II Congreso del Plenario de Trabajadoras: El hartazgo de las más golpeadas

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En este número de la revista En Defensa del Marxismo estamos publicando el documento político aprobado en el II Congreso Nacional del Plenario de Trabajadoras y en la página del periódico Prensa Obrera podrán encontrar también cada una de las resoluciones que tomó nuestro Congreso.

La organización de mujeres Plenario de Trabajadoras fue creada por militantes del Partido Obrero de Argentina en 1998. Por entonces, no muchas personas u organizaciones hacían eje en la necesidad de poner en pie un reagrupamiento específico de mujeres, que permitiera no solo elaborar políticamente sobre los aspectos centrales de la lucha contra la opresión de las mujeres, sino que esa elaboración surgiera particularmente de las propias trabajadoras y no de voces sustitutas de algún tipo. Nuestro Partido, inscripto en la tradición política trotskista y socialista, desde su origen lleva como bandera el programa de defensa de las mujeres trabajadoras. El Poder Judicial intentó proscribirnos en 1983 por colocar la defensa del derecho al aborto en los programas de nuestro Partido, que luego de la dictadura militar se estaba legalizando. Peleábamos y hablábamos del aborto legal cuando era políticamente incorrecto hacerlo, cuando los que hoy gobiernan todavía lograban imponer el rechazo social a través de su manejo del Estado. El Frente de Izquierda y de los Trabajadores destacó su defensa del aborto legal desde la primera campaña en la que se conformó en 2011. Ninguna otra fuerza había utilizado jamás los espacios cedidos a los partidos políticos para colocar la defensa del aborto legal en una campaña electoral. Hasta 2019 sólo el Partido Obrero y el FIT-Unidad lo habían hecho.

Nuestro aporte en la lucha por los derechos de las mujeres es el de ofrecer una estrategia socialista para lograr un cambio de raíz y perdurable, ya que entendemos que el origen de esta forma de la opresión específica que recae sobre las mujeres procede justamente de la especificidad del sistema capitalista, de su necesidad de acumulación de ganancias sobre la base de la explotación del trabajo de las mayorías sociales que deben ser debidamente controladas para que no frustren, justamente, los planes capitalistas. Claro que existía misoginia, racismo, machismo y muchas otras expresiones ideológicas y materiales de los regímenes de explotación social. Pero bajo el capitalismo estas fueron adaptadas a las necesidades de su especificidad. Algunas desaparecieron para dar lugar a otras, en otros casos, se crearon nuevas formas de opresión hacia las mujeres que el sistema capitalista requería.

Desde 1998 emprendimos muchas luchas, crecimos en trabajo político, abarcamos toda la extensión territorial del país, nuestras compañeras acompañan a las madres protectoras en Tierra del Fuego y luchan contra la precarización laboral en La Quiaca. Funcionamos con reuniones y planes de trabajo durante muchos años, con atención de casos de violencia de género, haciendo públicas las desapariciones de mujeres y exponiendo la problemática de la trata de personas. En la misma etapa crecía el movimiento piquetero nacido en General Mosconi y Cutral Co, y nuestra organización se desarrollaba unida a esta lucha fundamental. Fue así que la Asamblea Nacional de Trabajadores ocupados y desocupados de 2004 contó con una comisión específica de mujer y elaboró uno de los programas más completos de la historia de las asambleas de mujeres. Más completo y ligado a los sectores más postergados de la sociedad. Esta pelea representó objetivamente una batalla contra los punteros en los barrios, pero también contra las iglesias que buscan frenar la acción popular y someter a los pobres a la resignación.

Entre 2007 y 2012 fuimos protagonistas de la lucha por la modificación de la ley de trata de personas, que bajo el kirchnerismo y bajo la pluma de la entonces senadora kirchnerista Vilma Ibarra (2006/2007), contenía aberraciones políticas y jurídicas tales como la pretensión de que existía una forma de la esclavitud admisible para el Estado, aquella que contaba con el llamado “consentimiento” de la víctima. Reclamamos su derogación desde 2007 y el gobierno de entonces sólo modificó este artículo cuando movilizamos escandalizadxs por la impunidad que habían logrado en juicio lxs trece acusados por la desaparición de Marita Verón, en 2012.

