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El ultraizquierdismo y las Malvinas

Por Julio Magri

Trotsky decía que los ultraizquierdistas "son internacionalistas pasivos en la medida que están dispuestos a rechazar cualquier guerra' con tal de preservar su ‘neutralidad virginal', ro cuando los acontecimientos obligan a estos camaradas a seguir entre guerra y guerra, caen fácilmente en el socialpatriotismo". (‘‘Acerca de la resolución sobre la guerra”, 27 de octubre de 1937, en “León Trotsky on China”, pág. 574).

Esta frase cae redondo sobre “Nuevo Curso”, un grupo de ex-posadistas argentinos adherido al Secretariado Unificado, debido a sus posiciones en relación a la guerra de Las Malvinas.

Neutralistas...

‘‘Nuevo Curso” publicó con fecha “mayo, 1982” una declaración política, en la que, sin embargo, en ningún momento se caracteriza como imperialista la guerra desatada contra Argentina (boletín nro. 1). Esto, cuando la flota británica ya se encontraba cerca de las islas y el imperialismo mundial hacía rato que estaba aplicando sanciones económicas y militares contra

Argentina.

Al contrario, para NC el carácter de la guerra debía ser determinado por la naturaleza de los regímenes políticos de los Países en conflicto, en ambos casos burgueses, reaccionarios y antiobreros. De ahí que se declarasen neutrales entre Argentina e Inglaterra, y que plantearan la consigna de ni Thatcher ni la dictadura argentina.

Esta gente eliminó del planeta al imperialismo, para caer en el subjetivismo más abyecto: el contenido de clase de las guerras estaría determinado por la orientación de los gobernantes de turno, y no al revés, a saber, que el carácter concreto de las orientaciones de los gobiernos en guerra depende del carácter de clase de ésta. En este caso, el gobierno de la Thatcher representaba al imperialismo británico y mundial y el de Galtieri a la burguesía de un país oprimido por ese imperialismo mundial. Si se toma en cuenta la orientación “burguesa” y “reaccionaria” de uno y otro gobierno, no se explica que se haya llegado a una guerra. Esta se produjo, precisamente, porque a pesar de sus “orientaciones” similares, entraron en choque los intereses de la burguesía imperialista y los de la burguesía de un país oprimido. La victoria de este último importa un progreso para la revolución mundial, lo contrario ocurre con un triunfo imperialista’

NC dice que “en cualquier conflicto planteado hoy a escala mundial es necesario primero visualizar con exactitud los intereses del proletariado, las relaciones entre las clases. Sin desconocer la existencia de países diversos y la caracterización que se haga de sus regímenes y estados, pero no al revés, con lo cual caemos en el pantano de las tendencias geopolíticas reaccionarias. La característica fundamental de esta etapa es la presencia ascendente del proletariado en cada uno de los conflictos planteados, inclusive en los países donde es una minoría y aún en la carencia de partidos de masas”.

¿Qué significa todo este intríngulis? Para el marxismo, la actitud del proletariado ante las cuestiones nacionales debe estar subordinada a los intereses del proletariado mundial tomado en su conjunto. Esto significa, por ejemplo, que el proletariado británico debe abandonar cualquier cálculo mezquino sobre las ventajas que podría obtener de una victoria de su gobierno contra Argentina, y apoyar la causa nacional argentina contra su propio país. También significa que debe rechazar iodo planteo de llevar la democracia política a la Argentina en la punta de la bayoneta británica, ya que esto reforzaría a la burguesía imperialista de su país y al imperialismo mundial, y prepararía el camino para una dictadura aún más feroz.

Para el proletariado argentino, que debe estar incondicionalmente por el aplastamiento de la flota -porque esto sería progresivo para su ducha y para la de todos los pueblos contra el imperialismo- subordinar la cuestión nacional al internacionalismo debe significar una lucha intransigente contra el chauvinismo de la burguesía de su país, contra la exaltación de la superioridad de la propia nación y en favor de la unidad del proletariado mundial con vistas al derrocamiento de la burguesía.

Para NC "visualizar los intereses del proletariado" quiere decir otra cosa, quiere decir enfrentar estos intereses a los de la lucha contra el imperialismo. En el caso concreto de Argentina significa subordinar la lucha contra el imperialismo a la lucha por la democracia burguesa (anulada por la dictadura), de manera que su posición no es pues la derrota incondicional de la flota sino de la dictadura, es decir, a manos de la flota. Los "intereses del proletariado" "visualizados" por NC son los de la democracia burguesa representativa, aunque venga en las alforjas de la flota. Este es su "internacionalismo” —la clásica formulación democrática en términos imperialistas, que en América Latina tiene la vasta tradición política de un siglo.

