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La crisis del PC Brasileño

Por Ricardo Guerra Vidal
La situación actual
 
Se ha abierto una nueva crisis en el seno del PCB. Tiene, hace tiempo características de debate público, donde los principales dirigentes del partido levantan violentas acusaciones a través de la prensa burguesa; la crisis ya ha provocado una reformulación de la composición del Comité Ejecutivo del Comité Central, la división del Comité Estadual de San Pablo en dos (el mayor centro industrial del país), así como en otros estados, al punto de que algunos afirman que, ya, en todo el país existen dos partidos.
 
Esta crisis comenzó en el exilio y envuelve a la figura del principal dirigente del partido, Luis Carlos Prestes, famoso por su liderazgo en el movimiento “Tenentista” de 1922, líder de la histórica Columna Prestes-Miguel Costa y secretario general del PCB desde 1943.
 
Prestes discrepa hace ya tiempo con la orientación que el actual Comité Central ha impreso al PC y lo acusa de socavar por dentro el partido, y más grave todavía, de ser responsable por la represión que alcanzó al partido en el período 74-75, cuando éste perdió varios militantes, entre los cuales se encontraban 9 miembros del CC, dejándolo prácticamente desarticulado.
 
El viejo dirigente hizo públicas sus críticas a principios de abril de este año en un documento de 25 páginas titulado “Carta a los Comunistas” que distribuyó entre las bases del partido, y públicamente. En este documento, Prestes acusa al actual C.C. de ayudar al régimen a "minar el PCB, por dentro, transformándolo en un dócil instrumento de los planteos del régimen”; dice que "el PCB no está ejerciendo un papel de vanguardia y atraviesa una crisis flagrante y que es de conocimiento público; que está siendo hábilmente aprovechada por la reacción para transformarlo en un partido reformista, desprovisto de todo carácter revolucionario y dócil a los objetivos de la dictadura militar”. El documento apunta a “falencias de la dirección que entre otras graves deficiencias, no fue capaz de preparar al partido para los negros años del fascismo, facilitando a la reacción obtener éxitos en su propósito de desbastar profundamente las filas del PCB”, y más aún, que “innumerables compañeros cayeron en las manos de la reacción como consecuencia de la incapacidad de la dirección, que no tomó las medidas necesarias para evitar el rudo golpe que recibió el partido en los años 74-75”.
 
El documento, agrega, que la dirección “se niega a la seria y profunda autocrítica” y hace de la "justa preocupación de los comunistas por la unidad”... “un biombo para ocultar la falta de principios reinantes en esa dirección, el apego a los cargos y puestos, al oportunismo de los que cambian de posición política para servir a sus intereses personales, la tradicional conciliación alrededor de formulaciones genéricas y que sólo pretenden mantener el "status-quo”.
 
Finalmente, Prestes, acusa a la dirección de pretender hacer del VII Congreso del Partido, que está convocado para el año próximo, un "Congreso-farsa”, propone su postergación hasta que se consiga la legalización del partido (a pesar de que hasta ahora no existe ningún indicio de que el partido sea legalizado a corto plazo), y señala divergencias con la actual política del PC que dice "ha actuado como freno de las luchas populares” y está "a la cola de los aliados burgueses” y, concluye, llamando a las bases del partido a “romper con la pasividad y tomar los destinos del PCB en sus manos, y a rebelarse contra los métodos burocráticos de la dirección”.
 
La "Carta” tuvo repercusiones inmediatas en el aparato; Gregorio Bezerra, uno de los líderes “históricos” del PCB, propuso la disolución del Comité Central y su substitución por una dirección formada por representantes de los Comités de ¡cada estado. Al ver que su propuesta era rechazada pidió dimisión de su cargo en el CC “para no comprometerse con la división”.
 
El siguiente paso fue dado por el propio CC. En la reunión convocada para discutir el problema, se decidió la substitución de Prestes en el secretariado general por Giocondo Días, representante del “centro”, fracción mayoritaria dentro de la dirección que se equilibra entre Preste^ que cuenta con apenas dos votos en el CC, y los llamados eurocomunistas inmediatamente, Hércules Correa y Armenio Guedes, representantes de los “euros", fueron excluidos del Comité Ejecutivo, lo que demuestra la fuerza del “centro" y su intención de arbitrar entre las dos a-las, aunque se apoye en los “euros” contra Prestes.
 
