La lucha de las mujeres en la era Milei

Argentina es un país de referencia en el mundo por su tenaz y triunfante lucha por el aborto legal entre los años 2018 y 2020. También lo es por tener los niveles inflacionarios más altos del mundo, un tema que convoca a economistas de todo tipo a investigar el fenómeno. Finalmente el país  también está presente en los medios internacionales por el triunfo de un presidente que está dispuesto a concretar las peores barbaridades para responder al apetito económico del FMI, de financistas, especuladores inmobiliarios y empresarios monopólicos de diferentes rubros. 

En el marco de medidas económicas y de “reestructuración” del Estado que son eminentemente medidas de transferencia de recursos a patronales y al FMI, el presidente ultraderechista Javier Milei encabeza una cruzada contra las mujeres y diversidades como parte de su maquinaria política para cumplir con sus objetivos estratégicos en beneficio del capital financiero y de grandes monopolios. Esta orientación no es la de un marginal de la política. Sus principales aliados son el imperialismo norteamericano, el genocida Israel, la derecha española de Vox, el presidente fascista de Ucrania, Zelensky y grandes empresarios como Ellon Musk. Luego del ascenso del movimiento de mujeres que logró conquistas en Argentina y en el mundo y que emergió como un factor de la realidad política de diferentes países, la política derechista tomó la forma de un contrapunto con este movimiento que políticamente no se identificó con esas derechas. 

La derecha de los años 80 tuvo una prédica bastante similar en muchos aspectos, con referencias como la de Ronald Reagan, de quien fuera asesor el economista Milton Friedman, un liberal de referencia para Milei (en homenaje a él uno de sus perros lleva el nombre Milton) y Margaret Thatcher, la primera ministra de Inglaterra que llevó adelante la Guerra de Malvinas, a la cual Milei también dedicó palabras de admiración. En Argentina fue Menem quien recogió el guante de esta orientación hoy reivindicada por Javier Milei. Todo el peronismo/kirchnerismo que gobernó con posterioridad, fue menemista en los 90 y acompañó aquel proceso privatizador.  Menem tuvo su propio perfil mileista, instaló el día del no nato, inauguró el Consejo Nacional de las Mujeres con una orientación católica de derecha que se mantuvo con ese perfil hasta el gobierno de Cristina Kirchner, época en la que estalló el primer “Ni Una Menos”, prometió vuelos a la estratósfera, se paseaba con famosos que alimentaron fuerte su costado farandulero, voló una ciudad como Río Tercero para ocultar el tráfico de armas y se llamó a silencio ante el asesinato de su hijo. Y, por supuesto, llevó adelante una política de privatizaciones de empresas estatales, incluyendo el ingreso de la “jubilación privada”, con su caudal de despidos y miseria que determinó la creación del movimiento piquetero de desocupados, protagonista de las luchas de los siguientes 25 años.

Este espacio tuvo otras expresiones en América Latina, como la de Fujimori, que dejó huellas importantes en el cambio de régimen político y social del Perú y que hoy es tomado como referencia por quienes gobiernan la Argentina. La reacción peruana también tuvo graves consecuencias para el movimiento de mujeres: ese país se convirtió en la cuna del “con mis hijos no”, una campaña internacional apalancada fuertemente desde sectores evangélicos y católicos, contra “la ideología de género” y las instrucciones escolares tendientes a desarmar mitos y a proveer información en el terreno de las relaciones humanas sexuales y de género y que ha permitido en muchos casos, liberar a niños del yugo del abuso intrafamiliar. 

La “batalla cultural” contra “la ideología de género”

Aunque Javier Milei trabaja una agenda rabiosamente capitalista en nombre del “liberalismo”, “libertarianismo”, “anarcocapitalismo” y otros rótulos, algunos robados a corrientes que representan su opuesto, no se ha privado de plantear y repetir que está en contra del aborto legal, la perspectiva de género y de la igualdad salarial entre hombres y mujeres. A esto le suma su negacionismo sobre el cambio climático y su intento de impugnar el rumbo que tomó la lucha por los derechos humanos en nuestro país, que colocó al Estado genocida en el centro de la denuncia de quienes fueran las víctimas de ese aparato criminal. En el terreno de las libertades, promueve el gatillo fácil y todo tipo de arbitrariedades de las fuerzas represivas del Estado. 

La “batalla cultural” (concepto robado al marxista italiano Antonio Gramsci) que Milei pretende encabezar, tiene todos los condimentos del predicamento de una clase social poderosa que busca enfrentar a los sectores populares detrás de teorías inventadas, principios que no son tales y un modelo social que permite un mayor dominio y control social de la población.  La épica de la “batalla” no cuenta cuando quien encarna esas posiciones reaccionarias y busca extenderlas a toda la sociedad, es quien detenta el poder económico y el del aparato del Estado. La batalla contra la “ideología de género”, busca desatender una demanda concreta de discriminación, muerte y tutelaje que el régimen capitalista le destina a las mayorías de las mujeres porque esta es una de las formas del control social. En nombre de la libertad y con fuertes frases contra el Estado, Milei usa a fondo el aparato del Estado que dice detestar para amordazar posiciones, digitar los precios de los salarios, atacar a individuos, impedir movilizaciones y muchas otras iniciativas en las que refuerza el poder del Estado frente a los individuos. El relato de Milei es puro verso que busca mantener en su campo a quienes ven la realidad muchas veces inventada a través de redes sociales. El Estado es una herramienta de la clase social que lo domina, la clase capitalista y siempre lo ha sido. Milei intenta profundizar esta función. 

