60 años golpe de estado contra Frondizi

El supuesto desarrollismo, las grandes luchas obreras y la traición de la burocracia peronista.

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“Mientras el activismo se esforzaba en el triunfo de las luchas obreras, el peronismo se esforzaba por enterrar esa perspectiva” (Christian Rath). 

El 29 de marzo de 1962 los militares llevaron a cabo un golpe de estado contra Frondizi. Su supuesta política desarrollista, ligada a los intereses norteamericanos y el FMI, atacó las condiciones de vida de las masas trabajadoras produciendo enormes luchas. El peronismo fue cómplice, con su política de contención, a partir del reconocimiento legal de la burocracia por parte del estado. Por segunda vez como en el 55, el peronismo frente al fraude electoral y al golpe de 1962, se retiró sin luchar. Cuando Frondizi agotó su capital político, luego de enfrentar a las masas en diferentes conflictos, fue derrocado por los militares. En su lugar fue puesto la marioneta de Luis María Guido quien llevó adelante un régimen más proscriptivo que el anterior. Impulsados por la revolución cubana, las conclusiones sobre las traiciones peronistas, el repudio al seguidismo de la izquierda a las diferentes fracciones de la patronal y las grandes luchas de la clase obrera, surgirá la intención de construir un verdadero Partido Obrero.

El gobierno de Frondizi

El supuesto desarrollismo de Frondizi se basaba en una entrega, cada vez más importante, a los capitales norteamericanos. Proceso que comenzó tímidamente con Perón, aumentó con la libertadora y se profundizó con el frondizismo. Frondizi impulsó el desarrollismo con un acuerdo con el FMI, Alsogaray de ministro de Economía, ajustes fondomonetaristas y facilidades de todo tipo para la entrada de capitales extranjeros, especialmente norteamericanos, en la industria automotriz y otras. Al mismo tiempo con la entrega del petróleo con contratos de concesión a empresas extranjeras, así como los comienzos de privatizaciones en transporte y otros rubros. Las empresas estatales de servicios públicos comienzan a firmar contratos con empresas privadas que convierten a las empresas públicas en entes recaudadores para los monopolios privados. Se achicaron talleres ferroviarios dando la tarea a privados. Comienza la patria contratista. “identificar a este proceso como desarrollista muestra la incapacidad de la patronal nativa de tener una perspectiva autónoma de desarrollo1¿Qué hay detrás del “bimonetarismo” argentino? Guido Lapa. En Defensa del Marxismo N° 56, diciembre 2020..

Desde el golpe derechista y militar de 1955 (la libertadora), la burguesía había sido incapaz de montar un régimen estable. La proscripción del peronismo, y de Perón, era un fuerte factor de conflicto. En 1958 el radical intransigente, Arturo Frondizi, realizó un pacto con Perón que se encontraba en el exilio. El resultado fue la victoria de Frondizi en las elecciones presidenciales que se realizaron ese mismo año. El pacto, entre sus puntos fundamentales, ​incluía que Perón ordeno a sus seguidores votar por Frondizi. Y este, a cambio, llevó adelante la ley de asociaciones profesionales que terminó con la intervención de la libertadora y le devolvió los sindicatos a la burocracia peronista. También, el pacto incluía comenzar un periodo de normalización para ir terminando con la prohibición del peronismo.”260 años de la gran huelga ferroviaria de 1961. Leo Furman. Prensa Obrera, 30-10-21..

Frondizi utilizó el pacto y su victoria electoral, para llevar adelante una política de ajuste, despidos y privatización. “La totalidad de la izquierda argentina no peronista (PC, el morenismo y el posadismo), con excepción del grupo Praxis, llamó a votar por Arturo Frondizi, acatando la orden de Perón, mientras un aluvión de más de 600.000 votó en blanco (unos 860.000 si se computan los nulos) en un padrón de poco más de seis millones que repudió aquella orden”31955/1969: Las crisis políticas y la izquierda. Christian Rath. Revista En defensa del Marxismo, N° 49.. Una parte importante del movimiento obrero activista, que resistía contra la libertadora, no acató la orden y salió a la lucha con más fuerza en esa etapa.