El CC aprobó, entonces, una respuesta a Prestes, publicada en el semanario oficioso del partido “Voz da Unidade” (Voz de la Unidad) acusándolo de tener una “actitud señorial", de liquidacionismo, personalista, y de renegar su propia línea política. También no dejaron de sacarle los trapitos al sol al ex-secretario, apuntando que el “secretario general, durante el exilio, llevaba adelante una dirección paralela al CC, que tomaba medidas que no eran discutidas ni aprobadas por el CC o por la Comisión Ejecutiva. (Documento de respuesta del CC del PCB publicado en “Voz da Unidade”).
 
La carta de Prestes llevó a la prensa a destapar aún más la cloaca de la política de los bastidores del stalinismo. Así se conoció que en ocasión de la vuelta de los miembros del CC al Brasil, Prestes había presentado la propuesta de que todos, con excepción de él mismo, a pesar de estar amnistiados, volviesen al Brasil, clandestinamente; la consecuencia lógica de ésta propuesta sería que, en este caso, solamente él hablaría públicamente en nombre del PCB (Revista “Veja”28/5/80).
El panorama de la disputa interna del stalinismo no está totalmente claro. Aunque Prestes es muy minoritario en el CC, muchos afirman que tiene gran prestigio en las bases del partido e inclusive, que la mayoría de la base obrera del partido estaría con él, particularmente en San Pablo, el mayor centro industrial del país.
 
Lo cierto es que el viejo caudillo está buscando apoyo fuera del partido y lo ha conseguido ampliamente del MR-Q un ex-grupo foquista, escisión de 1968, que viene apoyándolo, a través de las páginas de su periódico “A hora do Povo”, en su lucha contra el CC.
 
La proximidad del VII Congreso (es preciso señalar que los Congresos, tan raros en la larga vida del partido, son un tormento para el PCB pues, con excepción de los dos primeros, todos fueron oportunidad para importantes rupturas) aviva la lucha interna del CC. Prestes propone un “Congreso abierto” donde participarían no sólo los militantes del partido; una puerta abierta para el MR-8 donde Prestes contrapondría su prestigio a los obscuros miembros del CC.
 
El Comité Central, por su lado, rechaza tal propuesta y la de postergar el Congreso, asegurando que se realizará, “con o sin legalidad”, en 1981.
 
Una historia de crisis
 
El PCB fue fundado en 1922 y como la mayoría de los partidos de la III Internacional, nació bajo el impacto de la Revolución Rusa de 1917 y de la desagregación de la llamada “República vieja”, gobierno de la oligarquía rural. La tradición del movimiento obrero brasileño estuvo ligada desde comienzos de siglo al anarquismo y no al marxismo. La clase obrera brasileña, muy reducida y heterogénea, se resentía por la predominancia del elemento artesanal y pequeño burgués. Sobre esta base, el PCB surge con extrema fragilidad teórica y ninguna experiencia de la historia del marxismo en Brasil para ser aprovechada. Es importante resaltar que de los participantes de su congreso de fundación sólo dos provenían de las filas anarquistas. Inmediatamente después de su fundación, el PCB participó del IV Congreso del Comintern, al cual no fue admitido como miembro pleno por interferencia directa del propio Trotsky, debido a las influencias anarquistas y franco-masonas que Canellas, el delegado al congreso dejó traslucir. (El año Rojo, N. Bandera, A.T. Andrade).
 
La influencia y la organización del PCB crece lentamente durante la década del 20. El II Congreso, realizado en 1924, contó con la presencia de 17 delegados. Atravesó por dificultades debido a la represión bajo el gobierno de Arbur Bernardes (24-25) y después por la famosa “Ley Celerada” del gobierno Washington Luiz (27) (una ley antiobrera que prohibía las huelgas, permitía la intervención en los sindicatos y preveía penas rigurosas para la “subversión”). El PCB sufrió su primera gran escisión cuando la llamada “oposición sindical" liderada por Joaquín Barbosa dejó el partido por discrepar con la disciplina stalinista del CC sobre el partido y de su orientación izquierdista para el movimiento sindical. Barbosa y su oposición sindical fueron seguidos por varios líderes sindicales: del partido. En esa ocasión, un grupo liderado por varios jóvenes intelectuales (Lívio Xavier, Mario Pedrosa, Fúlvio Abramo)rompieron con el PCB por discordar de la stalinización del partido y de la orientación ultraizquierdista del Comintern, formaron la Liga Comunista y se ligaron a la oposición de izquierda trotskista. 
 
