. 

El lanzamiento que se ha postergado no es tripulado y ha sido planeado para que lleve la cápsula Orión para que orbite la Luna y regrese luego de 42 días de viaje. El programa incluye que Artemisa II lleve humanos a la Luna luego de 2024 y Artemisa III llevaría una tripulación cerca del polo sur lunar, misión prevista para 2025. 

Este programa ya sufre años de retraso con respecto a su diagramación original. El Congreso que votó los presupuestos para el desarrollo del cohete preveía que fuera lanzado en 20161https://www.npr.org/2022/09/03/1120742884/nasa-artemis-1-launch-saturday-time-moon-mission-rocket-orion-sls

El programa Artemisa ha relanzado la “carrera espacial”, en esta nueva versión en la que ahora los competidores son Estados Unidos y China. 

La conquista del espacio y la guerra fría

El exitoso lanzamiento del Sputnik el 4 de octubre de 1957, primer satélite que orbita nuestro planeta, puso a la Unión Soviética en la delantera de la lucha por el control espacial. Quien prevaleciera tendría una gran ventaja militar sobre la Tierra. Estados Unidos como respuesta creó la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio) en 1958. 

La Unión Soviética tuvo una seguidilla de avances en la carrera espacial: primero con el antes mencionado Sputnik ; luego al llevar a un animal vivo al espacio (Laika) y en 1961 al poner a un hombre en el espacio (Yuri Gagarin, héroe de la Unión Soviética). Esta avanzada obligó a acelerar el programa de dominio del espacio que Estados Unidos había creado en 1954, el Comando de Sistemas Espaciales (WDD)2https://www.ssc.spaceforce.mil como parte de un plan de desarrollo de armamento con cargas nucleares y misiles balísticos intercontinentales (ICBM)3https://nuke.fas.org/intro/missile/icbm.htm

La NASA inició el programa Apolo como respuesta a los avances espaciales de la URSS. Este fue presentado como un programa científico de investigación espacial pero fue parte de la Guerra Fría con la Unión Soviética que siguió a la Segunda Guerra Mundial. 

Luego en 1961 Estados Unidos creó la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO) que es una agencia de inteligencia espacial, que tendrá a cargo operar los satélites espías4https://web.archive.org/web/20161024005207/http://nro.gov/about/index.html

La “investigación espacial” fue la cobertura de la militarización del espacio. Puso en órbita satélites espías y proveyó la tecnología para la creación de los cohetes intercontinentales con carga nuclear. La Unión Soviética compitió en ese terreno con un desarrollo de misiles nucleares aplicando la misma tecnología que luego se usaría en la “carrera espacial”. Las misiones “pacíficas” como tales, lograr orbitar satélites o poner un hombre en la Luna, eran la comprobación ante la opinión pública de los desarrollos técnicos de cada “potencia” en la militarización del espacio. 

La capacidad de destrucción total del oponente fue denominada “Destrucción mutuamente asegurada”5https://www.livescience.com/mutual-assured-destruction y es definida como el concepto de que dos superpotencias son capaces de aniquilarse entre sí con armas nucleares, independientemente de quien ataque primero6https://www.bbc.com/news/magazine-17026538

La Guerra Fría  y la carrera armamentista expresadas en la carrera espacial fueron el modelo de control de las masas a nivel global. 

Las dos superpotencias dominaban la escena mundial contra la revolución. La tarea colaboracionista entre la burocracia estalinista y el imperialismo se distribuyó en el planeta para bloquear y aplastar la revolución mundial. 

En el ámbito del Pacto de Varsovia y a un año de ser formado, la revolución en Hungría fue aplastada en 1956 con la entrada de tanques soviéticos y Estados Unidos no intervino; en 1968 ingresaron los tanques de cinco miembros del Pacto en Checoslovaquia para sofocar el levantamiento popular, nuevamente Estados Unidos no intervino. Sí participó con miles de tropas y bombardeos masivos contra la Revolución Vietnamita ante la pasividad de la “potencia nuclear” de la Unión Soviética. La Guerra Fría operó como una división de tareas para evitar la revolución mundial en cada zona de influencia. 

La carrera espacial es parte del armamentismo en el espacio

La Guerra Fría entre el bloque de Europa del Este -conocido como Pacto de Varsovia dirigido por la Unión Soviética- y Estados Unidos fue una competencia de militarización, con desarrollo de misiles balísticos con cargas nucleares. Una carrera armamentista que nunca se detuvo. El Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, firmado en 1968, limitó el ingreso a cinco Estados que ya contaban con armamento nuclear e impidió el ingreso de nuevos “socios”. Lo firmaron los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Unión Soviética (ahora Rusia) y República Popular China. 

La carrera espacial fue parte de la Guerra Fría. El dominio del espacio estaba y está al servicio de dominar militarmente la Tierra, con misiles intercontinentales y satélites espías. La carrera armamentista tuvo un papel en agotar la capacidad económica de la Unión Soviética. El presidente Ronald Reagan asimiló el desarrollo del Sistema de Defensa Estratégica (SDI) a la “guerra de las galaxias”. Con la disolución de la Unión Soviética en 1991, la carrera espacial se desactivó, hasta la reanudación ahora con el programa Artemisa.

