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De la guerra de los Balcanes a la guerra de Chechenia

Por Jorge Altamira
Entre el 22 y el 24 de enero se realizó en Atenas, Grecia, la Conferencia Socialista Balcánica Anti-Otan. Convocada conjuntamente por el Partido Revolucionario de los Trabajadores (EEK) de Grecia y la Liga Marxista de Trabajadores (MIB) de Turquia, la Conferencia contó con la participación de 19 organizaciones de 7 países de la región.
 
La Conferencia aprobó la creación de un “Comité Obrero Balcánico Anti-Otan" para impulsarla movilización contra la injerencia imperialista en la región y la formación del “Centro Christian Rakovsky” de propaganda socialista, por una Federación Socialista Balcánica.
 
El Partido Obrero participó en la Conferencia Balcánica. Reproducimos a continuación el discurso de Jorge Altamira que, por dificultades en la grabación, es transcripto parcialmente.
 
 
Compañeros
 
No sólo traigo el saludo del Partido Obrero de Argentina y nuestro más firme apoyo a la iniciativa de esta reunión de crear un Comité Obrero contra la Otan en los Balcanes. En nuestra opinión, es una gran iniciativa porque es la primera reacción programática y organizada de la vanguardia revolucionaria frente a la extraordinaria ofensiva del imperialismo internacional contra los pueblos de todo el mundo. Es un ejemplo a seguir, porque es una delimitación política en la presente situación internacional, que traza una clara línea entre explotados y explotadores y da una expresión consciente, programática a esta delimitación.
 
Sé que algunas organizaciones aquí presentes están ligadas a otras organizaciones revolucionarias en Europa. Mi reflexión es: ¿por qué esas otras organizaciones en Europa no han tomado este tipo de iniciativa si son realmente revolucionarias? ¿Por qué no pueden trazar este tipo de delimitación? Es fácil comprender que sin esta clase de delimitación, nos mantenemos en una situación nebulosa en el presente escenario internacional.
 
La agresión imperialista en los Balcanes parece dar hoy la impresión de un incidente rápidamente olvidado, y no un momento definitorio que obligó a todas las corrientes, de la derecha y de la izquierda a elegir su campo.
 
Esta iniciativa tiene una perspectiva que supera los límites geográficos de los Balcanes porque señala una línea política de reconstrucción de la vanguardia obrera sobre una base internacionalista.
 
Ustedes pueden estar pensando cuál fue el impacto de esta guerra en América Latina o en Argentina. Pienso que un ejemplo de la razón que explica el interés que causo, es el titular de primera página de nuestro periódico: "La derrota de la Otan es en nuestro interés nacional”. De esto se trataba; para los que sufren la explotación y la opresión imperialista y las condiciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional y por el Banco Mundial, había la necesidad de una derrota internacional de la Otan, porque debilitaría a nuestro opresor y favorecería nuestro interés nacional de emancipación.
 
En esos días de guerra, Buenos Aires fue elegida por la Internacional Socialista para rea izar su reunión regular, lo que para nosotros fue la oportunidad para impulsar demostraciones contra los centroizquierdistas en Argentina. De este modo, pudimos hacer más por la compresión del pueblo trabajador en la Argentina de las diferencias entre el socialismo revolucionario y el centroizquierdismo que lo que pudimos hacer en muchos años.
 
Hay una tendencia en el pueblo argentino a tomar partido en cada confrontación internacional, muy rápidamente. Generalmente, elige bien. El sentimiento popular en Argentina y en América Latina en general es abrumadoramente contrario a la Otan y en defensa del pueblo balcánico, incluso cuando este pueblo estaba dirigido por Milosevic. Nosotros aprendimos a distinguir entre necesidades históricas y direcciones ocasionales.
 
La crisis mundial
 
Nuestra corriente, muy temprano, comprendió la tendencia de la burocracia soviética a la restauración del capitalismo en la Unión Soviética. Puedo resumir esto diciendo que en 1970, señalamos que los principales tratados entre la Unión Soviética y Alemania Federal, o los Acuerdos de Helsinki, eran pasos en la dirección de la restauración del capitalismo. Los Acuerdos de Helsinki que fueron saludados por todos los demócratas en todo el mundo como un paso hacia la democratización; pero es el primer documento firmado por la burocracia soviética que reconoce la vigencia suprema de la ley internacional respecto de las leyes nacionales. Es el primer reconocimiento de principio de las leyes de mercado en la Unión Soviética.
 