La juventud comunista perdió 4 de los 5 miembros de su comisión ejecutiva que se unieron a la oposición sindical.
 
A partir del III Congreso (1928) se acentúa la crisis del PCB. Dominado por la línea del tercer período de la Internacional stalinizada, el PCB entra en la década del 30 caracterizando el movimiento nacionalista de esa época como un conflicto entre dos fracciones del imperialismo (Inglés y americano) negándose a levantar las banderas democráticas y aplicando, con resultados desastrosos, la política izquierdista del Comintern para los sindicatos: declaró que los sindicatos se habían vuelto organizaciones fascistas y se lanzó a la formación de los ultraminoritarios sindicatos libres" (teoría revivida, como sabemos, recientemente, en el Brasil, por los lambertistas). (J.W.F.Dulüs, “Anarquistas y Comunistas en el Brasil").
 
La detención de la mayoría del CC en 1931 durante la huelga de los gráficos en San Pablo fue el punto culminante de la crisis del PCB que hasta 1934-1935 estuvo virtualmente desarticulado.
 
En 1931 Luis Carlos Prestes, desde fuera del Brasil, opta por el PC y es invitado a ir a Moscú donde trabajará con el ejecutivo del Comintern. En agosto de 1935 Prestes es elegido miembro del Comité Ejecutivo de la I.C. y, en octubre, por influencia de Moscú es electo para el CC y para el Buró Político del PCB, sin nunca haber militado en la base del Partido. La popularidad de Prestes atrae para el PCB un gran número de militáis 10 que dió al partido stalinista un carácter “putschista” pequeño burgués.
 
A partir de 1933 con la “debacle del PC alemán y la ascensión del nazismo la política bukharino-stalinista del tercer período pasa a ser substituida por la política oportunista de los “frentes populares”. Todavía Dimitri Manuilsk, entonces presidente del Comité Ejecutivo de la internacional, mantenía cierto prestigio y defendía las posiciones ultraizquierdistas tercer período. En 1934 fue realizado en Moscú un Congreso Latino-America donde las posiciones de Manuilsk, apoyadas por Prestes y por los delegados brasileños, prevalecieron sobre la de los "frentes populares” de Dimitrof, en lo que refería a la línea a ser adoptada para Brasil. Aunque para otros países de América Latina, como por ejemplo Chile, la orientación era la creación de un “frente Popular”, en Brasil era la de la preparación e levantamiento armado. (J.W.F.Dullis…).
 
Dos factores desequilibraron la balanza a favor del putch, la adhesión e Prestes al PCB, que contaba con gran popularidad en los escalones inferiores de la oficialidad en el ejército, y los entusas as informes del secretario general del P0*5’ Antonio Maciel Bonfin Miranda, sobre a situación política en Brasil. 
Es con este objetivo que, a fin de 1934, el PCB impulsó la formación de la Alianza Nacional Libertadora, para lo cual Prestes fue electo presidente honorario. Sobre la bandera de ALN fue organizado el levantamiento del 35. Con características nítidamente golpistas, el movimiento del 35 fue llevado adelante por los militares del partido, dentro de los cuarteles, completamente desvinculado del movimiento de masas. Sin ninguna sincronización y conocido de antemano por las fuerzas policiales, el “levantamiento” estalló en algunos cuarteles y fue rápidamente liquidado. 
 
El levantamiento del 35 fue, por lo tanto, nada más que un “putch” en los cuarteles y su inevitable fracaso, fue uno de los motivos para el inicio del período de mayor represión que se conoció en Brasil y que preparó el terreno para la instauración del “Estado Novo" de Getúlio Vargas, régimen policíaco-militar que eliminó el parlamento y los partidos políticos, colocó interventores en los estados, prohibió las huelgas y decretó la legislación de estatización de los sindicatos.
 