Declararse neutrales en una guerra de piratas imperialistas contra un país oprimido o rechazar la guerra de éste, con el pretexto de que este último tiene un gobierno represivo y antiobrero, significa hacer causa común con los bandidos imperialistas.

De la posición de NC se infiere que la clase obrera sólo podría apoyar las guerras antiimperialistas dirigidas por ella misma, o bien que sólo serían antiimperialistas las guerras que tuviesen al proletariado a su cabeza. Pero el proletariado nunca podrá colocarse en la conducción de la nación oprimida si adopta una actitud neutral en una guerra imperialista contra una nación oprimida, porque estaría oficiando de camero, de rompehuelgas, de la lucha antiimperialista. El proletariado debe intervenir en la lucha contra la agresión imperialista, con su programa y métodos, para disputarle a su burguesía la conducción política y militar de la .misma. El proletariado integra así la diferencia de principio entre una nación opresora y una nación oprimida a su diferencia de principio con su burguesía nacional en guerra contra el imperialismo.

En un típico razonamiento ultraizquierdista, NC argumenta que  no hay antiimperialismo consecuente sin una definición y perspectiva socialista", por lo que no se podía apoyar a Argentina gobernada por una dictadura. Se trata de una premisa correcta y de una conclusión redondamente falsa.

Que la burguesía no pueda llevar adelante un programa anti-imperialista consecuente no significa en modo alguno que no existan choques de carácter nacional entre ésta y el imperialismo. NC propone ignorarlos y entonces se traga el sapo, nada más ni nada menos, de una guerra de un bloque de naciones imperialistas contra Argentina. NC "renuncia" a la guerra, como si se pudiese escapar a la realidad. Aunque la guerra sea un hecho, aunque de un lado exista una reivindicación nacional justa y del otro la defensa de una posesión colonial, NC no se inmuta, porque la dictadura y la burguesía argentinas no son ni pueden ser antiimperialistas consecuentes. Pero mucho menos antiimperialistas y mucho menos consecuentes son "nuestros socialistas” porque se abstienen de participar en la lucha concreta contra el imperialismo.

Pero, ¿cómo puede el proletariado aspirar a transformar la lucha antiimperialista en "consecuente" si se mantiene neutral y le da la espalda a la lucha contra la agresión imperialista?

El antagonismo entre la burguesía nacional y el proletariado no queda abolido en una guerra, limitada o no, con el imperialismo, lo que quiere decir que la lucha por la revolución social sigue vigente. Para esto se requiere conquistar a la mayoría de los oprimidos, lo que puede ocurrir si el proletariado participa en el enfrentamiento con el imperialismo, al mismo tiempo que denuncia las traiciones y compromisos de la burguesía con el imperialismo. Para esto, debe señalar el programa y los métodos para que la nación oprimida derrote al imperialismo agresor. La lucha contra la dictadura y la burguesía argentinas no queda detenida ni suspendida ni un minuto, sino que cambia la forma de la lucha por la revolución social.

NC, que se declara neutral en esta guerra, como todos los ultraizquierdistas, pregona el derrocamiento de la dictadura. Esto significa irse por la tangente, ya que el proletariado no ha asumido todavía la dirección de la nación. Esta verborragia tiene un carácter derrotista y, por tanto, es de filiación pro inglesa.

La gran "idea" de NC es que un triunfo argentino hubiera fortalecido a la Junta Militar, pero ni se le ocurre que ese fortalecimiento hubiera sido a costa del imperialismo, es decir, del que fue su principal sostén económico e internacional. Un "fortalecimiento" de este tipo es favorable a la causa de la democracia y del proletariado.

Es evidente que Argentina sólo podía triunfar llevando a fondo la ruptura con el imperialismo. Desde un punto de vista social y político, la dictadura se hubiera debilitado por la quiebra de su alianza con el capital imperialista mundial. Indudablemente dependería de su grado de intervención que el proletariado aprovechara esa crisis en su beneficio.- En cambio, el triunfo británico reforzó el papel de árbitro del imperialismo mundial.

NC sostiene que "cualquiera fuera el resultado de la guerra y su duración, la crisis económica y social seguirá su curso y el proletariado sólo puede esperar una mayor explotación”.