Milei niega la brecha salarial. Esta se deduce de una descripción objetiva de la realidad, las mujeres económicamente activas, tomadas globalmente, ganan un 25% menos que los hombres según el INDEC. Entre los deciles poblacionales más empobrecidos la brecha asciende por encima del 40%.  En sus intervenciones públicas, Milei ha tergiversado los datos con aires de académico indignado para sostener su tergiversación de la realidad. A modo de respuesta en varias oportunidades, incluido el debate presidencial,  afirmó que si la mujer ganara menos que el hombre los empresarios contratarían a más mujeres. En todos los casos se rió satisfecho con su afirmación y casi nunca su interlocutor lo ubicó en la realidad. 

La distinción de los roles sociales atribuidos a las mujeres de la clase trabajadora que llevan a constituir la brecha salarial, está bastante a la vista y no es de tan difícil comprensión. El acceso al trabajo para las mujeres que tienen a su cargo el 75% de la tareas de cuidados domésticos y sobre las que recae la reproducción de la fuerza de trabajo, es más errático, está sometido a esas tareas y tiene consecuencias directas ya sea porque el capital se aprovecha de estas vulnerabilidad o porque discrimina a las reproductoras al interior de las empresas. Las grandes fábricas, en las que prima el trabajo registrado y que escasean fuerte en nuestro país, están repletas mayoritariamente de hombres. Las mujeres son menos productivas de acuerdo a la concepción del capital, faltan más por tener a su cargo los cuidados familiares, se ausentan más tiempo si deciden maternar y tienen menos tiempo para dedicarle a la formación que ciertas tareas requieren. Esto hace que incluso aquellas que logran ingresar a ámbitos con derechos laborales, mejores remuneraciones y salarios en blanco no puedan acceder a las tareas mejor remuneradas. Por otra parte, el mercado laboral feminizado es precario y el que no lo es, tiene como característica salarios menores (docencia). El peso de estos trabajos peor remunerados recae mayormente sobre las mujeres. La brecha está constituida por estos factores y no porque un patrón vaya a pagarle menos por la misma tarea a las mujeres (aunque incluso esto pasa en algunos casos de total arbitrariedad patronal).

El caso de las trabajadoras de casas particulares ilustra esta realidad de forma brutal. El 95% son mujeres y representan el 17% de la población femenina económicamente activa que tiene salarios que están hoy significativamente por debajo de la línea de indigencia. El contexto social las obliga a aceptar ingresos por $1500 la hora. En la última asamblea de trabajadoras de casas particulares del gremio SiTraCP, (Sindicato de Trabajadoras de Casas Particulares) que conformamos junto a compañeras militantes de la organización social y piquetera Polo Obrero, una trabajadora contaba su caso: debía viajar desde la zona sur de Caba hasta Pilar, en la zona norte de PBA. Sus viáticos se incrementaron en la medida del tarifazo del 300% impuesto por Milei y su empleadora, accionista de un pool de empresas internacionales con radicación en argentina, no está dispuesta ni a pagarle un sueldo digno ni a registrarla. Esta realidad que se arrastra desde siempre es la que quiere negar Milei.

Esa regulación del Estado si la vemos

En el año 2013 se aprobó la Ley de Régimen Laboral para trabajadoras de Casas Particulares. Dicho régimen ha sido regulado desde entonces por un organismo (Consejo Nacional de Trabajo en Casas Particulares) con mayoría de representación del Estado que se encargó de establecer un techo salarial que mantuvo estos ingresos durante todos estos años, en la línea de indigencia. El funcionario a cargo de dicha Comisión bajo el peronismo, Roberto Picozzi, sigue en funciones con esta gestión y hoy opera como garante de la miseria salarial del Plan Milei como antes lo hacía con el gobierno peronista. Las funcionarias del ministerio de las Mujeres y Diversidades creado en 2019 y ahora disuelto por Milei, hablaron muchas verces sobre las “tareas de cuidados” pero jamás de las Trabajadoras de Casas Particulares, las mujeres que no tienen garantizados los cuidados de su propio núcleo familiar y deben vender su fuerza de trabajo a niveles de esclavitud para atender las tareas de cuidados de otros sectores sociales. 

La defensa propagandística del Programa “Registradas” por parte del feminismo peronista que integró el gobierno de Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa, (programa de subsidio patronal que se suponía impulsaría el incremento de la registración),  dejó en evidencia el desinterés por resolver la vulnerabilidad de estas mujeres frente a sus empleadores/as. En 2023 se alcanzó el número más bajo de trabajadoras registradas desde 2019 (28566 registradas menos) frente a un crecimiento de 140 mil trabajadoras sin registrar. Desde las políticas gubernamentales de quienes decían defender a las mujeres, sólo se tomaron medidas que empeoraron su situación, como el empobrecimiento que produjo el pago al FMI. Analizar estos casos nos permite entender más de cerca por qué ocurrió el advenimiento de un Milei al poder. Mantener en la indigencia el salario de las TCPs es una medida de regulación del Estado para que el salario general se mantenga bajo. Lo hizo Cristina Kirchner, lo hizo Mauricio Macri, también Alberto Fernández y hoy lo hace Javier Milei, todos usan el Estado para controlar un precio fundamental, el de los salarios a través de un precio de referencia, el de las TCPs que incide en todos los demás precios. Esto vale para recordarles a los que plantean que Milei no interviene en los precios de la economía, que si lo hace, y lo hace para, por ejemplo, afectar la vida de las trabajadoras más vulnerables. 