El plan de estabilización fue el nombre que le puso el gobierno de Frondizi a las condiciones que le imponía el FMI, a la Argentina, a cambio de sus créditos.  Incluían la prohibición de aumentar salarios, la restricción del crédito y una fuerte reducción del déficit fiscal. También favorecer las condiciones para la apertura del país al capital extranjero, aumentando la productividad y eliminando conquistas obreras. Este plan de “estabilización”, tenía como primera medida una devaluación. Que buscaba un tipo de cambio más favorable para el sector agrario.

El 1° de noviembre de 1958 tuvo lugar la huelga petrolera iniciada en Mendoza, contra los nuevos contratos petroleros. El gobierno desarrollista entregó parte de la explotación del petróleo a empresas extranjeras como ESSO, Shell y Panamerican Energy. Terminando con el monopolio estatal de la extracción y producción del crudo. Los obreros del petróleo declararon la huelga contra los nuevos contratos, pero la burocracia la levantó, a cambio de un puesto en el directorio de YPF. Contra esta política de entrega petrolera el vicepresidente Gómez renunció a seis meses de asumir.

Al mismo tiempo el gobierno supuestamente progresista de Frondizi, sacó una ley en acuerdo con la iglesia, para otorgarles títulos habilitantes en las universidades privadas y clericales. En defensa de la educación laica y pública, los estudiantes de los colegios y universidades públicas, salieron a la calle y tomaron los establecimientos. En una de las rebeliones estudiantiles más grandes de la historia, conocida como la Laica o la Libre. Los estudiantes del sector público consideran correctamente que se trataba del principio de la destrucción de la educación pública. Y una gran apertura a la educación religiosa y oscurantista. 

También en esos días del convulsivo 1958, contra las primeras embestidas del frondizismo para reducir los ferrocarriles, estalló la huelga en los rieles. Las agrupaciones peronistas llamaron a carnerear y fueron superadas por las bases. Frente a los ataques del gobierno y la gran reacción popular, la burocracia se vio obligada a llamar a un paro general convocado para el 11 y 12 de diciembre de 1958, que fue levantado ante la promesa de aplicar la prometida ley de Asociaciones Profesionales, que fue implementada ese mismo año. El frondizismo le devolvió el control de los sindicatos a la burocracia peronista para que contenga al activismo de la clase obrera.

Mientras tanto el mundo se estremecía por la revolución Cubana,  que se produjo el 1 de enero de 1959. El veterano e histórico socialista Alfredo Palacios, el 5 de febrero de 1961, fue electo senador por la capital federal después de visitar la isla y apoyar la revolución. Esto sucedió después de un gran viraje político de Palacios, que un tiempo antes estuvo con la libertadora. La campaña donde Buenos Aires se tiñó de rojo fue con la simpática y popular consigna “en Cuba los barbudos acá los bigotudos”, en clara relación a los bigotes mostacholes que lucía el dirigente socialista. La lucha en defensa del laicismo y la simpatía a la revolución cubana hacían girar a la izquierda a sectores de la pequeña burguesía porteña. El 18 de agosto de 1961 se dio una reunión secreta entre Frondizi y el Che, que no tuvo consecuencias en la política económica frondizista. Pero aumentó la desconfianza de los militares de derecha en el gobierno radical.

El conflicto del frigorífico Lisandro de la Torre, producto de su privatización, fue una de las irrupciones más importantes del movimiento obrero en esa etapa. 6.000 obreros tomaron el frigorífico y junto a la barriada obrera de mataderos, formaron barricadas para defender la ocupación. La policía junto al ejército tardaron horas en desalojar el predio, asesinando a varios trabajadores. La brutal lucha obligó a las 62 Organizaciones Peronistas a llamar a la huelga general el 18 de enero del 59, cuando la medida ya era un hecho garantizado por las bases. Para levantarla, cuatro días después, junto al PC. 