En toda guerra nacional conducida por la burguesía, la finalidad de ésta es extender las bases de la explotación de la clase obrera a expensas del imperialismo. Pero en un país atrasado la extensión de la base histórica de la dominación burguesa, entendida en detrimento del imperialismo, tiene un carácter históricamente progresivo, a condición que el proletariado se separe por completo de su burguesía en la lucha nacional y preserve su independencia de clase, que es la forma en que aprovechará ese progreso general de la nación oprimida.

... en la maniobra de la dictadura...

Para justificar su "neutralismo", NC apela a un argumento por cierto nada novedoso: la ocupación de las islas fue una maniobra de la dictadura con vistas a armar un frente de unidad nacional para rescatar a las FFAA de la crisis política.

Pero lo que NC no dice, y esto PO lo previó y lo señaló cuando el Ejército ocupaba los islas (ver PO Nro. 328,4/4/82), es que la maniobra podía fracasar y abrir una guerra imperialista contra Argentina. Un mes después, NC seguía hablando de la gran maniobra de la dictadura sin ver que había fracasado y que esto, inevitablemente, en lugar de rescatar a las FFAA las habría de hundir aún más.

NC sostiene que para no caer en la maniobra de "unidad nacional” de la dictadura había que mantenerse neutrales en la guerra lo que para NC es sinónimo de independencia de clase. De ahí se deduce que para NC las reivindicaciones nacionales serían reaccionarias, puesto que subordinarían la lucha de clases del proletariado a su burguesía. Este es el fondo del planteo de NC.

Se trata exactamente de lo contrario. La opresión nacional exacerba la lucha de clases de la nación oprimida y opone al proletariado a su burguesía nacional, porque ésta se revela como una clase cobarde, incapaz de emancipar a la nación del yugo imperialista. Ahora bien, si los trotskistas se abstienen de participar en la lucha contra el imperialismo, la burguesía cuenta con las manos libres para manipular a las masas, presentándose como la abanderada de los intereses nacionales. Por ese camino el proletariado no preserva su independencia de clase sino que queda aislado como una clase antinacional subordinada al amo imperialista.

NC podría decir lo mismo de la democracia formal: no luchemos contra los golpes reaccionarios porque haríamos el juego a la maniobra de la unidad democrática de los gobiernos constitucionales. En síntesis, no hagamos nunca nada. Para esta gente lo peor que le pasó a Lenin fue que el gobierno de Kerensky derrotara al golpe de Komilov. El arte de la independencia de clase se pone en evidencia cuando hay que golpear juntos con las fuerzas no proletarias, y no en la soledad del cuarto azul.

… y pacifistas

NC se pronuncia por la "paz” mediante el retiro mutuo de la flota y del ejército argentino. Sensacional: lo mismo que decían la resolución 502 de la UN, el programa de mediación de Haig, las propuestas de Pérez de Cuellar, el Papa y un sector del alto mando.

Ese planteo no prosperó porque la mayoría del alto mando evaluó que las masas habían tomado la reivindicación de Las Malvinas en serio y que un retiro de las tropas argentinas amenazaba con provocar una irrupción popular. Al no abstenerse (como aconsejaba NC), ni subordinarse a la Junta (como aconsejaban la burguesía, la burocracia sindical y el stalinismo), el pueblo argentino se separó, precisamente, de la dictadura y achicó sus márgenes de maniobra y de capitulación ante el imperialismo.

Para NC, en cambio, el único programa justo era el de la capitulación pacífica argentina ante el imperialismo, pero esto era políticamente peor que la derrota militar. Pregonar el pacifismo en medio de una guerra entre el imperialismo y la nación oprimida es pregonar el entendimiento con el imperialismo. Nuestros ultraizquierdistas concluyen como social- imperialistas.

Pero, he aquí, que el 20 de mayo, ante al ataque inglés a las islas, "nuestros trotskistas " con la firma entre otros de Angel Eanjul y Adolfo Gilly, pegan un violento giro y sin decir una palabra de su declaración de "mayo, 1982” toman partido por Argentina contra el imperialismo... Pero la mona aunque se vista de seda...

"Nuestros trotskistas” se lamentan en esta segunda declaración de que "el retiro simultáneo de ambos ejércitos ha sido imposible de lograr", con lo cual demuestran no haber salido de la órbita de la resolución 502. Y entonces como un retiro acordado con el imperialismo no es posible, proponen el retiro unilateral de las tropas argentinas. Es decir, llaman a capitular y asumen como propia la responsabilidad de la dictadura por la forma en que condujo la guerra.