Con su mentira sobre la inexistencia de la brecha salarial Milei busca cumplir un objetivo político central: penetrar entre las masas con la idea de que las mujeres que luchan mienten para victimizarse y así consigue educar a más sectores bajo principios misóginos y fomentando el choque entre sectores sociales que debieran unirse contra sus políticas hambreadoras.   

Más ataques a las más pobres

Entre los hogares monomarentales de nuestro país, los dirigidos por mujeres tienen a más de 1.7 millones de niños entre los cuales el 70% era pobre hace un año atrás y hoy lo es aún más. Los hogares a cargo de mujeres son más pobres. Aunque la realidad muestra esto, el gobierno acaba de dar de baja sin avisar el cobro de planes por parte de mujeres que cobran alimentos mediante embargos judiciales, una atrocidad conceptual y material. Más chicos están cayendo aún más en la indigencia como fruto de la decisión de sacarles a sus madres un plan social de 70 mil pesos. Con estas medidas Milei busca ser el referente de una población educada en lo más rancio de la reacción contra las luchas de las mujeres, punto de vista que está muy presente entre sectores educados en el catolicismo, un lobista central de estas posiciones dentro del ámbito de la justicia. Todas estas medidas cumplen centralmente una función política. Con los anuncios de los planes sociales que están de baja, lo más importantes es inocular en la población la idea de que los que se roban la plata del Estado son los pobres y no, por ejemplo, las exenciones impositivas de las que gozan los empresarios y que representan el 3% del PBI. 

El caso de los ataques a la población jubilada, también tiene como centro de su acción la acción política de culpabilizar a las mujeres de haber trabajado toda una vida sin aportes. El financiamiento del régimen de moratoria que permitió que alrededor de 5 millones de mujeres accediera a una jubilación mínima e inferior a ella mientras paga su deuda de aportes, está compuesto por dos elementos centrales: el pago de las propias mujeres de los aportes no realizados y la redistribución de los ingresos jubilatorios sobre la base de los aportes de los activos y un complemento de recaudación fiscal que proviene mayormente de lo recaudado por IVA, un impuesto regresivo que pagan mayoritariamente la población trabajadora. En oportunidad de llevarse adelante por parte del gobierno de Cristina Kirchner señalamos que debían haber impulsado la reposición de aportes patronales o un impuesto específico a los sectores que no pagaron aportes patronales y no a sus víctimas, las trabajadoras precarizadas. El ataque de Miei a la moratoria, directamente intenta negar el derecho de una trabajadora o trabajador a que el Estado reconozca su responsabilidad sobre el trabajo no registrado y, definitivamente, en el campo de las trabajadoras de casas particulares esta responsabilidad salta a la vista. El Estado nuevamente está tratando de quedarse con los fondos del ANSES, una caja que no le pertenece, la propiedad privada de los trabajadores, el salario diferido de los que aportaron toda su vida, para darle negociados a los bancos y mostrar un equilibrio fiscal sobre la base del robo a los jubilados y jubiladas y el hambre del pueblo. No defienden la propiedad privada, solo a la de las corporaciones. 

No son cuestiones contradictorias las que representan los apetitos materiales de defensa de los grandes intereses capitalistas y las que construyen el mundo simbólico y las relaciones sociales. Se trata de políticas complementarias. La decisión de llevar a un plano superior el beneficio capitalista de una minoría social exige de parte de sus ejecutores implementar políticas que dividan, contrapongan, enemisten a la clase social afectada por semejante transferencia de recursos de la clase trabajadora hacia un puñado de capitalistas. 

Por su parte, el peronismo que ejecutó una política rabiosamente capitalista también, lo hizo en nombre de la defensa de derechos para las mujeres y diversidades a las que finalmente condenó al hambre y a las que no asistió en sus tareas de cuidados y esa defraudación terminó abriendo paso a un descontento social que decantó en el mileismo. 

Dijimos “Ni Una Menos”

En el terreno de la aplicación de políticas para enfrentar los femicidios, reclamo que fue el gran detonante del Ni Una Menos bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y que dejó en evidencia la ausencia de políticas de su gobierno, ésta defraudación se vio con claridad. Como ningún otro gobierno lo había hecho antes, el de Alberto Fernández y Elizabeth Gomez Alcorta se alejó de las víctimas de estos dolorosos casos, particularmente frente a aquellos que demandaban la denuncia de elementos del Estado como policías o funcionarios. El “gobierno de las mujeres” dio la espalda a la sobrina de Alperovich que hoy se encuentra atravesando finalmente el juicio contra su tío abusador. También lo hizo con la familia de Florencia Morales que fue asesinada por la policía de San Luis en plena pandemia y a la cual quien fuera luego la Ministra de las Mujeres y Diversidades y antes ministra del área en la provincia de San Luis,  Ayelen Mazzina, siempre dio la espalda. Este feminismo estatizado y selectivo, abrió las puertas a intensas campañas en las redes que trataban de mostrar que lo de ellas era un curro y no un grupo que peleaba consecuentemente por las mujeres, y aunque los que armaban las campañas actúan de igual manera, lograron su cometido. Las políticas prometidas para evitar femicidios, que consistían en la formación en la educación formal, en la reforma feminista de la justicia y en otras promesas de ese tipo, nunca se materializaron y es lo que explica que desde entonces se hayan mantenido los casos de femicidios en nuestro país. Impartir la Ley Micaela mientras se seguía designando a jueces y fiscales estructuralmente inscritos en los principios de la iglesia católica o en un conservadurismo más general que da la espalda a estas problemáticas, es por lo menos una burla a una lucha tan sentida.  En el camino de estas políticas quedaron centenares de mujeres honestas y efectivamente preocupadas y abocadas a solucionarle los problemas a otras que también vieron frustradas sus esperanzas de que desde el poder del Estado se pudiera cambiar las cosas. El #hay2019 generó esa expectativa que se vio frustrada rápidamente. 