Después de este levantamiento, el PCB enfrentó una de sus peores crisis; fue desmantelado por la represión y dejó de existir en 1940. (L.Basbaun, “Una vida en 6 tiempos"). El PC había sufrido en 1937 una profunda división. Un ala liderada por Herminio Sachetta, miembro del CC, Comité Regional S.P., discordó con la orientación de los frentes populares. Mientras que el partido, por orientación del Comintern, se proponía apoyar a José Américo de Almeida, candidato de Getu-lio para las elecciones presidenciales, del 36, el ala liderada por Sachetta proponía la candidatura simbólica de Prestes, entonces preso, y se dio la ruptura. Sachetta y su grupo quedaron con 6 Comités Regionales, toda la infraestructura del partido e inclusive el periódico del PCB. El ala disidente formó en 1943 el Partido Socialista Revolucionario y posteriormente se afilió a la IV Internacional.
 
En 1942 comienza la disgregación del “Estado Novo"; Vargas, que hasta entonces había apoyado al fascismo, se ve obligado a declarar la guerra a Alemania y reorientar su política en dirección a los aliados y alinearse con los Estados Unidos. Toma algunas medidas liberales. Algunos grupos de stalinistas se reúnen para reorganizar el PCB. En 1943 se realiza la “Conferencia de la Mantiqueira" donde se elige una comisión nacional y Prestes, todavía preso, es electo secretario general. En 1945, Vargas que se ve privado del apoyo de la burguesía, decreta una amnistía y le da la legalidad al PCB que lanza su política de “orden y tranquilidad” y llama a la clase obrera a “apretarse el cinturón”, concordando con la política del Kremlin de “coexistencia pacífica”. Vargas es destituido en 1945 por un golpe palaciego y pasivamente renuncia; son convocadas elecciones y se instaura una asamblea constituyente. El PCB, que hasta entonces había apoyado a Vargas, al percibir que el golpe no era dirigido contra él, y que no amenazaba su legalidad, no preparó ninguna reacción y comenzó a organizarse para la Constituyente.
 
La legalidad de 45-47 es un período de gran crecimiento para el PCB que llega a conquistar 180.000 militantes. El PCB crecía principalmente entre la pequeño burguesía y su crecimiento no era el reflejo de una movilización de masas; un mero producto de la política legalista y electorera del partido.
 
Este desarrollo explicara en parte el gran retroceso que sufrirá el PC después de su proscripción.
 
A pesar de su política abiertamente colaboracionista, proclamándose el “sostén máximo del orden y la tranquilidad", el PCB es nuevamente ilegalizado v sus 17 diputados proscriptos, incluido Prestes, senador por el partido. Una nueva crisis para el partido, ve disminuir sus cuadros a menos de 50.000, al mismo tiempo que cunde la desmoralización en sus filas, que ven proscribir al PC sin ninguna reacción de su parte. (L.Basbaun, “Historia sincera de la República"). Esta proscripción marca un viraje brutal y desesperado del stalinismo. El PCB, que, hasta aquel momento, fuera campeón de la política de “unidad nacional" con toda la burguesía, exige la renuncia de Dutra y en 1950 inicia una política sectaria atacando a Vargas, reelecto en 1950, como “agente del imperialismo”, abandonando los sindicatos y realizando en la práctica un frente único con la proimperialista UDN que haría una violenta campaña contra Vargas, que en esa época se presentaba como nacionalista y antiimperialista.
 
En 1957, el PCB sufre una nueva división provocada por el “informe secreto” de Kruschev al XX Congreso del PCUS y una fracción liderada por Agildo Barata, líder militar del 35, se retira del partido declarando su repudio a los métodos burocráticos, ya que la dirección hizo todo lo posible para impedir la discusión, llegando a invadir la redacción de uno de los periódicos del partido que había publicado un material al respecto y expulsándo a los periodistas. Los militantes de base sólo tomaron conocimiento a través de la prensa burguesa. El IV Congreso (1954) ya había iniciado un proceso de disgregación interna con la elección burocrática de los delegados y la aprobación de una resolución que tuvo que ser modificada rápidamente con la muerte de Vargas, quien pasó de “agente del imperialismo” a defensor de los intereses nacionales.
 