Pero no sólo en conexión con la Unión Soviética nosotros vimos esto claramente. En 1984, dijimos que si la cesión de Hong Kong a China se hacía realidad, y si China aceptaba en consecuencia el principio de “una nación, dos sistemas”, esto significaría un paso hacía la restauración del capitalismo porque significaría que, por primera vez, el aparato del Estado obrero burocratizado se convertiría en el defensor de relaciones sociales capitalistas.
 
En esa época, Ernst Mandel planteaba que este tratado no era un paso hacia la restauración del capitalismo. Esta es una de las diferencias que tuvimos con el Secretariado Unificado y con Mandel en particular. Porque la segunda fue relativa a Gorbachov. Nosotros dijimos que su programa llevaba a la restauración del capitalismo. Para Mandel se trataba, en cambio, de un intento de reforma del sistema burocrático, con métodos roosveltianos.
 
No les dio todo esto por una cuestión de registros. En nuestro punto de vista, está conectado con el verdadero núcleo de la confusión existente en los últimos diez años. Porque toda la izquierda fue tomada por estos acontecimientos completamente te desarmada.
Nosotros tuvimos en ese momento la posibilidad de comprender este desarrollo porque ya teníamos una cierta comprensión de las conexiones que se habían desarrollo entre el antiguo Estado obrero y la crisis general del capitalismo. Porque lo que en nuestra opinión la mayoría de la izquierda no ha comprendido es que la disolución de la Unión Soviética y la bancarrota del Estado obrero burocrático no sólo es una expresión del fracaso del socialismo en un solo país y de la bancarrota de la burocracia, sino también una manifestación de la declinación, de la decadencia, de la descomposición del sistema capitalista.
 
No es casual que el derrumbe del stalinismo se haya producido en la etapa de crisis iniciada en 1971/73, y no cuando el 'boom' económico que duró desde 1950/ 55 hasta fines de los ‘60. Desde un punto de vista histórico general, la declinación del capitalismo inviabiliza la asimilación pacífica y progresiva de las naciones industrializadas que se han desarrollado sobre la base de la economía planificada. Esto porque el proceso de la restauración del capitalismo no se limita a la privatización, ni se limita a la integración de esa economía en el mercado internacional. Ante la crisis de sobreproducción de capital y mercancías, la restauración significa primero, la destrucción directa de fuerzas productivas y significa barbarie. En estos fenómenos, asimismo, se manifiesta la propia crisis general de la Humanidad en la presente etapa.
 
Para ser más concreto. ¿Por qué los alemanes, cuando absorbieron Alemania del Este, cerraron prácticamente todas las fábricas? Porque ya había otras fábricas en producción; el capitalismo no necesitaba más fábricas. De una manera general, la integración de las antiguas economías planificadas al mercado internacional tiene un efecto deflacionario, y esto es claro en el caso de la República China, que es el principal factor de deflación en la presente situación económica en todo el mundo. Pero China no es la responsable de la deflación. En condiciones de sobreproducción capitalista, el acceso de China al mercado internacional agrega una fuerza suplementaria que desata la deflación potencial y reprimida en la economía internacional.
 
En esta vía, el próximo paso de la restauración en China es la destrucción de su economía estatal, que ya está en marcha, y que cobra un nuevo vuelo con el acuerdo entre la burocracia china y el imperialismo norteamericano para el ingreso de China a la OMC. Dado que en esta reunión se ha expresado una posición de apoyo a las negociaciones comerciales del régimen chino, debo señalar mi desacuerdo: es un acuerdo colonial del imperialismo contra el pueblo de China. Este acuerdo llevado a sus últimas consecuencias transforma a China otra vez en periferia colonial.
 
Para nosotros, esta clarificación de una crisis internacional que se expresa en una forma contrarrevolucionaria en la disolución de la Unión Soviética y en la caída del Estado obrero, es una condición para evitar la visión impresionista que prevé una carrera fácil del imperialismo en todo el mundo.
 