Sobre esta defraudación caló hondo el discurso derechista y sobre ella hoy tenemos que enfrentar el envalentonamiento de una fracción social que desprecia a las mujeres  y que en definitiva cultiva socialmente la violencia y el odio que traen consecuencias muy nocivas. 

Desde el Plenario de Trabajadoras intentamos hace años instalar el debate al respecto de no luchar por organismos estatales que dependan de gobiernos, sino en poner en pie un organismo autónomo, que sea electo por las mujeres y que establezca políticas concretas y sin seguir el libreto de ningún gobierno ajustador. La pelea por poner en pie un Consejo Autónomo de Mujeres y Diversidades es más actual que nunca. 

“Asesinas de pañuelos verdes” 

No existe por parte de Milei ninguna convicción doctrinaria ni razonamiento que lo lleve a oponerse a que las mujeres puedan decidir abortar si lo necesitan o lo desean. Tampoco está en sus planes eliminar las causas que fuerzan a mujeres a abortar, por el contrario sus políticas tienden a incrementarlas: son causa de abortos los trabajos forzados, los trabajos precarizados, ya que las mujeres o deben ocultar sus embarazos o en muchos casos, los pierden como fruto de sus condiciones de trabajo. Nada de esto es del interés de Milei ni del amplio campo de los opositores a este derecho. Sus posicionamientos se han conformado sobre la base del oportunismo. Frente a la ola verde había que construir un principio de división social desarrollando a fondo la histórica posición de partidos tradicionales, iglesias y otras instituciones de poder contrarias al aborto legal.

Que Milei no es un defensor de la vida queda más que claro. Las medidas económicas implementadas por él incrementaron la pobreza en 13 puntos en apenas dos meses, acumulamos 7 millones de indigentes, de los cuales más de 4 millones son mujeres, recortó especialmente los medicamentos para enfermos de cáncer, recortó prestaciones y echó a trabajadores con discapacidades y la lista de acciones deshumanizantes sigue. 

En el terreno de los seres vivos que dice querer como si fueran sus propios “hijos”, los perros,  tampoco hay muestras de acompañar el pretendido principio de respeto a la vida desde la concepción. Las técnicas de clonación que el sujeto pagó (u$s 50 mil)  para conseguir copias de su perro Conan,  producen el descarte de decenas de embriones hasta conseguir su objetivo, sin que al interlocutor de perros muertos se le mueva un solo pelo ante semejante acto de “destrucción masiva de vida”. La técnica requiere también de vientres subrogantes, perras hembras que están sometidas al encierro y aleatoriamente a gestaciones impuestas para cumplir el capricho de preservar a una mascota. 

Tampoco su posición provendría de su pertenencia al liberalismo, ya que aún los más alocados autores a los que Milei rinde pleitesía, aquellos que plantean la posibilidad de la compra y venta de niños, el comercio de órganos y otras iniciativas de corte rabiosamente capitalista, defienden la práctica del aborto. 

Murray Rothbard, uno de los economistas de referencia del presidente, escribió que «ningún ser tiene derecho, sin consentimiento, a vivir como parásito del cuerpo de otra persona» y que por tanto la mujer tiene derecho a expulsar al feto de su cuerpo en cualquier momento.

La filósofa Ayn Rand, una referencia del liberalismo, argumentó que la noción de que el feto tiene derecho a la vida es «un sinsentido perverso» y declaró «un embrión no tiene derechos… un niño no puede adquirir ningún derecho hasta que ha nacido». También escribió: «El aborto es un derecho moral que debería dejarse exclusivamente a discreción de la mujer involucrada; moralmente, no se debe considerar nada más que su deseo».

Milton Friedman apoyaba el aborto legal y no creía en la existencia de Dios, aunque su seguidor en materia económica decidió tomar otro rumbo al respecto. 

En la intervención que el presidente Milei llevara adelante en el colegio católico Cardenal Copello dos días antes del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, realizó un discurso “antizurdos” frente a los jóvenes atribuyendo, una vez más, una ideología izquierdista a fracciones políticas que no lo son y habló de “los asesinos de pañuelos verdes” frente a decenas de jóvenes, afirmando que podía explicar su posición contraria a la legalización del aborto desde varias perspectivas, “matemática, filosófica y liberal (SIC)” dijo. La imposición de la ideología ultraderechista que defiende parte del uso de su lugar como presidente (jefe del Estado) para adoctrinar a jóvenes bajo tesis falsas y acusaciones antojadizas. 