La rebelión obrera junto a la rebelión educativa, provocó que Frondizi suspendiera las garantías constitucionales para imponer una gran represión y hacer pasar su plan de ajuste fondomonetarista. Este plan “CONINTES” (Conmoción interna del estado) aumentó nuevamente el poder de las fuerzas armadas para reprimir las manifestaciones populares.

Álvaro Alsogaray, ministro de Hacienda, viajó a los Estados Unidos, donde acordó la llegada a la Argentina del general norteamericano Thomas Larkin, que vino como enviado del Banco Mundial para realizar un estudio de los transportes y “modernizarlos”. El Plan Larkin, planteaba la destrucción parcial de la red ferroviaria a nivel nacional. La intención era despedir a 70.000 trabajadores ferroviarios y la implementación de una temprana flexibilización laboral. También reducir los talleres ferroviarios para entregarle a empresas extranjeras las refacciones e introducción de nuevo material rodante. La feroz resistencia obrera pasó por encima a la burocracia entreguista con una huelga que duró 41 días en 1961. El gobierno igualmente logró despedir a casi 50.000 trabajadores ferroviarios y el cierre de un par de ramales y la privatización de talleres. Pero se evitó el cierre masivo de ramales, cuestión que llevó adelante Menem 30 años después.

Las elecciones legislativas de marzo del 1962

El 18 de marzo de 1962 se llevaron adelante elecciones legislativas. En las mismas estaba en juego la renovación de la mitad de la cámara de diputados y  la elección de casi la totalidad de los gobiernos provinciales. Frente a un creciente descontento popular Frondizi consideró que era necesario recurrir nuevamente a la contención del peronismo, pero aun con Perón en el exilio. La posible vuelta de Perón, era una carta que la burguesía se reservaba para una crisis revolucionaria, como la que existió en el 72-73. 

El presidente hizo un mal cálculo, pensó que los radicales intransigentes ganarían las elecciones. Esta mala apreciación frondizista partía de que el peronismo descabezado se encontraba dividido, golpeado por su retirada sin pelea del poder en el 55 y el pacto (Perón-Frondizi). Primero en elecciones anticipadas se sucedieron tres derrotas peronistas en diferentes provincias, las cuales se produjeron meses antes de que Perón avalara la candidatura de Framini en la provincia de Buenos Aires. La indicación del líder desde el exilio sirvió para unificar al peronismo y le dio nueva fuerza canalizando el descontento reinante contra el gobierno.

En estas elecciones la UCR Intransigente de Frondizi perdió la mayoría absoluta en la cámara de diputados, la mayoría de los gobernadores, el control del senado y terminó en un desastroso tercer lugar a nivel nacional. El peronismo concurrió a estas elecciones con varias listas a nivel distrital, consiguió una muy buena elección aunque no pudo repetir los resultados anteriores a la proscripción. Pero en la provincia de Buenos Aires, la más importante del país, ganó de forma contundente. La UCRP (radicales populares) de Balbín y Arturo Ilia ganó las elecciones en Córdoba, la segunda provincia más poblada y fue la segunda fuerza a nivel nacional. Existía un pacto secreto donde Frondizi, dos días antes de las elecciones, ya se había comprometido frente a las cúpulas militares a intervenir las provincias donde ganará el peronismo.

El golpe 

En la misma noche de las elecciones comenzó el golpe, Frondizi instruyó a su ministro Vitolo, para intervenir todas las provincias donde ganó el peronismo y para formar un nuevo gabinete de unidad nacional. El lunes 19 de marzo, el día después de las elecciones, los golpistas militares decidieron sacarse de encima a Frondizi pidiendo su renuncia. Al mismo tiempo realizaron un golpe en la provincia de Buenos Aires, con la destitución del gobernador bonaerense y la puesta en su lugar del militar Salas Martínez. Frente a lo grave de la situación las 62 Organizaciones Peronistas, en vez de convocar a una huelga general hasta que se reconozca el resultado electoral, convocaron a un paro aislado para el 22 de marzo que fue masivo pero no tuvo ningún resultado y fue una especie de saludo a la bandera. El Peronismo volvió a demostrarle a la clase obrera su incapacidad para dar una lucha decidida contra la derecha civil y militar.