La tendencia del capitalismo a su autodisolución se manifiesta todos los días, incluso de las maneras más increíbles. No sólo en las bancarrotas de los gobiernos y en las bancarrotas privadas. Hay naciones que están en bancarrota, lo cual es siempre una manifestación de la disolución de las relaciones sociales capitalistas. Incluso en esta moda de fusiones de capital, esa disolución se manifiesta también.
La disolución consiste en la valorización ficticia del capital en acciones para abrir la vía a la liquidación de una parte del stock físico de capital, del capital directamente productivo. Todas las fusiones tienen estas dos características: un crecimiento en la cotización del valor de las acciones seguida de una reestructuración que significa miles de despidos y la liquidación de una parte del capital físico.
 
Los ambientes financieros están muy preocupados con los defaults en el mercado de obligaciones (o títulos de deuda) de Nueva York. Han alcanzado un nivel récord en toda la posguerra. Existe también una tendencia declinante en las Bolsas, que se encuentra disimulada por el crecimiento de un pequeño número de empresas. Pero además se trata de un crecimiento como el de la especulación con tulipanes en Holanda en el siglo XVII. Porque estas compañías no tienen ninguna ganancia. Incluso Microsoft acaba de anunciar beneficios que, en un 30%, no responden al negocio del software sino al incremento del precio de las acciones de otras empresas que fueron compradas por Microsoft.
 
Geopolítica y lucha de clases
 
Quiero enfatizar un punto metodológico. El capitalismo y el imperialismo no son los dueños del proceso histórico, aunque tengan algún plan político para dominar el mundo. Para caracterizar adecuadamente la situación histórica y trazar las perspectivas del proletariado, hay que tomar por base la declinación histórica del capitalismo y la lucha de clases, no los delirios geopolíticos. Es un punto muy importante. Les voy a dar un ejemplo. Esta semana, el gobernante ecuatoriano fue derrocado. El gobierno de Ecuador había establecido un plan de dolarización. La importancia de esta dolarización es que se trata de una de las salidas que ofrece el imperialismo para las crisis de Argentina y Brasil. Ahora sabemos que lleva o que puede producir situaciones revolucionarias. Que la dolarización va precedida por la hiperinflación y la liquidación de los sistemas monetarios. De esta manera, la crisis ecuatoriana tiene un significado especial, que seguramente no es la que previeron los planificadores de la dolarización en Ecuador.
 
Otro aspecto de esta crisis. Venezuela experimenta con un gobierno constitucional nacionalista que derrotó a todos los partidos históricos, incluso en elecciones. Una de las alternativas de la crisis ecuatoriana es la emergencia de una variante venezolana. Si esto sucediera, veríamos otra vez una onda de gobiernos nacionalistas y antiimperialistas en la retaguardia del imperialismo norteamericano. El mismo imperialismo que está maniobrando en el Cáucaso y que tiene grandiosos planes geopolíticos, tiene problemas en su propia casa. Y un gran problema. Esta es la dialéctica, en una cierta manera, de toda esta situación internacional.
 
Otra manifestación de esta dialéctica es lo ocurrido en Seattle. Porque Seattle ha demostrado una fractura entre los varios países imperialistas. El imperialismo norteamericano no quiso llegar a un compromiso con los europeos y de hecho decidió una política unilateral en cuestiones económicas y comerciales. No hubo ningún acuerdo a pesar de que los europeos realizaron extraordinarias concesiones al imperialismo norteamericano. Hay que tener en mente esta división imperialista cuando consideramos la situación general. Es decir que, a pesar de Yugoslavia, no existe el frente imperialista mundial unido, capaz de desplegar los grandes planes de conquista mundial.
Por esto explica también la crisis que nosotros estamos discutiendo aquí, es decir a guerra en el Caucaso, luego de la guerra de los Balcanes.
 
Como ustedes saben, la primera intención del imperialismo norteamericano fue desarrollar la política de restauración sin la desintegración de la Unión Soviética. Bush tuvo que ser presionado muy fuerte para admitir la independencia de Ucrania, y sólo lo hizo en 1991 cuando la Unión Soviética, una implosión de la URSS. Es decir, que los primeros planes geoplíticos fueron abandonados y el imperialismo tuvo que reaccionar empíricamente frente al desarrollo de la lucha de clases a escala internacional.
Lo mismo podemos decir acerca de Yugoslavia. Y luego de su desintegración, con la independencia de croatas y los eslovenos, comenzaron otra política.
 
Podemos decir, incluso, lo mismo acerca de Alemania. Porque la absorción de Alemania del Este no fue en las condiciones en que el imperialismo alemán deseaba. Y ahora dicen que fue un error cambiar las monedas uno a uno.
 