La aprobación del aborto legal en 2020, junto al acceso al conocimiento que se difundió con la lucha, removiendo mitos e informaciones falsas y el acceso a métodos anticonceptivos, han hecho disminuir drásticamente lo que era la principal causa de muerte de mujeres embarazadas (conocida como muerte materna). La muerte y los asesinatos son patrimonio de aquellos que buscan hacer desaparecer este instrumento de acceso a la salud que se ha demostrado efectivo para evitarlos. En la etapa previa a su aprobación se calculaba que casi el 30% de las muertes maternas eran por abortos mal practicados en la clandestinidad. El presidente agita que el aborto es un “homicidio agravado por el vínculo” con pretensiones de originalidad. En este punto coincide con la vieja casta gobernante que se encargó desde siempre de colocar en el aparato judicial a muchos fiscales y jueces que han condenado por “homicidio agravado”, artículo 80 del código penal, a miles de mujeres en el país a través de los años. Es también la vieja casta política y sus socios clericales, la que colocó a estos  elementos en los hospitales públicos que antes de la aprobación del aborto legal y en menor medida aun hoy, se dedican a perseguir a mujeres pobres para buscar aleccionarlas de que no se practiquen abortos. Esta acción llegó a concretarse secuestrando a niñas dentro de hospitales o fuera de ellos, denunciándolas frente al poder judicial o directamente persiguiéndolas en sus entornos familiares. En el caso de la niña Lucia en Tucumán, la actual Intendenta de San Miguel de Tucumán de Unión por la Patria, Rossana Chahla, bajo la gobernación de Juan Manzur, extorsionaba económicamente a familias pobres para desanimarlas a que hijas menores violadas se practicaran abortos. Aunque estas prácticas fueron moneda corriente en clínicas privadas lo cierto es que estos sectores reaccionarios apalancados por el aparato del Estado, nunca se metieron con las mujeres de clases sociales altas. Milei atrasa, no representa ninguna orientación original y finalmente fomenta prácticas que termina repercutiendo en el incremento del gasto público que tanto dice querer disminuir, porque es ese sistema de salud el que recibía a las niñas, adolescentes y mujeres con complicaciones por abortos clandestinos, que traen aparejados tratamientos largos y costosísimos cuando lograban sobrevivir. El gasto del Estado es mayor con aborto clandestino que con aborto legal. 

El incremento del beneficio capitalista requiere de un verdadero plan de guerra contra los trabajadores. Durante el año 2023, cuando la política económica de Massa produjo el ingreso de 2 millones de personas a la pobreza, sumando 22 millones de pobres en el país, la política gubernamental permitió a los bancos obtener los mejores rendimientos de los últimos 13 años, apalancados en los beneficios de los bonos en pesos indexados. La política criminal de Milei estuvo precedida por un enorme beneficio que el gobierno peronista le habilitó a lo más rancio de las patronales. Ahora Milei, el tirano “anarco capitalista”, va por mucho más. 

El presidente Milei asegura hablar con su perro muerto. Su basamento doctrinario religioso, compuesto incluso por la adhesión a doctrinas contrapuestas, le permite tomarse licencias espirituales. El hombre no oculta su desinterés por los enfermos oncológicos que no están recibiendo medicamentos, ni tampoco la expulsión de trabajadores con discapacidades del organismo que debía atender esa problemática y menos para con las personas con Síndrome de Down, de quienes no ha tenido problema en burlarse, tampoco por aquellos que se inscriben entre el 15% de indigentes que no pueden comer y menos por las violencias específicas que sufren las mujeres, claro. Una característica que comparte con gran parte de los políticos capitalistas. Sin embargo, como en todo, Milei exacerba lo peor del capital y se muestra dispuesto a llevarlo al paroxismo. Mientras que Marx tomaba la cita de Terencio Africano para describir el principio político y filosófico que lo regía, afirmando que “Nada de lo humano me es ajeno”, Milei representa su opuesto: enaltece lo doctrinario que es lo opuesto al pensamiento crítico y libre y es profundamente insensible con los más vulnerables. A Milei, todo lo humano le es ajeno. 

Iglesia y Estado, asuntos no tan separados

Milei ha elegido manipular el mundo religioso para entrar a sectores populares por esa puerta. En su viaje inaugural como presidente lloró escandalosamente frente al Muro de los Lamentos acompañado por sionistas que se encuentran ejecutando un genocidio en Palestina y luego se desarmó ridículamente frente al Papa Francisco al que había calificado como “la representación del maligno en la tierra”. Mientras que quienes son sus aliados en el gobierno como el “padre del liberalismo” vernáculo Benegas Lynch pertenece a una línea interna de la iglesia católica opositora al sector de Bergoglio, su punto de encuentro con el sector bergoglista es sin lugar a dudas su militancia contra los derechos de las mujeres. Fueron los “curas villeros” afines a Francisco los que encabezaron esta pelea junto a sectores evangélicos reagrupados en ACIERA, que reagrupa a 15 mil templos en nuestro país y según ellos, administran 750 comedores populares en el país. Estos sectores fueron todos largamente financiados por el gobierno de Alberto Fernández. Las reuniones entre Aciera y el presidente comenzaron a darse antes de su triunfo definitivo en 2019. El peronismo, que sufrió un golpe de estado auspiciado desde la propia iglesia, se alimentó fuertemente de elementos católicos de diferentes expresiones.

Otra realidad que antecede al arribo de Milei al poder es el desfinanciamiento de la ESI, la sistemática subejecución de ese magro presupuesto, mientras financiaban a estos sectores que representan la reacción política para las mujeres y diversidades. Para Francisco, una persona trans o gay, puede recibir bendiciones pero no dejará de ser un pecador. Se trata del mismo estatus que le da a los pedófilos a los que protege fuertemente. No olvidar que es responsable de varios casos de encubrimientos de curas pederastas en nuestro país y en el mundo. El más escandaloso y conocido ha sido el de Grassi, quien aún hoy con condena firme de la Corte Suprema sigue detentando potestades sacerdotales. Uno de los casos más recientes de encubrimiento fue el del ex obispo de Orán Gustavo Zanchetta a quien a pesar de sus denuncias (hoy condenado) fue ascendido y cobijado dentro del propio Vaticano. 

