La movilización contra la cumbre

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Kirchner tuvo dos fracasos en la "cumbre" de Mar del Plata, no uno. El primero, no logró un “respaldo” de Bush en las negociaciones con el FMI; el segundo, no logró borrar de las calles de Mar del Plata la denuncia a su política de compromiso con el imperialismo.

 


La manifestación convocada por el movimiento piquetero y por las expresiones combativas del sindicalismo y del movimiento, estudiantil reunió a 9.000 compañeros en Mar del Plata (y varios miles más en el resto del país). Fue un éxito político resonante, frente a la militarización de la ciudad. Por sobre todo, fue una victoria sobre el intento de neutralizar el repudio a Bush con un evento oficialista -la ‘'contra-cumbre’’- que contó con el generoso aporte financiero del Estado para la movilización de contingentes oficialistas desde todos los puntos del país.


 


Ei Partido Obrero jugó su papel. Desde el principio, el PO planteó la necesidad de denunciar tanto a la “cumbre''1 como a la "contra-cumbre”. El MSI y la CCC, en cambio, pretendían que se omitiera toda referencia crítica a la "contra-cumbre” y llamaron a participar en ella. El Cuba-MTR, cuya preocupación era tirar las vallas de la cumbre, no adhirió, sin embargo, a la crítica de los actos oficialistas.


 


La marcha contra Bush y contra el acuerdo de Kirchner, Bush y el FMI fue ganando terreno en Mar dei Plata con ei paso de los días. Mientras la izquierda democratizante se refugiaba en los “talleres”, de la “otra cumbre”, el PÓ emprendió una enérgica agitación callejera en toda Mar del Plata. Realizamos una gran agitación en el puerto; un acto político en el centro de Mar del Plata, donde denunciamos los campos de concentración de Bush en Guantánamo, y también en Hungría, en Tailandia, en Rusia; las invasiones a Irak, Afganistán, las masacres palestinas, la amenaza a Siria e irán, las bases militares en Colombia, Ecuador, la ocupación de Haití, el ingreso de tropas yanquis con inmunidad a Paraguay, mientras las “democracias latinoamericanas” se aprestaban a firmar un documento común con Bush, pasando la esponja a todas sus tropelías en el mundo.


 


La enorme repercusión de esta agitación ganó la prensa {incluso internacional) e instaló a la “tercera” marcha, contra Bush y contra el acuerdo Kirchner-FMI. La repercusión de esta campaña política quedó en evidencia cuando, poco antes de la partida del “Tren del Alba”, un periodista le formuló a Miguel Bonasso (diputado de Kirchner) la siguiente pregunta: “Néstor Pitrola (dirigente del PO) dice que éste es un tren oficialista. ¿Qué tiene para decirle?”. La ex IU y la CCC terminaron todos adentro de la “contra-cumbre”.


 

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