La alianza de la burocracia rusa y el imperialismo
 
¿Cuál es nuestra posición en la presente situación?
 
Naturalmente, el final de la guerra en los Balcanes fue una victoria para el imperialismo norteamericano y en principio esto le dio al imperialismo una capacidad de iniciativa más amplia en la escena internacional. Pero es importante decir que un papel fundamental, y en este caso lo remarco, de esta victoria y, en cierta manera, el factor principal en ciertos momentos, fue el gobierno ruso. Porque fue el gobierno ruso el que arrancó la rendición de Milosevic. Porque como el general Jackson ya lo ha dicho, la pesadilla para la Otan era verse forzada a invadir Kosovo y marchar a una guerra terrestre contra Yugoslavia.
 
De esta manera, el presente régimen de Rusia está asociado con la dominación imperialista en los Balcanes, no en oposición. Debemos enfatizar esto para comprender que en la presente situación, el gobierno ruso no es el opositor del imperialismo norteamericano, ni en los Balcanes ni en el Cáucaso ni en América Latina ni en ninguna otra parte, sino que es un asociado. Pienso que en el futuro las cosas serán un poco más complejas y más complicadas, pero no en la presente situación.
 
El mismo general Jackson saludó la colaboración del ejército ruso en Yugoslavia. El "pacto de estabilidad” de Soros y de la Otan está proyectado y planificado en una situación en la cual el ejército ruso colaboró con el imperialismo norteamericano. Los periódicos dicen que hay un plan del imperialismo norteamericano para Kazajaztán, Uzbekistán, el sur del Cáucaso, Turquía. Yo mismo escribí un artículo señalando que el código civil de Uzbekistán fue redactado por un abogado británico y en cierta medida es una copia de la ley británica. La periferia de la CEI (Comunidad de Estados Independientes) está siendo sometida por el imperialismo norteamericano y en particular por las compañías petroleras.
 
Pero esta situación no resuelve la cuestión de la guerra de Chechenia. No podemos analizar la guerra de Chechenia con lentes geopolíticos. La guerra de Chechenia es una guerra nacional. Dirigida por bandidos como en la mayoría de las guerras nacionales. Que busca el apoyo de otro imperialismo o de otra potencia como en todas las guerras nacionales.
 
Nosotros tenemos un ejemplo. La guerra de las Malvinas fue en su comienzo una guerra del imperialismo norteamericano contra el imperialismo británico. El gobierno de Galtieri colaboraba con la CIA en la represión de la revolución nicaragüense. Organizó los “escuadrones de la muerte . Eran especialistas en torturar al pueblo nicaragüense. Hicieron el mismo trabajo sucio en El Salvador. Cuando decidieron ocupar Malvinas, era porque tenían el apoyo del imperialismo norteamericano. Para el imperialismo norteamericano era muy importante tener las Malvinas porque querían convertirla en una base militar. En ese momento la situación en Sudáfrica no estaba decidida, por lo que el Pentágono propuso una Otan del Atlántico Sur con Brasil, Argentina y Sudáfrica, junto con Estados Unidos. En los primeros meses de la guerra, el general Haig fue el mediador entre Argentina y los británicos.
 
Si el imperialismo norteamericano al final se puso contra Argentina, ello fue como consecuencia de la política de Margaret Thatcher, que le dio un ultimátum al imperialismo norteamericano. “Vamos a ir a la guerra contra Argentina. Y si ustedes no están con nosotros, se lo vamos a hacer pagar en Europa". Entonces el imperialismo norteamericano recordó las “tradiciones históricas y de sangre que tenemos con los ingleses". Esta tradición fue descubierta cuando Thatcher reunió la flota británica que estaba dispersa por todo el mundo. Lo que comenzó como un complot argentino-norteamericano contra el imperialismo británico dirigido por una presidente borracho, torturador, asesino, secuestrador de niños y violador se convirtió en una guerra nacional. Para los marxistas, la cuestión era desplazar a Gaitieri de la dirección de la guerra, no estar contra la guerra contra el imperialismo anglo-yanqui. Ganar a las masas argentinas para nuestra política, no para la política de Gaitieri. Si nosotros hubiéramos estado contra la guerra, no habríamos podido desafiar a la dirección militar de esta guerra. Para desafiar a la dirección de los militares, a la dirección bandida, nosotros debíamos estar en esa guerra. Porque era una guerra nacional.
 