El gobierno de Milei hoy ha elegido subsidiar exclusivamente a los sectores religiosos para que continúen con la tarea de administración de comedores populares. Como  ocurriera con otras experiencias políticas en América Latina, el empoderamiento económico de estos sectores a los que el peronismo designó con cargos de funcionarios y hasta les permitió manejar el aparato educativo y de salud de provincias enteras como ocurre en Chaco, los llevará a una confluencia política en breve también. Lula fue el gran impulsor del trabajo territorial de los sectores evangélicos en los 90 en Brasil, esos mismos sectores que luego le sirvieron de plataforma política y popular al ultraderechista Bolsonaro.  Todos han sido protectores de la fuerte influencia que tiene la iglesia católica en la Argentina, en algunos casos funcionando como un Estado dentro de un Estado como se puede ver en el sector educativo, manteniendo de su mano principios totalmente atrasados y reaccionarios. De la vereda de enfrente de cada lucha que dio la mujer en nuestro país, siempre se encontró a la Iglesia Católica, fuera cual fuera el ala política que la controlaba. Los principios reaccionarios que defiende Milei están fuertemente presentes en la prédica de gran parte del sector clerical de nuestro país. Como muestra está el obispo de Salta, Mario Cargnello, un propagandista de los principios más reaccionarios y un protector de un régimen que maltrata, empobrece y hasta violenta sexualmente a integrantes de pueblos originarios como si fueran material de descarte. Hoy Catamarca está conmocionada con los casos de curas abusadores, largamente protegidos por el poder político provincial. Fueron 5 los curas denunciados durante años. Hoy después de 10 años está ocurriendo el juicio contra uno de ellos, Rasgido. Antes había sido condenado Juan de Dios Gutierrez, no sin otros capítulos de encubrimientos varios por parte del clero y del Estado.  

La fuerte presencia de estos sectores en el Estado se materializa de varias maneras, en todos los casos obstaculizando el acceso a la atención a la justicia por parte de funcionarios, jueces y fiscales. En todo el país las secretarías o direcciones de Niñez están en manos de elementos clericales que se manejan en base a la doctrina reaccionaria de la iglesia. El caso más escandaloso de los últimos tiempos y que se llego a conocer fue el de la Secretaria de Niñez de Santa Fe y su involucramiento en la obstaculización de abortos para menores violadas. Los juzgados de familia están también fuertemente integrados por estos grupos y los juzgados penales también. Desde ellos se hostiga, persigue y desanima la acción de madres protectoras que denuncian a progenitores abusadores o violadores de sus hijos. Con la llegada de Milei al poder este sector se envalentonó y serán muchos más los padecimientos de las madres protectoras. Pero en todos los casos hablamos de un cuadro de agravamiento de una situación precedente que ya era también terriblemente grave. Entre el rechazo a la educación sexual científica y laica y la persecución en el plano del poder judicial, cada vez se facilita más la acción de los abusadores y se trabaja menos para hacerla retroceder. Bajo la era Milei esto promete empeorar fuertemente. La necesidad de organizarse y enfrentar este fenómeno se hace imperioso. El ministerio de Mujeres y Diversidades del gobierno anterior, prometió un cambio en la justicia que nunca ocurrió y el espacio político peronista siguió encumbrando como jueces a personajes fuertemente asociados a estas prácticas tan nocivas para las mujeres y lxs niñxs que necesitan protección. 

Trabajadoras registradas, barriadas, narcos y mujeres

El blanco más vulnerable de toda esta historia son las mujeres que deben parar la olla con trabajos súper precarios, que viven hacinadas y cuyos barrios están a merced del crecimiento narco. El proyecto Milei amenaza con profundizar la precariedad de estos sectores y la iniciativa de dolarización de la economía y lo que esta fracción política representa socialmente, sin lugar a dudas abre el escenario al crecimiento del narco, que hacen estragos en los países dolarizados ya que allí se evitan el paso de blanqueo de sus superganancias. Este cuadro de situación es uno de los que fomentan casos de inseguridad y seduce a una juventud sin futuro a tener ingresos que no consiguen de otra forma. 

Las mujeres de las barriadas ven en esta etapa el agravamiento de su cuadro de situación sin que desde los sectores sociales y sindicales que debieran organizar la lucha haya ningún tipo de respuesta. 

La acción de movimientos sociales antes incorporados al Estado que integran las centrales sindicales como la CGT y la CTA, ha sido inexistente hasta ahora. Algunos de sus dirigentes se aseguraron cargos en el gobierno de la provincia de Buenos Aires sin que esto signifique ningún tipo de solución a las grandes carencias de sus representados. 

La tregua de las direcciones sindicales, que no ponen en pie planes de lucha y paros que realmente se propongan tener continuidad hasta derrotar a Milei y todo lo que representa, afecta no solamente la vida de las y los trabajadores registrados, sino también la de aquellos que no cuentan con esas herramientas sindicales. 

En esta etapa desde la asunción del gobierno de Milei el lugar de la lucha callejera y de la rebelión a las medidas económicas y represivas, fue ocupado por la izquierda y por el movimiento piquetero combativo. La jornada de lucha del 20 de diciembre fue clave para desafiar esas políticas reaccionarias que abrieron paso al cacerolazo posterior y la puesta en pie de asambleas barriales que son la base de una lucha fundamental para derrotar al gobierno. Junto a la exigencia a la CGT para que ponga en pie un paro y plan de lucha genuinos, la conformación de asambleas barriales, auto convocatorias sindicales y estudiantiles son claves para derrotar el plan Milei. 