En la nueva carrera espacial se suma China

El relanzamiento de planes para llegar a la Luna y luego a Marte que inaugura el programa Artemisa nos da los indicios de una nueva carrera espacial que ha estado íntimamente ligada a un desarrollo armamentista de los contendientes.

Desde 2003 China ingresó en el desarrollo de capacidad espacial. Es la tercera nación en lanzar a un astronauta a la órbita terrestre en un cohete (Shenzhou 5), diseñado y fabricado en ese país7https://www.space.com/1616-making-history-china-human-spaceflight.html. Este logro fue sucedido por rápidos avances: en 2007 pusieron un satélite que orbita la Luna y regresó a la Tierra; en 2008 los tripulantes del Shenzhou 7 orbitaron la Tierra y realizaron un “paseo espacial”8https://web.archive.org/web/20081001021826/http://news.xinhuanet.com/english/2008-09/28/content_10128407.htm. En 2019 un satélite chino fue el primero en lograr alunizar en la cara oculta de la Luna. En 2021 lanzaron un satélite a Marte, alcanzó la superficie marciana y estableció comunicación con la Tierra, siendo el tercer país en lograrlo luego de la Unión Soviética y Estados Unidos. 

Este avance de China provocó una reacción del Congreso de Estados Unidos que en 2011 aprobó una ley (Wolf Amendment) que “prohíbe compartir información científica con China”9https://www.forbes.com/sites/williampentland/2011/05/07/congress-bans-scientific-collaboration-with-china-cites-high-espionage-risks/?sh=59b59dc64562

China fue excluida por Estados Unidos de la Estación Espacial Internacional (ISS) que comparte con Rusia, Japón, Europa y Canadá. Es lo que la llevó a proyectar y construir una estación espacial propia, la Tiangong (Palacio Celestial), que será finalizada en dos años (la construcción de la ISS insumió diez) y estaría en funcionamiento a fines de 202210https://www.bbc.com/news/world-asia-china-61511546.

La visita de Pelosi a Taiwán y el reconocimiento de su “autonomía” para desconocer los tratados firmados por Estados Unidos de “una sola China” (de unidad territorial) son parte de la escalada para llevar la guerra a Asia. La carrera espacial que pretende iniciar Artemisa es parte del desarrollo de una ofensiva armamentista contra Rusia y China. Como dice un columnista de Washington Post: “¿… Artemisa es una preocupación de seguridad nacional?” y se responde: “Enfrentar el desarrollo chino en la Tierra significa superarlo en el espacio”11https://www.washingtonpost.com/opinions/2022/08/29/nasa-moon-launch-national-security-problem/

El fin de la Guerra Fría y la militarización del espacio

La guerra en Ucrania ha producido profundos cambios por las sanciones de Europa y Estados Unidos a Rusia. Las crecientes tensiones con China se han trasladado a los programas espaciales. El proyecto ExoMars, de cooperación entre Europa y Rusia en la exploración de vida en Marte, fue suspendido. Sus más de 10 años de trabajo iban a plasmarse con el lanzamiento del cohete ruso este mes de septiembre pero fue aplazado indefinidamente12https://www.esa.int/Newsroom/Press_Releases/ExoMars_suspended

A la militarización del espacio , que nunca se detuvo, se sumó la actividad de empresas privadas que han lanzado miles de satélites al servicio del espionaje espacial. Los satélites usados para el clima sirven también para detectar tropas. Así lo reconoce un informe sobre la “Carrera Espacial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos”. Estos satélites comerciales (privados) dieron las primeras indicaciones de la acumulación de tanques y tropas rusas en la frontera de Ucrania y alertaron de la inminencia de su invasión13https://www.realcleardefense.com/2022/09/01/is_space_the_final_frontier_for_us_national_security_851187.html

Las comunicaciones de la empresa Starlink, que tiene en el espacio más de 2000 satélites llevados por cohetes de SpaceX para brindar internet , es el servicio de comunicaciones que contrató Estados Unidos para asistir al gobierno de Ucrania en la guerra con Rusia14https://www.wired.com/story/starlink-ukraine-internet/. Ambas empresas, Starlink y SpaceX, pertenecen a Elon Musk.

Los desarrollos científicos y la investigación espacial en la época del imperialismo están al servicio de las guerras. Los avances de la ciencia sirven a la destrucción de las fuerzas productivas de la humanidad, no a su progreso.

La lucha contra la guerra es la principal tarea para defender el planeta de la destrucción que impulsa el imperialismo.

7/9/22

Temas relacionados:

Artículos relacionados

La entronización de Xi Jinping representa una ruptura con el régimen vigente desde los tiempos en que se inició la apertura china y que disponía un máximo de dos mandatos de 5 años. El refuerzo de las tendencias bonapartistas apunta a consolidar un sistema de poder personal que permite al presidente actuar de árbitro frente a las crecientes tensiones internas y externas que atraviesa el país y que vienen sacudiendo a la elite dirigente china y sus estructuras de poder, empezando por el propio PCCH.

Deja un comentario