En 1960 el PC, que en 1946 tenía 180.000 militantes y 9 diarios, cuenta con diez o quince mil militantes y sólo un semanario. Bastante desmoralizado enfrenta una crisis todavía más grave con la salida de la mayoría del CC dirigida por Arruda Cámara en el V Congreso; contra la cual Prestes se apoyó en el actual “centro”, que ahora domina el partido y acaba de destituirlo del secretariado general. La fracción de Arruda, adhirió al maoísmo y formó el Partido Comunista de Brasil (PC do B) criticando al PC como revisionista.
 
La línea trazada en el 58 establece un nuevo curso que el PC seguirá desde entonces y como veremos más adelante, está en la base de la actual crisis.
 
Los efectos de una política contrarrevolucionaria.
El sectarismo proimperialista del PCB durante el gobierno de Vargas, el súbito cambio de posiciones luego de su suicidio, la farsa del IV Congreso y el informe de Kruschev de 1956 sobre los crímenes de Stalin que acabamos de enunciar en el capítulo anterior, van a dejar al PC desmoralizado y debilitado. El gran partido de 180.000 militantes contaba en 1958 con apenas 3.600 militantes. (La democracia y los Comunistas en el Brasil, L. Konder, página 106).
 
Es en este panorama de intensa crisis que aparece el “Manifiesto de 1958”. Este documento es el fruto de la alianza entre Prestes y los moderados que actualmente controlan el aparato. Esta alianza va a expulsar del partido en 1960, en el V Congreso, a los antiguos dirigentes Diógenes Arruda, Mauricio Grabois, Pedro Pomar, Joáo Amazonas, etc., defensores intransigentes del stalinismo y que fundarán el PC de B que pasará poco después para el maoísmo. En este manifiesto se declara el apoyo al gobierno del entonces presidente Juscelino Kubitschek, uno de los mayores impulsores de la penetración del capital extranjero en Brasil, y se propone la formación de un “frente único” democrático y nacionalista para las elecciones del 58, donde se dice que “los comunistas apoyan a los elementos nacionalistas que existen en todos los partidos", se señala, también “que existe hoy en nuestro país la posibilidad real de conducir, de forma y con métodos pacíficos la revolución antiimperialista y antifeudal"(...)“El camino pacífico significa la actuación de todas las corrientes antiimperialistas dentro de la legalidad democrática y constitucional, con la utilización de formas legales de lucha y de organización de masas. Es necesario, por lo tanto, defender esta legalidad y extenderla en beneficio de las masas (“PCB,Veinte años de Política 1958-79)",
Este manifiesto marca, por lo tanto, la adaptación del PC a los cambios operados en la burocracia soviética en la época de Kruschev y liquida del programa del PCB los restos de demagogia “putchista" que venían del pasado. De ahí el énfasis dado al legalismo y en favor de “un camino pacífico” para la revolución brasileña.
 
El V Congreso ratifica las posiciones del manifiesto del 58 que se traducirán en una política de total apoyo al gobierno de Joáo Goulart (61-64)- Jango-ex ministro de trabajo de Vargas. Durante el gobierno de “Jango”, la colaboración y sumisión del PCB contaba con simpatizantes dentro del propio gobierno federal y en varios organismos estatales, por ejemplo la Petrográs, a tal punto que L.C. Prestes llegó.a declarar que “el PCB todavía no es el gobierno, pero ya está en el gobierno". El PCB encontrábase, por lo tanto, hasta el último pelo con el gobierno de Goulart y consecuentemente va a participar de su capitulación ante el golpe del 64.
 
El stalinismo creó en esta época un Comando General de los Trabajadores (CGT) en colaboración con los burócratas nacionalistas, cuyo papel fue el de evitar la acción independiente de la clase obrera del cobarde nacionalismo burgués y de enfrentar al golpismo reaccionario. La orientación del PC, cuando el golpe era ya casi un hecho, fue la de no movilizar para no radicalizar la situación. En lugar de llamar al movimiento independiente de las masas, el PC llamaba a confiar... en el legalismo de las FFAA.
 