El ajuste que expropió el pañuelo verde

Según Ayelen Mazzina, la última funcionaria a cargo del Ministerio de Mujeres y Diversidades, la medida de cerrar el ministerio es eminentemente política e ilustra esta afirmación en un hecho que es a su vez una denuncia contra sí misma y su gobierno: el Ministerio de las Mujeres y Diversidades tenía un presupuesto totalmente inocuo. Desde la defensa de la perspectiva de género, la diatriba choca con la realidad: el gobierno destinó sus fondos a políticas totalmente nocivas para con las mujeres como al de pagar al FMI. 

“El gasto del Ministerio representa el 0,2% del presupuesto total y su planta el 0,54%. Es decir, por cada cien pesos que gasta el Estado, dos centavos son para el Ministerio”, decía la ex ministra en diciembre para el medio Feminacida. 

Bajo el gobierno de Mauricio Macri cuando el organismo del estado que se ocupaba de las políticas de género era el Instituto Nacional de Mujeres y Diversidades, a cargo de la militante radical Fabiana Tuñez, se comenzó a implementar el procedimiento de colocar en el presupuesto “etiquetas de género”. El Ministerio de economía a cargo de Martín Guzmán dio continuidad a esta política creando una dirección de género a cargo de la economista feminista Mercedes Dalessandro. Desde ese lugar se impulsó con pasión el acuerdo con el FMI que empobreció a millones de mujeres, que las volvió más vulnerables y sujetas a violencias específicas mientras se colocaban en el presupuesto etiquetas de género a políticas de dudosa eficacia en ese terreno. En mayo de 2020 impulsaron desde el gobierno el apoyo de feministas al acuerdo con el FMI en el que firmaron funcionarias, escritoras, artistas y otros sectores. Se trató de un sector social que dio la espalda a las mayorías populares para cumplir los designios del imperialismo, tratando de mentir a la gente con que no se hacía con el hambre del pueblo. El hambre llegó y finalmente fue castigado con el voto el incumplimiento de las promesas de atención a las mujeres y su uso para maquillar un ajuste feroz que tuvo a las mujeres como parte de las más afectadas por el ajuste. El impacto que estas políticas han tenido sobre la juventud está a la vista. 

El Plan Acompañar nunca pasó de ser un paliativo económico insuficiente y limitado en el tiempo, que llegó a 300 mil personas en tres años en un país en el que el gobierno se fue habiendo dejado a más de 3 millones de mujeres en la indigencia y millones más en la pobreza. En todos los barrios se conoce el limitadísimo cupo de este programa, que quedó enteramente en manos de intendentes y organizaciones oficialistas. Sirvió (?) para hacer creer a integrantes de otras clases sociales que se hacía algo por las mujeres más pobres (mientras se las empobrecía), pero las mayorías que estaban siendo empobrecidas supieron muy bien que esa política no atacaba la violencia de género y era extremadamente insuficiente. De estas estafas se alimentó el mileismo, que las atacó como mujeres de clases medias altas, que vivían de “brunch en brunch”  sin hacer nada efectivo. El objetivo de la crítica era negar la realidad de las mujeres y a su vez mostrar al Ministerio como un curro y lo lograron. Como la crítica partió de una percepción cierta sobre la falta de efectividad y de políticas concretas que llegaran a las mujeres, para superar a Milei necesitamos no repetir fórmulas fallidas. El Consejo Autónomo de Mujeres y Diversidades es una propuesta hecha por nuestra organización que debemos revisar a la luz de estas experiencias.  

Por su parte en el terreno de la vida de la población travesti trans las cosas se van a poner realmente más horribles aún si no salimos a combatir con fuerza al mileismo. El caso de Celina Esteban recientemente expulsada del Hospital Luis Bonaparte en nombre de que el DNU eliminó el cupo laboral trans, es una muestra. El hostigamiento hacia ella, que es jefa de residentes de enfermería del Santojanni, no empezó ahora ni mucho menos. En parte los incumplimientos frente al prometido cupo laboral han sido mayoritarios en el difícil mundo travesti – trans de nuestro país, integrado de forma absoluta y contundentemente mayoritaria por personas de la clase trabajadora. Los cupos se prometieron pero no se cumplieron, llegaron a un grupo reducido y mayormente asociado al peronismo. Esto también estuvo a la vista de todo un sector que procesó estas promesas incumplidas de maneras diversas. Los recortes en el área de salud para tratamientos hormonales formaron parte también de la rutina del ajuste anterior y finalmente también pagaremos el costo de que hayan entregado a la presión de iglesias y sectores reaccionarios la no aplicación amplia y efectiva de la educación sexual en las escuelas y universidades, que es una de las formas de cultivar una sociedad que no sea educada en el sometimiento, el odio a la diversidad y otros principios que esos sectores defienden. 

A este cuadro hay que agregarle los ataques generales a las condiciones de vida de la clase trabajadora, las promesas de reformas laborales que apoya todo el arco político desde Cristina Kirchner en su carta de 33 páginas, hasta el propio Milei. Esa es la burguesía que habla en boca de todos sus políticos. Frente a estos ataques que se unen a la liquidación de los ingresos mediante la inflación, el nuevo ataque a las jubilaciones y los recortes a la asistencia social los sectores populares no encuentran organizaciones de masas que salgan a contrarrestar un ataque histórico y por eso deberemos construir nuestra propia salida. Este es el claro caso de la tregua en que está sumida la dirección de la CGT y de la CTA. En este terreno son los derechos de las mujeres trabajadoras los primeros en declinar luego de la licuación salarial general. 