Dice la declaración del 20 de mayo: "Proponemos (¡¡¿a quién?!!) una acción unilateral, única y simultánea, en tres partes inseparables, que golpee al imperialismo y evite nuevos muertos argentinos: 1) la reafirmación unilateral e irrenunciable de la soberanía argentina sobre Las Malvinas (¿y "la geopolítica reaccionaria"?) como condición previa a cualquier futura negociación (¡después de entregar las islas!) sobre las islas;

2) el retiro unilateral (es decir, la rendición) de las tropas argentinas para evitar nuevos derramamientos de sangre; 3) simultánea y contemporáneamente con ese retiro, la ocupación y. la expropiación sin pago de todas las empresas, propiedades intereses británicos..." (¡Por la dictadura!) (Subrayados en el original, lo que está entre paréntesis: observaciones nuestras).

Así como los trotskistas no apoyamos políticamente ni asumimos ninguna responsabilidad por la ocupación de las islas por parte del ejército argentino (por los métodos y fines con que fue realizada), del mismo modo no debemos ni podemos asumir ninguna responsabilidad por ninguna de las vías de capitulación de la dictadura ante el imperialismo. La actitud revolucionaria debía seguir siendo mostrar que existía un curso militar distinto, que la dictadura rechazaba la ayuda militar de Cuba y otros países, que no se movilizaba y armaba a las masas, que se seguía pagando a los acreedores 'extranjeros en guerra contra Argentina. Denunciar que la conducción de la dictadura llevaba a la derrota se transforma para NC en postular que la dictadura efectivamente capitule. Esto equivale a actuar como los Alsogaray y Camílión y no como revolucionarios. Que al mismo tiempo se plantee la aplicación de una serie de medidas antiimperialistas, ¡por parte de la propia dictadura que comanda el Estado!, revela la bancarrota política e intelectual de los Gilly-Fanjul.

Gilly y Fanjul plantean retirarse unilateralmente de las islas y "pasar a una guerra económico-social contra el imperialismo” ("sin derramamiento de sangre"). ¿Y si esa "guerra económico- social" se convierte en lucha armada, nos retiramos de todo el territorio argentino? Para estos "estrategas" pareciera existir una diferencia histórica entre la nacionalización burguesa parcial del imperialismo (que apoyan) y la recuperación de la soberanía sobre una parte del propio territorio: Pero en realidad es la misma cosa. Son ultraizquierdistas que desconocen el problema nacional, sin dejar de ser nacionalistas burgueses.

La matanza de soldados argentinos era una responsabilidad criminal del imperialismo y de la dictadura, que se negaba a impulsar una movilización antiimperialista real. El derramamiento de sangre argentina no se evitaba necesariamente rindiéndose ante el imperialismo (¡Líbano!) y de cualquier manera toda capitulación ante el imperialismo entraña a la larga o a la corta mayores sufrimientos y muertes. La cuestión de la muerte innecesaria y de las penurias espantosas de los soldados argentinos debía abordarse de otra manera, como PO la abordó: "comisiones patrióticas " en lugares de trabajo y estudio para organizar el apoyo a las tropas y la vigilancia contra el sabotaje de la burguesía y del alto mando.

Pero además, esa "guerra económico-social" se justificaría, según Fanjul-Gilly, porque Galtieri "pretendía derrotar con medios puramente militares la agresión combinada del ejército y la flota británica con el apoyo logístico y militar del imperialismo norteamericano". ¡Sensacional embellecimiento de Galtieri! Galtieri no se propuso derrotar militarmente a la flota sino llegar a un acuerdo: de ahí, entre otras cosas, la impreparación militar, la carencia de armamento de las tropas en las islas, etc., etc. Páginas y páginas en la primera declaración para denunciar la "maniobra", y concluyen como apologéticos "militares” y por tanto, políticos, de Galtieri.

Para rematar su “programa", en un agregado a la declaración del 20 de mayo, y que lleva fecha 23 de mayo, los muchachos de "Nuevo (sic) Curso” proponen la renuncia de la Junta Militar y la "formación de un gobierno provisional integrado por la CGT, los sindicatos, las organizaciones populares y los organismos de defensa de los derechos humanos...", esto es, un gobierno de la muí ti sectorial. Los pacifistas se revelan como irremediablemente burgueses y después de pegar el grito en el cielo contra la unión nacional postulan de cuerpo entero un gobierno de unión nacional. Como decía Trotsky, los ultraizquierdistas pacifistas son socialpatriotas, repudian la causa nacional sin dejar de ser incorregibles nacionalistas burgueses. 

 

Julio N. Magri (del C.C. de “Politica Obrera” – Argentina -)

 

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