Chechenia es un país de contrabandistas, quizás como Paraguay. Para nosotros, sin embargo, Paraguay es la más grande y la más auténtica nación de toda América Latina. La más castigada a causa de ello. En el siglo pasado, Brasil, Argentina y Uruguay asesinaron un millón de hombres en Paraguay. Durante mucho tiempo, Paraguay fue una nación de mujeres y de niños. Y asesinaron a un millón de hombres porque Paraguay defendía su independencia nacional bajo la dirección de un polígamo. Para nosotros, Paraguay corporiza la independencia nacional. A causa de ello, Paraguay fue reducido a una extrema pobreza y es por eso que Paraguay se convirtió en una nación de contrabandistas como Chechenia, que es un país pobre, sin recursos, en una nación, la URSS, que después de su desintegración
y del comienzo de la restauración capitalista, empobreció aún más a sus propias masas.
 
Chechenia es históricamente una cuestión nacional, que la Revolución de Octubre no llegó a resolver debido a su aislamiento y a la contrarrevolución staliniana. Porque fue una cuestión nacional contra el Zar, fue una cuestión nacional contra Denikin -los chechenos fueron unos de los pocos que exterminaron a los ejércitos contrarrevolucionarios en la guerra civil; fue una cuestión nacional bajo Stalin, cuando la mayoría de su pueblo fue deportado, y naturalmente cuando la Unión Soviética se desintegró, la cuestión nacional aparece en un lugar central.
 
La cuestión es quién dirige este movimiento. Aparentemente, está dirigido por bandidos y contrabandistas. Nosotros apoyamos ese movimiento nacional mientras luchamos por su dirección.
 
¿Con qué programa? En este caso, el programa debe reunir todos los elementos de la situación. Porque la situación no se limita a
Chechenia, es todo el Caucaso. En el Cáucaso como conjunto, el principal peligro o la principal amenaza es el imperialismo norteamericano. Es la presión del imperialismo norteamericano para someter a Georgia, Azerbaiján y Moldavia. Incluso si el gobierno norteamericano no estuviera en completo acuerdo con esto, Shevardna-dze y sus aliados quieren entrar en la Otan. Entonces, nuestro
programa debe plantear la independencia de todo el Cáucaso contra la Otan y contra la burocracia restauracionista.
 
Porque, finalmente, estos bandidos que están siendo masacrados por decenas de miles, demuestran que es una guerra popular. ¿Cien mil soldados están intentando tomar Grozny desde hace cuatro meses, y no pueden hacerlo porque se le oponen diez mercenarios, o el buscado Bil Laden? Por favor, no tiene sentido. Hay una amplia base popular que tenemos que ganar para la causa revolucionaria. Esa causa revolucionaria es por una Federación Socialista en el Cáucaso en el cuadro de la reconstrucción de la Unión Soviética como una verdadera dictadura del proletariado.
 
En esta dirección, también podemos establecer una línea de avanzada para combatir al imperialismo norteamericano en el Cáucaso del sur. La geopolítica no sirve en absoluto para esta situación. Supongamos, geopolíticamente, que los chechenos ganan la guerra y obtienen un estado independiente. Naturalmente, como consecuencia de las leyes geopolíticas, se convierte en vasallo de los norteamericanos. Entonces, hay que estar contra la independencia de Chechenia. Dentro de las leyes geopolíticas, esto tiene una lógica perfecta. Pero, ¿y la conciencia de las masas? ¿Y la conciencia de las masas chechenas? ¿De las masas musulmanas? ¿De las masas oprimidas? ¿De las masas rusas? No se les puede decir "no, ustedes son tan incapaces que no podemos estar por vuestra independencia”. "Si le damos la independencia, van a caer en los brazos americanos". Así analizado, todos van a caer, los kurdos, los paraguayos... Pero ese es el método socialista democrático de la Segunda Internacional. Las colonias deben ser civilizadas por las metrópolis pero no ser independientes. No una colonia capitalista sino una colonia socialista. ¿Y la conciencia de las masas?
 
Otra cuestión. Tenemos una cuestión muy práctica, incluso aquí entre los militantes de esta región. ¿Estamos por la victoria del ejército ruso o por la victoria de los rebeldes nacionales, incluso bajo el liderazgo de los bandidos? Después de todo lo que he dicho, es evidente que si los rusos derrotan a los chechenos, habrá en el Cáucaso un pacto con el imperialismo norteamericano similar al que existe en los Balcanes. Ellos se van a dividir los despojos.
 
