Vietnam, adelante de China

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Vietnam, más que ningún otro f país comunista, siguió el ejemplo de China”. La afirmación de The Economist (1) constituye una caracterización de conjunto del proceso político y económico vietnamita.


 


En 1982, el Congreso del PC de Vietnam aprobó la llamada 'política de reformas económicas’ {Do Moi). Desde entonces, la agricultura fue ‘descolectivizada’, se promovió el desarrollo de empresas privadas, se liberaron los precios, se autorizó la apertura de bancos privados y se ‘abrieron las fronteras tanto a las mercancías importadas como a la radicación de capitales e inversionistas externos. “En ciertos aspectos —se admira el Financial Times (2)—Vietnam ha corrido a abrazar la economía de mercado con una velocidad y un empeño raramente vistos en otros lugares”.


 


La ‘apertura de las fronteras’ a la importación de mercancías es, ciertamente, ‘radical’: las barreras arancelarias son “bajas o inexistentes… no hay restricciones, controles de precios o regulaciones… la libertad de comercio es completa y total, como no se ve en ningún otro país” (3).


 


Decenas de grandes empresas corrieron a aprovechar “la mano de obra joven, laboriosa, disciplinada, barata y educada” de Vietnam (4). La mayoría de las inversiones que se radicaron —en ramos tan disímiles como la industria, el petróleo, el turismo y la banca— son originarias de Taiwán y de Hong Kong, pero en la lista figuran también nombres tan significativos como Ford, GM, Chrysler, Mercedes Benz, Nomura (la mayor corredora bursátil del Japón), Citibank, British Gas y Total de Francia. La ‘baratura’ de los trabajadores vietnamitas —es decir, la superexplotación a que son sometidos— es tal, que “Vietnam ‘exporta’ trabajadores por contrato a Hong Kong (donde realizan los trabajos que los nativos o los restantes inmigrantes asiáticos se niegan a realizar) (5) y hasta se llega a afirmar que “en el enfriamiento de las relaciones entre Estados Unidos y China (ver aparte) hay algo de cinismo: China ya no es la única fuente de trabajo barato. Vietnam está llegando aceleradamente” (6). Todo esto convierte a Vietnam en un ‘paraíso’ para la radicación de armadurías dedicadas a la exportación. Esto es lo que explica que nada menos once terminales automotrices se hayan radicado en Vietnam … un ‘mercado’ que sólo pudo absorber 5.000 automóviles nuevos en 1995.


 


En el sector financiero, también, “Vietnam recorrió un largo camino desde el viejo sistema bancano al estilo soviético que regía cuando el Do Moi fue anunciado hace cerca de diez años” (7): en ese lapso se autorizó la apertura de bancos privados, la radicación de sucursales de los grandes bancos internacionales y la formación de “empresas bancanas mixtas”, entre los bancos estatales y compañías extranjeras.


 


La envergadura de la penetración del capital financiero en Vietnam ha llevado a uno de los mayores voceros del imperialismo mundial a una conclusión definitiva: “El capitalismo en su estado natural está vivo y sano en las calles de Ciudad Ho Chi Minh (la antigua Saigón) y de Hanoi” (8). Hace apenas veinte años, los marines norteamericanos escapaban de Saigón colgados de los helicópteros…


 


Transformación social de la burocracia


 


El desarrollo del ‘mercado’ y la integración de la economía vietnamita a la circulación mundial del capital ha ido acompañada de la transformación social de la burocracia vietnamita en una clase propietaria. Una cosa es inseparable de la otra.


 


Aunque sin alcanzar la magnificencia de los multimillonarios rusos o chinos, una muy delgada capa social se ha enriquecido gracias al Do Moi, lo que provocó una “diferencia de ingresos abismal” (9).


 


Los mecanismos para la transformación social de la burocracia son conocidos: son los mismos que pusieron en práctica en China, Rusia, Europa oriental… y los que actualmente se ponen en práctica en Cuba. “Daewoo (el mayor pulpo industrial coreano) que es el principal inversor individual en Vietnam, ha progresado designando gente políticamente útil como socios en empresas mixtas” (10). “Miembros del partido utilizan sus conexiones en el gobierno para obtener préstamos que les permitan iniciar negocios o volverse parte de una empresa mixta con extranjeros” (11). The Economist (12) pone como ejemplo de estos ‘comunistas’ reconvertidos, a un coronel del ejército “héroe de la famosa ofensiva del Tet de 1968 del Vietcong”, que ahora regentea un hotel para turistas en Hue. “En Vietnam —señala— hay un montón de gente como el coronel”. Pero como la mayoría de esos préstamos no ha sido devuelta, “la mayoría de los bancos estatales es insolvente” (13). Como en todos lados, la burocracia del PCV recurre al saqueo de la economía estatizada para acelerar su transformación social.