En 2015, cuando la sucesión de femicidios despertó el hartazgo popular, nuestra corriente junto a un reagrupamiento amplio de izquierda, marchó hacia el Congreso en aquel #3J, colocando la responsabilidad del Estado sobre la situación que vivían las mujeres y planteando que el aborto clandestino era parte de las políticas con las que el Estado violentaba a las mujeres. Las organizadoras del evento, algunas muy cercanas al gobierno de entonces, otras no tanto y las menos bastante alejadas de él, consideraron que no había que dividir a la sociedad planteando esas consignas controversiales, y decidieron no sumar el reclamo.

Lo que vino después es más visible: el macrismo abrió el juego en el Congreso para debatir el tema, enojado con Bergoglio por el apoyo de éste al reagrupamiento del PJ que se estaba gestando. Durán Barba expresó esto de manera bastante brutal por entonces. Esto dio inicio a una Ola Verde que se fue transformando en un tsunami que condicionó el escenario electoral de 2019. La base social a la que se dirigía el Frente de Todos estaba absolutamente embanderada de verde, y ese espacio históricamente enemigo del feminismo, de la lucha de las mujeres y del aborto legal, aún mientras mantenía una alianza con el Vaticano, decidió tomar la consigna que como nunca antes había sido vivada por dos millones de personas en las calles.

En 2018 y ante la explosión del movimiento de mujeres en defensa del aborto legal hicimos un congreso nacional con casi 1.800 mujeres trabajadoras y estudiantes en la Facultad de Arquitectura de la UBA. En él analizamos fuertemente las razones del naufragio de la ley de aborto legal de entonces y el lugar que cada bloque político ocupaba en esa situación1“La Ola verde: la lucha por el aborto legal”, Vanina Biasi, En defensa del Marxismo N°54, marzo 2020..

En mayo de 2021 llevamos adelante otro congreso nacional, luego de la aprobación del aborto legal en nuestro país y atravesado por la particularidad de la pandemia de Covid-19. Es el Documento Político aprobado en este congreso el que les traemos en esta edición de la revista EDM.

El II Congreso del PdT estuvo precedido por unas 200 asambleas virtuales y presenciales. Mediante un formulario de google concretamos la inscripción de más de 8.600 mujeres trabajadoras ocupadas, desocupadas y estudiantes de diferentes puntos del país. La mayoría de ellas son menores de 30 años y el 25% menores de 20 años. El congreso se realizó los días 26, 27 de mayo, cuando funcionaron las Comisiones de manera virtual y en las que participaron unas 4.500 mujeres y el 29 de mayo, cuando realizamos la jornada de cierre, también de manera virtual, con la devolución de las comisiones y la votación del documento que les compartimos en esta entrega y la nueva dirección nacional de 45 trabajadoras y estudiantes.

Las comisiones referidas al trabajo en casas particulares reunieron a un millar de mujeres, lo que se transformó en la asamblea de mujeres trabajadoras de ese gremio, por primera vez realizada en nuestro país. En este punto, el congreso elaboró un programa y resolvió un curso de acción para inaugurar el primer sindicato genuino del sector, puesto en pie por las propias trabajadoras.

Solo la resolución referida al armado del Sindicato de Trabajadoras de Casas Particulares alcanza para saludar semejante movilización. Una resolución que efectivamente muestra el carácter de clase de nuestro congreso y una concepción socialista frente al Estado de clase y sus políticas. Sin embargo, tomamos otras resoluciones que son también muy importantes, como la realización de talleres sobre Educación Sexual Integral, el significado de la sexualidad bajo el capitalismo, los recursos del Estado capitalista para condicionar las vidas de las personas y cuál es la relación entre el Estado y las iglesias, cuál es su función.

Mientras el feminismo gubernamental, institucionalizado, da la espalda a los sectores populares, por primera vez se puso de pie una fracción de las mujeres más postergadas por este régimen social que quiere empoderarse colectivamente contra los gobiernos de turno y luchar. Vamos con ellas y con todas a librar todas las luchas por conquistar nuestra emancipación y la de todos los de nuestra clase, la más maltratada y explotada por el régimen capitalista.

¡Viva el II Congreso del Plenario de Trabajadoras!


1. “La Ola verde: la lucha por el aborto legal”, Vanina Biasi, En defensa del Marxismo 54, marzo 2020.

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