Así, apenas 8 días antes del estallido del golpe el 22 de marzo de 1964, Prestes escupía arrogancia: “Si los conspiradores levantan la cabeza, el ejército la cortará! ” Confiaba en el ejército para defender la legalidad y no hacía nada para organizar a los obreros en la resistencia al golpe, el que era inevitable: tal era la política stalinista. La CGT dirigida por el PC, no hacía más que emitir proclamas, sin pretender organizar ningún movimiento real de los sindicatos y de las organizaciones obreras. El golpe triunfó así sin mayor resistencia, debido a este trabajo de desarticulación de las organizaciones obreras desarrollado por el nacionalismo y por el PC.
 
Los acontecimientos del 64 abren, otra vez, una crisis en el PCB donde una serie de sectores se lanzan a cuestionar la orientación política “pacifista” aprobada en el período 58-60. El principal disidente fue entonces Carlos Marighela que será expulsado antes de la realización del VI Congreso en 1967. En este período posterior al golpe salieron también otros grupos, la mayoría alineándose con el castrismo y el foquismo incapaces de elevarse a una crítica programática al menchevismo y por lo tanto conservando una estrategia de “revolución por etapas” favorable a la colaboración con la burguesía.
 
El VI Congreso de 1967 reafirma la política de frente democrático burgués, y propone “la unificación de todas las fuerzas y personalidades políticas que resisten al régimen y se oponen a él, incluyendo ahí la Iglesia y las Fuerzas Armadas. Se le atribuye al MDB, único partido legal de oposición, en aquel momento un mero apéndice de la dictadura militar, el papel de oposición y es en este partido que el PCB irá a desarrollar su trabajo político.
 
Ya en los documentos del VI Congreso se plantean algunas críticas a las vacilaciones que teóricamente habría tenido el partido, en la aplicación consecuente de la línea del “camino pacífico brasileño para el socialismo", aprobadas en 58-60, vacilaciones que indirectamente son atribuidas a la presión de los grupos finalmente expulsados y que optaron por el foquismo. Estas vacilaciones debían ser corregidas en favor de una línea más firme y consistente de colaboración con la burguesía. Sólo que en ese momento tal línea debía ser puesta en práctica en el cuadro de la dictadura militar. La consecuencia más brutal de esta política la va a sufrir el propio PC y su dirección. La década del 70 parece tener una importancia decisiva en el debate sobre la crisis actual.
 
Ocurre que en 1974 el entonces presidente Geisel anuncia el principio de una política de “distensión lenta y gradual” previendo la necesidad de acomodar el régimen dictatorial a las modificaciones que comienzan a manifestarse en la situación política (reanimamiento de las luchas por las libertades democráticas y contra la represión en 1973, gran derrota del partido del gobierno (Arena) en las elecciones del 74, debilitamiento del frente burgués a partir de la crisis mundial, etc).
 
El PCB busca, entonces, rápidamente, una aproximación con la dictadura militar, aceptando la dádiva del gobierno militar. Según militantes del PCB, se habría formado en ésta época un “Comité de
Aproximación” encargado de negociar con el régimen. El PCB, a través del MDB, participa activamente de las elecciones creyendo en la apertura y en el progreso democrático a través de ella y del parlamentarismo maniatado: algunos comunistas son elegidos diputados por el partido “legal” en 1974.
 
Los frutos de estas ilusiones son bastante amargos: la dictadura militar a través de sus organismos represivos golpea brutalmente el PC, asesinando 9 miembros del CC y varios militantes de base y casi lo desarticulan, justamente en esos años 74-75. Lo que restó de la dirección fue obligado a exiliarse en el extranjero.
 
La catástrofe, o las catástrofes, resultantes de la política aprobada en el VI Congreso germinación la actual crisis. Así, la discusión estalló ya durante el exilio, en el aparato stalinista, sobre los métodos seguidos y sus nefastos resultados.
 
La crisis, originada por los resultados de la política contrarrevolucionaria, quedó incubada en el aparato durante el exilio, pero surgió con violencia en cuanto los dirigentes amnistiados volvieron al Brasil. Es importante por lo tanto, caracterizar esta discusión y las divergencias planteadas, como paño de fondo en la actual crisis que atraviesa el stalinismo.
 