El ejército ruso no es el Ejército Rojo. El ejército ruso es el ejército restauracionista. No debemos razonar como si fuera el Ejército Rojo. No son los protectores de la propiedad pública. Son los protectores de Berezovsky, de los saqueadores de la economía rusa, con independencia de si ésta o la otra fracción apoya o no esta guerra. No, nosotros no estamos por la victoria del ejército restauracionista. Consideramos a la victoria de los bandidos el mal menor. Lo mejor para nosotros sería que los militantes revolucionarios ganaran la dirección dé esta lucha y que los revolucionarios, no los bandidos, derrotaran al ejército ruso. Esto sería lo mejor, pero el mal menor es éste.
 
La burocracia rusa está asociada al imperialismo como un socio menor. ¿Por qué un socio menor? Porque es un socio con cuentas en los bancos norteamericanos. El asesinato de este banquero judío-libanés, Safra, en Montecarlo es una demostración. The Republic New York Bank fue el banco de la oligarquía rusa. Y todo esto explotó con la crisis de la Bolsa rusa de 1998. No, no podemos estar a favor de los restauracionistas.
 
De una manera general, si es que podemos ser precisos, nuestra visión es la siguiente: Sí gana el ejército ruso, habrá un acuerdo con el imperialismo norteamericano sobre oleoductos, cuotas de petróleo, etc. ¿Y si ganan los chechenos? Habrá una extraordinaria crisis en el régimen ruso. Esto plantea esta cuestión: ¿las masas rusas sacarán provecho de esta crisis para derrocar a los restauracionistas? Si la explotan, será fantástico. Incluso yo estaría dispuesto a ir a Moscú en invierno. Pero si las masas rusas no se manifiestan capaces de sacar provecho de esta hipotética situación, la crisis se desarrollaría todavía más. Pero la inmadurez del factor subjetivo de las masas, de la vanguardia, no puede ser soslayada o saltada. Hay que desarrollar la experiencia de las masas.
 
Mis últimas palabras son para decirles a ustedes que respaldamos la propuesta de formar un Comité Obrero. Es una iniciativa muy importante incluso si las primeras organizaciones son pocas. Lo que importa aquí es la calidad de la iniciativa: un frente de clase contra el imperialismo. De esta manera fue construida la Primera Internacional. Fue la consecuencia de un frente de clase contra la guerra de la Rusia zarista contra la independencia de Polonia. Este fue el punto principal que reunió a Marx, a los obreros ingleses y a los obreros franceses. Una lucha internacional contra la guerra de la Rusia zarista contra la independencia de Polonia. Nosotros tenemos esta situación pero en una escala diez mil veces mayor. Encuentro esta iniciativa fundamental y la respaldo plenamente.
 
La segunda propuesta es tan importante como la primera. Porque la propuesta de formar un centro de propaganda, de educación, en la perspectiva histórica de Christian Rakovsky es esencial. Es la única manera de tener cuadros. Sería la primera vez que la cuestión de la formación de cuadros no es nacional sino que comienza a ser internacional.
 
La tercer propuesta que hago, para que ustedes vengan a Buenos Aires a la reunión por la refundación de la IVa Internacional, también es muy importante. Porque, sin sectarismo, digamos que la historia ha probado que la única corriente socialista en este mundo es la IVa Internacional. Todas las demás fueron sepultadas con sus propios creadores y nunca renacieron, nunca. La IVa Internacional, en las peores condiciones, luchó por el internacionalismo, la revolución política y la fraternidad revolucionaria entre los explotados de las diferentes naciones. Cuando observamos las vanguardias en los últimos cincuenta u ochenta años, la imagen de la IVa Internacional y de los combatientes cuartainternacionalistas se vuelve, al menos para mí, aún mayor. Porque cada día comprendo mejor la extraordinaria importancia de la lucha que desarrollaron en la más absoluta soledad. Lo hicieron por sus convicciones. Este es el sólido material para construir una nueva organización. La única respuesta al imperialismo es la construcción de una Internacional y la tradición histórica y la autoridad para tener la iniciativa de esto es de la IVa Internacional, que envuelve a todos los internacionalistas. No importan sus orígenes; no hay cuartainternacionalistas desde los orígenes.
 

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