 


Mientras tanto, “los habitantes del campo viajan en masa hacia las ciudades, donde la mayoría no encuentra trabajo” (14). Al revés de lo que ocurre con los burócratas asociados al gran capital, para las masas del campo —la aplastante mayoría de la población— el Do Moi significa un deterioro —en términos relativos y aun absolutos— de sus ya pobrísimas condiciones de vida. Un ejemplo del retroceso social de los explotados es que mientras en Vietnam funcionan tres universidades privadas —para los hijos de la ‘gente políticamente útil’, de los ‘miembros del partido que utilizan sus conexiones’ y del ‘montón de gente como el coronel’— “las reformas están acabando con la limosna socialista (¡sic!) de la educación y la salud gratuitas. Los campesinos no pueden pagar la salud (lo que significa que su privatización ya está avanzada, LO) y muchos no envían sus hijos a la escuela y los mantienen en casa para trabajar la tierra” (15).


 


“Las reformas de mercado probablemente han ido demasiado lejos para ser abandonadas fácil o pacíficamente”, sostiene The Economist (16). En otras palabras, la restauración capitalista ya ha creado una base social lo suficientemente fuerte, como para defender, por la violencia si fuera necesario, las ‘conquistas sociales’ recientemente adquiridas.


 


Carácter de clase del Estado


 


Los responsables vietnamitas identifican al Do Moi con la NEP que puso en marcha Lenin en 1921. La NEP, sin embargo, mantuvo el monopolio estatal del comercio exterior y la gran industria y la banca, y comenzó a sembrar las bases de la planificación. Los burócratas vietnamitas argumentan que, gracias a las 'reformas de mercado', las empresas estatales aumentaron su participación en el total de la producción. Efectivamente, en 1990 las empresas estatales generaban menos del 35% del PBI; hoy producen más del 40%. Pero esto está relacionado con el retroceso del campesinado y de la pequeña producción, no del gran capital.


 


De todos modos, lo que importa para determinar el carácter de clase del régimen político vietnamita es que se ha convertido en defensor de las relaciones de producción capitalistas, incluidas las relaciones capitalistas de las empresas públicas.


 


La burocracia vietnamita ejerce un férreo totalitarismo político y se opone frontalmente —aquí también sigue 'el ejemplo de China’— a cualquier expresión independiente que les sirva a los explotados para defenderse frente a la explotación del capital externo y de sus ‘socios’ nativos, los burócratas reconvertidos.


 


Al mismo tiempo que impide la organización independiente de los trabajadores y abre sus puertas al capital externo, impulsa de una manera abierta su integración al orden político dominado por el imperialismo. Vietnam acaba de ser admitida en la Asean, una organización regional integrada por Brunei, Filipinas, Malasia, Tailandia e Indonesia, “que fue creada para evitar la expansión del comunismo en el sudoeste de Asia” (17). En un reciente foro sobre la seguridad en Asia, China rechazó la propuesta de Estados Unidos de convertir la Asean en una ‘alianza para la defensa’ denunciando que Estados Unidos pretende aumentar su presencia militar en la región a través de este bloque regional al que se acaba de integrar Vietnam (18). La colaboración militar con los Estados Unidos, después de la reanudación de las relaciones diplomáticas, parece estar progresando: “privadamente, los vietnamitas sugirieron que la Marina de los Estados Unidos podría volver a utilizar su estratégica base en la bahía de Canh Ranh” (19).


La dirección de estos ‘éxitos diplomáticos’ vietnamitas es evidente: la readmisión de Vietnam a la comunidad de las naciones’ (después de retomar sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos) y “(su) ingreso al Asean quizás provean el mayor estímulo para una reforma más profunda” (20).


 


Adónde va Vietnam


 


La obligación en que se ven los dirigentes vietnamitas de justificar la restauración, invocando a Lenin y a los bolcheviques —como hiciera Gorbachov en Rusia—, es una cobertura para mantener el régimen de partido único, que no es de Lenin sino de Stalin. Pero es indiscutible que la burocracia vietnamita ha elegido el camino de la restauración capitalista. Un análisis más detallado de la cuestión de las empresas estatales lo confirma.


 


En una reciente intervención ante la Asamblea del Pueblo, el primer ministro Vo Van Kiet declaró su decepción porque “hemos sido demasiado lentos en la privatización (de las empresas estatales) y en el establecimiento de un mercado desvalores” (21), es decir, en la transformación de la propiedad estatal (que crece) en privada. Sin embargo, aunque las privatizaciones ‘totales’ han sido escasas, son numerosos los capitalistas que formaron empresas mixtas con las estatales, lo que constituye un primer paso en el camino de la privatización. Vietnam dio un segundo, y muy importante, paso en esta dirección con el acuerdo al que llegó para la cancelación de su deuda con Hungría. “Los gobiernos de Vietnam y Hungría acordaron permitir a HIB Trade (subsidiaria del Banco Húngaro de Comercio Exterior) llevar a cabo una operación al estilo sudamericano de cambio de deuda por activos, que permitiría a los húngaros tomar la propiedad de una planta de fabricación de lámparas establecida originalmente con ayuda de la húngara Tungsram, que ahora, a su vez, es propiedad de la General Electric norteamericana. HIB está a la búsqueda de un inversor que opere la planta” (22). El modelo ‘húngaro’ serviría de base para la cancelación de la muy abultada deuda de Vietnam con Rusia… lo que significaría una importante transferencia de activos a los nuevos propietarios de las viejas empresas estatales rusas o, directamente, al imperialismo.