Una divergencia sin principios
 
Una de las primeras manifestaciones públicas de la ruptura que se procesa en el aparato stalinista fue una entrevista concedida al diario “Jornal do Brasil” por Armenio Guedes y Hércules Correa, porta voces de los “eurocomunistas” en el CC, en la cual hacen una “autocrítica” con relación al desempeño del PC en el 64:...teníamos por ejemplo un gobierno como el de Joao Goulart... En ciertos momentos... pasamos a verlo como un gobierno de conciliación. Y a combatirlo” (Entrevista dada por Hércules Correa al “Jornal do Brasil” en 1979, en La clase obrera y su Partido,HC).
 
La declaración, como ya dijimos, no corresponde en nada a la verdad, pues la crisis política staliniana durante el período anterior al golpe consistió en la defensa del gobierno de Goulart y más todavía pisaba fuerte en el supuesto legalismo de las FFAA. Pero, las declaraciones de estos dos dirigentes son sintomáticas de que una fracción del aparato cuestiona la política del 64 dando a entender que la línea correcta habría sido una alianza todavía más amplia con otros sectores de la burguesía, incluyéndose ahí la derecha, en una especie de “compromiso histórico” (en el modelo de la propuesta de Enrico Berlinger de alianza del PCI con la Democracia Cristiana Italiana). Esta interpretación es reforzada por el hecho que “las personas ligadas a Prestes acusan al otro grupo de estar sobornado por la línea del partido italiano para llevar al PCB en una posición antisoviética” (Folha de Sao Paulo, 23/4/80).
 
Así, a primera vista, la división del PCB parecería ser un reflejo en Brasil del surgimiento del “eurocomunismo”, expresión de la crisis de la burocracia soviética y de su política de “coexistencia pacífica’1 con el imperialismo. El surgimiento de un sector disidente en el aparato stalinista internacional, dispuesto a someterse en gran medida al imperialismo, corresponde al desarrollo de una corriente similar en el aparato soviético. Hércules Correa y Armenio Guedes señalan la perspectiva de que frente a los avances de la revolución y las presiones de la burguesía es necesario profundizar la línea de colaboración contrarrevolucionaria. A pesar de todo, esta hipótesis es frágil ya que como dijimos al comienzo, los “euro-comunistas” son minoría en el CC y además, el PCB en su conjunto, apoyó la invasión de Afganistán, y fue uno de los pocos PPCC en apoyar sin reservas y públicamente dicha invasión.
Por último, tanto prestistas como antiprestistas en el CC buscaron en Moscú el aval de la burocracia soviética para sus posiciones. Hasta el momento sin embargo, el PCUS no mostró inclinaciones por ninguna de las fracciones.
 
Los “moderados” que actualmente dirigen el partido, tienen trazada una perspectiva de trabajo férreo de compromiso a largo plazo con la burguesía en su conjunto, incluyendo a la dictadura militar. En esta línea el CC ha lanzado la propuesta de "Constituyente con Figueiredo" para reforzar la idea de que están dispuestos a conservar un cuadro de conciliación con el régimen militar.
 
Frente a las posiciones del CC, Prestes formalmente pretende colocarse a la izquierda de la dirección, a quien acusa de conducir el partido “a renunciar a su papel revolucionario y asumir el papel de freno de los movimientos populares, de actuar como garante de un pacto con la burguesía”. Sin embargo la estrategia propuesta por el secretario general en nada difiere de la clásica formulación stalinista de revolución por etapas, es decir, que coloca la necesidad de sometimiento del proletariado a la burguesía en una revolución que no será socialista, sino “antimonopolista y antilatifundista”. De este modo, Prestes concuerda con la propuesta del CC de formar un “frente democrático” burgués y con el llamamiento a los trabajadores de ingresar en el partido burgués de oposición, el PMDB.
 
La única propuesta política concreta presentada por Prestes en sus diferencias con el CC es su posición favorable a la formación de un “trente de izquierda” dentro del frente democrático, esto es la unión de todas las fuerzas de izquierda”, “aquellas que se reclamen del socialismo”, como “fuerza motriz” del frente democrático. ¿A qué viene esta propuesta de Prestes? La mayoría de las organizaciones de izquierda están en el Partido de los Trabajadores, encabezado por un sector de la burocracia sindical. En este sentido el “frente de izquierda” se constituye en una propuesta alternativa contra el PT: desde el primer momento el stalinismo se opuso a la construcción del PT y Prestes no indica ninguna diferencia respecto a esto. Además, la propuesta apunta a una alianza con el MR8, que se ha alineado definitivamente con Prestes. Este está tratando de incorporar este sector al partido para aumentar su margen de maniobra con vistas al VII Congreso que él acusa de estar siendo manipulado por el CC.
 