Frondizi obligado por los militares despide a sus ministros civiles y convoca a las fuerzas de oposición a formar parte del nuevo. Los radicales populares liderados por Balbín e Ilia, no aceptan participar Mientras civiles y militares conspiraban abiertamente contra el gobierno, Frondizi acorralado, escribe una carta donde plantea:  “No me suicidaré, no me iré del país, ni cederé…”4Las últimas horas de Frondizi. Felipe Pigna. El historiador.

Los golpistas discutían qué tipo de golpe adoptar, consideraban que era necesario enmascararlo como una especie de relevo constitucional. Como el vicepresidente ya había renunciado en el conflicto del petróleo, pensaron en José María Guido, un Radical Intransigente cercano a Frondizi, que cumplía la función de presidente provisional del senado. El 29 de marzo de 1962 a las 7:00 am, Frondizi es arrestado y trasladado a la Isla Martín García. Guido fue nombrado presidente ese mismo día con el aval de la Corte Suprema de Justicia. Se mantuvo en el poder hasta octubre de 1963. Suprimió al congreso por orden de los militares que le otorgaron el poder y durante su breve mandato se dieron enfrentamientos entre las dos fracciones del ejército conocidas como azules y colorados.

Las conclusiones de un gran proceso de lucha

“Mientras el activismo se empeñaba en una lucha que apuntara a la victoria de los trabajadores y, en perspectiva, a colocarlo como un factor político en el cuadro de derrumbe del gobierno desarrollista, el peronismo obró como ejecutor del entierro de esa perspectiva. Coronó esta trayectoria con la retirada sin lucha frente a la victoria electoral en 1962”51955/1969: Las crisis políticas y la izquierda. Christian Rath. Revista En defensa del Marxismo, N° 49.. Esta era la corriente a la que hacían seguidismo los grupos trotskistas (morenistas y posadistas).

El movimiento sindical peronista se reorganizó no en base a su papel en la resistencia real del movimiento obrero, sino en función del pacto Perón-Frondizi y la sanción de ley de Asociaciones Profesionales. O sea, no a partir de la lucha contra las dictaduras o ataques de los gobiernos seudo democráticos, sino a partir de la defensa de sus posiciones burocráticas en los gremios.

El peronismo nuevamente dejó pasar el golpe sin luchar, prefiriendo la derrota ante la derecha que levantar a las masas contra los gorilas, lo cual podría haber afectado sus posiciones. El grupo Praxis combatió el entrismo que realizó el marxismo dentro del peronismo y llamó a votar en blanco contra el pacto Perón-Frondizi. 

Las grandes luchas obreras de esta etapa en Argentina, junto a las entregadas sistemáticas del peronismo, el seguidismo de la izquierda a las fracciones de la patronal y la revolución cubana, mostraban la necesidad de construir un verdadero partido de los trabajadores en nuestro país y el mundo. Sobre la base de esta conclusión y con una delimitación del foquismo, un grupo de activistas rompió con Praxis. Luego de un breve proceso de transición formaron Política Obrera (1964-1982). El objetivo era construir un partido que sostuviera la independencia política de los explotados para luchar por sus propias reivindicaciones. Este grupo se desarrolló en el movimiento obrero y los lugares de estudio, soportando los años más duros del terrorismo de estado.  A partir de 1983 se transformó en el Partido Obrero. 


Notas:

1. ¿Qué hay detrás del “bimonetarismo” argentino? Guido Lapa. En Defensa del Marxismo N° 56, diciembre 2020.

2. 60 años de la gran huelga ferroviaria de 1961. Leo Furman. Prensa Obrera, 30-10-21.

3. 1955/1969: Las crisis políticas y la izquierda. Christian Rath. Revista En defensa del Marxismo, N° 49.

4. Las últimas horas de Frondizi. Felipe Pigna. El historiador.

5. 1955/1969: Las crisis políticas y la izquierda. Christian Rath. Revista En defensa del Marxismo, N° 49.

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