 


Lo fundamental, sin embargo, es que el capital, recordémoslo, es una relación social, de un lado, la explotación del trabajo asalariado, del otro, la competencia entre los diversos capitalistas, que puede englobar -y habitualmente lo hace- formas privadas y estatales sujetas al derecho civil. Es muy significativa la noticia de que altos funcionarios japoneses criticaron la política del Banco Mundial para Vietnam, porque “sospechan que puede presionar a una privatización demasiado rápida de las empresas estatales” (23). Para los japoneses -que tienen un ‘perfil alto’en Vietnam, al punto que “funcionarios aconsejarán a Vietnam qué tipo de economía necesita y colaborarán en la elaboración del próximo plan quinquenal” (24)- “el Estado debe jugar un papel decisivo en recaudar capitales y decidir qué fábricas construir” (25)… lo que no significa otra cosa que financiar la acumulación capitalista con impuestos. En esta dirección, los ‘consejeros’ japoneses sostienen que “el modelo japonés de un capitalismo desarrollado desde el Estado es más aplicable a Vietnam que el (modelo) occidental” (26). No se trata, claro, de una cuestión de ‘modelos’, sino de una dura lucha capitalista por la conquista de Vietnam …


 


A la luz de estas observaciones, dos recientes resoluciones del gobierno vietnamita adquieren una enorme importancia. La primera, la unificación —“largamente esperada por los inversores externos” (27)- del Comité Estatal para la Cooperación y las Inversiones (que otorgó las licencias para las inversiones externas desde 1989) con el Comité de Planeamiento Estatal. La segunda, la reunión de las 6.000 empresas estatales en 14 hol-dings, que fue presentada por algunos como un ‘retorno a la planificación centralizada’. Citando a funcionarios ‘reformistas’, The Economist (28) lo desmiente: se trata -dice- de “más liberalismo desde arriba, lo mejor para quebrar la resistencia de


los trabajadores (¡sic!) o los gerentes locales a los accionistas privados, sean vietnamitas o extranjeros”. Por eso, llega a afirmar: “Más que a quién pertenecen, lo que debe preocupar en esta etapa es si (las empresas estatales) pueden seguir las señales del mercado y actuar competitivamente” (29). ¡Qué tal! El Estado actúa abiertamente como un instrumento de la acumulación privada y de la destrucción de las relaciones sociales creadas por la expropiación del capital.


 


La política de la burocracia es cristalina: integración al orden político imperialista regional y mundial; integración de la economía vietnamita a la circulación mundial de capitales y a la acumulación de plusvalía; destrucción del monopolio estatal de las finanzas y del comercio exterior; utilización del Estado como una palanca para el desarrollo de relaciones sociales capitalistas y de la acumulación privada; oposición a cualquier expresión independiente de los trabajadores. Como en Rusia y en China, la política de restauración capitalista deberá provocar en Vietnam una crisis revolucionaria.


 


 


NOTAS:


 


1. The Economist, 9/12/95


 


2. Financial Times, 3/1/96


 


3. ídem


 


4. The Economist, 24/6/95


 


5. The Economist, 26/8/95


 


6. The Guardian Weekly, 12/12/95


 


7. Financial Times, 15/11/95


 


8. Financial Times, 3/1/96


 


9. Time, 24/4/95


 


10.       The Economist, 9/12/95


 


11. The Economist (suplemento Vietnam), 8/7/95


 


12. Idem


 


13. Financial Times (suplemento Vietnam), 13/11/95


 


14. Time, 24/4/95


 


15. Idem


 


16. The Economist (suplemento Vietnam), 8/7/95


 


17. Newsweek, 17/7/95


 


18. International Herald Tribune, 16/11/95


 


19. Newsweek, 17/7/95


 


20. Financial Times (suplemento Vietnam), 13/11/95


 


21. Financial Times, 3/1/96


 


22. The Wall Street Journal, 11/8/95


 


23. The Economist, 24/6/95


 


24. Idem


 


25. Idem


 


26. Idem


 


27. Financial Times (suplemento Vietnam), 13/11/95


 


28. The Economist (suplemento Vietnam), 8/7/95


 


29. Idem


 

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