La división del PC gira, por lo tanto, en tomo a las divergencias sobre cómo contener mejor la revolución y adaptarla a la burguesía y es esto lo que la izquierda brasileña ha buscado ocultar al saludar el giro de Prestes a la izquierda.
 
La “unidad” de las fracciones en torno de las posiciones antiobreras fueron confirmadas a través de la última gran huelga de los obreros de ABC, enorme concentración obrera en la periferia de San Pablo. Ambas fracciones apoyaron la política de aislamiento de la huelga desarrollada por los burócratas de los sindicatos más importantes del país.
 
El PC formó en conjunto con estos burócratas un agrupamiento denominado “Unidad Sindical” cuya función política es bloquear el desarrollo de la tendencia que el movimiento sindical ha presentado en dirección a recuperar sus organizaciones, manteniendo la estatización de los sindicatos. Los prestistas no sólo apoyaron la política de la mayoría del PC de formación de la “unidad Sindical” sino que después de la huelga del ABC fueron los que más trabajaron por la afiliación de los burócratas que la componen al PMDB, para dejar clara su hostilidad al sindicalismo auténtico, dirigido por Lula y a su propuesta de construcción de un Partido de los trabajadores.
 
Queda claro, por lo tanto, que la crisis del PCB es resultado de toda una política de andar a la cola de la burguesía, política que ha provocado el retroceso del partido y que preparó el camino para la represión que se desató sobre el partido en 1964. Frente a esto y a la recuperación del movimiento de masas, el aparato stalinista se divide en torno de disputas de camarillas y de orientaciones que en ningún caso rompen con la línea de colaboración de clases. Las posiciones de ambas fracciones son una divergencia sin principios, en una lucha por el control del aparato, sin diferencias de fondo en la actuación concreta de la lucha de clases. Por estos motivos ambas deben ser clasificadas como contrarrevolucionarias.
 
Conclusión: Es necesario aprovechar la crisis del P C para construir el Partido Obrero.
 
La crisis del PC brasileño puede ser sintetizada como una expresión de las dificultades encontradas por el stalinismo para desarrollar una política segura de contención de la revolución. Que tales dificultades abran un proceso de desarticulación en el seno de un aparato con larga historia de traiciones a la causa del proletariado es el aspecto progresivo de esta crisis cuando la situación del país se caracteriza por la tendencia al ascenso del movimiento de masas.
 
Un aspecto de esta evolución de la clase obrera es también la liquidación del monolitismo del aparato sindical, el surgimiento del movimiento de los “auténticos” y del PT.
 
Si la propuesta de construir el PT tiene en la actualidad un carácter progresivo es precisamente porque el PC fracasó en la tarea de construir un partido obrero de masas que separe a los explotados de la burguesía, en una organización política obrera propia, fracaso que debe sumársele a la cuenta de la política antiobrera del stalinismo. Superar este fracaso del stalinismo significa, por lo tanto, en última instancia superar el programa y la estrategia de colaboración de clases, propia de aquél, y esto es imposible sin intervenir en la experiencia del propio movimiento obrero, sin trabar una lucha política concreta para disputar la dirección del movimiento de masas a los PC y a los burócratas, a los cuales está aliado.
 
El punto de partida de tal intervención es tener claro que la perspectiva de la ruptura total dentro del PC no es la de colocar al prestismo en una posición más próxima a la revolución sino abrir un cuadro de disgregación del stalinismo. Esta abre una buena oportunidad para el desarrollo y el crecimiento del PT porque pone de relieve toda la podredumbre de la estrategia antiobrera de sustentación del PMDB. Para los militantes del PT lo que importa es aprovechar la crisis para la construcción de un auténtico partido de clase, el que es imposible sin una delimitación del stalinismo y su política de apoyo al Estado burgués. No podemos olvidar que el PC tiene más de 50 años de historia y su política fue un factor clave en las derrotas de la clase obrera en las últimas décadas.

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