Las direcciones sindicales se negaron a parar el 8 de marzo, se resisten a poner en pie un plan de lucha y siguen estirando la situación como si no estuviera teniendo consecuencias concretas sobre la vida de las mujeres y del conjunto de la clase trabajadora el plan implementado hasta ahora. Esta casta sindical empresarial está atada a sus propios compromisos e intereses y dan la espalda al conjunto de los trabajadores. La pérdida de licencias especiales, la idea de la esencialidad educativa solo destinada a impedir los paros docentes, la no aplicación de las licencias por violencia de género, el cierre de jardines maternales y la no aplicación de las leyes que regulan la materia, como lo es la tardía reglamentación de la Ley de Contrato de Trabajo, todo este cuadro se pagará caro si no paramos la mano a los apetitos empresariales que se expresan desde el gobierno de Milei. 

En el terreno de la Cultura la organización de “Unidxs por la Cultura” representa un gran paso adelante de parte de los trabajadores y artistas, y también pone de relieve la inacción de las organizaciones gremiales del sector que no han atinado siquiera a llamar a un paro o a protestar de alguna manera. Aquí también no solo está en juego el financiamiento de la actividad sino el contenido de la misma ya que “la batalla cultural” del mileismo ataca en forma reaccionaria la creación artística y trata de imponer la “estética” de las corporaciones mercantilistas/financieras.

Los ataques a nuestro movimiento necesitamos encararlos no solo con lucha sino con la elaboración de una intervención que en ningún caso puede dejar trascender que volver al gobierno del 45% del peronismo unificado pueda ser nuestra solución. De esa forma solo estaremos ignorando qué condiciones se dieron en determinados sectores sociales para llegar a votar a un elemento lumpen, solitario y hasta desquiciado, que presenta sus ataques contra los sectores populares como un pasaporte a una futura felicidad que nunca llegará. 

El gobierno de Milei acusa al peronismo de promover vagos, corruptelas y más. Y lo encuadra en el rótulo genérico de las “izquierdas” y los “zurdos”. Y el peronismo dice que lo de ellos es “estado presente”. El relato se construye planteando que la izquierda es Cuba y Venezuela, responsable de dictaduras sangrientas y que desde Davos, pasando por los keynesianos hasta el Partido Obrero, serían todos zurdos, colectivistas y comunistas. Esta operación política no cae en el vacío. Antes, el chavismo y el kirchnerismo se habían apropiado en gran medida de la idea de que “a la izquierda de ellos estaba la pared” como alguna vez señaló Cristina Kirchner y esta apropiación de una identidad que en el pasado estaba asociada a corrientes anticapitalistas, socialistas y revolucionarias, que lograron con la ayuda de la capitulación política de sectores antes de izquierda, como el llamado PCR o el PC, o el PCCE, toda la izquierda que se sometió al peronismo y se incorporó con armas y bagajes al Estado capitalista disfrazado, que se volvieron fondomonetaristas con un poco de retórica y no mucho más.  

Desde la izquierda no pudimos canalizar el descontento social. Los encasillamientos intencionales de las fuerzas políticas actuantes desde el poder del Estado y esta debilidad la estamos pagando el conjunto de las y los trabajadores con más pobreza, precarización laboral y una sociedad lumpenizada presa de narcos en las barriadas más humildes y sin perspectivas generales para nuestra juventud. Llegamos hasta acá como consecuencia de políticas capitalistas que hicieron crecer el acaparamiento de riquezas por parte de una minoría social en casi 10 puntos en los últimos 15 años. Casi el 60% de la riqueza nacional la acapara una minoría social que no supera el 10% de los argentinos.  Esto representa una transferencia de recursos de los trabajadores hacia la burguesía de dimensiones impactantes. Mientras que en los últimos dos años, luego del extenso sufrimiento de la pandemia, la Argentina crecía económicamente, todo ese crecimiento iba a parar a las arcas de empresarios y financistas. Las superganancias de los bancos en 2023 son la muestra de que Milei es el producto de una ambiciosa política capitalista que antes que él tuvo sus representantes en los anteriores gobiernos que les dieron el poder a un puñado de empresarios y ellos lo están usando para digitar políticas que hundan más aún el salario de los trabajadores y los derechos de las mujeres y las diversidades. Una sociedad así no tolera un movimiento político liberador como lo es el movimiento de mujeres que abraza la causa de las mayorías de las mujeres y que no solo mira a un sector social minoritario como hacen aquellas que militan en el feminismo estatizado o las feministas liberales.  

Necesitamos imprimirle a este movimiento una impronta de independencia total de aquellos sectores políticos que nos llevaron hasta acá. Necesitamos abrir debates políticos para que se abra paso la perspectiva socialista entre las mujeres. Necesitamos abrir un debate sobre el rol material e histórico del Estado capitalista para no engañarnos con eslóganes vacíos sobre su presencia o ausencia. Necesitamos organizarnos sobre una perspectiva independiente en un Consejo Autónomo que no dependa de gobiernos sino de la construcción y discusión propias de nuestro movimiento.  Esta semblanza es un aporte en esa perspectiva. Sin someter nuestras aspiraciones a una perspectiva general socialista, anticapitalista, contraria a la deshumanización, a la destrucción ambiental, al colonialismo, al genocidio en Palestina y en cualquier parte del mundo, nuestras aspiraciones se verán frustradas. ¡Levantémonos para enfrentar ya estas políticas y sus consecuencias!


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